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miércoles, 8 de julio de 2020

ADULCENTRISMO. NIÑOFOBIA. NUESTROS HIJOS CIUDADANOS DE SEGUNDA

Llevo tiempo queriendo escribir del tema, pero estaba tan enfadada que no me salían las palabras y es que siempre he sentido que los niños, en nuestra sociedad, son ciudadanos de segunda y después de esta terrible pandemia y todo lo que estamos pasando, me queda claro que sus derechos son ninguneados.




Han sido los grandes olvidados durante el confinamiento. Los encerramos en casa y tiramos la llave y a los padres, se nos ha dicho: ahí te apañes. Es cosa nuestra, son nuestros hijos, pero han sido los últimos en los que han pensado. Son los últimos en saber qué les pasará para el curso que viene y así seguimos con todo. Como el abrir los parques de juego, por supuesto antes tienen que venir las necesidades del adulto, que de un niño que ha aguantado lo inaguantable durante todo este tiempo, sin quejas y con la mejor de sus sonrisas.



Vivimos en una sociedad egoísta donde nuestras necesidades van por delante de cualquiera y si son necesidades o derechos de un niño, no importan, al fin y al cabo ellos no se quejan.


Ellos no importan



Se les prohíbe la entrada simplemente por el hecho de ser niños. Da igual, si eres menor de.. no sé, 12-14 años, eres un niño y no puedes pasar. Te miran mal al entrar a un restaurante si vas con niños, porque claro, seguro que ellos molestan, no molesta la pareja que se pelea, el grupo de amiguetes que están borrachos que están gritando. No, los que molestan son los niños.




Ahora se nos mira mal al entrar en cualquier establecimiento, si llevas a tu hijo. Porque claro, son unos salvajes que lo van a tocar todo. ¿No? O es que no se saben comportar... O es que son portadores del mal supremo.


Basta ya con esta niñofobia, ellos son totalmente inocentes a todo lo que está pasando. ¿De verdad se les tiene que castigar de esta manera tan cruel? ¿De verdad los tenéis que tratar así?


Hace unos meses, antes de la pandemia y posterior confinamiento, fuimos a comer con unos papis del cole a unos de nuestros restaurantes favoritos. Los niños se llevan genial e intentamos quedar de vez en cuando para que se vean. Cuando volvíamos a casa, subimos al autobús y nos sentamos. Al poco el autobús empezó a llenarse. Debo decir que este autobús, línea 24 de TMB, es un autobús que se llena enseguida porque los extranjeros lo utilizan para ir de turismo al parque Güell, lo que hace que los vecinos de la zona, tengamos que ir siempre apretujados. Como el autobús se empezaba a llenar, mi marido y el papá del otro niño se levantaron y yo me quedé sentada con los niños, en un sitio de 4 personas (que se encuentra al final del autobús). Mi hija estaba cansada y quería dormir, pero aguantaba porque estaba su amiguito. De pronto empiezo a escuchar a una señora, mayor, decir que era una vergüenza que no le cedieran el sitio, que ella era mayor y que claro que los niños tendrían que ir sentados encima de los padres. Otras veces me callo, pero aquel día, cansada ya de este ADULCENTRISMO, le espeté y le dije, sin miramientos, que mi hija y su amiguito habían pagado el billete como otra persona del bus y que tenía el mismo derecho que ella a sentarse en un asiento. Además de que es más seguro. No contenta, la mujer siguió poniéndome verde (me llamó mala madre por el mal ejemplo que le estaba dando a mi hija al contestarla. Encima, se mete con ellos y pretenden que traguemos).



Luego llegó el COVID-19. Los niños eran unos apestados. Porque claro, son asintomáticos. Los coles son un foco de infección. Los niños lo toquetean todo y siempre están sucios. No es por nada, pero los niños fueron los primeros en aprender lo importante que era no saludarse con abrazos, besos, ni la mano. Se les enseñó en el cole a saludar con el brazo o con los pies. Se les enseñó la importancia del virus y lo que les podía pasar a ellos y a todos los que les rodean. Pero igualmente, era más fácil encerrarlos y tirar la llave.




Han aguantado lo inaguantable como han podido. En sus casas, con sus padres, hermanos, o con quien pudiera cuidarlos (la gente que tenía que ir sí o sí a trabajar y no tenía con quién dejarlos, han tenido que seguir tirando de abuelos o canguros que ya tenían antes de la pandemia).


