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viernes, 16 de septiembre de 2016

NUESTRA ADAPTACIÓN A LA GUARDERÍA

Una semana y un día. Eso es lo que nos separa del primer día de guardería de la peque de la casa a hoy.

¿Qué ha pasado en estos días? Pues sencillo. Que nos ha dado una lección a todos los adultos.
Una semana antes de empezar la guardería todos estábamos bastante nerviosos. El curso pasado no lo llevó nada bien (post aquí) y es que eso de separarse de sus abuelos no le gustó mucho. Solo iba tres horas por la tarde y tampoco interactuaba mucho con sus compañeros. Pero este año es diferente. Ahora va por las mañanas y se queda casi todo el día lectivo en la guardería. Unos días antes de empezar las clases tuve reunión con la que es su maestra. Y si os digo la verdad, ya todas las que conocía me gustaban y adoraba, pero conocí a este ángel que me dio paz y tranquilidad. De verdad, mil gracias por la paciencia, por el amor y la comprensión que todas tenéis hacia los más peques.

Ahora, al ir por la mañana papi la lleva cada día. Se levantan, juegan, desayunan, se visten y a la guardería. Dan un pequeño paseo de camino y cuando llega a la clase ni mu. El primer día lloró un poquito, nada, según su padre dos lágrimas cayeron por su carita, pero al rato se le había pasado. El problema es que se contagia de los otros niños que sí lloran más y es que la peque es muy solidaria. Al día siguiente, simplemente se cogió de la pierna de su padre, no quería que se fuera, pero en un despiste, cuando estaba jugando con la profe, él que ya se había despedido se marchó. Muchos padres, los primeros días se quedaban mucho más rato con ellos, pero nosotros decidimos que si ella estaba bien, no teníamos que ir alargando la agonia.

El viernes fuimos a buscarla el papi y yo y es que es el único día que puedo ir. Hablé con la profesora y me dijo que todo estaba estupendamente, que la peque se portaba fenomenal. Normalmente, cuando el papi se va, se queda 5 minutos al lado de la profe, donde va ella, la peque le sigue (ella y otros tres más), pero pronto ve algún juguete o algún amigo (sí, ya ha hecho algún amiguito con el que interactuar) y se va a jugar sin problema.
La comida le va a días. Sé que ayer había lentejas estofadas de primero y tortilla de patata y cebolla de segundo. Sabía que con el primero no habría problema y sí, la peque, según me contaron en 3 minutos se zampó el plato. En cambio con el segundo hubo más problema.
Lo que nos explicó la maestra es que Carlota come bien, pero va lenta. Ella se toma su tiempo y si os digo la verdad no es nada preocupante, mas que nada porque yo era así antes de que naciera ella (ahora como deprisa y corriendo, pero porque si no, no puedo estar con ella y comiendo ya que a mi me gusta la comida que esté caliente, no fría). También tengo una amiga que cuando quedamos el grupo a comer. Podemos estar veinte minutos esperando que acabe y es que ella se toma su tiempo :)

Interactua más con sus compañeros. Según me ha explicado mi medio limón, cada día al llegar a clase, hay un niño que pregunta por ella al entrar. Se sienta junto a ella y se ponen a jugar. Cuando me lo contó me emocioné y es que me gusta saber que se relaciona con los otros nenes de la clase, ya que el curso pasado no tenía mucho tiempo de interactuar con ellos y estaba algo más apartada. 

Así que así estamos. Una semana y un día y puedo decir que esta adaptación ha sido un visto y no visto. Es verdad que cuando sabe que papi se tiene que marchar, se coge a su pierna y no quiere soltarse, pero le explican que luego vendrán los abuelos o mami a buscarle y entonces ya se queda tranquila y correteando por la clase. 

Así que sí, nos ha dado una lección. Todos preocupados por si le pasaba lo mismo del año anterior, por si no soportaba el tener que ir por las mañanas y no estar con el papi o los abuelos, pero no, reconozco que lo está llevando genial y los informes que nos llegan del cole son realmente buenos. Estoy feliz de saber que es así. Estoy tranquila porque la gente que allí trabaja son unas auténticas maravillas y como he dicho antes, les agradezco su paciencia.

¿Y vosotros qué tal? ¿Cómo lleváis el periodo de adaptación al cole?

jueves, 30 de abril de 2015

10 MESES CON ELLA. 10 MESES CON MI BEBÉ

Ya han pasado 10 meses...

