jueves, 19 de julio de 2018

VIAJAR CON NIÑOS ¡QUE LOCURA!

Siempre he sido una persona muy organizada. Me gusta tenerlo todo bajo control y no dejar muchas cosas al azar, porque me hacen sentir insegura. 

Así que me encantan las listas. No sé si habéis visto las chicas Gilmore, pero en eso me parezco a Rory. 



Así que cuando me iba de viaje, siempre hacía mi lista mental de todo lo que tenía que llevar. Ahora hago dos listas, una con lo que necesito sí o sí para mi y otra con las cosas de la peque. Por supuesto hay una tercera lista, las cositas en general que todo necesitaremos. 

Organizarse cuando ya eres madre es más difícil y muchas veces me pilla el tren. Para irnos de vacaciones siempre intento ser mucho más previsora.

Ya vistéis en su día mi post de imprescindibles para el verano, aquí. Uno de esos imprescindibles, por supuesto, es la maleta de la peque. Nosotros, en su día, apostamos por la maleta TRUNKI y sinceramente ¡QUE GRAN ACIERTO!. Al ser verano, casi toda su ropita me cabe en la maleta. Los zapatos los metemos junto con los nuestros en nuestra maleta y así ella puede llevar su propia maleta. 

Pero teníamos una asignatura pendiente, una buena mochila donde pudiese llevarse todos aquellos muñecos o juguetes que se quisiera llevar en sus vacaciones y esta vez hemos vuelto a apostar por la misma marca y aprovechando su cumpleaños, mami le regaló una preciosa mochila en forma de tortuga, que no le falta detalle y encima es grande para que pueda llevar todo aquello que quiera.

Nosotros, cada año, para nuestras vacaciones, nos escapamos unos días al pueblo. Los que me leéis lo sabéis bien, porque siempre os hablo de estos sitios y hace poco os escribí el post de imprescindibles para unas vacaciones en el pueblo

Mi familia suele viajar en coche, pero mi medio limón y yo, nos resistimos a hacer 10 horas de coche seguidas, para llegar a la otra punta del país. Sobre todo teniendo la suerte de tener un tren con el que puedes viajar mientras duermes y amaneces en tu destino descansada. 

Pero para viajar con niños a cualquier sitio siempre tenemos que ir preparados y si además lo haces con un  transporte ajeno al tuyo, debes pensar en todo lo que debes llevar como por ejemplo:

CARRO O PORTEADOR

Sinceramente, yo abogo por el porteador por varias razones. Una de ellas es que ocupa poco. Tienes diferentes posibilidades de porteador: mochila, fular elástico, fular tejido, fular con anillas, bandolera, mei-thai,... Y es que todas son perfectas, siempre que nos hagan la vida más fácil. 

Soy de porteador, porque te deja las manos libres y si tienes que ir al aeropuerto o a la estación de tren, con un niño pequeño, con una o dos maletas, con un bolso, los billetes,... Es mejor tenerlo todo bien cogido y si el peque lo llevas encima, eso que te ahorras.


Hace un par de años, la peque y yo nos fuimos solas en el tren. Mi medio limón tenía que quedarse a trabajar, pero yo quería desconexión para recargar pilas, y sentía que necesitaba viajar al pueblo y quedarme unos días sin cobertura. Con toda la pena de nuestro corazón nos separamos esa semana (la primera vez, desde que nos conocemos). Así que nos acompañó hasta la estación pero allí, adiós y me encontré yo sola con: una maleta mediana, para mi, una maleta trunki para la peque, un bolso, una bolsa donde iba la cena para las dos y la peque. Así que sin pensarlo, la peque a la mochila, me puse a hacer cola, con las maletas, el bolso y la bolsa y super bien. No tan bien subir al tren con todo, porque no tuve ningún alma caritativa que me ayudara, mas bien se quedaban mirando para ver cómo me las apañaba. En fin....

Así que sí, soy de porteador. Porque si se pone nerviosa, al porteador para estar cerca de mami o papi. Porque si tenemos que viajar, vamos más rápidos si ella está encima nuestro. Porque si se cansa por el camino, te la pones en la mochila y sigues el camino. Y así mil cosas más.

Mis padres no son de portear, así que ellos sí que se llevaron un carro, que dejaron en el pueblo para cuando fuéramos. Creo que la peque lo ha utilizado una sola vez.

TRONA PORTÁTIL ¿SI O NO?

Para mi, un rotundo, SÍ. A nosotros nos regalaron una trona portátil que se convierte en bolso, con lo que es muy fácil de llevar. Además, tiene un compartimento, debajo del asiento del peque, donde puedes guardar ciertas cosas como cubiertos, bebida, incluso algún potito cuando es pequeño. 

A nosotros la trona portátil nos ha sacado de mil apuros, sobre todo, el de tener que elegir comer por tandas, primero uno y luego el otro, mientras que el que no come está con la peque. O comer juntos, pero ella sentada en el regazo de uno de nosotros, que termino siendo siempre yo, y por consiguiente termino casi sin comer.

En algunos restaurantes tienen la típica trona de IKEA, fácil de manejar y no hay muchos problemas. Pero hay otros que no tienen. Y cuando hablo de restaurantes, también hablo de hoteles. O solo tienen una y está cogida. Por lo que nosotros, siempre que hemos viajado, la hemos llevado con nosotros y perfecto.

Hoy día que la peque ya come en la silla, como mucho si necesita un alzador se lo ponemos, pero ella misma se sienta de manera que pueda llegar perfectamente a la mesa.

¿CUNA DE VIAJE O COLECHO?

Bueno, los que me leéis, sabéis que nosotros hemos sido de colecho. Un trasto menos con el que viajar y siempre hemos podido apañarnos bien.

Ya lo he dicho anteriormente, supongo que si fuésemos en coche sería diferente, pero al ir en tren o avión, prefiero llevar menos trastos y la cuna de viaje, para mi, es un graaaaaan trasto inútil pudiendo compartir la cama. 

Nos regalaron una, que nunca ha salido de casa. Cuando la peque era un bebé, la utilizábamos, a veces, a modo de parque, pero terminamos por desmontarla y dejarla preparada para otras ocasiones. Finalmente, como digo, algo que se ha quedado ahí pero que nunca hemos tenido que utilizar. 

Este año,que ya duerme en su habitación y en su propia cama, tenemos el problema de qué hacer con la cama donde dormirá en el pueblo. Es una cama grande, pero no tiene barrera y al final nos tocará a uno de los dos dormir con ella, para hacer de barrera y el otro dormir en otra habitación.