Carlota ha aguantado todo lo bien que podía, teniendo en cuenta el tiempo que no salió a la calle (no tenemos ni un mísero balcón, así que se sentaba en el suelo de la habitación durante un rato al día para que le diera el sol). Estudiando, viendo la tele (porque sí, las pantallas durante el confinamiento, a muchos, nos han salvado en ciertos momentos), jugando en su habitación y sobre todo, reclamando atención de papi y mami.


Cuando, por fin, se les permitió salir a pasear, se puso el grito en el cielo, porque los niños podían salir y los corredores no podían ir a hacer deporte. Luego, a todos los padres, se nos tildó de inconscientes, porque el primer día que los niños pudieron salir, ahí estaban las fotos de padres juntos con sus hijos jugando a futbol, todos juntos, arremolinados, ....


No todos hicimos lo mismo. Nosotras, salimos a primera hora de la mañana (porque al principio teníamos un horario de ensueño para salir a pasear), solo los que paseaban a sus perros estaban en la calle. Con nuestras mascarillas, la peque cogida en todo momento de mi mano y cuando llegamos a un zona de bosque, que no había gente, le dejé que corriera un poco.


Igual que no todos los runners que salisteis a correr los primeros días, no sois unos inconscientes que quedábais con un grupo de amigos para correr, si no que lo hacíais con todas las medidas de seguridad, los padres también.




Nuestros hijos son el futuro. Nuestros hijos tienen derechos. Derechos que se han olvidado. Vosotros adultos de hoy día que no os gustan los niños, o pensáis que sois el diablo. De verdad te gustaría que te trataran así? A nadie le gusta, tenga la edad que tenga. Así que recordar que ellos también son personas y merecen el mismo respeto que tu y que cualquiera.

jueves, 10 de octubre de 2019

¿SABIAS DE LOS BENEFICIOS DE TENER UNA MASCOTA PARA LOS NIÑOS?

Siempre he sido una persona amante de los animales. Pienso que son seres nobles (obviamente con excepciones) que si se sienten amados y seguros, te corresponderán. 

Por supuesto, el animal de compañía por excelencia son los perros. Y cuando era pequeña siempre pedía tener uno. Pero mis padres no estaban por la labor. Eso sí, conseguí que mis abuelos me regalaran una perrita que veía de verano en verano. Cuando estábamos juntas, éramos inseparables y nadie podía acercarse a mi si ella no lo conocía.

Cuando nació Carlota yo tenía dos gatitos, Neko y Totoro, pero por varias circunstancias, al cumplir ella el año, tuve que darlos en adopción. Para que estuvieran lo más cómodos posibles se quedaron con una persona que los conocía bien y que yo sabía que los cuida, igual que lo haría yo.

Esta foto es de hace unos días en casa. Por fin son amigos

De un tiempo a esta parte, la peque empezó a pedirnos un perrito y/o un gatito. Yo quería que primero fuera consciente de que una mascota no es un juguete, que cuando te cansas los tiras por ahí. Hay que ser responsable con las decisiones que tomamos y enseñar a nuestros hijos que todo ello nos lleva a una consecuencia.

Es decir, ¿quieres tener una mascota? Primero hablemos de ello, lleguemos a un consenso, veamos si estás preparada para cuidarla y tener esa responsabilidad y luego papá y mamá tomarán la decisión. 

Después de pensarlo, hablarlo y darle tareas a la peque para ver si realmente puede ser una persona responsable, en este aspecto, decidimos volver a adoptar. 

Todos los niños, en algún momento, sueñan con tener una mascota como compañero de juegos. Normalmente nos decantamos más por los perros y los gatos. Pero también pueden ser conejos domésticos, pájaros o incluso peces de colores

Hay expertos que aseguran que la compañía de los animales, en los niños, hace que crezcan más tranquilos y seguros de sí mismos. Pero como he dicho, primero se debe ver si el niño está preparado para tener una mascota.

Nosotros hemos esperado hasta que cumpliera 5 años y empezara a responsabilizarse de ciertas cosas. Como he comentado antes, primero tuvimos una larga charla con ella, dejándole claro que el animal que viniese a casa sería parte de la familia y eso significaba, cuidarlo para siempre. Por supuesto, mamá y papá la ayudan día a día en el cuidado del pequeño animal, además de enseñarle algunos "trucos" para poderse llevar bien y que confíen y creen un vínculo especial.



