viernes, 20 de septiembre de 2019

#VDI 1: PIÑA

Como no podía ser de otra manera, me uno a Madres Sueltas y su #VDI, un carnaval para bloqueros, instagramers, facebookeros o twitteros, donde solo tenemos que participar diciendo qué nos inspira la palabra escogida.



Para esta semana han elegido la palabra piña

Piña... Piña... Piña... 

Babeo solo de pensar en la fruta. Me gusta mucho. 

Sí, soy de las que les encanta la piña en la pizza. Y me da igual que me crucifiquéis, es de mis favoritas 😜

Pero realmente, de un tiempo a esta parte, la palabra piña me inspira...

AMISTAD


AMOR


HERMANDAD



Una de las mejores cosas que he tenido este último año y pico son ellas, MI TRIBU, mis amigas, mis confidentes, mis piñas.

Lo que hace que cada vez que vea una piña, haga una foto y se la envíe. Prueba de ello, es esta foto de unas minivacaciones. No me pude resistir al ver la foto y enviársela para reírnos un rato, porque no lo sabéis pero la piña está de moda.


También os puedo decir, sé que tatto me voy a hacer la próxima vez que pueda. Este, me enamoré solo verlo y necesito tenerlo siempre conmigo para que me recuerde a cada una de ellas. 



You are invited to the Inlinkz link party!

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lunes, 16 de septiembre de 2019

SUEÑO INCUMPLIDOS. CORAZÓN ROTO.

Todos los que me leéis y seguís, sabéis que desde hace algún tiempo, estamos intentando ampliar la familia.

Ha pasado un año desde que, con muchas ganas e ilusión, nos tirábamos a la piscina a la búsqueda de este nuevo bebé.

Las ganas de cumplir otro de nuestros sueños, haciendo crecer nuestra familia y tener otro peque revoloteando por casa, empezaba a tomar forma y no sólo como un proyecto a medio plazo, si no como uno que ya estaba ahí, con nosotros.

Pero este no ha sido un buen año para nuestra familia, en este aspecto. No sé si era porque nos pilló más jóvenes, más descansados, con menos quebraderos de cabeza,... Pero con Carlota, a los tres meses de intentarlo llegó el ansiado positivo. Lo que nos hizo creer, ilusos de nosotros, que esta vez sería "igual de fácil". 

Pero eso no ha sido así. Nos ha costado mucho, tanto que los meses han ido pasando y hemos llegado a un año de búsqueda. Nuestras ganas y nuestra ilusión pasaban a un desasosiego que no nos dejaba vivir tranquilos y repercutía a la familia. Nos estaba pasando factura, sobre todo a mi, que me he culpado desde el primer momento al ver que no llegaba este positivo tan querido y tan soñado. Tanto que me he obsesionado hasta límites que no creía llegar.
Estas vacaciones nos ha servido (mas bien me ha servido) para parar en seco y empezar a darme cuenta que estaba cayendo en un agujero negro.


Me estaba perdiendo a mí misma. Toda esta obsesión no me dejaba ver nada más de lo que me rodeaba.

Soy una persona que cuando desea tener algo o se pone una meta. Lucha, lucha y lucha hasta conseguirlo. Tanto que me obsesiono, pienso, busco información, mil y una cosas para llegar a mi meta. Soy así desde siempre y aunque intento no obsesionarme, como veis esto no va conmigo. 

Así que en el momento en que mi medio limón y yo decidimos que queríamos ampliar la familia, puse pies en polvorosa, solo pensando en la meta. Empecé a soñar con ese futuro que iba a llegar muy pronto. 

Durante este año, nuestros encuentros han sido estudiados y planificados. Todo nos ha llevado a no disfrutarlos y llegar a ser tediosos. 
Tanto era así, que terminábamos sin poder disfrutar no solo de este momento íntimo, si no de nuestros momentos como familia, por estar hastiados de la situación.

Os hablo en plural, pero mientras escribo esto, sé que realmente todo esto me pasaba a mi. Mi medio limón siempre ha sido más cerebral que yo y aunque él siempre ha querido tener dos o más hijos, no le llevaba por la calle de la amargura que no llegara, aunque cada mes cuando le decía que no había podido ser, siempre me decía que se había ilusionado con la idea.

