Retomo este post escrito en 2015 para reafirmarme en mi pensamiento. No, no quiero que Carlota sea hija única, pero sinceramente, cada vez veo más lejos el que pueda cumplir el sueño de ser mamá de dos.
En 2015 empezaba el post hablando de una mamá que había escrito un post hablando de lo contenta que estaba de la familia que había creado, pero que mucha gente la criticaba por tener un hijo y no querer más. Ella se defendía de todos los que la criticaban por no querer tener más descendencia y a mi me asaltaba la eterna pregunta....
Vuelvo a la carga con lo que siempre digo. RESPETO. El respeto es importante. El respeto hacia nosotros mismos, hacia las personas que nos rodean. Incluso tenemos que respetar a todos aquellos que no piensen como nosotros.
En este caso yo no pienso como esta mujer. Ella es feliz teniendo un hijo, pero yo quiero más. Quiero tener más descendencia y en el post os explicaba el por qué.
La principal razón es el PURO EGOÍSMO. Por mi propia experiencia siendo hija única. Como ya conté:
Mis padres se cararon muy jóvenes y con 19 años me tuvieron a mi. Estaban lejos de sus casas, a más de 1000 kilómetros y me criaron como pudieron. Pero yo me sentí muy sola.
Mis padres trabajaron mucho para sacar adelante todo lo que querían construir y eso significaba no pasar tiempo conmigo. Me dejaban con la vecina de al lado, cuando salía del cole (iba y venía sola todos los días). Ella me daba la cena, junto a sus hijas, luego me abría la puerta de casa y yo me acostaba.
No veía a mi padre de lunes a viernes. A mi madre algunas mañana (por suerte, casi todas) pero terminé harta.
Así que pronto empecé a pedir tener un hermano. Me preguntaban qué quería para Navidad. Un hermano. Que quería para mi cumpleaños. Un hermano. Pero nada, no se cumplía y aunque me caían buenos regalos, no era lo que yo quería. Yo quería tener a alguien con quien jugar, alguien con quien no sentirme TAN SOLA.
En verano, en cuanto empezaban las vacaciones, mis padres me enviaban con mis abuelos maternos y lo que podría ser las mejores vacaciones para un niño, ya que estás en el campo rodeada de naturaleza, animales y otros niños. Se convertía en seguir encerrada en la torre de cristal, pues mi abuela (mujer temerosa de Dios y de su hija) me encerraba y solo me dejaba salir con ella o mi abuelo y siempre bajo supervisión. Tenía un miedo tremendo a que yo me rompiera un brazo, una pierna o la cabeza y mis padres no dejaran que volviera. De verdad... un suplicio. Así que seguía ansiando tener a alguien con quien jugar, porque mi perra y mi gata (que estaban con mis abuelos todo el año) no eran todo lo que necesitaban, aunque me ayudaron en épocas realmente duras.
Terminé siendo la niña rara del pueblo que no se juntaba con ningún niño para poder pasar las tarde jugando. No iba con ellos al pozo a nadar, ni de excursión y cuando teníamos más edad, tampoco me dejaban ir a las fiestas de los pueblos, no fuera que alguien me hiciera daño.
Por todo lo dicho anteriormente, cuando crecí me prometí a mi misma que crearía una familia grande, ruidosa y llena de niños que pudieran estar juntos, sentirse queridos, amados, no olvidados y sobre todo nunca se sintieran SOLOS. Si fuera por mi, tendríamos mínimo 4 hijos. Pero tal y como está la economía y nuestra vida, con 2 sería totalmente feliz.
Carlota es una gran niña. Por supuesto tiene sus momentos, pero quién no. Y al tenerla en mis brazos, supe que quería repetir esa sensación y que mi inmenso amor, creciera todavía más teniendo una familia de 4 personas (papá, mamá y dos peques).
Aquí os dejo el resto del post:
En 2015 empezaba el post hablando de una mamá que había escrito un post hablando de lo contenta que estaba de la familia que había creado, pero que mucha gente la criticaba por tener un hijo y no querer más. Ella se defendía de todos los que la criticaban por no querer tener más descendencia y a mi me asaltaba la eterna pregunta....
¿En serio esto también lo critican?
Vuelvo a la carga con lo que siempre digo. RESPETO. El respeto es importante. El respeto hacia nosotros mismos, hacia las personas que nos rodean. Incluso tenemos que respetar a todos aquellos que no piensen como nosotros.
En este caso yo no pienso como esta mujer. Ella es feliz teniendo un hijo, pero yo quiero más. Quiero tener más descendencia y en el post os explicaba el por qué.
La principal razón es el PURO EGOÍSMO. Por mi propia experiencia siendo hija única. Como ya conté:
Mis padres se cararon muy jóvenes y con 19 años me tuvieron a mi. Estaban lejos de sus casas, a más de 1000 kilómetros y me criaron como pudieron. Pero yo me sentí muy sola.
Mis padres trabajaron mucho para sacar adelante todo lo que querían construir y eso significaba no pasar tiempo conmigo. Me dejaban con la vecina de al lado, cuando salía del cole (iba y venía sola todos los días). Ella me daba la cena, junto a sus hijas, luego me abría la puerta de casa y yo me acostaba.
No veía a mi padre de lunes a viernes. A mi madre algunas mañana (por suerte, casi todas) pero terminé harta.
Odiaba su trabajo y todo lo que para mi conllevaba, que era, no tenerlos conmigo.