10 meses desde que naciste. 10 meses desde que, por fin, pudimos ver tu carita. 10 meses desde que por fin pudimos abrazarte. 10 meses de puro amor.

El nacimiento de un hijo te cambia la vida. Eso pienso yo. Mi vida antes de ella y después de ella, son dos vidas completamente diferentes. Puede que haya gente que piense lo contrario pero me da igual.

Una de las mejores cosas que he hecho en la vida es formar esta familia. Los cinco (sí, a los gatos también los incluyo) somos muy felices. Aunque ahora todos hayamos pasado a un segundo o tercer plano, no nos importa. Ella es el centro de todas las atenciones. Ella es, sin duda, la reina de esta, nuestra casa.



Nunca podré olvidar cuando nació. La suerte... Un parto rápido. Sin darnos cuenta ya estaba con nosotros. 

Y a partir de entonces el tiempo ha corrido demasiado. De pronto, cumplía un mes. Yo ese día no me lo creía: -En serio? Hace un mes? No puede ser. Pero si fue ayer cuando salimos del hospital!.

Después tuve que volver al trabajo y vuelta a empezar una rutina con ella. Lo bueno de la peque: Que es muy adaptable. Lo malo de la peque: Que es adaptable durante el día. La noche no se la trastoques, porque solo quiere su teti y su cama, para estar bien.

Ahora ya son 10 meses. En menos que canta un gallo, estaremos con la celebración de sus 12 meses, un añito!!! Y por eso, esta mañana cuando la miraba (y le hacía estas fotos), le decía: ¡Quieres parar de crecer! ¡Quiero que seas un bebé un poquito más!

Pero ella no para de crecer. Ahí la tenéis, 9 kilos (yo creo que más), de puro amor. 74 cm de calor. Un bebé con carácter. Una niña cabezota. Una sonrisa arrebatadora. Una cara que enamora (lo dice mi marido, que ayer en su paseo con Carlota, unas francesas no podían parar de chillar mientras veían a la niña, porque se habían enamorado. O cuando un hombre, en un restaurante, nos dijo que la quería raptar). Una habladora compulsiva (como su madre). Una gritona. Un bebé que ya no es tan bebé, pero que su padre y yo siempre veremos a nuestra pequeña, pase el tiempo que pase. 

martes, 14 de abril de 2015

POR QUÉ ES UNA TONTERÍA RAPAR EL PELO A UN BEBÉ


Ayer por la mañana estaba navegando por la red, Facebook concretamente,  cuando una mami, dentro de un grupo donde estoy suscrita preguntaba si tenía que rapar el pelo a su bebé, porque le habían dicho que así el pelo crecería más fuerte y no como un estropajo.






Recuerdo cuando mi madre me decía que yo había nacido con mucho pelo. Nunca quiso cortármelo, aunque sí me lo tapaba porque si no la gente no la dejaba en paz. Siempre estaba la típica señora que te da un consejo absurdo e inútil sin pedirlo.

Ella no me cortó el pelo y mi pelo creció fuerte y sano. Cuando era una niña mi pelo era fuerte y grueso, como en la familia de mi padre. En cambio, cuántos más años crecía mi pelo dejaba de ser tan grueso, abundante y bonito. Empecé a tener el pelo como mi madre, fino.
Yo pienso que puede ser que como me he hecho tantas locuras en el pelo, pues ha pasado factura. 



Durante mi embarazo tuve un pelo precioso. Brillante,  sedoso, fuerte. Fue nacer la enana y todo cambió, se me caían hasta mechones y no podía soportar el reflejo en el espejo al ver mi pelo sin vida. Así que sin pensarlo dos veces, me lo corté.


Aparte de tener un pelo bonito,  durante el embarazo, también tuve muchos ardores. Mi madre siempre me decía, es porque el bebé viene con pelo. Sinceramente,  un mito más, creo yo, pero esta vez acertó, pues la enana nació con un bonito pelo negro, como su mami.

La verdad es que me gustó mucho que tuviera algo de pelo. En el hospital,  alguna enfermera ya me dijo eso de: 
-¡Cuanto pelo! Vas a tener que raparle el pelo para que le crezca más fuerte.

Sinceramente,  una tontería.