En fin, un día de estas vacaciones nos fuimos los tres con una gran amiga mía, a la playa. Ella me conoce desde hace muchos, muchos años y por eso sabía que algo me pasaba:


ESTÁS MUY AGOBIADA. SOBREPASADA CON TODO. ¿VERDAD?


Como os digo, se nota que me conoce. Después de hablar con ella, de verla otro día y de contarle el por qué me sentía así me dijo... escribe, escribe un diario donde todo lo que tengas que sacar se quede plasmado. 

Así lo hice, durante unos días, por la tarde, cogía una libreta y escribía mis pensamientos. Pensamientos, deseos y temores enterrados que querían y gritaban por salir. 

Queremos ser padres de nuevo. Queremos que la peque tenga un hermano. Queremos ser una familia de 4. Pero este sueño que yo tanto he anelado, que tanto he querido, no puede ser que destruya la familia que tengo ahora. Que mis sueños se antepongan a ellos y a mi misma, no puede ser. 

Escribiendo me di cuenta de algo. Cuando decidimos ir a por el segundo, nuestro futuro era algo incierto, pero teníamos cosas en el aire que pensábamos que saldrían. No solo eso, si no que pensábamos que nos ayudarían a que este nuevo bebé viniera con un pan bajo el brazo. 

No. No ha pasado. Todo lo contrario. Pero yo no quería verlo, miraba hacia otro lado pensando, a lo mejor si llega, nuestra suerte cambia. A lo mejor si me quedo embarazada, da el pistoletazo de salida a cosas realmente buenas

El estar pendiente de la cuenta bancaria, de llegar a final de mes, hacía que me sintiera mal. Me sentía mal porque no quería ver nuestra cruda realidad. Monetariamente hablando, NO PODEMOS TENER OTRO HIJO. 


Si tnemos otro hijo tendremos que renunciar a muchas cosas. Algunas de ellas, tanto mi medio limón como yo estábamos dispuestos a renunciar. Pero no quiero que mi hija renuncie a su colegio, a su entorno, a su casa, a sus amigos, a sus clases de música, canto, deporte,... 

Así que una mañana, a finales de nuestras vacaciones, nos fuimos los tres a dar un paseo. Mientras la peque estaba en los columpios, mi medio limón y yo hablamos de lo que realmente tenía que ser importante para nosotros y de nuestra cruda realidad. Por mucho que queramos nuestros sueldos de mileuristas no nos da para mucho gracias a vivir en el país que estamos. Tenemos que pagar una millonada por un alquiler (aunque nosotros no nos podemos quejar, porque dentro de lo que cabe no pagamos tanto), artículos de primera necesidad están por las nubes y hace que a final de mes, en mi casa tengamos que atarnos el cinturón de una manera exagerada. Ya no os digo nada cuando tenemos un imprevisto. Por todo esto y por más, si viene otro bebé no sabemos qué será de nuestro futuro, lo que es seguro es que si ahora nos cuesta llegar a final de mes, con otra boca nos será imposible seguir.

Pero realmente me da rabia. Me da rabia pensar que tengo que renunciar a este sueño por culpa del dinero. Sí, es verdad, el dinero puede que no dé la felicidad, pero hace que puedas dormir más tranquilo y no tengas que renunciar a ciertas cosas.

¿Por qué tengo que quitar a la peque lo que tiene y le hace feliz, por cumplir un sueño que puede quitarle todo esto?


Así que en medio de lágrimas y abrazos, decidimos que finalmente, nuestra pequeña será hija única. Ya que, aunque muchos me han dicho... 

No te preocupes, a lo mejor puedes volver a ese sueño más adelante

No, no puedo. No quiero ser madre a los 40, y no veo mal que otras personas lo sean, pero yo no quiero ser una abuela con un hijo adolescente. Mi medio limón ya pasa de los 40 y él ya nota el peso de todo esto. Así que para nosotros el tren de aumentar la familia ha pasado. 



No quería darme cuenta. No quería pensar que todo esto me pasara a mi. Pero como he dicho, no puedo dejar que un sueño destruya lo que ya tengo y pienso que si sigo, este agujero negro acabará con todo. 

Puede que desde fuera lo veáis de otra manera. Pero nosotros no hemos visto más opción y por ello, me he pasado días y días sumida en un profundo dolor. Una gran amiga me dijo: Tienes que pasar el duelo de una pérdida, porque aunque no ha llegado, tu sueño estaba ahí y ahora ya no. 

