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lunes, 16 de enero de 2017

TÚ NO. LA MAMA

Estas navidades hemos podido pasar tiempo en familia. La verdad es que con los locos horarios que tenemos normalmente, es difícil poder estar los tres juntos y despiertos si no es fin de semana. Aprovechando al máximo lo poco que podemos estar juntos, decidimos cogernos, mi medio limón y yo, la misma semana de vacaciones y así hacer cositas los tres.

Nuestro gozo en un pozo, pues los planes de la peque eran otros y el día de Navidad se lo pasó con picos de fiebre por culpa de la gripe. La maldita GRIPE (que me afectó a mi en fin de año y tuve que comerme las uvas con fiebre). Así que no pudimos hacer todo lo que queríamos: salir a pasear, ir al parque a jugar, salir de compras, comer fuera,... Tuvimos que recluirnos en casa y que la peque estuviera siempre en un entorno sin aire, frío,...

De todos es sabido que cuando un peque (y no tan peque) está malo, siempre quiere estar con mamá y la frase de la semana en nuestra casa fue: TU NO. LA MAMA. Cada vez que mi medio limón se acercaba a ella para ayudarla, para saber por qué lloraba, o simplemente para jugar con ella y distraerla, mientras yo hacía cositas (como la comida o ducharme) solo podía oír: TU NO. LA MAMA. 
Al principio mi medio limón no se lo tomaba a mal. Al fin y al cabo vemos normal que cuando un peque está malito quiera estar con mamá. A día de hoy, cuando estoy mala, pienso en mi madre y en que ella seguramente me cuidaría mejor que yo misma. Pero conforme pasaban los días y veíamos que la peque se encontraba mejor y, por consiguiente, yo peor. Su "amor" por mamá crecía y la frustración de mi medio limón también.

viernes, 11 de noviembre de 2016

PISAMONAS. UNA APUESTA SEGURA

Pues sí, PISAMONAS para mi se ha convertido en una apuesta segura.


La peque ahora, como todos, está en continuo cambio y crecimiento y lo que mañana le vale, pasado no. Lo que hoy le gusta, la semana que viene lo aborrece y dice: NO GUTA MAMÁ y no hay manera de ponérselo.

Ha llegado el frío y con ello cambio de armario y de zapatos. Ha tocado recoger las sandalias, cangrejeras y chancletas, para dar paso a las botas, bambas y bailarinas, para pasar un invierno que ha llegado sin avisar.

Pues sí, me pilló el toro. Estábamos en un continuo veroño, así que no me preocupé de mirar zapatos de invierno para la peque y eso que ya sabía que los del año pasado iba a ser imposible ponérselos. Pero lo dejas un día porque no te apetece ponerte a mirar en ese momento porque estás muy a gusto jugando con ella, lo dejas otro porque llegas exausta del trabajo, lo dejas el finde porque tenéis mil planes y no te vas a poner a buscar por internet y PUM!!!!! Llegó el frío y con ello el.... ¡MECAGÜEN... QUE NO TIENE ZAPATOS!

lunes, 9 de mayo de 2016

LA PRIMERA VEZ QUE ME DIJO MAMÁ

Hoy me he levantado nostálgica y es que hace unos días, mientras Carlota no paraba de chillar: mamá, mamá, mamá, mamáááá, para que le hiciera caso, pensé, aixxxx, me va a gastar el nombre. ¿Por qué no llamará a otra persona? Solo mamá. 

Pero no solo lo dice para que yo me gire y le haga caso (que es así el 75% de las veces), si no que también lo hace para señalar, para llamar la atención de quién tenga al lado y si no le haces caso...

Si no haces caso a su repetida retaíla: mamamamamamamamamamama. Entonces prepara tu oído porque recibirá una descarga sonora de las buenas, porque otra cosa puede que no, pero aquí la enana tiene unos pulmones que ni Pavarotti en sus mejores tiempos. El otro día mi oreja se quedó con un zumbido durante media hora, porque la susodicha me había chillado solo para enseñarme el dibujo de una vaca. En fin.... casi la mato por el dolor, pero qué culpa tiene ella si no sabe expresarse mejor.

martes, 26 de mayo de 2015

FRASES QUE NUNCA DEBES DECIRLE A UNA MAMÁ PRIMERIZA (2ªPARTE)

Hoy voy a seguir con las frases que nunca se le debe decir a una mamá primeriza. La verdad es que me enfada que vengan otras personas a decirnos cómo debemos criar a nuestros hijos. Me cabrea que me intenten hacer sentir la peor madre del mundo. Si no te pido consejo, no me lo des. Esa siempre ha sido mi filosofía. Me entristece que aún se sigan creyendo en cosas que están más que demostradas de que no son beneficiosas ni para el bebé ni para la madre, pero se dicen porque "siempre ha sido así".

