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jueves, 28 de enero de 2021

ALGO SE MUERE EN EL ALMA

La canción dice... Algo se muere en el alma, cuando un amigo se va. Cuando alguien desaparece de nuestras vidas y no estamos preparados para ello, algo se muere en nuestra alma. Nuestro corazón se resquebraja y sentimos un intenso dolor. 

 

Hoy mi alma está rota.

 

No tenía esta idea, cuando la semana pasada os dije que volvía al blog. Pero en cuestión de semana y media, todo ha cambiado y permitidme que hoy venga a llorar, a soltar lastre. A quejarme de esta mierda de sociedad. A simplemente deciros que mi alma está vacía. 


Como algunos sabéis, hace unos días nos avisaron de la residencia, donde vive mi abuela y donde ha estado confinada, desde antes del propio confinamiento. Nos llamaron con la peor de las noticias para un sitio así. La mierda de bicho, COVID-19 había llegado y se había instalado en la residencia. 


Pero... ¿cómo? ¿cómo ha podido pasar si las personas están confinadas en sus habitaciones y casi no tienen contacto con nadie? Pues fácil, porque era muy importante salvar la Navidad. Era muy importante ser más laxos con las normas, no pasaría nada. ¿verdad? 


A mi abuela le han robado el tiempo que le quedaba de vida. Sí, tal y como lo escribo. LE HAN ROBADO EL TIEMPO QUE LE QUEDABA.


Ella, que ha cumplido las normas. Ella que ha estado confinada. Ella, temerosa de Dios y de todo esto que está pasando, encerrada pasaba los días. Pero nada la ha salvado. Como digo, era más importante salvar la Navidad.


Siento IRA, siento RABIA. Lo dije, y no me cansé de escribirlo en RRSS, incluso colgué un video en Instagram diciéndolo. Prefiero estar esta navidad sin ver a nadie para salvar las navidades futuras, que no poner toda la carne en el asador y arrepentirme toda la vida. 


Mi abuela ya no volverá a celebrar la Navidad. Y todo gracias a que decidieron ser más laxos con las normas. Todo por dejar salir a otras personas, a pasar el día fuera y comer en sitios públicos con más gente. Dos semanas, dos semanas pasaron hasta que empezaron a notar que algo no iba bien. Hasta el cuerpo sanitario que está en la Residencia cuidando de nuestros mayores cayeron enfermos. ¿Creéis que mandaron a gente para cuidar a los abuelitos enfermos? No. No había casi personal. Mi pobre abuela, que tenía que ponerse la máquina de oxígeno durante unas horas al día, estuvo más de 48 horas sin podérsela poner, porque necesita ayuda y nadie iba a su habitación para ayudarla.


No ha sido hasta el último momento, en que sus pulsaciones bajaron, su fiebre subió, que no se hizo algo por ella. ¿Pero qué hacer con alguien tan mayor? Solo se le puede llevar al hospital y tenerla lo más cómoda posible hasta el final desenlace. 


NOS HAN ROBADO NUESTROS MOMENTOS. Mi abuela ha muerto a escasos días del aniversario de la muerte de mi abuelo. Mi abuela ha muerto a tan solo dos meses de cumplir los 90 años. Mi abuela ha muerto a tan solo unas pocas semanas de conocer a su tercer bisnieto (el primer niño). Y todo por qué? 


Porque vivimos en una sociedad donde la individualidad es más importante. Lo que le pase a los demás nos da igual. Somos egoístas por naturaleza y no pensamos en el bien común, solo en lo que va bien para nosotros y en el ahora. No podíais pensar en que era mejor perder el presente, de la Navidad que hemos dejado atrás para poder tener las Navidades futuras y ser felices todos juntos?


Esta mañana leí la noticia de que en Méjico, una familia fue a un entierro y ahora tienen que celebrar 16 más. 16 muertes en una misma familia. Por inconscientes, por no pensar en que este bicho mata a cualquiera. Que da igual que seas alto, bajo. Que ser joven o no. Que lo puedes pillar y no vivir para contarlo.


Hoy mi alma se ha quedado vacía. Mi abuela, la única que me quedaba en este mundo se ha ido para no volver. Ahora brillará en el cielo, como dice mi hija. Ahora estará con el abuelo y con nuestro pequeño Batman. 