Es así, día a día duele menos, pero eso no quita que tenga días malos. Eso no quita que finalmente me sienta mal conmigo misma por no poder llegar a ello. Y mientras termino de escribir este post, mis lágrimas anegan mis ojos y mi corazón se rompe en mil pedazos.



miércoles, 17 de julio de 2019

EL PORTEO EN NUESTRA FAMILIA

Mucho tiempo ha pasado desde que escribí este post sobre el porteo en nuestra familia

¿Qué ha supuesto para mi portear?


Para mi el porteo ha sido fundamental y es una de las mejores decisiones que tomé cuando nació la peque. Tanto es así, que tengo claro que si conseguimos volver a ser papis de un segundo bebé, portearé todo lo que pueda. 


Tengo una conocida, que además trabaja en una tienda de porteo (Kangura). Ella porteaba a sus hijos antes de trabajar aquí y siempre que lo veía pensaba. Es una idea estupenda. 


Pros para portear

Primero, el bebé necesita del contacto de su referente, en este caso, su madre (o su padre). Va más seguro, tranquilo y por consiguiente, tu también vas más tranquila y segura. Si además das el pecho, el porteo es estupendo, pues puedes amamantar teniendo ya al bebé encima. 


 
Segundo, vivir en una ciudad e ir con carro, para mi, suponía un dolor de cabeza constante. Coger el transporte público, como por ejemplo el metro, donde muchas veces, tanto las entradas como salidas, no tenían un ascensor para poder ir con el carro. Ya no digo nada de los autobuses y el poco sitio que, a veces, hay para poner el carro, cuando la gente se agolpa en el sitio reservado para ello.


Así que sí, decidí portear desde el primer día, aunque no tuve mucho apoyo al principio, como expliqué en su día.

Se lo dije a mi marido y la verdad es que no vi mucho entusiasmo en él. Supongo que pensaba que eso era para hippies (pero igual que cambió en lo de colechar, con el tiempo, también cambió en lo de portear).

Igualmente, aunque yo quisiera portear, él, mis padres y los suyos nos decían que necesitaríamos un carro. Pero como somos unos currantes que no tienen casi dinero para nada (Casi todo lo compramos a plazos), decidimos que cosas como eso, sería mejor pedirlo prestado y con el tiempo ya veríamos si la necesidad apretaba.

La hermana de mi medio limón nos dejó el Bugaboo Camaleon, que tenía casi nuevo. Y sinceramente, cuando lo montamos me enamoré de él, pero había algo que no terminaba de convencerme del todo. Finalmente, comprobé cuál era el problema. Que era muy grande para ir con él por la ciudad es un armatoste y ya no digo nada en el momento en que tuvimos que meterlo en el coche. No cabía, literalmente, ya que teníamos un Citroen C2 y su maletero es casi inexistente. Descartado llevarlo con nosotros a todos lados. 

Junto con el carro, mi cuñada nos dejó también una mochila para portear. 


Desde siempre he sido una chica precavida, de ahí que me tome tiempo para tomar decisiones y ver qué es lo que me puede ir mejor. Y con Carlota y sus necesidades me pasa lo mismo. Por ello, para poder tomar la decisión de portear y qué es lo que mejor nos iría, leí, me informé y me di cuenta de que, aunque mi cuñada tenía muy buena intención, la mochila que nos había prestado era, lo que comúnmente se llama COLGONA. 


Evita la colgona, puede ser perjudicial

La colgona no es un sistema de porteo recomendable.  Os dejo una infografía para que veáis la diferencia. Y es que no es lo mismo llevar al niño en posición de ranita o sentado (cuando es más mayor) que en una posición colado, sin una sujeción correcta.





Si tu quieres portear, te recomiendo, ENCARECIDAMENTE, que te acerques a una tienda de porteo ergonómico o hables con una asesora de porteo, para que pueda no solo decirte los beneficios del porteo, si no que te asesore con cuál iréis todos más cómodos. 


Nosotros nos asesoramos en  Kangura. Allí una asesora (y amiga) nos enseñó los fulares, las mochilas, mei tais, bandoleras y mil cosas más.