Nosotros elegimos volver a adoptar a un gato. Así que el día que lo decidimos llamé a una protectora para saber si podíamos adoptar a un pequeño cachorro y nos atendieron genial. Hay muchos animales que necesitan amor de una familia, que los cuiden y los protegan. En cuanto me dijeron que tenía un pequeño gatito negro de 4 meses me dije a mi misma, este. 

Seguramente tenía que haber elegido la peque, pero me tomé la libertad de hacerlo yo misma. Aunque cuando llegamos para recogerlo, fue amor a primera vista de él con nosotros y de nosotros con él.

Desde que el pequeño Batman está en casa, hemos notado ciertos cambios en la actitud de la peque y por eso hoy, os traigo una pequeña lista de los beneficios que aporta tener una mascota en casa.


APRENDER RESPONSABILIDAD


Como he comentado antes, una de las razones por las que hemos accedido a tener una mascota, ha sido para que aprenda responsabilidad.

Pero no por ello delegamos en ella toda la responsabilidad de nuestro nuevo miembro en la familia. Es cosa de todos y por ello cada uno de nosotros nos repartimos las tareas.

Tener una mascota no es solo juegos y mimos, ya que un animal tiene sus necesidades y por ello merece la misma atención que el resto. Debemos darle de comer, enseñarle lo que está bien o mal. Asearlo. Si es un perro sacarlo a pasear todos los días. A mascotas que no salen, limpiar sus jaulas o areneros,... 

Como digo, nosotros nos hemos dividido las tareas y la peque nos ayuda en todas. Por las mañanas, su padre y ella, le ponen agua limpia y fresquita. Llenan el bol de la comida. Por la tarde, cuando llego de trabajar, yo limpio la arena y la peque está aprendiendo cómo hacerlo, para hacerlo ella misma. También le da su medicina, cuando lo necesita y lo cepillamos una vez por semana. 



MENOS ENFERMEDADES RESPIRATORIAS


Recuerdo cuando estaba embarazada y le comenté a mi médico que tenía gatos. Lo primero que me dijo fue, a tu bebé le irá genial, porque está demostrado que los niños que crecen con mascotas desde pequeños tienen menos riesgo de padecer alergias y/o asma.

Y es que al estar expuestos al pelo de los animales desde pequeños, el cuerpo desarolla inmunidad ante estos agentes externos, haciendo que su cuerpo sea más fuerte en este aspecto. 


Y otro dato, no menos interesante es la disminución en la presión arterial, no solo de los más pequeños de la casa, si no también de los adultos. La presencia de animales de compañía como perros, gatos o conejos hace que la presión arterial sea menor. Sea porque nos relajamos cuando estamos con ellos, porque nos producen paz, porque al acariciarlos nos calmamos o porque simplemente estamos más felices.


DESARROLLO EMOCIONAL SALUDABLE


Normalmente, las personas que han crecido en contacto con animales de compañía aprenden ciertos valores como la compasión o la empatía. La relación con sus mascotas hace de estabilizador de la conducta infantil y por ello, en muchos niños el nivel de estrés baja exponencialmente. 

Las mascotas pueden ayudar al desarrollo de la autoestima, ya que los animales no te juzgan, no te gritan, no te hacen sentir mal por lo que siente o lo que expresas. Ellos simplemente, te acompañan siempre. 

Esta foto se la hicieron poco después de que Batman llegara. Ella siempre ha soñado con tener un gatito

Aprenden lo importante que es cuidar, respetar o acompañar a alguien. Pues así es como ellos lo han visto desde siempre, gracias a sus perros, gatos,...

Nuestras mascotas son fieles compañeros y si un niño establece ese precioso vínculo con su mascota, nunca, nunca, volverá a sentirse solo o desamparado. Se sentirá querido y comprendido y su autoestima crecerá, se sentirá más seguro de sí mismo. Un amigo para siempre.

Cada día hay más terapias con animales. Y muchas veces vemos noticias de cómo los animales ayudan a las personas mayores en las residencias. O a los niños cuando están en el hospital y es que el poder de un animal es INCREIBLE. La tranquilidad que ofrecen, el amor incondicional. Creen en nosotros, nos siguen allá donde vayamos.

