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viernes, 7 de septiembre de 2018

GUARDERIA. ¿SÍ O NO?

Estos días se ha reabierto el debate de las guarderías. He visto algunos post de amigas y compis blogueras y he pensado que no quería dejar pasar la oportunidad de decir la mía.

¿Vosotros estáis a favor de la guardería? ¿Sois de los que pensáis que a los niños les va bien estar en la guardería? ¿Sois de los que pensáis que no es necesario y mejor que se queden en casa? ¿Sois de los que pensáis que es el último recurso?

Sinceramente, antes de ser madre, a mi nunca me parecieron mal las guarderías, al contrario, pensaba que eran absolutamente necesarias y que los niños estaban estupendamente allí dentro, separados de sus padres. Al fin y al cabo, a mi me llevaron cuando no tenía mas que dos o tres meses, por temas laborales de mis padres y por ello, lo veía completamente lógico.
Pero la gente cambia y yo cambié de parecer con esto. ¿Os acordáis de la frase... donde dije digo, digo Diego? Pues eso. 

Cuando empezamos nuestra aventura por ser padres, a mi me dio por informarme de muchas cosas y entre ellas, estaba la de la guardería, las posibilidades y mil cosas más. Empecé a pensar... Pero si un bebé es totalmente dependiente de su madre. Si un bebé necesita adaptación (joer... que hasta los adultos la necesitamos muchas veces) cómo lo vamos a dejar todo el día sin una figura que conozca y le reconforte??

Tener a Carlota me hizo darme cuenta de muchas cosas que estaba equivocada y de verdad pensé... pero cómo nos tienen tan engañados?? en realidad no estamos engañados, es que nos han enseñado de una manera y esto lo vemos lo más normal del mundo, cuando lo normal sería que este servicio de guardería, madre de día, .... Solo estuviera para momentos puntuales, porque la madre o el padre, deberían estar estos primeros meses con los pequeños.
No encuentro normal que tengamos que dejarlos tan pequeños en la guardería, ni siquiera tienen seis meses y ya tenemos que reincoporarnos al trabajo. Esto no es conciliación ni nada, pero de este tema ya hablaré otro día, porque la NO CONCILIACIÓN, da para un buen post.

En fin, Yo soy de guardería si no me queda otro remedio. Yo soy de, me quiero quedar con mi hija todo el tiempo posible. Yo soy de, si no puedo quedarme yo, por tema laboral, se queda el padre, pero la guardería será nuestro último recurso y así lo hicimos.

Pero ya sabéis que soy promotora del RESPETO. Respeto a las decisiones que tome cada familia. Respeto a esos padres que piensan diferente y educan de otra forma. Por lo que respeto a todas esas madres o padres, que decidieron llevar a sus hijos a la guardería unas horas para tener tiempo para ellos, para poder trabajar más relajadamente, para que "se acostumbraran" (porque esto todavía se dice, eh!!) y mil cosas más. Respeto a aquellas familias donde uno ha dejado de trabajar durante un tiempo (casi siempre la madre), porque han decidido que ellas NO quieren llevar a sus hijos a la guardería. Respeto a aquellas familias, que como la mía, tuvieron que decir, sí o sí debe ir a la guardería porque no tengo más opciones.



Ella empezó la guardería cuando tenía año y medio (en enero, con lo que no hizo todo el curso) y además empezó yendo tres horas al día, de 3 a 6 de la tarde, que es cuando nadie podía estar con ella y puedo aseguraros que todos lo pasamos realmente mal durante el periodo de adaptación. Al año siguiente hizo todo el curso de guardería, pero no todo el día. Pensamos que con el nuevo horario de su padre podríamos ahorrarnos que fuera por la tarde. Se quedaba al comedor y dormía la siesta y al despertar, papi iba a recogerla.

Como digo, si hubiera podido, ella se habría ahorrado la guardería y se hubiera quedado con uno de nosotros. Pero al tener los horarios que tenemos (como la mayoría de familias), la conciliación y el poder quedarse en casa, es casi imposible, y para no sobrecargar a los abuelos con tareas que no tienen por qué tener, decidimos que esta era la mejor opción.