Isolina, abuela. Solo quiero decirte que has sido una mujer fuerte, una mujer luchadora. Que has estado siempre a nuestro lado. Que hemos tenido nuestras diferencias, pero nos has querido sin condiciones. Te echaré de menos. Te echaremos de menos. Carlota te manda un beso enorme y agradece que te pusieras al teléfóno hace una semana para decirle que es la persona a la que más quieres en este mundo. Dejas un vacío en nuestros corazones, pero quiero que sepas que estaremos bien, que cuidaremos los unos de los otros, que te sentirás orgullosa de tus hijos, de tus nietos y de tus bisnietos. Quiero que cuando veas al abuelo le des un abrazo enorme. Después de 18 años, sigo echándolo de menos. Abuela, abuelita, yaya. Gracias. Gracias por cuidarme todos los verano. Gracias por la paciencia que tuviste, cuando lloraba y te gritaba porque quería volver con papá y mamá. Gracias por esa preciosa canción que me cantaste el día de mi boda (momento en que emocionaste hasta al del corazón de hielo). Gracias. Siempre te querré. Vuela alto, brilla fuerte. Descansa en paz.


Las 4 generaciones juntas


miércoles, 29 de julio de 2020

VACACIONES SIN DESTINO

Este año 2020 pasará a la historia como el año más horrible, hasta el momento, del siglo XXI. 

El año del coronavirus, las mascarillas, los encierros, el echar de menos, los embarazos covid, los divorcios post confinamiento y mil cosas más. 

En mi casa, personalmente, será recordado como el año que la peque se quedó sin cole, a mitad de curso. El año en que se fue Batman al cielo. El año que llegaron Triki y Elmo. El año que no vimos a los yayos en meses. El año en que no pudimos celebrar nuestros cumpleaños como siempre. Y ahora que llegan las vacaciones, será recordado como el verano sin destino.




Este año hemos decidido no ir al pueblo, ni al de León, ni al de Galicia. Ya sabéis que adoro las vacaciones en nuestro pueblo, perdido en medio de la montaña. Un pueblo, que en realidad es una aldea. Donde, como mucho convives con 50 personas más. Y luego está nuestro otro pueblo, igual de pequeño, lleno de familiares, con sobremesas que se alargan hasta la hora de cenar.


Normalmente vamos en el tren-hotel. Pero RENFE ha decidido que este tren ya no volverá a salir de Barcelona, destino A Coruña, nunca más. Así que, en un momento dado, sopesamos la posibilidad de viajar en nuestro propio coche haciendo una ruta por las carreteras secundarias. Y montarnos una pequeña aventura. 



Quería ir fuera como fuese y es que este año, ya que dentro de mi familia paterna este año ha sido un año horrible. Después de una lucha incansable de varios años, contra el maldito cáncer, mi prima B perdió la guerra. Luchó como una verdadera amazonas hasta su último aliento, dejando un vacío enorme en todos nosotros. Después de varios meses, mis ojos se llenan de lágrimas al pensar en ella. Y es que en su mente no tenía cabida la palabra perder. Luchó con varios tratamientos. Nos escribía a todos y nos contaba cómo iba. Cuando íbamos a verla, nunca perdía la sonrisa. Una chica que de verdad, merecía la pena conocer. La peque siempre se acuerda de ella y el día que se nos fue y se lo explicamos, lo primero que me dijo es que ya no podría volver a jugar con ella.


Todo esto pasó durante el confinamiento. Mi tía y su otra hija, tuvieron que estar prácticamente solas y el no poder estar con ellas, el no poder abrazarlas, darles nuestro apoyo, en persona, el poder coger sus manos, el llorar con ellas hasta que nos piquen los ojos, todo esto ha hecho que sintamos un vacío enorme. Y tener unas ganas locas de cruzar medio país para estar con ellas unos pocos días.



Otra razón por la que ir es mi abuela. A la que veo 3 o 4 veces en todo el año. Porque está en el pueblo, en una residencia. Ha estado encerrada allí, con otras personas, intentando que el virus no llegara hasta ellos. 


Como digo han sido momentos duros y momentos en los que te hace que te plantees muchas cosas. Entre ellas, el ir o no este verano. 


Al tener esta incertidumbre de cómo irá todo, en el momento de las vacaciones, no quisimos pensar mucho en el futuro y pensar más en el presente. Pero llegó el momento de plantearse las vacaciones. Qué hacer y dónde ir. 