Existen estudios donde se ha visto que perros y gatos pueden ayudar a niños con problemas de hiperactividad o agresividad a reducir el estrés, estar más tranquilos y controlar la ira. Pero para ello, deben tener un fuerte vínculo entre los dos y enseñarles que deben cuidar el uno del otro. Jugar con ellos es una fuente de relajación y estimular su imaginación. 

La curiosidad de los más pequeños se ve expuesta al 100% que desean ser queridos por el animal. Aceptados. Amados y así tener un amigo para toda la vida.

Recuerdo que mis gatos siempre estuvieron cerca de mi. Recuerdo como cuando tuve una época de estar mal anímicamente, ellos nunca se separaron, siempre me hacían compañía. Su tranquilidad y amor me calmaban. 

Cuando adoptamos a Batman, hace mes y medio, tenía un algo dentro... No sabía si sería tranquilo, si sería un gato arisco. Y nada más lejos de la realidad, es un gatito lleno de amor y energía. Desde el primer día me sigue a todos lados. Nunca me deja sola. Con la peque ha tardado en conectar. El problema de Carlota es que tiene una energía desbordante y quiere que el gato esté con ella en todo momento, jugando, saltando y si quiere achucharlo hasta decir basta, pues que se deje, pero todos sabemos que los gatos pueden ser pacientes, pero al final terminan cansados y quieren irse. Hay que darles su espacio y esto es lo que hemos estado enseñando a la peque. Y justamente, esta semana he empezado a ver un cambio de actitud en los dos. Ella está más tranquila y él se va, de vez en cuando, a jugar con ella. Eso hace que la peque esté feliz y contenta porque él ya quiere estar con ella, eso le da confianza y el perseguirse, jugar con la pelota,... hace que supere ciertos miedos que siepre ha tenido.

Los animales de compañía actúan como fieles protectores, no solo de la casa, si no de los miembros de la familia. Estos animales tienen el instinto para saber quién es la persona débil, la que necesita más atención y ayuda, siendo así un fiel protector. Seguro que alguna vez habeis visto una noticia de un perro que ha salvado a un niño de ahogarse en un río. O recuerdo una noticia de un gato que había protegido, con su cuerpo, a un bebé para que no muriera de frío. 

El amor y la amistad entre los dos crece día a día


Los beneficios que aporta tener una mascota son innumerables y por ello, nosotros estamos tan contentos con nuestra decisión. Batman es uno más de la familia y con él, todos aprendemos día a día. Para la peque es una fuente de estímulo y de tranquilidad. Nos está ayudando en muchos aspectos en nuestra vida diaria.

¿Y vosotros? ¿Tenéis mascotas en casa?

miércoles, 4 de octubre de 2017

NO RECRIMINES A MI HIJA

Hoy quiero hablaros de una situación que vivió mi medio limón la semana pasada, durante la fiesta de presentación de padres y niños en el cole.

Normalmente a todos estos eventos voy yo. Pero justamente, la semana pasada, el viernes, tenía una quedada con gente del trabajo y no quería perdérmela, así que me dijo: No te preocupes, si ya voy yo y la peque, con sus amigos de la clase ni se dará cuenta de que no estás.

Todos sabemos que cuentan se dan. Pero como estaba el papi pensé: pelillos a la mar, que me apetece desconectar un rato de todo.

Una de las pocas cosas que no me gusta hacer como madre es: ir al parque con ella. Me puede y me entran sudores fríos cada vez que me dice: Vamos al parque??? Pffff, de verdad, prefiero saltar a la pata coja durante una hora que hacer eso. Pero no, la peque quiere parque y para lo poco que va, pues siempre cedo. Pero siempre tengo ese miedo o ese no sé qué, en el que pienso: y ahora a ver que me encuentro. Soy de esas madres que pasan de todo, no pierden de vista a su peque y mientras ella esté bien no pasa nada, pero no entablo conversación con otros adultos de mi alrededor si no es absolutamente necesario. Dejo que ella campe a sus anchas. Que corra, salte, juegue con la arena y mil cosas más, pero siempre sin molestar, sin pegar y sobre todo, respetando (últimamente en casa estamos hablando mucho del respeto... ¿por qué será?)