Por ello buscamos la mejor guardería que se adaptara a las necesidades de nuestra pequeña y puedo decir que en eso, acertamos de lleno. En la etapa de la guardería hemos estado muy contentos. Se han adaptado a nosotros sin problema y las profes siempre han estado ahí cuando las hemos necesitado. Así que decidimos que del cole, seguiría ahí y como ya os conté en posts anteriores, estamos muy contentos  por la elección.

Creo que si tienes que llevarlos sí o sí, a la guardería, es mejor que te tomes tu tiempo y mires todas las opciones disponibles, que intentes ir a reuniones a todas ellas, que te enseñen instalaciones, conozcas profesoras y te den la facilidad de poder ver o estar presente siempre que puedas.

Y vosotros , ¿qué pensáis? ¿cuál es la opción más factible para vosotros?

miércoles, 28 de octubre de 2015

PROBLEMAS EN LA CONVIVENCIA EN VERANO. LO MALO DE LOS PUEBLOS Y DE SER MUCHOS

Hoy vengo a hablaros sobre los problemas que te puedes encontrar cuando tienes un pueblo al que ir, pero no una casa donde dormir y estás "de prestado".

En Trabazos la casa es para nosotros solos (La abuela, mis padres y nosotros). El hermano de mi madre tiene su propia casa en un pueblo cercano, igualmente, si quieren quedarse a dormir ellos o alguno de sus hijos siempre son bienvenidos y cabemos, aunque la familia va creciendo.


La casa necesita ciertos arreglos, que mi madre y mi padre han asumido desde hace tiempo, pues son los que viven en ella en verano, aparte de ser la casa que algún día será de mi madre (o mía). Ellos quieren hacer ciertas mejoras y yo no puedo estar más de acuerdo. Porque cuanto más crezco y mi familia también, más pienso en la buena idea de tener un pueblo para poder veranear. Sobre todo estos años que las vacas flacas han venido para quedarse raquíticas y no darnos nada de nada, ni para el verano. Gracias que tenemos donde hacer una pequeña escapada, porque creo que si no llevaría años, 5 o 6, en los que no veranearía fuera de Barcelona por culpa de ellas: las vacas flacas.


martes, 9 de junio de 2015

CRECIENDO A SU RITMO. NO HAY PRISA

Llevo unos días pensando en el tema.
Llevo unos días pensando en que no tenemos prisa.
Llevo unos días pensando en que el mundo es el que tiene prisa.
Llevo unos días pensando en que nuestro método de crianza es el mejor para nuestra familia.
Así que si llevo todos estos días pensando esto, por qué no nos dejan ser felices con lo que tenemos y queremos??????

Sí, la peque tiene casi un año. 
Sí, la peque no quiere gatear.
Sí, la peque no quiere ponerse de pie.
Sí, la peque está a gusto como está y hace las cosas cuando quiere y se siente preparada.

¿Por qué tengo que ponerla de pie, o ponerle zapatos de suela dura, para que así empiece a caminar? ¿Si cuando empiece a caminar le diremos que se esté quieta?

Lo he dicho muchas veces y no me cansaré de repetirlo: CADA MADRE ES UN MUNDO Y CADA BEBÉ UN UNIVERSO. Así que, dejad a mi hija que siga su propio ritmo.

¿Todavía duerme con vosotros? ¿Cuando la llevarás a su habitación?
¿Y la teta?¿Por qué no se la quitas ya? ¿La pones de pie? ¡Ponle zapatos y así caminará antes!

Pues sí, duerme con nosotros. Supongo que la llevaremos a su habitación cuando nos sintamos todos preparados. Creemos que para después del verano, podríamos probar. Mas que nada porque no cabemos en la cama. Y si ella quiere y está a gusto allí, se quedará en su habitación y si no, miraremos cuál es la mejor solución para los tres.

Sí, sigue con la teta. Porque no me da la real gana. 

No. No la pongo de pie. Porque no estoy tan loca. Dejo que ella, cuando su cuerpo se sienta preparado, se ponga de pie. No le pongo zapatos, porque si no, nunca pondrá los pies como es debido y porque las terminaciones nerviosas que tenemos en los pies son muy importantes en esta época, que todo lo sienten y quieren explorar.