Así que pronto empecé a pedir tener un hermano. Me preguntaban qué quería para Navidad. Un hermano. Que quería para mi cumpleaños. Un hermano. Pero nada, no se cumplía y aunque me caían buenos regalos, no era lo que yo quería. Yo quería tener a alguien con quien jugar, alguien con quien no sentirme TAN SOLA.
En verano, en cuanto empezaban las vacaciones, mis padres me enviaban con mis abuelos maternos y lo que podría ser las mejores vacaciones para un niño, ya que estás en el campo rodeada de naturaleza, animales y otros niños. Se convertía en seguir encerrada en la torre de cristal, pues mi abuela (mujer temerosa de Dios y de su hija) me encerraba y solo me dejaba salir con ella o mi abuelo y siempre bajo supervisión. Tenía un miedo tremendo a que yo me rompiera un brazo, una pierna o la cabeza y mis padres no dejaran que volviera. De verdad... un suplicio. Así que seguía ansiando tener a alguien con quien jugar, porque mi perra y mi gata (que estaban con mis abuelos todo el año) no eran todo lo que necesitaban, aunque me ayudaron en épocas realmente duras.
Terminé siendo la niña rara del pueblo que no se juntaba con ningún niño para poder pasar las tarde jugando. No iba con ellos al pozo a nadar, ni de excursión y cuando teníamos más edad, tampoco me dejaban ir a las fiestas de los pueblos, no fuera que alguien me hiciera daño.
Por todo lo dicho anteriormente, cuando crecí me prometí a mi misma que crearía una familia grande, ruidosa y llena de niños que pudieran estar juntos, sentirse queridos, amados, no olvidados y sobre todo nunca se sintieran SOLOS. Si fuera por mi, tendríamos mínimo 4 hijos. Pero tal y como está la economía y nuestra vida, con 2 sería totalmente feliz.
Carlota es una gran niña. Por supuesto tiene sus momentos, pero quién no. Y al tenerla en mis brazos, supe que quería repetir esa sensación y que mi inmenso amor, creciera todavía más teniendo una familia de 4 personas (papá, mamá y dos peques).
Aquí os dejo el resto del post:
Imaginaros que llega Navidad y que en casa te regalan una muñeca, colores, cartas o lo que sea, pero nada de lo que hay es un juego de mesa para jugar con alguien.
Aún recuerdo el día que le pedí a mis padres el juego que se llamaba HOTEL. Mi madre me preguntó para qué lo quería, si no tenía con quién jugar. Y le dije: sí, con vosotros. Mis padres me miraron extrañados y ella me respondió. Nosotros no podemos jugar contigo, tenemos que trabajar.
Entendedme. Adoro a mis padres. Sé que ellos han hecho muchas, muchas cosas pensando en mi y en mi felicidad. Pero yo me aburría. Siempre jugaba con mis muñecas. O me encerraba en mi habitación y me ponía a bailar con música, simulando que estaba con amigos. Ojalá todo hubiese sido de otra manera.
Llegó un momento en que ya no pedí más hermanos. Sabía que no me lo iban a dar. Yo ya llegaba a la adolescencia y pensar en tener un bebé en casa, tampoco es que me apeteciera. Entonces llegó la noticia. Mi madre estaba embarazada y por fin iba a tener un hermano.
¿Yo? Loca de contenta!!!! alguien con quien estar. Alguien que sería otro integrante de la familia. Alguien con el que podría contar en el futuro.
Cuando crecí y me hice más mayor, por esta época más o menos. Empecé a sentir miedo. Miedo de que a mis padres les pasara algo. Miedo a que ellos ya no estuvieran. Porque por mucho que mis tíos y abuelos dijeran, somos tu familia. Ellos ya no estarían. Y yo me sentiría sola en el mundo. Sin nadie que me protegiese.
Al saber que iba a tener a un hermano, alguien con quien podría compartir cosas. Enseñarle y sobre todo que no se sintiera solo me puse muy contenta.
Pero esa felicidad solo duró 5 meses. Pues mi madre sufrió un aborto.
Aquí os dejo el post donde explico cómo viví la muerte perinatal de mi hermano.
Aquí os dejo el post donde explico cómo viví la muerte perinatal de mi hermano.
Después de aquel mazazo en nuestras vidas. Nunca más se habló de hermanos. Mi padre adoptó a un perro perdido en la calle y lo trajo a casa. Supongo que quería que nos animaramos un poco. Bobby, como lo llamamos, estuvo con nosotros 17 años. Y fue uno de mis mejores amigos.
Desde siempre he querido ser madre y desde siempre he dicho que no tendría solo un hijo. Después de ver lo que es ser hijo único, sé que no quiero que la peque esté sola. No quiero que sienta miedo por perdernos y pensar que nadie estará para protegerla. No quiero que no pueda jugar, porque le falte un compañero.
Sé que cabe la posibilidad de que no se lleven bien. Pero también cabe la posibilidad de que sean los mejores amigos que tengan en el mundo.
Así que sí. La vida ahora nos ha dado un precioso regalo. Un regalo que tiene 10 meses y que es la reina de todo lo que le rodea. Una reina que en un futuro tendrá otra reinita o reinito para que le ayude a gobernar en casa.
¿Y vosotros? ¿Partidarios de familia numerosa o solo un hijo? contadme algo