Cuando venía la familia al hospital o los amigos a casa, siempre había alguna mención a su pelo. Pero no me daban consejos tan tontos, como córtale el pelo que le nacerá más fuerte.


Lo que sí me sorprendió fue una peluquera del barrio, que al ver a la niña,  siempre me decía que no llevara a la niña con esos "pelajos". Supongo que todo esto lo decía para ganar dinero, pero hace muchos años que no piso su peluquería y no iba a empezar yendo con mi hija.

A finales de julio, el papi y yo, vimos que a la enana se le veía una pelambrera pir detrás nada bonita. Así que como mami debía ir a arreglarse el pelo,  por qué no llevarla y cortarle las puntas?

Nada de rapar, solo las puntas y las de atrás.




El pelo es un regulador natural en la cabeza de los bebés y no pienso raparle el pelo a la niña.

Si en algún momento se hubiera quedado calva o con una coronilla sin pelo, sin duda se lo hubiera cortado mucho,  pero no se le cayó,  como nos dijo la pediatra y no sé cuanta gente.  
Su pelo ha estado ahí desde hace 9 meses y parece que no tiene intención de caerse.

La gente que me seguís, sobretodo por instagram, sabéis que mi peque tiene una melena preciosa. Tiene un remolino en la coronilla, como su abuelo, que es casi impeinable. Aunque nosotros lo intentemos cada día.




La gente que desee cortarle el pelo a sus hijos, porque así lo quieran, que lo hagan. Pero que no sea, porque le han dicho ese mito de la época de nuestras abuelas, porque no es verdad.  La prueba, está en mi y en mi hija.

Esta última foto es de este fin de semana pasado. Mirar que pelo tiene!!! Le crece muy rápido. Dentro de poco, ya le podré hacer coletas!!!!!

martes, 17 de febrero de 2015

LOS PRIMEROS PROBLEMAS. LA LACTANCIA MATERNA

Cuando me quedé embarazada, supe que quería dar LME (leche materna exclusiva) 6 meses y luego LM y AC (leche materna y Alimentación complementaria) durante los dos años siguiente, como mínimo, como recomienda la OMS (organización mundial de la salud) y la AEP (asociación española de pediatría).
La LM es lo mejor que podemos dar a nuestros hijos como madres y si podemos y queremos es una manera de darle anticuerpos sanamente y por qué no decirlo, durante los 6 primeros meses ahorras mucho dinero en leche de fórmula y biberones, ....

Durante las clases de preparación al parto nos explicaron cómo debíamos posicionar al bebé, como debía poner la boca, como debía coger el pezón y parte de la aureola (o toda entera si es pequeña),.... 

En mi estancia breve (menos mal) en el hospital, tuve que hacerlo lo mejor que pude y que recordaba. Pues las enfermeras me ayudaron mas bien poco. 
Como expliqué en un post anterior, a la niña se la llevaron hora y media de mi lado. Un momento que parecía que nunca se acababa. En cuanto la trajo la enfermera, me dijo que me quitara la parte de arriba del camisón por que me iba a enseñar cómo se hacía. 
Me cogió el pecho, y apretó el pezón, no me hizo daño, pero pensé que esa manera no la conocía. Después de apretarme el pezón me explicó que esa era la mejor manera, para que el bebé se cogiera bien al pecho, después de que la enana se cogiera a él, me dijo que pasados 10 minutos la cambiara de teta. Lo intenté una vez. Nunca más.

Durante ese primer día de vida de mi pequeñaja, el papi y yo intentamos ponerla al pecho cada tres horas, como nos habían dicho. Y ella como se despertaba justo para ese momento pues la ponía y listo. 

El problema es que yo no estaba muy a gusto y creo que ella tampoco. Al día siguiente por la mañana vino otra enfermera, que se había llevado a la niña para que la viera el pediatra. La trajo y me dijo que la pusiera al pecho. Hizo exactamente lo mismo que la mujer del día anterior, coger mi pecho, apretar el pezón y decirme que esa era la mejor manera. Empecé a creérmelo. Después me dijo que la niña tendría problemas porque mi pezón era muy pequeño y casi no sobresalía y que por eso tenía que comprarme unos formadores de pezones (que compra tan estúpida). 
Después de eso, cogió al papi y le dijo que me cogiera mi pecho, el que le había ofrecido a la enana y que lo cogiera y lo estrujara por varios sitios. Podéis imaginaros nuestras caras. Pero él, como padre primerizo devoto, lo hizo unos minutos, en cuanto se fue aquella endemoniada mujer, le dije que parara. Digo endemoniada, porque parecía que se había tragado un speed, o alguna cosa extraña. Parecía que tenía un cohete en el culo y hablaba por encima de los decibelios permitidos. Así que me puso de los nervios.