6. Una de estas frases que me repatea cuando la niña se pone a llorar, porque alguien sin más la quiere coger: La has malacostumbrado a tí y a tus brazos y por eso no quiere ir con nadie. 
A ver, yo no he "malacostumbrado" a nadie. Mi hija y yo tenemos un vínculo especial que nadie más podrá tener nunca con ella. Ella necesita estar con su madre y yo necesito estar con mi hija. 
Sí, la niña llora si quieres cogerla, pero eso, como un día dijo la pediatra, no es malo. Es un claro signo de defensa y me siento orgullosa. Me siento así porque sé que si alguien que no le gusta se le acerca, por ahora, será una niña que llame la atención hacia sus padres para que no le dejen que le haga nada.
Ha estado dentro de mi, durante 9 meses. Luego hemos estado juntas, 24 horas al día, durante 5 meses más. La he cogido cuando he sentido que me necesitaba, la he arrullado, dado amor y comprensión. Eso no es "malacostumbrar" a nadie. Eso se le llama sentido común. 
Mi hija se hará más sociable con el exterior cuando ella se sienta preparada. Y no me gusta nada que intenten que se sociabilice. Ella es una personita llena de sentimientos que no recuerda ni a la mitad de la gente. Si lleva tiempo sin verte, es normal que te llore si te acercas como un tsunami. 
Por suerte, hay personas que lo entienden y cuando la ven y se acercan, lo hacen de forma civilizada. Sin tocarla, solo hablándole. Cuando ella nota que esa persona es de confianza sonríe y es el momento de cogerla, hacerle carantoñas. No corráis tanto, leñe.

7. Una frase que no solo me dijo la pediatra en su día, sino también gente de mi alrededor: La niña ya tiene casi 5 meses y ya es hora de que empiece a comer papillas.
Según lo que recomienda la OMS, un bebé hasta los seis meses solo tiene que tomar leche materna. A partir de los seis meses se debe ir introduciendo los alimentos. Sin dejar de dar el pecho. 
Parece ser que ahora la gente dice: Dar el pecho "es una moda". ¿Cómo se alimentaron los seres humanos hasta que apareció el biberón y la leche en polvo? 
Con la leche de su madre. Siendo bebés de pecho, hasta que ellos mismos se soltaron. Debemos pensar que antes el pecho era la única fuente de alimentación que los padres podían darle al bebé y por eso se pasaba más tiempo con el pecho. Esos niños crecieron fuerte y sanos. ¿Por qué ahora es malo dar el pecho más de 4 meses? Porque la lactancia materna no reporta dinero, supongo.
Mi hija empezó con la papilla de frutas a los cinco meses. No quería ni ver el biberón y su padre y yo decidimos que cuando me fuera a trabajar necesitaría algo. Solo le dimos fruta durante mis horas de trabajo. Por la mañana estaba en casa y tomaba el pecho. Por la tarde la papilla y después se esperaba pacientemente a que llegara su teti y seguir mamando. Fue nuestra solución, pero no por ello es mejor o peor que otra. 
Mi bebé a día de hoy, con casi 11 meses, sigue con el pecho, por la mañana y por la noche. El fin de semana tiene barra libre. Le encanta cogerlo para dormir. Le encanta cuando está algo nerviosa, eso le calma. El fin de semana es para las chicas, ya que ella y yo no nos separamos nunca. Ya tendremos tiempo de estar separadas cuando sea más mayor. Por ahora su pecho es su alimentación, junto con la verdura, la fruta,...

8. Esta frase me la dijeron una vez. Solo una, pero me dolió en el alma, por venir de quien vino: Seguro que tiene hambre, al fin y al cabo la leche es practicamente agua.
Me dolió porque me lo dijo alguien cercano. Alguien que tiene un hijo pequeño. Alguien que en su día le dio el pecho a su hijo hasta los 6 meses y luego empezó con los biberones y no por ello fue juzgada por mi parte.
Me sentí juzgada y me sentí mala madre durante medio minuto. Medio minuto eterno que me pregunté porqué lloraba tanto mi bebé. En ningún momento pensé que era por hambre. Eso lo tenía claro y lo tenía claro porque no me creo que la leche, fuente de alimentación que da nuestro cuerpo especialmente para nuestros bebés, cuando lleguen a cierta edad se convierta en agua.
Fue el hecho, la frase, el quién lo dijo y las circunstancias. No quise entrar en una guerra. Miré a mi marido y seguí dándole el pecho. Días más tarde vimos que le había roto la encía de uno de los dientes de arriba. ¿Sería por eso? Pues seguramente, pero ya directamente se achacó a que la leche era agua y no alimentaba.
Si yo no hubiera estado informada, si no tuviera una tribu de apoyo y un marido que cree, como yo, que lo estamos haciendo genial. Entonces hubiera dejado de darle el pecho, hubiera empezado a ofrecerle leche de fórmula y alimentación complementaria. Cuando yo misma tengo ahí, ya no solo su fuente de alimentación, si no también su calmante y mil cosas más.