TIPOS DE PORTEADORES


Finalmente nos decantamos por la mochila BOBA 4G, que lleva un pequeño cojín ergonómico dentro de la mochila, para que puedas portear desde que son bebés, y a medida que van creciendo, el cojín se puede sacar.


En esta foto, podéis ver, como Carlota, desde bebé fue en la mochila sin problemas.


 


Gracias a tener la mochila, puedo decir que mi medio limón terminó porteando y le terminó gustando. Tanto es así, que las tardes en las que yo me iba a trabajar, él salía con ella, siempre en la mochila a dar largos paseos. 


Me he sentido tan segura y tan cómoda con el porteo que aunque la mochila era y es estupenda, quise probar algo que me fuera bien con ella y con nuestro porteo. Algo fresquito para el verano, pero que fuera para princpiantes patosos y como siempre me fui a asesorar. Y allí encontré mi querido Caboo

Un fular con dos anillas, rápido, cómodo, fresquito para el verano y recogido para el invierno.
Este es el fular Caboo, genial y es que lo utilizamos todo el
verano y parte del otoño. Hasta que Carlota creció demasiado
y el fular ya cedía por su peso.
Cuando llegaron mis padres de vacaciones, vieron que siempre porteábamos a la niña. Al principio pensaron que aquello que llevaba no sería nada cómodo. Pero pronto se vieron que Carlota se ponía dentro del fular y ya se calmaba y se dormía (abajo tenéis las fotos de la prueba). 


Aquí la teneis dormidita después de un paseo.
Su postura no es del todo correcta, porque se ha
ido moviendo y tiene la espalda encorbada, pero
estaba tan cómoda que me daba pena moverla.




Como no, muchos opinólogos nos decían que así creábamos una dependencia de la niña hacia sus padres y que por eso, cuando alguien la quería coger, ella no estaba feliz y lloraba. Pero lo que ellos no veían es que ella iba a gusto. Los padres nos gustaba portear y que en el momento en que quiso caminar (Sí, caminó relativamente tarde, porque empezó a los 20 meses, pero ella en el momento de soltarse de la mano, no caminó, si no que empezó a correr), el porteo pasó a segundo plano.


A día de hoy sigo recomendando a todos los padres, que están indecisos, que lo prueben. El porteo trae muchos beneficios y no solo para los peques. 


Es verdad que las mochilas, los fulares, accesorios, ... . No son precisamente baratos, pero tampoco son tan caros como un carro. Es verdad que nosotros tenemos varios, pero creo que era necesario y aunque te gastas el dinero, sirve hasta para portear en casa. Imagínate que tu bebé es de alta demanda (Carlota no lo es tanto, pero cuando tiene su día, lo tiene y necesita estar con la mami, y yo tengo que hacer mil cosas, limpiar, fregar, cocinar,... Y si realmente se pone así, simplemente me la pongo en la espalda y hago lo que necesite hacer).



Como ya os he dicho, nosotros hemos probado la mochila Boba, el fular Caboo de anillas, pero no fueron los únicos, un día dando un paseo, pasamos por la tienda de porteo y me llevé un mid-taï. Es como llevarla en la mochila, pero con lo bueno de ser más natural. El tejido es estupendo y solo tienes que hacer los nudos. Además, este mid-taï es evolutivo y se va ensanchando la parte central cuando el peque va creciendo. 





Otra parte positiva del porteo. Los viajes. Nosotros cada verano nos vamos al pueblo y lo hacemos en tren. Es la mejor manera de viajar hasta allí y además descansando, pues vamos en tren-hotel. 


Sinceramente, si fueramos con carro, no sé dónde nos habríamos metido, pero lo bueno de portear, es que el fular, mochila o mei-tai caben en casi cualquier sitio y la peque siempre está a tu lado y sin problemas. Además de tener las manos libres para poder llevar el equipaje (y eso, si viajas sola es un plus, porque no hay nadie que te ayude). 


Recién levantadas y en la puerta para salir cuando el tren
llegue a su destino. :) La mochila el mejor complemento


Cuando el peque va creciendo, no tienes por qué dejar el porteo, pues luego ya lo puedes llevar a la espalda. Aquí os dejo el post que escribí sobre 5 consejos para portear a la espalda.