Yo no he cuestinado, nunca, el método de crianza de nadie. Ni de mis padres, suegros, cuñados, primos, tíos, amigos,... Pero a mi sí se me cuestiona.

Sé que cada padre hace lo que cree que es mejor para su hijo y sé que muchos piensan lo mismo que pienso yo. Que intentan hacer lo mejor para su retoño. Aunque eso signifique que mucha gente se ponga en tu contra. Que mucha gente te juzgue a la ligera.

Esto es así, así es como yo pienso. Pienso que mi hija se levantará del suelo cuando le apetezca y se pondrá de pie y caminará cuando se sienta preparada. Creo que mi hija es una niña feliz que hace lo que quiere y aprende sin que nadie le fuerce.
Y nunca la llamaré vaga si empieza a caminar cuando tenga 20 meses.

Hace poco, unas semanas, vimos que empezaba a dormir boca abajo. Cuando niños de, a lo mejor, seis meses, lo hacen. Pero ella no quería dormir así y ahora, duerme de esta manera, porque ella lo ha elegido y se sentía preparada.

Es verdad que hay niños que con 9 meses ya se levantan y dan unos pasos. Esos mismos niños a los seis meses ya gateaban.
Mi hija con 11 meses hace la croqueta y es absolutamente feliz haciendo esto. No quiere gatear y no quiere caminar. 
Claro!!!! Es que la he malacostumbrado a los brazos y ahora está muy a gusto ahí arriba.
Cuando un niño quiere caminar, quiere caminar y no lo deja de lado, solo porque esté en brazos de mami. También hay que pensar que todos los ritmos son diferentes y si no pensáis así, aplicarlo en vuestra vida. Seguro que más de una vez habéis sido el primero o el rezagado al aprender algo. 

No porque se empiece más tarde, se hace peor. 

Así que vuelvo a decirlo. Por favor, dejar que yo críe a mi hija como mejor vea. Igual que vosotros criasteis a vuestro bebé en su día. Con instinto y amor todo se puede.

martes, 14 de abril de 2015

POR QUÉ ES UNA TONTERÍA RAPAR EL PELO A UN BEBÉ


Ayer por la mañana estaba navegando por la red, Facebook concretamente,  cuando una mami, dentro de un grupo donde estoy suscrita preguntaba si tenía que rapar el pelo a su bebé, porque le habían dicho que así el pelo crecería más fuerte y no como un estropajo.






Recuerdo cuando mi madre me decía que yo había nacido con mucho pelo. Nunca quiso cortármelo, aunque sí me lo tapaba porque si no la gente no la dejaba en paz. Siempre estaba la típica señora que te da un consejo absurdo e inútil sin pedirlo.

Ella no me cortó el pelo y mi pelo creció fuerte y sano. Cuando era una niña mi pelo era fuerte y grueso, como en la familia de mi padre. En cambio, cuántos más años crecía mi pelo dejaba de ser tan grueso, abundante y bonito. Empecé a tener el pelo como mi madre, fino.
Yo pienso que puede ser que como me he hecho tantas locuras en el pelo, pues ha pasado factura. 



Durante mi embarazo tuve un pelo precioso. Brillante,  sedoso, fuerte. Fue nacer la enana y todo cambió, se me caían hasta mechones y no podía soportar el reflejo en el espejo al ver mi pelo sin vida. Así que sin pensarlo dos veces, me lo corté.


Aparte de tener un pelo bonito,  durante el embarazo, también tuve muchos ardores. Mi madre siempre me decía, es porque el bebé viene con pelo. Sinceramente,  un mito más, creo yo, pero esta vez acertó, pues la enana nació con un bonito pelo negro, como su mami.

La verdad es que me gustó mucho que tuviera algo de pelo. En el hospital,  alguna enfermera ya me dijo eso de: 
-¡Cuanto pelo! Vas a tener que raparle el pelo para que le crezca más fuerte.

Sinceramente,  una tontería.



Cuando venía la familia al hospital o los amigos a casa, siempre había alguna mención a su pelo. Pero no me daban consejos tan tontos, como córtale el pelo que le nacerá más fuerte.


