viernes, 9 de noviembre de 2018

EL VAMPIRO EDELMIRO

 Ya sabéis lo que me gusta una buena lectura. De un tiempo a esta parte, sinceramente, lo tenía algo olvidado y apartado, pero NECESITO, como respirar, tener un libro en la mano y leer. 

Esta afición me viene desde la adolescencia, cuando, por primera vez, en el instituto nos hicieron leer un libro que me enganchó (Així és la vida, Carlota). Ahora ya sabéis el por qué del nombre de mi hija. Poco a poco fui viendo que tipo de literatura me gustaba y pasé a devorarlos. Tanto es así, que terminé creando un blog de literatura, cine y series, mis tres pasiones y que duró unos cuantos años. 

Ahora me gustaría que la peque cogiera la misma afición y por ello en casa no faltan los cuentos para ella. Ahora tenemos a Edelmiro con nosotros, un vampiro que nos enseña a probar cosas nuevas.

EL VAMPIRO EDELMIRO

Autor: Scott Emmons

Ilustrador: Mauro Gatti

Traducción: Teresa Tellechea

Editorial: SM

Edad recomendada:  3 a 6 años

Páginas: 32

Encuadernación: Tapa dura



SINOPSIS

Edelmiro el vampiro se volvía loco por la carne y se daba muchos atracones. Pero después de comer tanto, se sentía mal y tardaba mucho en hacer la digestión. Así que un día Edelmiro decidió que tenía que comer otras cosas: eran raras de aspecto y crecían en los huertos. ¡Y estaban deliciosas!

Un divertido cuento en rima para animar a los niños a probar alimentos nevos y educarlos en comer sano y variado. 

MI OPINIÓN

Todos sabemos lo difícil que es, que los peques de la casa prueben cosas nuevas y sobre todo cosas con colores que no son demasiado apetecibles. Este cuento, lleno de rimas, nos hace ver que a veces, probar cosas nuevas nos lleva a conocer nuevos sabores.

 
Edelmiro es un vampiro que le encanta la carne roja. Por ello, todas las noches se levanta, con un hambre voraz y come hasta quedarse harto, pero se llena tanto el estómago, que luego por la noche, en la cama, no puede conciliar el sueño. Llega un momento en que se siente tan cansado y apático que no quiere hacer nada. Le cuesta, pero al final decide que debe probar cosas nuevas, para saber si ese cambio le puede ayudar a sentirse mejor.


Cada noche, se levanta de su cama y sobrevuela, huertos, árboles,... buscando y encontrando cosas maravillosas. La manzana es deliciosa, la patata, la zanahoria y mil sabores más.

Gracias a comer estas cosas, no solo prueba cosas que le encantan, si no que también empieza a sentirse mucho mejor: más ágil, de mejor humor,...

Puedo decir que el cuento me ha encantado, pero la que verdaderamente tiene que decir algo es la peque, así que le pregunté anoche y me dice: Mami me encanta!!!!!!!!

Nos gusta la historia y como Edelmiro aprende a comer de todo. Con la peque no tenemos mucho problema en que coma verdura y fruta. A ella le encanta y las prefiere antes que la carne. Pero sí es verdad que cuando ve algo nuevo le cuesta un poco probarlo y con Edelmiro se ha dado cuenta de que tiene que hacerlo, a lo mejor descrube un nuevo sabor que le chifla.

La lectura es muy amena gracias a sus rimas. Todo el libro está lleno de ellas y hace que la peque, cuando terminamos una frase, se ría mucho, muchísimo.

Lo que también le encanta a la peque son las ilustraciones. Edelmiro es un vampiro con solo un colmillo, su mejor amigo es un gato negro. Las ilustraciones son simples, de colores oscuros. Páginas donde predomina el negro, páginas donde predomina el rojo y páginas multicolor.



Así que os recomiendo esta lectura para vuestros peques. Edelmiro es un vampiro que se hará querer y nos enseñará que no nos tiene que dar miedo a probar cosas nuevas.

martes, 6 de noviembre de 2018

EN LA MATERNIDAD TAMBIÉN: DONDE DIJE DIGO, DIGO DIEGO

Después de un mes de parón en el blog... Disculpadme, necesitaba un descanso. Octubre ha sido un mes negro en mi casa y la verdad, necesitaba desconexión total. He desconectado casi de las RRSS y del blog, porque aunque lo echaba de menos, necesitaba recargar mis pilas, empezar el mes de noviembre con más energía y sobre todo volviendo a ser yo.

Hace unas semanas EmocionArte colgó en su blog un post con una colaboración que había hecho con ella, lo podéis leer aquí. Ha sido todo un placer poder colaborar con ella y espero que esto se vuelva a repetir en el futuro.

Así que os dejo con el tema escogido: Donde dije digo, digo Diego. ¿Verdad que os suena? Yo soy la primera que en su día dije, tengo que comerme mis palabras, porque juré y perjuré no hacer ciertas cosas en mi maternidad y he caído en TODAS. 

Propuse en mi TL colaboraciones mutuas, y Patri, de Mami Reciente Cuenta, no se lo pensó dos veces. En seguida nos pusimos en contacto por privado, y los temas surgieron desde la espontaneidad y los intereses propios de cada una. Hoy os vengo a hablar de mis teorías previas a la maternidad, a día de hoy echadas por tierra. Gracias Patri, por darme la oportunidad de expresarme en tu espacio y poder dar a conocer a toda tu comunidad mis ideales, borrados por la realidad del día a día en torno a la maternidad y a la educación de nuestros hijos.