Así que si aún no sabéis qué hacer, os animo a que lo probéis, os acerquéis a una tienda de confianza y así podreis comprobar si os gusta o no :)

miércoles, 3 de julio de 2019

PORQUE NO QUIERO QUE MI HIJA SEA HIJA ÚNICA

Retomo este post escrito en 2015 para reafirmarme en mi pensamiento. No, no quiero que Carlota sea hija única, pero sinceramente, cada vez veo más lejos el que pueda cumplir el sueño de ser mamá de dos.


En 2015 empezaba el post hablando de una mamá que había escrito un post hablando de lo contenta que estaba de la familia que había creado, pero que mucha gente la criticaba por tener un hijo y no querer más. Ella se defendía de todos los que la criticaban por no querer tener más descendencia y a mi me asaltaba la eterna pregunta....

¿En serio esto también lo critican?


Vuelvo a la carga con lo que siempre digo. RESPETO. El respeto es importante. El respeto hacia nosotros mismos, hacia las personas que nos rodean. Incluso tenemos que respetar a todos aquellos que no piensen como nosotros.


En este caso yo no pienso como esta mujer. Ella es feliz teniendo un hijo, pero yo quiero más. Quiero tener más descendencia y en el post os explicaba el por qué. 




La principal razón es el PURO EGOÍSMO. Por mi propia experiencia siendo hija única. Como ya conté:

Mis padres se cararon muy jóvenes y con 19 años me tuvieron a mi. Estaban lejos de sus casas, a más de 1000 kilómetros y me criaron como pudieron. Pero yo me sentí muy sola.


Mis padres trabajaron mucho para sacar adelante todo lo que querían construir y eso significaba no pasar tiempo conmigo. Me dejaban con la vecina de al lado, cuando salía del cole (iba y venía sola todos los días). Ella me daba la cena, junto a sus hijas, luego me abría la puerta de casa y yo me acostaba. 

No veía a mi padre de lunes a viernes. A mi madre algunas mañana (por suerte, casi todas) pero terminé harta.  


Odiaba su trabajo y todo lo que para mi conllevaba, que era, no tenerlos conmigo. 




Así que pronto empecé a pedir tener un hermano. Me preguntaban qué quería para Navidad. Un hermano. Que quería para mi cumpleaños. Un hermano. Pero nada, no se cumplía y aunque me caían buenos regalos, no era lo que yo quería. Yo quería tener a alguien con quien jugar, alguien con quien no sentirme TAN SOLA.


En verano, en cuanto empezaban las vacaciones, mis padres me enviaban con mis abuelos maternos y lo que podría ser las mejores vacaciones para un niño, ya que estás en el campo rodeada de naturaleza, animales y otros niños. Se convertía en seguir encerrada en la torre de cristal, pues mi abuela (mujer temerosa de Dios y de su hija) me encerraba y solo me dejaba salir con ella o mi abuelo y siempre bajo supervisión. Tenía un miedo tremendo a que yo me rompiera un brazo, una pierna o la cabeza y mis padres no dejaran que volviera. De verdad... un suplicio. Así que seguía ansiando tener a alguien con quien jugar, porque mi perra y mi gata (que estaban con mis abuelos todo el año) no eran todo lo que necesitaban, aunque me ayudaron en épocas realmente duras.


Terminé siendo la niña rara del pueblo que no se juntaba con ningún niño para poder pasar las tarde jugando. No iba con ellos al pozo a nadar, ni de excursión y cuando teníamos más edad, tampoco me dejaban ir a las fiestas de los pueblos, no fuera que alguien me hiciera daño.  




Por todo lo dicho anteriormente, cuando crecí me prometí a mi misma que crearía una familia grande, ruidosa y llena de niños que pudieran estar juntos, sentirse queridos, amados, no olvidados y sobre todo nunca se sintieran SOLOS. Si fuera por mi, tendríamos mínimo 4 hijos. Pero tal y como está la economía y nuestra vida, con 2 sería totalmente feliz.




Carlota es una gran niña. Por supuesto tiene sus momentos, pero quién no. Y al tenerla en mis brazos, supe que quería repetir esa sensación y que mi inmenso amor, creciera todavía más teniendo una familia de 4 personas (papá, mamá y dos peques).