Aunque se me ha ocurrido la idea de... ¿por qué no coger el colchón de una cama que no se utiliza y ponerlo en el suelo de nuestra habitación para estar los tres juntos? Al fin y al cabo es lo que siempre se ha hecho.

¿Y vosotros? ¿Os vais con la casa a cuestas o preferís ir más a la aventura?

martes, 17 de julio de 2018

MAMI TU NO TE IRÁS AL CIELO. ¿VERDAD? CÓMO AFRONTAR LA MUERTE

Hay momentos en la maternidad que cuando llegan te dan una bofetada de las grandes. Para mi, uno de esos momentos en cuando empiezan a hacer "preguntas incómodas" para los adultos, porque no sabes cómo contestar.

Desde que nació la peque, mi medio limón y yo, nos prometimos no mentirle. Explicarle las cosas de manera que lo entendiera, pero nunca mentirle. Así que llegado el momento de las preguntas, hay ciertos momentos en los que piensas.... TIERRA TRÁGAME. Porque te pilla de sopetón, sin avisar y la pregunta no es qué tiempo va a hacer hoy. Noooooo. Las preguntas se las traen.

Hace poco más de un mes, el padre de una gran amiga murió. Mi medio limón y yo, sin pensarlo, nos fuimos para estar al lado de la familia, pero sobre todo al lado de ella. La peque se quedó con mis padres para poder facilitarnos el momento de estar con ellos. 
Fue una tarde triste, pero era necesario estar a su lado. Éramos muy pocos durante el velatorio, menos en la misa y casi ninguno en el entierro. Así que cuando acabó todo y nos quedamos solos con ella y su pareja. Ella me abrazó y me dijo entre lágrimas: Me he quedado sola.


Eso no es así. No está sola. Pero entiendo perfectamente a qué se refiere y una parte de mi niñez reapareció con aquellas palabras.

Soy hija única. Y recuerdo que cuando era pequeña, pasé una temporada sintiendo miedo a que mis padres se murieran y yo me quedara sola. Sí, tengo familia. Pero no tendría a mis padres. Ellos, el faro que siempre me guía, no estarían para mi. 

Y ahora os voy a contar algo, y puede que suene egoísta, pero una de las cosas que siempre pedía era tener un hermano, porque así, si a ellos les pasaba algo, yo no me sentiría tan sola en este mundo. Cuando mi madre se quedó embarazada, yo entraba en la adolescencia y fue un regalo enorme. Pero el destino hizo que no naciera mi hermano, ya que a los 5 meses y medio lo perdió. Ya os expliqué cómo lo pasé, en este post.

No sé si es porque eran otros tiempos o es que mis padres nunca le han dado importancia, pero cuando se lo comenté, me dijeron simplemente que no me preocupara que a ellos no les iba a pasar nada. Pero y si....

Ese y si.... no me dejaba tranquila y cuando ella me dijo eso, recordé esos momentos en que la soledad me daba miedo e irremediablemente pensé en Carlota. Tardé treinta segundos en reaccionar y entonces decirle: No puedo ni imaginarme como te sientes. Sé porque lo dices, y sé que ahora nada te consolará, pero no estás sola. Tu misma has creado una familia. Tienes a tu pareja. A tu hija. A nosotros. Sí, no somos familia de sangre, pero estamos ahí para lo bueno y para lo malo.


Unos días más tarde, en la iglesia del barrio se hizo una misa en recuerdo de su padre. Esta vez acudimos todos. Mis padres, mi medio limón, la niña y yo. Casi cuatro años tenía en aquel momento. Así que os podéis imaginar que las preguntas se agolpan en su mente y las suelta sin pensar. ¿Dónde vamos? ¿Y por qué vamos? ¿Qué ha pasado? ¿Por qué tenemos que estar callados? ¿Qué le pasa a tu amiga? ¿Por qué está triste?

Estas y muchas más fueron sus preguntas. A las que su padre y yo intentamos contestar de la mejor manera posible. Le explicamos que el papá de nuestra amiga había muerto. Que eso pasaba, pero que no tenía que tener miedo. Le contamos que estábamos allí para acompañar a nuestra amiga, darle ánimos y sobre todo muchos abrazos y besos. 
Después de salir de la misa nos fuimos a casa y yo pensaba que seguiría con las  preguntas, pero no. Simplemente estuvimos hablando de porqué el cura llevaba ese vestido, por qué bebía de la copa y por qué él podía hablar con el micro, mientras ella tenía que estar callada.

Hace dos semanas, iba paseando, con otra gran amiga y la peque. Nos había cogido de las manos e íbamos las tres juntas. Pasamos por delante de la casa de la otra chica y entonces la peque se paró, me miró a los ojos y me dijo: Mami tu no te irás al cielo como el papá de tu amiga, ¿verdad?

Ahí estaba. La pregunta que yo me había esperado aquel día que preguntó por la muerte, pero que no hizo. Y justo, cuando tenía la guardia bajada, LA PREGUNTA

Siento pena al tener que hablar estas cosas con ella. Desgraciadamente no todo es de color de rosa (o en el caso de la peque de color azul o verde) y eso hace que tengamos que afrontar momentos muy duros. 

Mi amiga se quedó blanca con la pregunta. Yo, respiré hondo, me agaché para ponerme a su altura y le dije que al llegar a casa hablaríamos de ello.
Treinta minutos más tarde estábamos en casa. Aparentemente, ella se había olvidado de la pregunta, pues no había insistido. Pero yo la tenía ahí dentro, sin saber bien qué decirle.

Nos fuimos a jugar a su habitación y allí, entre coches y peluches, le dije si quería que habláramos sobre lo que había preguntado. Le pregunté por qué me había dicho eso, si tenía miedo. Me dijo que sí. 
 - Mama, tengo miedo a que te vayas al cielo. A que estés enferma y te mueras y yo no pueda verte más.

Con solo 4 años y me suelta esto. ¿Qué le dices? No te preocupes, mamá es una supermamá y nunca se pondrá enferma ni se morirá.

Sí, eso era lo que quería decirle. Pero no, me prometí que nunca la mentiría. Así que ahí estaba. Intentando explicarle todo esto. Le dije que lo más importante era disfrutar de nosotros siempre que ella quisiese. Que tanto mamá como papá no están enfermos y que se encuentran genial, pero que no quita que en un futuro eso pueda pasar. Le dije que siempre le diríamos la verdad y luego hablamos de la muerte en los más mayores. 