Pues como os contaba, mi medio limón fue al cole a las 17.00 y allí se encontró con otros padres. Me mandó fotos y mensajes de la peque, diciendo que todo iba bien y que se estaba poniendo como el kiko con todo lo que habían traído para merendar ese día las madres del AMPA. Por cierto, muchas gracias por traer dulces caseros y no todo comprado industrialmente, eso siempre se agradece.

Así que mi medio limón empezó a hacer migas con otros padres que ya conocemos del años pasado y de otros nuevos que se encontraban como un pulpo en un garaje. Pero aunque estaba con los adultos hablando mientras los enanos jugaban en el patio con la arena y el tobogán (que sí, que tienen hasta un pequeño tobogán con escaleras, en uno de los lados de ese maravilloso patio del sol), no le quitaba ojo a la peque.

Somos de los que no quitamos ojo, pero que tampoco vamos corriendo a la primera de cambio. Pensamos que hay momentos en los que ella tiene que saber desenvolverse y no necesita de nuestra ayuda constante. Pero eso sí, si llora o nos llama, somos raudos y veloces como una liebre para que sepa que estamos ahí con ella.

De pronto, mi medio limón vio una de esas situaciones. La peque estaba jugando con la arena, junto a otros niños y una de las niñas le tiró arena a Carlota. Como esta experiencia ya la habíamos pasado, con lloros y rabieta de por medio, ya sabía como tenía que actuar, y actuó como una niña de tres años. ¿Me tiras arena? Pues yo también! Y así fue, mi hija, ni corta ni perezosa, cogió un puñado de arena y se la tiró a dicha niña. En 10 segundos la madre de esa niña se puso a INCREPAR A MI HIJA. Empezó a recriminarle el porqué le había tirado arena a su hija, que eso no se hacía y que pidiera perdón. ¿¡Perdón!? Tú quién eres para hacer eso????

Mi medio limón lo vio todo y tampoco tardó mucho en decírselo. Primero le dijo que no se dirijiera a nuestra hija, ni de esa, ni de ninguna manera. Que lo que tenía que haber hecho era ir a su padre y decirle que no le había gustado la actitud de nuestra hija, a lo que él habría respondido que su hija era la que había tirado arena a la nuestra y ella solo se defendió haciendo lo mismo. Después de eso, mi medio limón que no se amedrenta con nada, le dijo que no volviera hacer eso, ni a su hija ni a ningún niño y que en lo que quedaba de tarde que no se acercara a nuestra hija.

Según me contó después de eso, la madre agachó la cabeza y se fue, pero él tenía un cabreo máximo por lo que había pasado. A nosotros, nunca, NUNCA, se nos ha ocurrido ir a un niño a decirle nada si se portaba mal con nuestra hija. Al contrario, hemos ido a los padres y se lo hemos dicho, que ellos hagan o no algo, es otra cosa, pero no a los niños. Ellos son inocentes, y en este caso, mi hija lo que hizo fue defenderse. Podreis imaginar lo que le pasó a nuestra peque al ver que esa mujer le decía esas cosas, verdad??? Se puso a llorar, luego no quería ir a jugar. Mi marido tuvo que irse un momento con ella a un rincón a calmarla. Pero no llegó a más y terminó jugando con sus amigos. La mujer se pasó lo que quedaba de tarde mirando a mi marido con cara de vergüenza y es que es lo mínimo.

Cuando pasó todo esto, ninguna de las profesoras estaba cerca, pero la profe de nuestra peque al ver a mi marido, le preguntó que le pasaba, por supuesto, le explicó los hechos y la respuesta de ella fue: que sentía no haberlo visto, que no hubiera permitido que hiciera eso esa madre, por eso muchas veces, cuando los niños se pelean o hay alguna cosa entre ellos, suelen hablar con los padres, pero nunca acusan a ningún niño delante de otro padre, porque si no, se lía las de Dios. Y es que me lo creo.

Dicho todo esto, me sentí mal por no estar cuando ella me necesitó. Por la noche, ella misma me explicó lo ocurrido y me dijo que se sintió muy mal porque aquella señora le dijera esas cosas, pero que papá estuvo cerca y pudo seguir jugando con sus amigos. ¿De verdad te sientes tan poderosa recriminando a una niña de tres años?