Aquí os dejo el resto del post:

Imaginaros que llega Navidad y que en casa te regalan una muñeca, colores, cartas o lo que sea, pero nada de lo que hay es un juego de mesa para jugar con alguien.
Aún recuerdo el día que le pedí a mis padres el juego que se llamaba HOTEL. Mi madre me preguntó para qué lo quería, si no tenía con quién jugar. Y le dije: sí, con vosotros. Mis padres me miraron extrañados y ella me respondió. Nosotros no podemos jugar contigo, tenemos que trabajar.

Entendedme. Adoro a mis padres. Sé que ellos han hecho muchas, muchas cosas pensando en mi y en mi felicidad. Pero yo me aburría. Siempre jugaba con mis muñecas. O me encerraba en mi habitación y me ponía a bailar con música, simulando que estaba con amigos. Ojalá todo hubiese sido de otra manera.

Llegó un momento en que ya no pedí más hermanos. Sabía que no me lo iban a dar. Yo ya llegaba a la adolescencia y pensar en tener un bebé en casa, tampoco es que me apeteciera. Entonces llegó la noticia. Mi madre estaba embarazada y por fin iba a tener un hermano. 

¿Yo? Loca de contenta!!!! alguien con quien estar. Alguien que sería otro integrante de la familia. Alguien con el que podría contar en el futuro.

Cuando crecí y me hice más mayor, por esta época más o menos. Empecé a sentir miedo. Miedo de que a mis padres les pasara algo. Miedo a que ellos ya no estuvieran. Porque por mucho que mis tíos y abuelos dijeran, somos tu familia. Ellos ya no estarían. Y yo me sentiría sola en el mundo. Sin nadie que me protegiese.
Al saber que iba a tener a un hermano, alguien con quien podría compartir cosas. Enseñarle y sobre todo que no se sintiera solo me puse muy contenta.

Pero esa felicidad solo duró 5 meses. Pues mi madre sufrió un aborto. 


Aquí os dejo el post donde explico cómo viví la muerte perinatal de mi hermano. 

Después de aquel mazazo en nuestras vidas. Nunca más se habló de hermanos. Mi padre adoptó a un perro perdido en la calle y lo trajo a casa. Supongo que quería que nos animaramos un poco. Bobby, como lo llamamos, estuvo con nosotros 17 años. Y fue uno de mis mejores amigos.

Desde siempre he querido ser madre y desde siempre he dicho que no tendría solo un hijo. Después de ver lo que es ser hijo único, sé que no quiero que la peque esté sola. No quiero que sienta miedo por perdernos y pensar que nadie estará para protegerla. No quiero que no pueda jugar, porque le falte un compañero.

Sé que cabe la posibilidad de que no se lleven bien. Pero también cabe la posibilidad de que sean los mejores amigos que tengan en el mundo. 

Así que sí. La vida ahora nos ha dado un precioso regalo. Un regalo que tiene 10 meses y que es la reina de todo lo que le rodea. Una reina que en un futuro tendrá otra reinita o reinito para que le ayude a gobernar en casa.


¿Y vosotros? ¿Partidarios de familia numerosa o solo un hijo? contadme algo

miércoles, 26 de junio de 2019

SILEU ME HA CONVENCIDO. SÍ A LA COPA MENSTRUAL. ADIÓS A TODO LO CONOCIDO HASTA HOY

Hace ya tiempo que llevo dando vueltas a la idea de cambiar a la copa menstrual. Pero sinceramente, me había costado mucho dar el paso. El problema que siempre he tenido es que soy muy tiquismiquis con todo este rollo y pensaba… Me va a dar un asco horrible. Pero soy sincera, nada más lejos de la realidad, pues después de probarla durante un par de meses, puedo decir que estoy ENCANTADÍSIMA.



Creo que ya es de sobra conocida la copa menstrual, pero para quien todavía no lo sepa (me quedé un poco flipada cuando en el trabajo, un par de chicas jóvenes no sabía de lo que estaba hablando) la copa menstrual es el futuro en higiene íntima femenina. Una alternativa fácil de usar, segura, reutilizable y ecológica a las compresas y los tampones.

 

Como podéis ver en la foto, es un recipiente de silicona médica que se debe introducir en la vagina, los días en los que tenemos la menstruación. Igual que si fuera un tampón. Solo que la copa, en este caso es reutilizable, pues la vacías y puedes volver a usarla.