Lo que sí me sorprendió fue una peluquera del barrio, que al ver a la niña,  siempre me decía que no llevara a la niña con esos "pelajos". Supongo que todo esto lo decía para ganar dinero, pero hace muchos años que no piso su peluquería y no iba a empezar yendo con mi hija.

A finales de julio, el papi y yo, vimos que a la enana se le veía una pelambrera pir detrás nada bonita. Así que como mami debía ir a arreglarse el pelo,  por qué no llevarla y cortarle las puntas?

Nada de rapar, solo las puntas y las de atrás.




El pelo es un regulador natural en la cabeza de los bebés y no pienso raparle el pelo a la niña.

Si en algún momento se hubiera quedado calva o con una coronilla sin pelo, sin duda se lo hubiera cortado mucho,  pero no se le cayó,  como nos dijo la pediatra y no sé cuanta gente.  
Su pelo ha estado ahí desde hace 9 meses y parece que no tiene intención de caerse.

La gente que me seguís, sobretodo por instagram, sabéis que mi peque tiene una melena preciosa. Tiene un remolino en la coronilla, como su abuelo, que es casi impeinable. Aunque nosotros lo intentemos cada día.




La gente que desee cortarle el pelo a sus hijos, porque así lo quieran, que lo hagan. Pero que no sea, porque le han dicho ese mito de la época de nuestras abuelas, porque no es verdad.  La prueba, está en mi y en mi hija.

Esta última foto es de este fin de semana pasado. Mirar que pelo tiene!!! Le crece muy rápido. Dentro de poco, ya le podré hacer coletas!!!!!

martes, 17 de febrero de 2015

LOS PRIMEROS PROBLEMAS. LA LACTANCIA MATERNA

Cuando me quedé embarazada, supe que quería dar LME (leche materna exclusiva) 6 meses y luego LM y AC (leche materna y Alimentación complementaria) durante los dos años siguiente, como mínimo, como recomienda la OMS (organización mundial de la salud) y la AEP (asociación española de pediatría).
La LM es lo mejor que podemos dar a nuestros hijos como madres y si podemos y queremos es una manera de darle anticuerpos sanamente y por qué no decirlo, durante los 6 primeros meses ahorras mucho dinero en leche de fórmula y biberones, ....

Durante las clases de preparación al parto nos explicaron cómo debíamos posicionar al bebé, como debía poner la boca, como debía coger el pezón y parte de la aureola (o toda entera si es pequeña),.... 

En mi estancia breve (menos mal) en el hospital, tuve que hacerlo lo mejor que pude y que recordaba. Pues las enfermeras me ayudaron mas bien poco. 
Como expliqué en un post anterior, a la niña se la llevaron hora y media de mi lado. Un momento que parecía que nunca se acababa. En cuanto la trajo la enfermera, me dijo que me quitara la parte de arriba del camisón por que me iba a enseñar cómo se hacía. 
Me cogió el pecho, y apretó el pezón, no me hizo daño, pero pensé que esa manera no la conocía. Después de apretarme el pezón me explicó que esa era la mejor manera, para que el bebé se cogiera bien al pecho, después de que la enana se cogiera a él, me dijo que pasados 10 minutos la cambiara de teta. Lo intenté una vez. Nunca más.

Durante ese primer día de vida de mi pequeñaja, el papi y yo intentamos ponerla al pecho cada tres horas, como nos habían dicho. Y ella como se despertaba justo para ese momento pues la ponía y listo. 

El problema es que yo no estaba muy a gusto y creo que ella tampoco. Al día siguiente por la mañana vino otra enfermera, que se había llevado a la niña para que la viera el pediatra. La trajo y me dijo que la pusiera al pecho. Hizo exactamente lo mismo que la mujer del día anterior, coger mi pecho, apretar el pezón y decirme que esa era la mejor manera. Empecé a creérmelo. Después me dijo que la niña tendría problemas porque mi pezón era muy pequeño y casi no sobresalía y que por eso tenía que comprarme unos formadores de pezones (que compra tan estúpida). 
Después de eso, cogió al papi y le dijo que me cogiera mi pecho, el que le había ofrecido a la enana y que lo cogiera y lo estrujara por varios sitios. Podéis imaginaros nuestras caras. Pero él, como padre primerizo devoto, lo hizo unos minutos, en cuanto se fue aquella endemoniada mujer, le dije que parara. Digo endemoniada, porque parecía que se había tragado un speed, o alguna cosa extraña. Parecía que tenía un cohete en el culo y hablaba por encima de los decibelios permitidos. Así que me puso de los nervios.