Aquella misma tarde, viendo que la enana no se cogía bien y que lloraba de vez en cuando al no poder mamar, el papi llamó a la sala de enfermeras y pidió que viniera una. ¿Vosotros habéis visto a una enfermera buscar a una recién parida? porque todavía la sigo esperando, después de siete meses.

Por fin llegó el día que nos íbamos todos a casa. Y eses día era crucial para mi. Tenía que intentar que se enganchara bien. La leche había subido y necesitaba que mamara para producir más. 
El problema es que ante unas hormonas alteradas, un bebé llorando desconsoladamente y una madre frustrada, no pude dar el pecho. Yo lo único que hacía era llorar. Lloraba amargamente, porque pensaba que no se engancharía, mi marido le dio un biberón de refuerzo (que nos dieron en el hospital, pues había perdido mucho peso, según ellos). La niña se lo zampó en un visto y no visto.

Mi angustia crecía y el papi intentaba consolarme. Al pasar las tres horas, él tomó el mando de la situación. Me dijo que me sentara en el sofá, me pusiera el cojín de lactancia. Que respirara profundamente y dejara que mi instinto me guiara. 
¿Sabéis qué pasó? Que la enana se enganchó. Que se cogió a la teti y estuvo más de media hora chupando sin cesar.

Obviamente, gracias a las hormonas y a que soy muy sentida, volví a llorar. Pero esta vez era de felicidad.

Entonces llegó otro problema. Era verano, la enana recién nacida. Un calor que te mueres en Barcelona, con la humedad subiendo en cada momento. Así que ella quería estar en el pecho todo lo posible. Sabía que no era una de esas "famosas" crisis de crecimiento, pues tenía una semana. 
Cuando se lo expliqué a la pediatra me dijo que era normal, debido al calor y que le diera cuando yo creyese conveniente. Así que LME a demanda en todo momento.

Pero me dolía, me dolía mucho mis pechos. Había momentos en que no podía soportar el dolor. Pero normalmente no era cuando ella estaba en le pecho, si no unos minutos más tarde y duraba entre media hora y una hora. Yo no entendía porque estaba pasando eso. Y me miraba el pecho, por si tenía grietas, heridas, .... Pero allí no había nada.

Seguí dando el pecho, muchas veces con las lágrimas cayéndome por el rostro. Ella comía y eso era lo que yo quería, pero el dolor era insoportable y no entendía qué estaba pasando. El papi no entendía cómo seguía dándole LM si me dolía tanto. Siempre me decía que abandonara, que le diera biberón, que no podía darle a costa de mi salud.

Pero no era mi salud. No entendía qué era, pero mi salud no estaba en juego. Luego venía mi padre y me decía lo mismo. Algunas amigas también, y empecé a sentirme sola en todo aquello. Hablé con papi, le pedí que me apoyara y que no volviera a decirme que le diera bibi, porque no quería si no era estrictamente necesario.

A la semana siguiente fuimos al ginecólogo, para la visita después del parto. Le expliqué mis dolores en el pecho. Él me los estuvo mirando, por si acaso tenía algo como una mastitis. Pero pronto me explicó que aquello era bastante normal. Me dolía el pecho desde el sobaco hasta la punta del pezón, cuando ella no mamaba. Él me dijo que no me preocupara, que seguramente era pasajero, y que todo eso pasaba, porque mis pechos habían estado tranquilos y ahora entre que se llenaban y la niña estaba en la teta cuando quería me dolían. Pero en el momento que mi cuerpo se acostumbrara todo eso pasaría.

Y la verdad es que fue así y pude respirar tranquila, mientras le daba el pecho a la niña.
Pronto nos hicimos con un horario, más o menos, de 2 o 3 horas entre comidas. Yo podía descansar con ella, cuando dormía, pues por las noches, cada hora y media se despertaba. Tenía las ojeras que me arrastraban por el suelo de la casa. 