9. Esto me lo dijeron en la farmacia de toda la vida: No le des de comer cuando te pida, si no cada tres horas. Que si no te sentirás como una vaca lechera y entrarás en una depresión, porque es muy esclava.
A ver, ¿qué contestas a eso? yo hice oídos sordos. Le doy el pecho como yo crea que es mejor. Mi bebé tenía la necesidad de estar en la teta cada hora y media. Yo creo que si llorara porque quiere teta y no se la doy, de tanto oírle ese llanto desconsolado es lo que me haría entrar en una depresión.
Un bebé recién nacido necesita paz, tranquilidad y comer. Si pide el pecho cada hora y media, no le voy a decir que no. Si quiere estar en brazos de mamá todo el día, no le voy a decir que no. Tuvimos una época que era solo así. En brazos de mami y con el pecho en la boca todo el día. Fueron unas semanas. Claro que se me hizo duro, pero no por ello pasé de cogerle y dejarla en la cuna. Si yo no te juzgo, porqué tu sí.
Le di el pecho a mi hija durante casi 6 meses a demanda. Y nuestra lactancia fue y es perfecta. Ahora es a demanda cuando estamos juntas. Ella pide, yo le doy. 

¿Es esclavo? No lo creo. Yo veo peor tener que salir fuera y llevar todo. Que si biberones, que si la leche en polvo. Depende donde vayas, llevar un termo con agua caliente. Prepararlo todo. 
La teta es más comoda. Solo tienes que pensar en qué ponerte, para sacarte mejor el pecho. Recuerdo cuando salíamos a pasar el día fuera con la peque, me pasaba media hora decidiendo qué camiseta enseñaba menos, pero tenía mejor escote para sacarme el pecho. A partir de ahí, ya tenía todo controlado e infinitamente mejor.

10.Esta frase me la dijo una señora cuando empecé a portear: La vas a ahogar al estar ahí. Debería ir en un carro.
Ya lo dije en la anterior entrada, el carro es el invento. El porteo es lo que siempre se ha hecho. ¿Cómo llevaban a nuestros padres? ¿En carro? ¿Y a nuestros abuelos? 
El carro es algo que se inventó para "beneficio" de los padres. Ya que portear, "hace daño a la espalda".
No sé cuantas veces me habrán dicho que seguro que la niña va fenomenal, pero que yo acabaré con la espalda molida.
Con un buen portabebés ergonómico, no tiene porqué. ¿Te cansas? Claro. Si subes una cuesta te cansas, si subes y bajas escaleras, te cansas. La verdad, yo creo que estamos llenos de prejuicios y a las madres nos encanta criticar. Es que esta hace, esa no hace.
Creo que seríamos más felices si cada una criase a su hijo a su manera y las demás no juzgasen.

Yo porteo, colecho y doy el pecho. ¿Soy mejor madre que una que lleva carro, el bebé duerme en su habitación y da el biberón? 
Pues no lo soy. No creo que lo sea, porque cada madre es un mundo y cada bebé un universo. 

Si tu eres feliz, tu bebé es feliz y está sano. ¿Por qué hacer caso a gente externa? Sigue tu instinto, ese es tu mejor aliado. 
Dejemos de juzgar, dejemos de decir cosas hirientes, vivamos nuestra vida. Criemos a nuestros hijos y que ellos que decidan sobre sí mismos. Ellos son el futuro, no los mareemos con tonterías de mayores. 

martes, 28 de abril de 2015

Y POR FIN HAN OPERADO A MI MADRE

Y digo por fin, porque después de un intento fallido, llegó el día. Pero antes pongo en antecedentes.

Mi madre es de las del ginecólogo de toda la vida, aunque sea una persona que supera la edad de mis abuelos. Yo no digo que sea mal médico, ni mucho menos. Gracias a él, hace más de 10 años me encontraron los quistes que tanto me jo**** la vida y me operó en el hospital donde en aquél momento trabajaba.

Años después, este mismo médico siguió con su consulta privada, pero se jubiló en el hospital. 
Mi madre y yo seguíamos yendo, pero la verdad es que más de un día, le comentaba que era mejor cambiar de médico. Pero mi madre estaba a gusto con él, así que la que cambió de médico fui yo.

