Sí. 21 meses contigo (casi 22). Ya no queda nada para llegar a la barrera de los dos años. Una barrera que en mi mente pasas de ser mi bebé a una niña. Ya eres una niña, lo sé. Pero me resisto a soltarte. Me resisto a verte crecer tan rápido y es que si cerramos un momento los ojos, nos perdemos la mayoría de tus proezas. Así que permíteme que no me duerma y sea una madre pesada que quiere siempre estar abrazándote, queriéndote, achuchándote.
Tus pequeños grandes logros cada vez son más notables. El día que caminaste tú sola nos demostraste que si no caminaste antes, fue simplemente porque no quieres soltar ese dedo amigo que te acompaña a todos lados. Es simplemente el contacto lo que buscas. Y lo entiendo, quieres sentirte segura, acompañada y no sola o desamparada. Pero cariñete, tu mami nunca te dejará sola ni desamparada, aquí tendrás siempre mi dedo, mano, brazo, torso, cabeza, piernas, pies, corazón, entrañas, para lo que tú quieras, porque soy toda tuya desde el mismo momento que supe que crecías dentro de mi.
Sé que en semana santa te caíste de cara cuando te soltaste de la mano de tu abuelo y eso hace que ahora vuelvas a no querer soltar nuestros dedos. Pero cariño, es ley de vida, habrá veces que te caerás, pero tus padres, abuelos, yayos, tíos y amigos estarán ahí para ayudarte, para levantarte, para consolarte. Suéltate, corre, juega, salta. Verás lo bien que te lo pasas.
Yo también tengo miedo, como cualquier madre que te caigas, que te hagas daño y llores porque te duele o porque te sientes frustrada. Pero al igual que tu debo ser fuerte y soltarte.
Yo también tengo miedo, como cualquier madre que te caigas, que te hagas daño y llores porque te duele o porque te sientes frustrada. Pero al igual que tu debo ser fuerte y soltarte.