Un verdadero paraíso

No vamos. Y pensaréis, pero por qué no, después de todo lo que nos has contado??? Pues no vamos porque la mayoría de las personas a las que querríamos ver, abrazar y más, no podremos por ser fuera del núcleo familiar y personas de grupos de riesgo (mayores de 65 años, enfermedades crónicas,...). Porque en estas aldeas las personas con las que convives son muy mayores y tengo miedo. Tengo miedo de que el bicho esté ahí, lo llevemos, se lo peguemos a alguien y ese alguien sufra o muera.

Ya,... Que agorera soy, verdad???? Pero y si pasa?? No me lo perdonaría.
Ya... Pero hay más gente y no piensan estas cosas y se van a ir a sitios así.
Allá cada uno con su conciencia, mi pepito grillo me dice que es mejor quedarme aquí.


Así que este año, nuestras vacaciones son sin destino. Nos quedamos en casa. Cruzamos los dedos para que no terminemos confinados, después del último rebrote y podamos disfrutar del sol y la tranquilidad. Serán unas vacaciones muy diferentes a lo que teníamos en mente a principios de año, pero todos tenemos que poner nuestro granito de arena, para que esto no vaya a más.



En Barcelona y áreas colindantes, hemos vuelto hacia atrás, por los últimos rebrotes. No entiendo las noticias que dicen que hay gente que queda en makro fiestas donde van enfermos para ver si lo coges. ¿En serio? No puedo llegar a entender que no nos hayamos extinguido antes. No entiendo que se nos diga que las mascarillas son de uso obligatorio y siga habiendo personas que se las ponen en el codo, la barbilla, la frente o simplemente no se tapan la nariz porque les agobia. No llego a entender que después de tantas muertes, después de un sistema sanitario colapsado, haya gente que siga diciendo que todo es mentira y que somos borregos que nos lo creemos todo. 


Como cada año, el blog cierra sus puertas hasta septiembre. Igualmente, ya sabéis que me podéis encontrar en RRSS:






Y si vosotros también os quedáis estos días en casa y os apetece cocinar, no olvideis que en mi blog Mousse de Frituras, tienes recetas para toda la familia.



martes, 26 de mayo de 2020

YO NO HE APLAUDIDO NINGÚN DÍA

Durante todo el confinamiento no he salido, ningún día, a la ventana, para aplaudir por el trabajo de lo sanitarios. Y con ello, no estoy diciendo que no los admire por todo lo que están haciendo en estos momentos tan difíciles.


Sí, están en primera línea. Sí, muchas veces viven situaciones que en ni en nuestras peores pesadillas, y sinceramente, muchos de nosotros no podríamos soportarlo.


Pero, ¿Sabéis por qué no he salido ningún día?
Me pareció una bonita iniciativa, salir y aplaudir, que vieran que estamos con ellos, en espíritu. Pero no creo en estos actos. 


¿Queréis agradecerles lo que hacen? Cumplid las reglas. Y con esto, no digo que todos los que han salido a aplaudir cada noche a las 20.00 no lo hagan. Pero muchos de ellos, esos que se hinchan como pavos diciendo, yo he salido cada día, son los primeros que no siguen las normas de seguridad.


Vuelvo a repetirlo. ¿Queréis agradecerlo? No os salteis las normas. Cuando os dicen que en la fase 0 solo puede salir un progenitor con su hijo menor de 14 años, pues te fastidias y solo sale uno, con el hijo que tengáis. (Ya sé que ahora, se puede salir la familia entera. Pero hasta este lunes, en muchos sitios, esto no era así).


Nosotros lo hemos hecho durante todo este tiempo. Un día sale papi y otro mami. Nos encantaría salir a los 3 juntos, pero no es posible en estos momentos. Entendemos que es para la no aglomeración, que al final hemos tenido. Mejor tener la posibilidad de salir de vez en cuando que volver a estar encerrados. 



Cuando os dicen que mantengáis la distancia de seguridad de 2 metros y no quedéis con gente. Seguid las normas. Y ahora en la fase 1 que sí podemos quedar hasta 10 personas. Por favor, tened cuidado, seguid las normas, no hagáis que el trabajo de la gente que se ha jugado su vida en estos momentos difíciles sea en vano.


Sí, es difícil. Es difícil no ver a un amigo y acercarte para darle un abrazo o para darle la mano. Pero no se debe hacer. 