Desde ese día no ha vuelto a sacar el tema. Pero está muy insistente en ir al pueblo este verano porque quiere ver a su bisabuela. No sé si tendrá algo que ver, pero creo que sí. Creo que necesita verla y achucharla. Cantarle una canción y ver que está bien. 

Y vosotr@s. ¿Qué preguntas difíciles os han hecho los peques? ¿Os han preguntado por la muerte? ¿Cómo se lo habéis explicado?

jueves, 12 de julio de 2018

GUERRAS ENTRE MADRES. EL ENEMIGO ESTÁ EN CASA

Hoy vengo con un tema que me ronda la cabeza desde hace tiempo. Y es que desde el momento que me quedé embarazada entré en el mundo de las madres y vi cosas que no creía posibles.

Tonta de mi, pensaba que las madres, entre ellas, entre nosotras, se apoyaban (nos apoyábamos) de manera incondicional. Sí, soy muy happy o como dice mi medio limón demasiado buena, pero es que no podía creer que siempre estemos a la que saltamos.

Nosotras mismas, la mujeres, las madres, que deberíamos apoyarnos, deberíamos entender muchas de las cosas que otras madres están viviendo, tenemos el ego subido o una tontería máxima pero nos creemos Dios y que nuestra palabra es la única que cuenta, así que cuando vemos a una madre que no sigue nuestro ejemplo, que no sigue nuestra filosofía de maternidad, vamos a por ella como alma que tiene el Diablo.

Y yo os digo desde aquí... ¡¡¡¡¡¡BAAAAAASTAAAAAAA!!!!! 
Estoy muy harta. Harta de ver como nos criticamos entre nosotras. Harta de que siempre se diga una cosa y se predique con otra. Porque sí, todas estamos de acuerdo en una cosa, el tema del BULLYING a nuestros hijos. Todas tenemos miedo de que les hagan algo, de que sufran. Nos movilizamos y hablamos de ello. Somos las primeras en gritar que esto está mal. Pero... ¿no hacemos lo mismo cuando en las RRSS nos metemos con la gente que es diferente a nosotros? ¿no hacemos lo mismo cuando hacemos que otras personas agredan verbalmente a otras personas en nuestro nombre?

Creo que ya se ha hablado de esto. Pero debía desahogarme, porque además, este año, en el cole donde va la peque, he notado todo esto mucho más.

Soy madre trabajadora. Con un horario que hace incompatible que yo pueda llevar o recoger a mi hija. Así que este año se ha encargado papi de hacer estas cosas, por consiguiente, también es el papi el que está en el grupo de Whatsapp, pero cuando decidimos no participar en el regalo para la profesora (no estaba de acuerdo con el tipo de regalo, eso de regalar un fin de semana en pareja, me parece fatal. Una cosa es algo hecho por los niños y otra, esta guerra (que también las hay) de ver qué clase hace el mejor regalo), fue a mi a la que la delegada de la clase me llamó para recriminarme que éramos los únicos que no participábamos.

También he estado a la puerta del colegio, esperando para entrar y ver el típico corrillo de madre que cuchichean cuando ven a otra madre que nos les cae mal. Ya no os digo nada de los niños que ven esto, luego nos echamos las manos a la cabeza cuando nuestro hijo/hija viene a casa triste porque no le han invitado a un cumpleaños o a una fiesta de pijamas. Viene triste porque no han querido jugar con él o ella. Y mil cosas más. 

Y ya no digo nada por ver cuál es el mejor hijo. Es que mi hijo aprendió andar a los 10 meses. Es que mi hijo con dos años ya escribe su nombre. Es que mi hijo... y así todo, siempre una competición por saber cuál es mejor, el más rápido, el más listo y mil cosas más.
Mi hija no empezó a andar sola hasta los 22 meses. ¿sabéis la de veces que tuve que escuchar eso de...? Pues mi hijo aprendió a los 12 meses. ¿Seguro que no le pasa nada?
Y en el cole, las mamis tienen ese afán porque sus hijos hagan la mejor manualidad y al final, terminan siendo ellas las que las hacen. 

De verdad, pocas veces he visto que una madre, con ideas distintas a otra, la apoye 100% y al final te sorprendes, cuando eso es lo que debería ser siempre. 

Y en este caso hablo de la maternidad, pero las mujeres en general somos así. Nos atacamos entre nosotras, nos insultamos, nos criticamos, para hacer sentir a la otra persona inferior o peor consigo misma para sentirnos mejor. Sí, sé de lo que hablo porque me ha pasado. Sí, me han criticado como mujer, por varias razones, por mi peso, por mi edad, por mi pelo, po mi manera de vestir, por mi manera de ser, por lo que fuera. Sí, me han juzgado y criticado como madre. Pero sabéis qué pasa, que soy de las de: Conmigo métete, pero con mi hijo no y por ende, con mi maternidad tampoco. 

Nos estamos haciendo un flaco favor al machacarnos entre nosotras. ¿Qué más te da si una madre es proteta o probiberón? ¿Sabes por qué lo son? ¿Has escuchado o leído sus argumentos antes de criticar? La mayoría de veces, leemos un tweet o un comentario en facebook y directamente nos tiramos a decir lo primero que se nos pasa, sin pensar en ponernos en su lugar y ser un poco más empáticas. Y no solo pasa con la lactancia natural o artificial, también con el colecho, el porteo, la manera de vestir, de si una niña debe o no llevar pendientes,... Y es que pienso que nos estamos volviendo locas en todo esto.

VIVE Y DEJA VIVIR. Es mi lema y podéis preguntar a cualquier persona de mi entorno. Es lo mejor que puedes hacer. RESPETAR. Seguir haciendo lo que creas mejor para ti y tu familia y dejar de meterte en vidas ajenas.


Dejemos de ser nuestras peores enemigas y aunemos fuerzas para poder luchar contra lo que realmente importa. Dejemos de criticar a esa madre que va con un chándal a recoger a sus hijos. Dejemos de criticar a esa madre que está en un restaurante y su hijo tiene una pataleta. Dejemos de criticar a esa madre que ha decidido hacerle una fiesta de cumpleaños a su hijo con una mesa todo de dulces comprados. 

Por sinceramente, si en vez de criticar, nos ayudáramos más y nos sintiéramos más arropadas, muchas de esas mujeres que se sienten solas, desamparadas o piensan que la maternidad les está superando, podrían hablarlo libremente.