Aquella misma tarde, viendo que la enana no se cogía bien y que lloraba de vez en cuando al no poder mamar, el papi llamó a la sala de enfermeras y pidió que viniera una. ¿Vosotros habéis visto a una enfermera buscar a una recién parida? porque todavía la sigo esperando, después de siete meses.

Por fin llegó el día que nos íbamos todos a casa. Y eses día era crucial para mi. Tenía que intentar que se enganchara bien. La leche había subido y necesitaba que mamara para producir más. 
El problema es que ante unas hormonas alteradas, un bebé llorando desconsoladamente y una madre frustrada, no pude dar el pecho. Yo lo único que hacía era llorar. Lloraba amargamente, porque pensaba que no se engancharía, mi marido le dio un biberón de refuerzo (que nos dieron en el hospital, pues había perdido mucho peso, según ellos). La niña se lo zampó en un visto y no visto.

Mi angustia crecía y el papi intentaba consolarme. Al pasar las tres horas, él tomó el mando de la situación. Me dijo que me sentara en el sofá, me pusiera el cojín de lactancia. Que respirara profundamente y dejara que mi instinto me guiara. 
¿Sabéis qué pasó? Que la enana se enganchó. Que se cogió a la teti y estuvo más de media hora chupando sin cesar.

Obviamente, gracias a las hormonas y a que soy muy sentida, volví a llorar. Pero esta vez era de felicidad.

Entonces llegó otro problema. Era verano, la enana recién nacida. Un calor que te mueres en Barcelona, con la humedad subiendo en cada momento. Así que ella quería estar en el pecho todo lo posible. Sabía que no era una de esas "famosas" crisis de crecimiento, pues tenía una semana. 
Cuando se lo expliqué a la pediatra me dijo que era normal, debido al calor y que le diera cuando yo creyese conveniente. Así que LME a demanda en todo momento.

Pero me dolía, me dolía mucho mis pechos. Había momentos en que no podía soportar el dolor. Pero normalmente no era cuando ella estaba en le pecho, si no unos minutos más tarde y duraba entre media hora y una hora. Yo no entendía porque estaba pasando eso. Y me miraba el pecho, por si tenía grietas, heridas, .... Pero allí no había nada.

Seguí dando el pecho, muchas veces con las lágrimas cayéndome por el rostro. Ella comía y eso era lo que yo quería, pero el dolor era insoportable y no entendía qué estaba pasando. El papi no entendía cómo seguía dándole LM si me dolía tanto. Siempre me decía que abandonara, que le diera biberón, que no podía darle a costa de mi salud.

Pero no era mi salud. No entendía qué era, pero mi salud no estaba en juego. Luego venía mi padre y me decía lo mismo. Algunas amigas también, y empecé a sentirme sola en todo aquello. Hablé con papi, le pedí que me apoyara y que no volviera a decirme que le diera bibi, porque no quería si no era estrictamente necesario.

A la semana siguiente fuimos al ginecólogo, para la visita después del parto. Le expliqué mis dolores en el pecho. Él me los estuvo mirando, por si acaso tenía algo como una mastitis. Pero pronto me explicó que aquello era bastante normal. Me dolía el pecho desde el sobaco hasta la punta del pezón, cuando ella no mamaba. Él me dijo que no me preocupara, que seguramente era pasajero, y que todo eso pasaba, porque mis pechos habían estado tranquilos y ahora entre que se llenaban y la niña estaba en la teta cuando quería me dolían. Pero en el momento que mi cuerpo se acostumbrara todo eso pasaría.

Y la verdad es que fue así y pude respirar tranquila, mientras le daba el pecho a la niña.
Pronto nos hicimos con un horario, más o menos, de 2 o 3 horas entre comidas. Yo podía descansar con ella, cuando dormía, pues por las noches, cada hora y media se despertaba. Tenía las ojeras que me arrastraban por el suelo de la casa. 