 



Como os digo, era reticente al cambio, por pensar en el momento de sacar la copa y vaciarla. Me daba miedo, pavor. Y si se desborda y si me mancho y si me cae la sangre por ahí,… 

Sí, soy escrupulosa y no sabía cómo me lo tomaría. Pero llevaba tiempo oyendo maravillas de las copas menstruales y de como muchas mujeres se habían cambiado y no querían volver a saber de compresas, de tampones ni de nada por el estilo.


 

Un día se pusieron en contacto conmigo desde Sileu Cup. Si no había comprado antes la copa menstrual, era porque, como muchas sabéis, estamos intentando aumentar la familia, pero como se está haciendo de rogar pensé… ¿Por qué esperar? ¿Y si no llega? Es el momento. Y acepté la propuesta de Sileu para probar el pack viaje Sileu Passion & Sweet.

¿Por qué he decidido colaborar con Sileu Cup?
 
Cuando se pusieron en contacto conmigo y antes de contestarles, decidí hacer una búsqueda, mirar la web, comentarios de usuarios, … Y terminé convenciéndome por muchas razones, una de ellas, al entrar en su web y hacer click en sobre nosotros y leer lo siguientes: 

 

Valores
Honramos la sostenibilidad: Económica, social y ambiental. Valoramos la transparencia, la integridad y la confianza en todas las relaciones. 

 

Me convencieron las usuarias que han escrito maravillas de la marca. Por su rapidez en el pedido. Por el material o por la ayuda recibida en el momento de la compra. 

 

Y lo último que terminó de convencerme es el precio. Pues, como he dicho antes, llevo meses pensando o no en cambiarme y, aunque sé que esto se amortiza con el tiempo, veía, muchas marcas, con unos precios super caros y me decía a mi misma. ¿En serio me tengo que gastar esto ahora?  En cambio, Sileu Cup tiene un precio muy competitivo. 

MI EXPERIENCIA CON LA COPA MENSTRUAL DE SILEU CUP Y EL PACK DE VIAJE


En este pack encontramos: Copa menstrual, esterilizador plegable y estuche en forma de flor para poder guardar todo y llevarlo donde desees.
 
ESTUCHE EN FORMA DE FLOR – Tiene una bonita forma en flor, con cremallera, la medida justa para que te quepa en casi cualquier bolso y puedas llevarte todo el pack de viaje. 

 

Pensando en las vacaciones, no hay nada mejor que saber que lo llevas todo en el estuche, sin preocuparte de no olvidar o perder nada. 

Este puente de Sant Joan nos hemos ido fuera y el pack de viaje de Sileu Cup ha estado en mi bolsa de viaje, por si acaso. 

ESTERILIZADOR PLEGABLE – Debemos esterilizar nuestra copa menstrual la primera vez, cuando la recibimos y luego, al terminarse el periodo y al principio del siguiente.
 

Gracias a este esterilizador plegable, puedes hacerlo en casi cualquier sitio. Solo tienes que seguir las instrucciones de uso, que son muy sencillas: 



Introducir la copa menstrual dentro del esterilizador. Llenar de agua dicho esterilizador, llenando el interior de la copa también. Meterlo dentro del microondas, a máxima potencia y destapado. Dejar hervir la copa durante unos minutos y dejar que enfríe para poderlo sacar sin quemarnos. Dejar secar la copa y el esterilizador. 

 
COPA MENSTRUAL – importante la elección de la copa menstrual.


En la página web de Sileu Cup te ayudan a saber qué copa es la mejor para ti y tu cuerpo. No todas son iguales, ya que cambian por tamaño, capacidad, color textura, forma del tallo agujeros de vacío y mil cosas más. 


Por ejemplo, en Sileu Cup te recomiendan que tengas en cuenta la flexibilidad de la copa que va de 1 a 10. Siendo la 1 menos flexible y la 10 más flexible. La flexibilidad de la copa está totalmente relacionada con la fortaleza del suelo pélvico y por ello, tienen todos estos modelos:
 

Yo por ejemplo, tengo el modelo Rose:


El modelo Rose tiene una flexibilidad de 3. Se adapta a la perfección a las paredes vaginales sin moverse y sin riesgo de fugas. El modelo Rose está especialmente recomendada como modelo de iniciación, siendo muy fácil de colocar y extraer sin manchar ni derramar. Tiene un diseño realizado en España totalmente único e inimitable, asemejándose a una hermosa rosa de color rojo o blanco translúcido según tu elección, con el tacto aterciopelado de un pétalo de flor.