La semana pasada quedé con una gran amiga, que no es madre, para tomar un café. Conmigo se vino la peque, porque entre mi amiga y mi hija hay un amor tan bonito que me encanta verlo y sentirlo. Estábamos hablando porque no sabe si ser o no madre. Su vida le encanta y su pareja y ella nunca se lo habían planteado, pero ahora llega el momento, se lo plantean y no sabe si realmente lo desea. Y por ello, salió el tema de la maternidad y me dijo algo así como, que le encantan los niños, pero claro, que solo es un rato, no todo el día. Y yo, siendo sincera y estando con alguien que nunca me juzga, le dije. Pues sí, porque no es lo mismo un rato que todo el día. Porque la peque es cansina. Tiene una actividad que ya muchos quisieran, pero a mi, su madre, me agota. 
Ella sabe que adoro a mi hija y no me hizo falta justificarme al terminar la frase, diciendo, pero la adoro, la quiero mucho, es lo mejor del mundo. NO. Simplemente le dije lo que pensaba y es cuando ella me dijo: me gusta que no te justifiques conmigo, porque mira que está mal visto que una madre se queje de su maternidad.

Pues sí, está mal visto. Y es así, por una simple razón. Nosotras, las otras madres, que no dejamos que las demás se quejen, porque la maternidad es ideal o no, pero no podemos decir lo que pensamos, porque nos tirarán piedras. 

Todo eso me hizo reflexionar y decidir escribir este post. Aquí en mi rincón, en Mami Reciente Cuenta, siempre tendrás un sitio donde desahogarte, donde no se te juzgará y se te respetará, podrás decir lo que piensas, aunque sea diferente a mi pensamiento, pero SIEMPRE, desde el respeto, porque sí, quiero poner mi granito de arena y ser de esas mujeres que apoyan a otras mujeres, que no piensan mal, que no critican por criticar y es que mi vida es mucho más feliz sin esta rabia tan negativa.

martes, 10 de julio de 2018

LISTA DE IMPRESCINDIBLES PARA UNAS VACACIONES EN EL PUEBLO

El año pasado, más o menos, por estas fechas, os escribí un post sobre los imprescindibles, en mi casa, para el verano, pero me he dado cuenta que es muy genérico y nuestras vacaciones se dividen en dos fases.

Fase uno: viajar todos juntos a las aldeas de mis padres. Tanto mi padre, como mi madre, nacieron en pequeñas aldeas del norte de España, por lo que tenemos la suerte de poder contar con un sitio, siempre que queremos, para escaparnos y relajarnos. 
El problema es que al tenerlos a 1000 kilómetros, no es una escapada que te puedas dar algún fin de semana. Así que, normalmente, solo los podemos disfrutar en verano. 
Ya os he hablado de ellos en alguna ocasión. Aquí, por ejemplo.

Fase dos: ir a la playa. Lo bueno de estar en la costa es que siempre te puedes escapar a la playa y pasar un día en familia, cerca del agua. Los días de playa, son para estar los tres solos. Nos quedamos en casa, pero cada día decidimos ir un rato a la playa y pasarlo bien. No somos de los que se pasan el día entero. Entre que yo tengo una piel muy sensible y a la mínima, por el sol, me salen ronchas y que mi marido no soporta las aglomeraciones que se forman en las playas. Somos de los que llegan a primera hora (08.30 más o menos) y nos vamos sobre las 11.30, cuando todos los locos por el sol están llegando con sus bártulos a la playa.
Y lo bueno de irnos a esa hora es que aprovechamos para dar un paseo, tomarnos algo fresquito, como un granizado o un batido y pasamos a ver a mis suegros por casa, ya que la peque siempre quiere ir con ellos.

Como veis, son unas semanas en las que sobre todo pensamos en el relax, el no tener horario, pero por encima de todo, queremos desconectar de la ciudad. Y por ello la primera fase siempre es desaparecer unos días en la montaña, en lugares mágicos que todavía existen y que da miedo que algún día desaparezcan. Pero siempre hay que ir preparados a estos sitios y por ello os dejo mis imprescindibles para irnos al pueblo:

1. Botiquín

Al ir a una aldea donde no hay médico, pasa una vez por semana. Y el sitio más cercano para ir a la consulta de un médico está a treinta minutos en coche. Necesitamos llevarnos todo lo que podamos necesitar en un botiquín. 

Por ello, nunca falta: 
vistas desde mi ventana en la casa familiar materna
Ibuprofeno 
Paracetamol (tanto para los adultos, como para la peque). 
Crema de camomila para quemaduras o roces. 
Crema solar factor alto, porque aunque os penséis que estando entre montañas no te quemas y el sol no hace el mismo daño a la piel, estáis equivocados.
Repelente de mosquitos (en spray, en roll-on, en pulseras y en todos los formatos que conozcamos). La peque y yo somos verdaderos imanes para los mosquitos y bichos varios y si no nos ponemos repelente, estamos perdidas.
Tiritas (tanto para las heridas, como rozaduras de zapatos).



2. Zapatos cómodos para ir por el pueblo.
Esto se traduce rápido. Bambas. Lo más cómodo que hay. Por supuesto que llevo zapatos con cuña, chanclas,... Pero son para ocasiones especiales, como bajar al pueblo, donde sí, hay carretera, aceras, tiendas, farmacias y hasta un pequeño hospital de provincia.

O cuando estamos en la fiesta, donde debes ponerte tus mejores galas, por la mañana para lucirlo por el pueblo y que todo el mundo te vea en la procesión. (Sí, se hace. Es lo más común. Todos con sus mejores galas, el día de la fiesta más importante del pueblo, donde se celebra una misa y una procesión, donde la gente saca a los santos de paseo para que les toque el sol, mientras se cantan canciones y la gente, en plena montaña va con zapatos de tacón, vestidos largos, cortos,... Y es que ese día, la gente se luce y mucho).

3. Ropa para cualquier ocasión.

La mayoría de la ropa que llevamos son, pantalones, vaqueros, camisetas y alguna chaquetilla de entretiempo. Esto es lo más cómodo y sobre todo, lo mejor para estar por allí. Pero eso no quita que te lleves algún vestido o alguna camisa.
alrededor de este santuario sacan a los santos y hacen la procesión

Realmente, esto de ropa para cualquier ocasión, tendría que ser, ropa para cualquier imprevisto. 

Tanto en León, como en Ourense, hace un sol de justicia y un calor bastante fuerte (lo bueno es que es un calor seco y puede ser más soportable, como mínimo para mi). Entonces, durante el día, los tirantes, pantalones cortos y bambas, son lo mejor que hay, pero cuando oscurece...