Justo este viernes, una amiga embarazada y a punto de tener su bebé, vino a recoger un montón de cosas de cuando Carlota era un bebé. La mochila porteadora, fular, carro, bañerita, trona, ropa, cambiador... Y tenía una ganas tremendas de abrazarla de tocar su barriga, de poder estar juntas sin estar separadas, pero lo hicimos. Bajamos las cosas al coche, nos saludamos y se fueron. Es difícil pero nosotros somos responsables de todo esto y debemos seguir haciéndolo bien. Porque el de al lado lo haga mal, no pienses que eres tonto y no quieres seguir las reglas. Hazlo! 



Es una cuestión de seguridad. Porque este virus no entiende de sentimientos. No entiende de amistades, familiares,... 


Tampoco he salido a aplaudir, porque yo le doy las gracias a muchas más personas. 


Sí. A todas aquellas que han seguido yendo al trabajo, cuando en realidad querían quedarse en casa. Personal necesario. Para que no nos faltara de nada. Transportistas. Cajeras. Reponedores. Personal de seguridad. Personal del sector de la banca. 


Sí, a todos ellos. Se les debe dar un gran aplauso o más bien. Para rendirles homenaje, lo que podemos hacer es... Seguir las normas


Esa persona que se sienta día tras día, en la ventanilla del banco, para que tu puedas descargar tu ira contra el banco. Esa persona. Se merece el respeto de que nosotros sigamos las normas. Porque a esa persona, no le queda más remedio que ir allí, día tras día a dar la cara. Porque esa persona, es un simple currante como tu, que debe tener también un jefe, mejor o peor. No sabemos ni de la misa a la media de su día a día, de su vida, de sus necesidades. Eh!! Pero ahí han estado siempre. Todos los días desde que esto empezó. 


Y la lista de la gente a la que les debemos el seguir las normas, no se acabaría nunca. 


Por eso, ahora, más que nunca hay que hacerlo. 


Estamos cansados. Estamos hastiado de la situación. De que no levanten el estado de alarma. De que en unos sitios empiecen a pasar de fase y en otra no. Y lo sé, porque aquí acabamos de entrar en fase 1, después de estar una semana en fase 0,5 (que es como decirte, estas en la 0, otra vez porque no mejoras pero te doy medio punto para subirte el ánimo). 


¿Queréis pasaros el verano confinados? Yo no. Yo tenía la esperanza de que esto poco a poco se iría superando. Que la gente, aún dentro de su propio egocentrismo, podría pensar un poco más allá de su ombligo y decir... Pongamos de nuestra parte para todos luchar contra esto. Pero no. Nuevamente he vuelto a ver y sentir ese egoísmo puro. El solo pensar en mí. El, todo me da igual porque esto no va conmigo. 



Vivimos en una sociedad en la que si no te toca de cerca, te crees que las desgracias son ajenas y no terminas de creértelo. 


Es más, piensas... Va! Esto es una patraña que se han inventado. Esto no es real. Va! Esto no va conmigo, mi familia y yo estamos perfectamente, para qué molestarme en seguir las reglas. Seguro que nos meten miedo, pero no es tanto como nos dicen. 


Primero nos quejamos de que nos encerraran y no nos dejaran salir solo para lo esencial. Muchos de los que salían aplaudir, eran los que salían a las 9.00 a por el pan. Luego a las 11.00 bajaban al súper a por 3 chorradas. Así estiro las piernas. A las 12.30 sacas por cuarta vez al perro. Y así sucesivamente. 


¿Creéis que exagero? Preguntarle a la cajera del súper, si la conoces. O si tienes una amiga o familiar, seguro que te lo ha contado. 


Pensáis que no es para tanto porque vuestros padres, tíos, primos, hermanos, amigos, abuelos,... Están en su casa y no habéis tenido que pasar por un momento tan duro como que se ponga enfermo, se quede en el hospital y no sepáis nada de él. Que tengáis que llamar para que os digan su estado y no sepáis mucho más. Vuestros padres, abuelos, hermanos, amigos,.. Podrían estar en esa situación y no poder hacer nada. No poder ir al hospital. No poderle coger la mano en un momento así. Están solos. Solos, con desconocidos. Y pasan esos momentos y tu estás en casa, subiéndote por las paredes y sin nada que hacer.

No creo que nadie quiera pasar por esa situación. Pero a veces piensas,... cambiaría algo si te tocara con alguien más cercano a ti?