Pero todo se fue normalizando. Hasta el día que la niña se pasó desde las 4 de la tarde, hasta las 8 de la noche, pegada en la teta. Y no, no era que se quedara dormida, que muchas veces lo hacía. Si no que chupaba, paraba, chupaba y así en los dos. No había manera de que se quitara. Aquella tarde se me hizo eterna y entonces leí sobre las crisis de crecimiento y por lo que explicaban, parecía que la pequeñaja estaba dentro de una de ellas. Supongo que la crisis de crecimiento fue en aumento gracias al calor. Yo no podía parar de beber agua y ella no podía parar de coger el pecho.

Así que el verano lo pasamos pegadas la una a la otra, con largas horas por delante de pecho y sofá. 

Parecía que todo iba viento en popa y que la crisis pronto acabaría, el problema es que duró casi un mes, bueno, sin el casi. Nos dio tiempo a ver muchas series y películas en esos días. De pronto, la tumbo para que mame de mi pecho izquierdo y se pone a llorar como una loca.

La levanto y la miro. Parece estar bien. No lo entiendo. La vuelvo a tumbar y vuelve a llorar. Así que miro si es por tumbarla y la tumbo normal boca arriba. No era eso. Así que juego un rato con ella y cuando veo que se queja, la pongo otra vez en aquel pecho. Nada, no había manera, lloraba y lloraba y no se enganchaba a él, al contrario, tapaba el pezón con la mano.
Le cambié la teta y estupendo, de esa sí que comió y se durmió placidamente. Pensé que sería un hecho aislado, pero no fue así. Pues cada día, cuando intentaba ponerla en esa teta, lloraba y lloraba. Pero llegaba la noche, la ponía en ese pecho, medio dormida y comía y se dormía.

Así que vuelta a empezar con una "rutina", si se puede decir así. Pero no se hizo esperar el día en que la niña dijo no a ese pecho, ni durante el día, ni durante la noche. Lo rechazaba y terminé por dejarle mamar solo de un pecho, ya que el otro, poco a poco se había vaciado y no producía leche.

Así es como estuvimos hasta que llegó el momento de los 4 meses. La pediatra me habló de la AC, pero le dije que quería mantener la LME todo lo que pudiese. Estuvimos hablando de todo un poco, de lo bien que ahora me iba con la LM y que mi enana estaba creciendo a pasos agigantados (todo el mundo me preguntaba si le daba biberón, pues no parecía un bebé de teta, no sé como son los bebés de teta, pequeños? enclenques? No tenía ni idea, pero ella crecía estupendamente y ganaba mucho peso).
Al final decidimos que poco antes de que empezara a trabajar, le introduciríamos la AC, empezando por la fruta y luego por la verdura. Así que a los cinco meses y medio, mi hija empezó a comer las papillas cuando su madre no estaba.

Al principio, papi y yo pensábamos en darle biberón cuando no estuviera, pero la enana nos había salido rebelde y no los quería. Aunque de eso hablaré en otro momento.

Con todo esto, cuando mami sí está en casa casi no quiere comer nada. Normalmente le dan de comer mi madre y el papi. Porque cuando la pequeñaja me ve con la cuchara cierra la boca. Y no hay manera. Por suerte, con ellos come estupendamente.
Los fines de semana tiene su teti todo el día, pero seguimos con la AC, aunque es cuando come menos, porque prefiere estar con su teti y yo no se la quito.

En cuanto a las noches, pasamos de estar cada hora y media dándole pecho a cinco o seis horas seguidas, durante el cuarto y quinto mes, más o menos, y después cada dos horas, cada cuatro y cada dos. Ha sido duro, pero al final hemos encontrado la manera de sobrevivir, ya que ella mama cuando quiere y yo duermo. Colecho 100%, por ahora. 

Dar LM es todo un arte y tenéis que guiaros por el instinto, si os guiáis por lo que oís, u os enseña alguien que no sabe, lo pasaréis mal. Lo que más recomiendo son los grupos de apoyo a la lactancia. Porque allí sí podrán ayudar en todo, sin ningún problema. Yo pillé el inicio de vacaciones y en pocos sitios habían grupos. 

Y vosotros qué tal. ¿Habéis dado el pecho?¿Habéis tenido algún problema? ¿y el apoyo familiar?