Eso ya es otra historia. Estamos en plena naturaleza, en el pico de una montaña. ¿Creéis que hace calor por la noche? Pues muchas veces no e incluso dormimos con una manta fina para poder taparnos. Así que para ir prevenidos y sabiendo que lo utilizaremos, siempre llevamos en nuestra maleta, alguna camiseta de manga larga, chaqueta más gruesa, incluso abrigos finos, pantalones largos, medias y pijama de manga larga.

4. Ropa de baño
Sí, también es un imprescindible en nuestra maleta. Porque estar en la montaña no significa que no puedas disfrutar de un día en remojo. 

Por supuesto que hay alguna que otra piscina. Pero no es lo único. Tenemos la suerte que cerca del pueblo de mi familia paterna tengamos un embalse. En este embalse, hay ciertas zonas que están preparadas y pensadas para disfrutar como si estuviéramos en una pequeña playa.

Así que siempre vienen con nosotros los bañadores. Al tener casa, las toallas ya las dejamos allí, año tras año.

5. juegos para pasar el rato 

Estamos en sitios donde la cobertura es casi nula. Algo que ayuda a esa desconexión que tanto hablamos, pero en la era digital, donde siempre estamos conectados y que siempre tenemos a mano el móvil o la tablet para pasar el rato. Cuando llegas allí, es un trasto inútil que casi no puedes utilozar, por lo que la imaginación y los juegos de toda la vida cobran vida para pasarlo bien.

Así que siempre tenemos alguna pelota para jugar. Un juego de cartas (en nuestra casa tenemos, una baraja española, una baraja francesa y un juego de cartas del UNO). Juegos de mesa. 

Recuerdo que el año pasado quedamos en el bar del pueblo con mis primas. Tenían un juego superdivertido para adivinar quién soy. Ahora mismo no me acuerdo del nombre, pero me lo pasé genial y me recordó a esos momentos de mi niñez cuando pasábamos allí el verano y nos las ingeniábamos para sacar juegos de cualquier cosa.


Como véis son cosas básicas, pero imprescindibles para tener unas vacaciones tranquilas.
Ah! por cierto, os he nombrado el bar del pueblo. En la aldea de mi familia materna, la antigua escuela se ha convertido en un bar. Bar que abre desde las 06.30 de la tarde hasta las 09.30-10.00 de la noche. 
Así que lo dicho, para pasar el rato... IMAGINACIÓN MÁXIMA.

martes, 3 de julio de 2018

4 AÑOS

El sábado fue tu gran día. Te despertaste y, como cada mañana durante un mes, preguntaste si era tu cumpleaños. Papi y yo te cantamos el cumpleaños feliz en la cama mientras nos abrazabas, fue un momento mágico.

Han pasado 4 años desde que llegaste al mundo. 4 años desde que decidiste salir tu solita y sin ayuda para ponerte el mundo por montera y gritar, aquí estoy.

Ya sabes que a mami le encantan los cumpleaños, significa que seguimos todos juntos  y podemos celebrarlo como se merece. Pasar el día contigo es el mejor regalo, aunque haya momentos en los que tu intensidad hace que mami se sulfure de tal modo que tengamos que ir cada una a un rincón para calmarnos.

En estos cuatro años todos hemos aprendido a convivir, a tener nuestro propio espacio, a ser pacientes (sí, mamá es la que menos paciencia tiene, pero lo intenta). Tu nos has enseñado lo que es una familia, anteponer las necesidades de alguien que te necesita, pero sin olvidarnos de quienes somos. 



Hemos pasado momentos buenos y momentos malos, pero siempre hemos estado juntos. Eres una niña muy deseada, muy querida y muy amada. Por ello, intentamos hacerlo bien, pero papá y mamá también se equivocan. Intentamos rectificar y enseñarte nuestra mejor versión.

Este año has empezado en el cole de los grandes. Atrás quedaba la guardería y tus antiguas maestras. Pero ha sido un año alucinante. Has aprendido un montón de cosas, te lo has pasado genial en el cole. Las profesoras que has tenido, siempre han tenido elogios para ti. 

Has empezado con las extraescolares y te lo has pasado muy bien. La clase de psicomotricidad te ha ayudado mucho a perder ese miedo que sale cuando deseas con todas tus fuerzas hacer algo, pero el miedo a hacerte daño te paraliza. Parece que poco a poco ves que puede pasar, pero si tienes cuidado y sigues lo que te dicta el profesor no tienes porqué. Así que ahora subes y bajas las escaleras sola, no quieres ayuda. Ya saltas tres escalones juntos y mil cosas más.


La extraescolar de música te ha ayudado a ver una de tus pasiones (no sé si será momentánea o será para toda la vida, pero mientras dure, siempre la tendrás contigo), la música, los instrumentos, cantar y sobre todo, gracias a esa imaginación que tienes, a inventarte todas las canciones que se te ocurren.

Tus amigos siguen siendo los mismos de la guardería. Tu y P es imposible que os separen, incluso lo intentaron, pero vieron que sería malo para vosotros. Vuestra necesidad, ahora, es estar juntos, y no pasa un día en que me hables de él. Ahora con el final del cole ya no os veis, no va contigo al casal y eso lo notas. Ayer estabas triste y me decías lo mucho que lo echas de menos. Espero que podáis estar juntos el curso que viene. Mientras tanto, quiero que disfrutes al máximo del verano. En unas semanas nos iremos a ver a la bisa, llevas días preguntando por ella. Iremos a ver a los animales, a la familia y a divertirnos en las ferias y las fiestas.

Estos cuatro años han sido intensos, pero no los cambio por nada del mundo, porque contigo la felicidad es infinita. Verte crecer y aprender día a día es mi mayor recompensa y si a eso le acompañas tu sonrisa mañanera con abrazos de oso, carita de pícara y besitos infinitos hace que el día a día sea inmejorable.


Por ti pequeña, porque cumplas muchos más, porque papi y mami estén siempre contigo para celebrarlo, para que siempre seamos esta familia unida de la que tan orgullosa estoy.  TE QUEREMOS.

martes, 26 de junio de 2018

GRACIAS POR ESTE GRAN CURSO

Llevo días pensando en ello. Desde la merienda de despedida.

Tuvimos la gran suerte de encontrar un colegio que se adapta a nuestras necesidades, como padres y a las necesidades de nuestra hija. Desde el primer momento que busqué la información vi que el cole nos iba a gustar y lo mejor era que podía empezar desde la guardería. Así que nos venía que ni pintado. 

Unas semanas más tarde conocí a una chica que me habló de ese cole y es que ella trabaja allí. Casualidades del destino. Fue conocerla, saber que estaba allí y freírla a preguntas!! jajaja. Pero fue super amable y ella fue la que me ayudó a dar el paso. Iba a ser el cole elegido.