Pero todo se fue normalizando. Hasta el día que la niña se pasó desde las 4 de la tarde, hasta las 8 de la noche, pegada en la teta. Y no, no era que se quedara dormida, que muchas veces lo hacía. Si no que chupaba, paraba, chupaba y así en los dos. No había manera de que se quitara. Aquella tarde se me hizo eterna y entonces leí sobre las crisis de crecimiento y por lo que explicaban, parecía que la pequeñaja estaba dentro de una de ellas. Supongo que la crisis de crecimiento fue en aumento gracias al calor. Yo no podía parar de beber agua y ella no podía parar de coger el pecho.

Así que el verano lo pasamos pegadas la una a la otra, con largas horas por delante de pecho y sofá. 

Parecía que todo iba viento en popa y que la crisis pronto acabaría, el problema es que duró casi un mes, bueno, sin el casi. Nos dio tiempo a ver muchas series y películas en esos días. De pronto, la tumbo para que mame de mi pecho izquierdo y se pone a llorar como una loca.

La levanto y la miro. Parece estar bien. No lo entiendo. La vuelvo a tumbar y vuelve a llorar. Así que miro si es por tumbarla y la tumbo normal boca arriba. No era eso. Así que juego un rato con ella y cuando veo que se queja, la pongo otra vez en aquel pecho. Nada, no había manera, lloraba y lloraba y no se enganchaba a él, al contrario, tapaba el pezón con la mano.
Le cambié la teta y estupendo, de esa sí que comió y se durmió placidamente. Pensé que sería un hecho aislado, pero no fue así. Pues cada día, cuando intentaba ponerla en esa teta, lloraba y lloraba. Pero llegaba la noche, la ponía en ese pecho, medio dormida y comía y se dormía.

Así que vuelta a empezar con una "rutina", si se puede decir así. Pero no se hizo esperar el día en que la niña dijo no a ese pecho, ni durante el día, ni durante la noche. Lo rechazaba y terminé por dejarle mamar solo de un pecho, ya que el otro, poco a poco se había vaciado y no producía leche.

Así es como estuvimos hasta que llegó el momento de los 4 meses. La pediatra me habló de la AC, pero le dije que quería mantener la LME todo lo que pudiese. Estuvimos hablando de todo un poco, de lo bien que ahora me iba con la LM y que mi enana estaba creciendo a pasos agigantados (todo el mundo me preguntaba si le daba biberón, pues no parecía un bebé de teta, no sé como son los bebés de teta, pequeños? enclenques? No tenía ni idea, pero ella crecía estupendamente y ganaba mucho peso).
Al final decidimos que poco antes de que empezara a trabajar, le introduciríamos la AC, empezando por la fruta y luego por la verdura. Así que a los cinco meses y medio, mi hija empezó a comer las papillas cuando su madre no estaba.

Al principio, papi y yo pensábamos en darle biberón cuando no estuviera, pero la enana nos había salido rebelde y no los quería. Aunque de eso hablaré en otro momento.

Con todo esto, cuando mami sí está en casa casi no quiere comer nada. Normalmente le dan de comer mi madre y el papi. Porque cuando la pequeñaja me ve con la cuchara cierra la boca. Y no hay manera. Por suerte, con ellos come estupendamente.
Los fines de semana tiene su teti todo el día, pero seguimos con la AC, aunque es cuando come menos, porque prefiere estar con su teti y yo no se la quito.

En cuanto a las noches, pasamos de estar cada hora y media dándole pecho a cinco o seis horas seguidas, durante el cuarto y quinto mes, más o menos, y después cada dos horas, cada cuatro y cada dos. Ha sido duro, pero al final hemos encontrado la manera de sobrevivir, ya que ella mama cuando quiere y yo duermo. Colecho 100%, por ahora. 

Dar LM es todo un arte y tenéis que guiaros por el instinto, si os guiáis por lo que oís, u os enseña alguien que no sabe, lo pasaréis mal. Lo que más recomiendo son los grupos de apoyo a la lactancia. Porque allí sí podrán ayudar en todo, sin ningún problema. Yo pillé el inicio de vacaciones y en pocos sitios habían grupos. 

Y vosotros qué tal. ¿Habéis dado el pecho?¿Habéis tenido algún problema? ¿y el apoyo familiar?