¿Y a vosotros? ¿Os ha pasado algo parecido?

viernes, 3 de marzo de 2017

POR QUÉ HAY QUE CUIDAR LA PIEL DE LOS NIÑOS TAMBIÉN EN INVIERNO

Esta semana voy a seguir con los consejos para sobrevivir al invierno y esta semana me centro en la piel de los más pequeños de la casa. 

Vivimos en un país donde brilla el sol todo el año. Asi es que, aunque guardes la protección solar en la bolsa de la playa, en invierno no debes olvidar tenerla también a tu alcance. Sobre todo si tienes niños pequeños. Y, más aún, cuando quieras hacer con ellos actividades al aire libre.

Sí, aunque en invierno haga frío y puede que no te apetezca tanto pasar horas en el parque o de paseo, los niños necesitan su tiempo de jugar al aire libre. El sol contribuye a la salud: ayuda a estimular las emociones positivas y te mantiene activo. Además, la luz del sol es imprescindible para sintetizar la vitamina D en la piel, que es necesaria, entre otras cosas, para que los huesos puedan absorber el calcio que necesitan.

viernes, 27 de enero de 2017

REGALOS ESTRELLA DE ESTAS NAVIDADES

Una de las cosas que más miedo me da cuando llega la Navidad o el cumple de la peque son los regalos. Y lo digo sin tapujos: mi problema son aquellos regalos no deseados. Aquellos que nuestra hija no hace ni caso, rompe enseguida o decididamente no es para ella.

Por suerte, la gente cada día está más concienciada en preguntar antes de regalar algo y estas Navidades casi todo el mundo nos ha preguntado qué podían regalarle a la peque de la casa, reina indiscutible durante las Navidades al ser la pequeña. 

Solo una de mis tías no nos ha preguntado, pero con ella nunca tengo problemas porque siempre acierta con lo que nos trae, tanto para la peque como a nosotros (este año su regalo me dejó fascinada).

Así que unas semanas antes de Navidad ya le habíamos dicho a todo el mundo que podían traer "de parte de Papá Noel" para la peque. Estas Navidades, con dos años y medio, todavía no es del todo consciente de la Navidad, de la llegada de Papá Noel o los Reyes Magos. Pero sí empieza a querer abrir regalos y saber qué es lo que hay dentro para sorprenderse, sacarlo corriendo y ponerse a jugar. 

viernes, 11 de noviembre de 2016

PISAMONAS. UNA APUESTA SEGURA

Pues sí, PISAMONAS para mi se ha convertido en una apuesta segura.


La peque ahora, como todos, está en continuo cambio y crecimiento y lo que mañana le vale, pasado no. Lo que hoy le gusta, la semana que viene lo aborrece y dice: NO GUTA MAMÁ y no hay manera de ponérselo.

Ha llegado el frío y con ello cambio de armario y de zapatos. Ha tocado recoger las sandalias, cangrejeras y chancletas, para dar paso a las botas, bambas y bailarinas, para pasar un invierno que ha llegado sin avisar.

Pues sí, me pilló el toro. Estábamos en un continuo veroño, así que no me preocupé de mirar zapatos de invierno para la peque y eso que ya sabía que los del año pasado iba a ser imposible ponérselos. Pero lo dejas un día porque no te apetece ponerte a mirar en ese momento porque estás muy a gusto jugando con ella, lo dejas otro porque llegas exausta del trabajo, lo dejas el finde porque tenéis mil planes y no te vas a poner a buscar por internet y PUM!!!!! Llegó el frío y con ello el.... ¡MECAGÜEN... QUE NO TIENE ZAPATOS!

viernes, 24 de junio de 2016

SHOPPING: JAN & FRIENDS

¡Hola gente!

¿Qué tal os fue la verbena de San Juan? ¿Muchos petardos? ¿Comilonas? Por nuestra parte, pasándolo en familia y con mucha tranquilidad.

Hoy vengo a hablaros de una tiendecita que me tiene enamorada. Ya sabéis que hace unas semanas fuimos a pasar un día a Sitges. Mi medio limón y yo celebrábamos 6 años de casados y, como ya es tradición, nos fuimos a pasar el día, en familia, a Sitges. Sé que muchos direis... y si era una celebración de vuestro amor, ¿por qué no ir solos?, pues porque nosotros lo celebramos con la peque, al fin y al cabo ella es fruto de ese amor y nuestro matrimonio, unos años antes, fue el principio de todo y es que ella estuvo en nuestra mente, desde el momento del sí quiero.