Empezó, como he dicho, en la guardería, unas pocas horas, solo tres, para empezar a estar bien y conocer el ambiente. Pasó así 6 meses, pues empezó en enero. Al año siguiente pensamos que ya era hora de apuntarla mediodía. Pensamos que no necesitaba todo el día, pero que le iba bien estar allí por la mañana, con sus compañeros e incluso comer en el cole. Lo bueno de la guardería es que puedes llevarla unas pocas horas, todo el día o mediodía. Tu eliges.

Ese año, en la guardería fue... MARAVILLOSO y fue el momento de conocer al equipo humano que trabaja allí. Porque sí, está genial conocer la metodología del colegio y saber que siguen algo que te gusta y que compartes, pero conocer a las personas que pasan más horas con tu hija, cuidándola, enseñándola,... no tiene precio y encima LA GRAN SUERTE, no es que las demás no sean fantásticas, que me constan que sí, pero sí, hemos tenido la gran suerte de tener, durante dos años a dos profesoras que nos han robado el corazón y que la peque ha adorado desde el primer momento.

O, su maestra de la guardería, tenía una paciencia infinita y siempre que podía me quedaba un ratito para preguntarle cómo le había ido el día a la peque. Y ese año de guardería tuvimos la sorpresa de que otra persona, la chica que conocí se reincorporó después de un breve tiempo, por su también maternidad y un día, PAM! recibo un mensaje, mira con quien estoy. ¿Sabéis cómo me sentí? Aliviada. Porque la conocía, porque confiaba (y confío) en ella. Porque me parece una chica maravillosa, porque estoy deseando que vuelva al cole, porque hará a los más peques muy felices.


Este año, la peque ha empezado lo que todos conocemos como Parvulario. En el colegio de la peque es MOPI3, una iniciativa educativa que a mi me encantaba y que este año ha enamorado al padre (creo que os expliqué por aquí el día que vino de la reunión de los papis donde explicaron todo los que se hacía).

Y este año no quiero dejar de despedirme de la profe que ha tenido la peque y del curso en general.

Cuando estuvimos en la presentación del curso, conocimos a las que serían las profesoras de las clases de P3. Allí vi a B, la que sería la maestra de la peque. Fue verla y pensar... me gusta...

Querida B, quiero darte las gracias. Sé que es tu trabajo estar con los peques día a día. Sé que lo haces con gusto y que sabes que todos te adoran. 
Tenía miedo al cambio, pasar de la guardería al cole siempre es un paso. Pero tu has hecho que tanto nosotros como la peque ni nos demos cuenta.

Sabes que la peque te adora. Solo hay que escuchar como habla de ti. Siempre con una sonrisa de oreja a oreja. Le brillan los ojos. 

Eres una persona maravillosa que piensa en ellos y que los cuida como la que más. Junto a ti R ha sido otra persona a la que la peque tiene en sus pensamientos. Que sepáis que quiere invitaros a su cumpleaños para que vengáis a ver los animales con nosotros. 

Cuando la peque se ponía mala era un drama de los grandes. El no poder ir al cole, para ella era una de las peores cosas que le podía pasar. No podía estar con sus amigos y no podía estar contigo. Sinceramente, nunca había visto a nadie que lo pasara tan mal por poderse quedar en casa jugando y eso hace que nosotros pensemos en lo bien que están y lo genial que lo hacéis.

Confío plenamente en vosotras. Confío plenamente en el cole y tanto es así, que aunque el casal es algo caro para mi gusto, no hemos dudado en apuntarla para que siga ahí y con unos monitores, que según me han contado, han hecho maravillas el primer día.

Así que solo me queda decir GRACIAS. GRACIAS A TODOS LOS QUE ESTÁIS EN EL COLE. GRACIAS POR HACER POSIBLE UNA INICIATIVA EDUCATIVA TAN BUENA QUE A LOS CHICOS LES GUSTA Y APRENDEN DÍA A DÍA.

jueves, 21 de junio de 2018

ADIOS TETITA, ADIOS. FIN DE UNA LACTANCIA PROLONGADA

Hoy iba a venir con una la entrada de los jueves para hablaros de un blog que me gusta y que sigo desde hace tiempo. Pero me ha surgido la necesidad de hablar sobre este tema.

Desde el momento en que me quedé embarazada, tomé la decisión que quería dar el pecho. Durante el embarazo todo fue bien (exceptuando los dos grandes sustos que tuve) y el parto fue ESTUPENDO. Y lo pongo en mayúsculas, porque de verdad que fue un visto y no visto. Una pena que la felicidad quedara truncada por una mujer que no sabe hacer otra cosa que hablar mal a las parturientas.

En fin... que me voy por las ramas y no escribo lo que realmente quiero.

En el momento de nacer la peque, intenté ponerla, no se agarraba bien y las enfermeras que estuvieron conmigo, sinceramente, no me ayudaron nada de nada. Una de ellas solo me apretaba la teta para que saliera el pezón, el resto ni eso.

Cuando llegué a casa con la peque, me asaltaron mil dudas e incluso me puse a llorar porque no comía y pensé que tendría que dejar la lactancia materna darle leche de fórmula. Pero mi medio limón, sabio cuando quiere, me dijo que no desesperara, que los primeros días iban a ser duros y que tenía que ser fuerte. Así que me armé de valor y lo volví a intentar, y no sé qué pasó, pero desde ese momento nos enganchamos y ya no hubo manera de separarnos. Bueno, mas bien de no poder separar a la peque de su amada teti.

A los dos meses y medio de lactancia la peque empezó a rechazar un pecho. Era ponerla en posición para cogerlo y nada, lloraba, pataleaba,... no había manera. Así que de la noche a la mañana, empezó a mamar de una teta. Durante unas semanas decidí ir sacándome leche de aquella teta, pero poco a poco se quedó sin reservas. Lo hablé con el médico y me dijo que era más normal de lo que me pensaba y que podía mamar, perfectamente de una teta. Y así fue.

Tuvimos verdaderas crisis de lactancia que además se agrababan por culpa del calor aplastante del verano. Podía llevar a tener a la peque pegada a la teta y succionando más de tres horas. Y no exagero. 

Hubo momentos en los que me desesperaba. La tenía pegada y no podía ni siquiera ponerla en la cuna cuando se dormía, solo quería contacto, brazos de mami, dormir y teta. Así que me pasé los primeros meses, sentada con ella a la teta (benditos porteadores que me abrieron la luz). 

