Hola mis amigos 2.0. Hoy vengo a desahogarme. A contaros algo que ha pasado hace un tiempo, poco, pero que todavía me toca la fibra sensible. No sé si algún día superaré por completo todo esto.
Sabéis que siempre he alardeado de que mi familia está compuesta por dos adultos, un bebé y dos gatos que son la luz de mis ojos. Bueno, pues esos dos mininos ya no se pueden contar como miembros de la familia, propiamente dicho.
Desde que nació la peque, o mejor dicho, desde que me quedé embarazada, no he parado de oír eso de: Y qué vas a hacer ahora con los gatos? Yo siempre decía. Pues nada, son uno más de la familia, si a alguien no le gusta que no venga a mi casa, pero no tengo que hacer nada con ellos si nace la enana. Y así mi marido y yo íbamos callando bocas.