Otro factor importante a tener en cuenta es la talla. Si eres menor de 25 años y/o nunca has tenido un parto vaginal, la recomendación es la talla S. 


Si por el contrario, tienes más de 25 años y/o has tenido uno o varios partos vaginales, tu talla recomendada es la L.



VENTAJAS DE LA COPA MENSTRUAL
  • Ayuda al medio ambiente, ya que son reutilizables. Tienen una vida de 10 años. Por lo que, durante ese tiempo, no tendrás que volver a utilizar ni compresas, ni tampones, que tardan cientos de años en descomponerse.
  • Ahorra en nuestros bolsillos. La copa menstrual es reutilizable, por lo que te gastas el dinero una vez y ya te olvidas en 10 años. Por ejemplo. La copa de Sileu Cup, cuesta entre 15-20€ dependiendo de la copa, accesorios, … En cambio, un paquete de compresas te cuesta entre 2,5€ - 5€ dependiendo del tipo de compresa, paquete, … 
    • Por ejemplo, yo tengo mucho flujo, por lo que necesito un paquete grande de compresas todos los meses. Encima me compro las compresas más largas y con alas, porque siempre sufro escapes. Cada mes tengo que volver a comprar un paquete. Un paquete que me cuesta 4,5€. La copa, en medio año, la he amortizado del todo. 
  • Evita olores. Es algo que es superior a mí. No puedo con los olores y más cuando siento que soy yo la que huelo y eso me pasaba con las compresas. Desde que utilizo la copa, el olor ha desaparecido. La sensación de incomodidad también.
  • Comodidad. Ya no tengo que ir al baño cada dos o tres horas (aunque la primera vez que utilicé la copa, tenía tanto miedo de fugas, que sí lo hice). La copa te la puedes colocar antes de que te baje la regla. Se adapta al cuerpo y no tienes ni que notarla. Dura 12 horas puesta. Por lo que puedes salir de casa con toda tranquilidad (sea al trabajo, con familia, amigos, …). Puedes dormir con ella sin miedo a manchar.
  • O fugas. Esta es otra de las razones que terminaron de convencerme. Desde que tuve a la peque, mis reglas se han intensificado. Ya no tengo el periodo 5 días, si no 3 y en estos 3, uno de ellos es muy, muy, muy abundante. Tanto es así, que rezo para que me pille en casa, por la comodidad de saber que si tengo una fuga, no iré manchada todo el día. Aunque aprendí que lo mejor es ir de oscuro esos días. Porque sí, he tenido fugas, y es que llegó un momento en que yo misma me hartaba de la situación. Leí mucho de las copas menstruales y lo primero que todas coincidían era que ya no había fugas (puedes tener siempre y cuando la copa esté mal colocada, por lo que es importante leer las instrucciones y seguirlas al pie de la letra, las primeras veces, hasta acostumbrarse).

CONTRAS DE LA COPA MENSTRUAL

  • Periodo de adaptación. Como en todo en esta vida, necesitamos un periodo de adaptación. El mío fue rápido y sin problema, pero sé de personas que les ha costado adaptarse, un poco más a la copa, pero finalmente lo han logrado y están encantadísimas.
  • Limpiarla fuera de casa. Este es un contra que siempre he tenido presente. En muchos baños públicos no tienes el lavabo dentro con el wc. Por lo que, si tienes que sacarla y vaciarla, debes limpiarla y si no tienes el lavabo eso resulta un poco incómodo. Sé que tienes 12 horas de libre albedrío, pero si te pilla fuera de casa, siempre tendrás que buscar un baño con el lavabo y el wc juntos.

Como podéis ver las ventajas están por encima de los contras, ya que estos se pueden solucionar, con el paso del tiempo y sabiendo el tiempo que estarás fuera.


En definitiva, ya he abandonado los métodos tradicionales y me he pasado a la copa menstrual. La mejor elección que he hecho en mucho tiempo. Esta infografía de la Moderna del Pueblo, lo deja bien claro.
 
Infografía sacada de la historia de fotos sobre la Copa Menstrual de La Moderna del Pueblo

¿Y vosotras? ¿Ya la utilizáis? Contadme vuestras experiencias.