Poco a poco todo fue cambiando y cogimos una buena dinámica. El problema, en ese momento empezó a ser externo. Ya sabéis que los opinólogos están a la orden del día y siempre tienen que decir la suya aunque no le pidas nada. Mas bien les pides que se callen. Pero no lo consigues y siempre están con la cantinela:
- Pero si empieza a comer, para qué le das teta.
- Pero si ya tiene dientes, para qué le das teta.
- Pero si ya han pasado seis meses y ahora la leche solo es agua que no alimenta, para qué le das teta.

Y así un sin fin de tonterías más. Yo era de las que callaba, contaba hasta diez, respiraba hondo y seguía con lo mío. Hasta que un día dije basta y a esas personas que mi vida les importa una nada y menos decidí contestarles. Porque me da la gana. 

Llegaron los dos años y con ello una crisis de lactancia muy fuerte (post aquí). Y yo empecé a desgastarme y a desesperarme. No sentí rechazo, pero había momentos en los que no quería darle cuando me pedía. Intentaba entretenerle con otras cosas, pero durante esta crisis fue imposible. 

El tiempo fue pasando y decidí que era momento de dejar un poco la teta. Era cuestión mía. Como digo, empezaba a estar cansada de tener la teta fuera en cualquier momento. Empecé con el no ofrecer no rechazar, pero incluso así, Carlota siempre ha sido una niña con mucha demanda.

Finalmente, después de hablar con el papi y ver que ella había dejado en ciertos momentos de pedir teta, tomé la decisión de empezar con el destete (post aquí). Así que poco antes de su tercer cumpleaños hablé con ella y le expliqué que mamá estaba cansada y que la teta también. Que debíamos dejarla descansar durante el día, para que a la hora de domir estuviera bien para poder estar con ella. Hubo un par de días malos, sobre todo cuando estábamos fuera de casa, que es donde yo había decidido no ceder ante la presión. 

Lo primero que hacía era llorar y pedirla. Yo la calmaba cogiéndola en brazos y después le explicaba nuestro pacto. Ella lo entendía, me abrazaba y con eso ya tenía suficiente. Así que la teta se quedó para la noche y momentos puntuales cuando estamos en casa.
En Navidad tuvimos que irnos de la que había sido nuestra casa durante cinco años. El contrato de alquiler se terminaba y decidieron que no querían renovarnos. Así que cogimos nuestras cosas y nos fuimos a vivir a otro sitio. Fueron días de mucho estrés, pero por suerte encontramos un buen sitio que nos enamoró a primera vista y eso que teníamos que hacer algunas mejoras.

Cuando hicimos el cambio y montamos la habitación de la peque, pensamos que era el momento, también de cambiarla a su habitación. Hasta entonces habíamos hecho colecho en nuestra cama, pero se nos estaba quedando pequeña y ella se despertaba bastante a menudo, haciendo que nosotros no pudiéramos descansar lo que necesitábamos.
Así que un día, en la nueva casa, después de ella pintar su habitación con el abuelo, después de ver como montaban su cama, después de colocar, conmigo, sus juguetes, hablamos con ella. Le explicamos que podría domir en su habitación cuando le apeteciese. Además le expliqué que podría dormir con sus muñecos favoritos, haciendo de aquello una fiesta de pijamas (eso le encantó), pero nos preguntó abiertamente, qué pasaría si se despertaba de noche y quería a mami. Así que le dije: Pues te despiertas y me llamas. Estoy en la habitación de al lado, me levantaré y vendré para estar contigo, si hace falta.

Aquello la convenció y esa misma noche quiso probar. Fue todo un éxito, como ya expliqué en este post. Y desde entonces duerme sola en su habitación. Pero la teta... La teta sigue en su vida. Después de cenar, para relajarse, necesita tumbarse encima mío y tener su teti. Por las mañanas, siempre que se despierta y empieza a salir el sol, viene a nuestra cama, o nos llama, y pide la teti durante un rato. Nunca le he negado ninguna de las dos. Haciendo que se convierta en costumbre.

Pero ha llegado el momento. Sinceramente, estoy cansada, pues en casa, cuando es fin de semana y no salimos está muy demandante de la teta, sobre todo cuando se aburre. Así que he vuelto a hablar con ella. Ella me ha explicado que de su clase nadie toma la teti y que ella ya es mayor. Así que le propuse despedirse de la teti el día de su cumpleaños. Y ella aceptó. 

Queda una semana y unos pocos días para el día. Ella lo sabe y me lo recuerda. Lo que no quita que los primeros días van a ser duros para las dos. Pero creo que esta evolución en nosotras es necesaria.

¿Lo conseguiremos? ¿Está realmente preparada? Pronto os lo contaré. 

martes, 19 de junio de 2018

Y AHORA QUE LLEGAN LAS VACACIONES DE LOS NIÑOS... ¿QUÉ HACEMOS?

Llega un momento temido por todos los padres y madres del mundo y sin ánimo de ofender, sobre todo para aquellos padres que trabajamos fuera de casa.

¿Qué hacemos con nuestros peques ahora que llegan las vacaciones de verano del cole? Desde la semana que viene hasta el 15 de septiembre, nuestros hijos no tendrán cole, pero nosotros, los currantes tendremos que seguir con nuestros horarios y nuestro trabajo.

¿Cómo lo hacéis vosotros?

Nosotros es el primer año que nos encontramos en esta tesitura. Lo bueno de la guardería, cuando iba el año pasado, es que duraba hasta finales de julio, justo una semana antes de que yo cogiera vacaciones, con lo que no teníamos estos problemas que ahora se podrían presentar.

No hay fórmula perfecta. Todos tenemos que adaptarnos a estas situaciones y cada uno buscamos la que mejor se adapta a nosotros.

Recuerdo que cuando yo era pequeña, mis padres ya se encontraban con este problema. Al tener su propio negocio, en restauranción y no poder estar conmigo todo el tiempo que ellos hubieran querido, me mandaban al pueblo con mis abuelos durante el verano. El mes de julio lo pasaba allí con ellos y en agosto ellos llegaban para pasar unas semanas y poder disfrutar todos juntos. 

Como digo, este año nos hemos encontrado nosotros con el problema. ¿Qué hacemos? Pues no nos queda otra, para poder ir a trabajar, la peque tendrá que estar apuntada a alguna actividad durante el mes de julio.