¡Qué mundo tan apasionante el del cuidado y la educación de nuestros peques! Los que me conocéis, sabéis que trabajo en el aula, disfrutando de los críos, su sabiduría, naturalidad, y de la música a la vez, desde hace ya doce años. Seguro que conocéis el dicho “en casa del herrero, cuchillo de palo”. Pues bien, es totalmente aplicable al momento que estoy viviendo con mi hija, en varios aspectos. Ahora me explico con ejemplos, y seguro me entendéis ipso facto. Antes os explicaré con pocos adjetivos cómo es mi hija, para que os hagáis una idea del “bicho” que tenemos en casa. es: curiosa, inquieta, cariñosa, torbellino, graciosa y con sentido del humor, pilla, desafiante, pícara, noble, nerviosa, … Esta antesala no es en vano. Igual pensáis que lo hago para justificar mis actos o la explicación que viene a continuación. Puede ser. No digo que no.

Antes de que naciera la peque tenía pensado llevar una disciplina en casa similar a la que llevo en el aula, bueno, más que pensado, creí que yo sería la misma en un ámbito y en otro. Voy a cambiar la palabra disciplina no sea que alguien se me moleste, me refiero a poner límites. Pues bien, la Silvia profe no tiene nada que ver con la Silvia madre, ¡qué cosas! O tal vez soy igual, lo que pasa que al centrarme en un solo individuo, mi hija, la cosa cambia. Os voy a poner ejemplos de mi día a día con E, que los pensaba de una manera y han resultado ser todo lo contrario, a ver si también os sentís reflejad@s. Os escribo en negrita lo que pensé a priori.

Ella dormirá en su cama y yo en la mía
Más o menos. Aunque hemos mejorado, todavía hay noches que pueden pasar dos cosas: le leo cuentos y nos quedamos las dos fritas, o bien me llama a media noche, voy y me quedo frita otra vez. 
 Fue una niña que no soportaba la cuna, se sentía algo así como enjaulada y, al año, casi la pusimos ya en su cama. Lo que tenía muy claro y eso se ha mantenido es que, cada uno tenemos nuestras camas y no había motivo para que ella viniera a nuestra cama (ahora se me tirará mucha gente encima, lo sé, es mi manera de verlo, respetadla como yo respeto la vuestra, gracias). 



No habrá chupete, porque deforma el paladar, y si al final lo hay, se le quitará pronto


Menos mal que papá tomó la iniciativa, y un perrito de juguete de esos que van a cuerda se lo llevó cuando la peque estaba a punto de cumplir los 2 años, porque si fuera por mí, aún lo llevaría, incapaz de sacarle oye, cogía unas rabietas alucinantes.




Mientras coma, no habrá TV ni juguetes que valgan en la mesa
Me río cuando lo escribo. Hasta los videos del Youtube en mi móvil le he llegado a poner para que coma. Un desastre, oye. Pero es que la niña los tiene muy bien puestos y cuando dice que no quiere comer, sin ni siquiera probar lo del plato, tendría que dejarla sin comer como dice su pediatra, pero mira, que una no puede hacer siempre todo lo que le dicen. Que conste que, a día de hoy hemos mejorado un poquito este punto.


En cuanto aprenda a caminar, no querrá cochecito y podré irme con ella a muchos sitios
¡Las narices! Que no querría el coche sí, pero la palabra “aúpa” la ha gastado tanto, que voy a tener que ir al fisio directa un día de estos (casi 15Kg ya). 
Me montaba cada pollo en la calle si no la cogía, que acababa cogiéndola, sí, como una mala madre que lo consiente todo, pero de cosas de mala madre ya os hablo al final. 
Y también, os voy a decir la verdad, (porque analizo todo lo que hago y dejo de hacer), pienso que en el hecho de cogerla hay un componente mío de, ¿cómo explicarlo?, un sentimiento de proteccionismo, de no querer que crezca, de que siga siendo mi bebé, de tenerla muy cerca, casi abrazada a mí, porque si anda, apenas tengo un contacto con su manita. Madre mía, estoy chocha perdida, lo reconozco. Pero, ¿quién no está enamorad@ de sus hij@s?


No acabaría con los mil y un ejemplos diarios de “mala educación” que dirían algunos, así que para rematar, os listo unas cosillas que aún me hacen ser más mala madre:

  • Cuando ya no puedo más, le doy mi móvil para ver videos. 
  • Todavía le dejo comer con las manos.
  • Va al parque, pero no todo lo que ella y yo quisiéramos, me aburre un montón estar en el parque vigilándola, confieso, y no me entusiasma hablar con otras madres o padres. 
  •  Antes de nacer E, me guardé del Pinterest mil y una actividades para hacerle, pero no he llevado a cabo ni siquiera una cuarta parte de ellas.

Como veis, no por ser maestra está todo controlado. Y las cosas que teníamos clarísimas como pareja antes de que naciera, algunas de ellas ya se han ido al traste, cuando uno le tacha a una servidora de permisiva por ejemplo, o yo misma a él de intransigente. Problemillas de la vida diaria con hijos que muchos de vosotros supongo también tendréis, y si no es así, felicidades, pero deberíais probar un poquito de adrenalina, que de vez en cuando no va nada mal.