En el cole de la peque ya están preparados para esto y tienen un "Casal d'Estiu" pensado para la diversión de los niños. Así que ni nos lo pensamos. Además, así aprovecha y está unas semanas más con sus amigos. Aunque me he llevado una mala sorpresa cuando he visto las tarifas por dejar a la peque las cinco semanas. Madre Mia!!!! Es como pagar dos mensualidades de colegio. 
Sí, hacen salidas. Sí, no están en clase. El miércoles van a la piscina. Cada jueves una excursión, pero de verdad los precios son tan prohibitivos??? 

Tuvimos que replantearnos qué hacer. Aunque tampoco teníamos muchas posibilidades. No podemos dejarla con nadie, porque todo el mundo trabaja y este año, finalmente va al "Casal d'Estiu" del cole. Aunque creo que será el último y el próximo año, si tenemos que hacer algo así, miraremos la oferta de otros sitios, a ver si nos sale más económica.

"La suerte" que nosotros tenemos es que en mi empresa, piensan un poco en el trabajador y no te dan las mismas vacaciones que a los peques, pero tenemos jornada intensiva, por lo que la peque no tendrá que quedarse todo el día en el cole. Solo hasta después de comer y eso hace que la tarifa ya no sea tan alta. Es una mensualidad más. 

Y con todo esto me pregunto... ¿Cómo lo harán esas familias que están todo el día fuera de casa? He leído que muchas veces los padres se dividen las vacaciones, uno durante el mes de julio y otro durante el mes de agosto. Sin poder disfrutar, todos juntos de unos días para poder salir y descansar. 

Me da mucha pena, mucha, pensar en este sentido. Y es cuando veo que nosotros, no lo tenemos tan mal, ya que al final, podremos estar con la peque y tener vacaciones juntos.

¿Y vosotros? ¿Qué hacéis en estos meses de vacaciones escolares? ¿Os dividís? ¿Tirais de familiares? ¿Actividades de verano para los peques?

martes, 12 de junio de 2018

ACTOS VS CONSECUENCIAS. NUESTRA MANERA DE ENSEÑAR

Hoy vengo a tratar un tema que lleva tiempo rondándome la cabeza. 

Desde que nació la peque me prometí a mi misma que una cosa que nunca haría sería pegarle "para enseñar". Porque a mi me lo han hecho y de enseñar, no enseña nada. Simplemente temes a la persona que lo ha hecho.

Y con esto dejo claro una cosa. NO ME PEGABAN A MENUDO, NO ME PEGABAN PALIZAS. Pero un cachete me he llevado, en cara y boca, alguna que otra vez cuando era pequeña.

También me castigaban. Sobre todo de cara a la pared. Ahora nos reímos. Pero me ponían de cara a la pared, con la tele detrás y con los dibujos puestos, una crueldad para una niña pequeña.

¿Qué aprendí con esto? Nada. Aprendí a tener miedo a uno de mis progenitores cuando era pequeña. Aprendí a no hacer o decir, delante del otro ciertas cosas para que no hubiera castigo, pero nunca aprendí que un acto lleva a una consecuencia, eso, simplemente lo aprendí de mayor y me di con unas cuantas piedras al crecer.

Por eso, mi medio limón y yo hemos hablado largo y tendido del tema. No creemos en la bofetada, no creemos en el castigo de cara a la pared o el rincón de pensar. Somos más lógicos, somos de los que nos gusta hablar, razonar, pero sobre todo enseñar que el acto puede llevarle a una consecuencia que no le gusta.

Y también dejo claro una cosa. En nuestra casa existen normas y reglas que todos debemos cumplir. La peque tiene unos límites puestos y aunque intente sobre pasarlos nosotros nunca hemos dejado que haga lo que le venga en gana.

Sí, para mi lo importante es que tenga una crianza positiva, pero no una crianza happy flower donde todo vale. No es lo mismo y la persona que lo crea está muy equivocada.



La peque está a unas pocas semanas de cumplir cuatro años. Lo que esto significa es que estamos en "constante batalla" en ciertos momentos. Está desarrollando su personalidad (que desde ahora os digo que será fuerte y batallera), lo que muchas veces nos toma un pulso para saber hasta donde llegamos. Aquí es donde mi medio limón y yo no estamos del todo de acuerdo. 

Él deja que la peque se le suba un poco a la parra, deja pasar ciertas cosas y ciertos actos que yo no le dejo. No me parecen bien y pienso que si le dejamos en unas cosas ella pensará, y en esto por qué no? Así que mejor tener unos límites ya marcados. Y parece ser que el papi se ha dado cuenta que no todo puede ser bueno y que nuestra responsabilidad también es marcar unos límites y enseñar a nuestra hija qué es lo que puede pasar.

Así que como digo, le enseñamos que cada acto tiene una consecuencia. Por ejemplo: La peque tiene mil millones de juguetes, así que no le da valor a lo que tiene. Algo que no quiero que pase y por lo que estoy empezando a hacer el uso de la rueda de los jueguetes. Es decir, los juguetes, cada X tiempo van rotando, unos se van a la caja y otros salen. 
¿Qué pasa con la peque y sus juguetes? Que no los cuida. Y ya le ha pasado y ha aprendido. Si un juguete se rompe, se tira y si se tira no se volverá a comprar. Una cosa es que se rompa de viejo, como le pasó con la jirafa sophie. Pero otra muy distinta es que ella misma no cuide de ellos y por ello se rompan.

Otro ejemplo. Estas navidades, los Reyes Magos le trajeron 25 botes de plastilina, en una caja en forma de camión. Plastilina de todos los colores. Ella puede jugar en su mesa de juegos. Y siempre le avisé que si no hacía uso adecuado de la plastilina tendría que quitársela. 
Un día decidió que la plastilina (después de avisarle que esas cosas no se podían hacer) la podía pegar en la pared. Y sin más, vino a nuestra habitación y pegó la plastilina allí. La pared quedó sucia y tal y como yo le advertí la plastilina se ha guardado. Ahora la pide y ya le he dicho que cuando vea que es responsable con sus cosas y con lo que hay en la casa, podrá volver a tener su plastilina.


Ella tiene que aprender que no siempre se saldrá con la suya. Que la vida no es justa muchas veces. Y debe responsabilizarse de sus actos. Por ello, su padre y yo le aconsejamos, le advertimos y dejamos que ella tome su decisión y por su puesto, ella entiende que sus actos lleva a consecuencias que a veces no le gustan. ¿Se frustra? Por supuesto, pero también aprende.

Otro día os hablaré de la importancia, en nuestra casa de tomar decisiones por uno mismo. 

Pero por ahora os dejo con esta pregunta: ¿Cómo lo hacéis en vuestra casa? me gusta saber diferentes puntos de vista para poder comparar y ver cuál es la mejor opción para nuestra familia.