Me hice un seguro con mi marido. Busqué uno cerca de casa. El primero fue un fiasco. Así que busqué otro y este es hoy día mi médico, mi ginecólogo, el que ha cuidado de mi durante todo el embarazo. Y no es que esté contenta con él, es que estoy agradecida y casi, casi, se le podría decir que le venero. Por todo lo que ha hecho por mi y no digo que lo haga por amor al arte, nooooo. Lo sé. Él cobra por sus servicios. Pero me gusta como me trata. Me gusta todo lo que he conseguido gracias a sus consejos y me gusta como médico.

Pero siguiendo con el tema. Este médico de mi madre, le dice que tiene que hacerse unas pruebas, entre ellas, una ecografía vaginal, para ver cómo está todo. Se va a su médico de cabecera y pide que le hagan la eco.

Espera unas semanas y por fin le llega el día. Ella feliz, como una perdiz, va a hacerse la prueba y allí mismo le dicen:

- ¡Uy! tiene usted algo aquí. Parece ser un quiste. ¿Le duele?
- No - contesta mi madre.
- Pues parece ser que es algo grande. Debería hacer que se lo miren.
- Claro. Pero...
- Mide unos 11 cm.

Sinceramente, cuando mi madre me contó esta conversación y que medía eso pensé... Venga ya!!! debe estar equivocada. Si el mío medía 10 mm y me moría de dolor, cómo puede ser que ella 11 cm ni lo note.

Mi madre es una persona nerviosa de por sí. Así que cuando le dijeron lo del quiste, pues se puso de los nervios y nos puso a nosotros. Yo intentaba calmarla diciéndole que aquello no sería nada grave si no le dolía y que seguramente era acumulación de sangre (como había tenido anteriormente y que le habían extraído sin problemas).

Y como es la autosugestión. Le preguntaron si le dolía. Ella decía que no. Pero después de decirle lo que medía empezó a sentir dolor. Y no digo que mi madre nunca dijera, uiix, me duele. Noooo, porque sí lo había hecho alguna vez. Pero lo achacas a un pinchazo porque te va a venir la regla. O porque has comido demasiado. O vete tú a saber. Pero desde que le dijeron que aquello estaba allí entonces sí dolía. Seguro que me pasa a mi y soy peor con ella con el dolor.

Nada la calmaba. Lo peor, la SS. y porque digo esto... Pues lo digo, porque su médico le recomendó que fuera al hospital de siempre, donde estaba su historial y viera a una doctora determinada, que él la llamaría y que la vería.
La doctora le dio una fecha muy lejana a mi madre y ella necesitaba que le fueran diciendo algo. Cuando llegó el día, la doctora la vio 2 minutos de reloj. A mi madre no le gustó nada. 

Por suerte tiene una amiga que trabaja en un hospital. Así que la llamó y le explicó todo lo que estaba pasando. Ella le dijo que hablaría con un ginecólogo de allí y a ver si le hacía un hueco. Dicho y hecho. A las pocas horas le llamaban para decirle que tenía una cita con el doctor.

Pues nada. A partir de ese momento fue haciéndose todo tipo de pruebas. Y todo llevó a que el médico le dijera que no era malo, que era un quiste, pero que tenían que operarla. Dado el tamaño, seguramente tendrían que hacerle cesárea (algo que mi madre no quería por nada del mundo). También le preguntó si quería que la vaciaran, pues dada su edad y que no va a tener más hijos, pues podría vaciarla, para evitar males mayores en un futuro. Y aunque ella era reticente a esto, al final así pasó.

Le dijeron que la operarían en el mes de marzo. Antes de semana santa y que no viajara a ningún sitio, por si acaso la llamaban. Durante todo el mes de marzo, espera que te espera la llamada del hospital, pero nunca llegaba. 

Llega Semana Santa y nada de nada. Pero justo después, llamada. La operarían el 15 de abril. Preparamos todo. Se prepara ella mentalmente.

El día de la operación, mi padre le acompaña a primera hora. Le dicen que la operarán a las 10 de la mañana. Le dan la bata y le piden que espere en un box. Ella se cambia y espera, pacientemente, junto a mi padre.
A las 11.30 un celador viene a buscarla. Mi padre se va a tomar un café. A mi madre la bajan a quirófano. En ese momento una enfermera le dice al celador:
-¿Qué haces aquí con esta señora?
-Me han dicho que la traiga al quirófano 3.
-No puede ser. El médico todavía está operando.
-Pues a mi me han llamado.
-Bueno, ya que está aquí le pondremos la vía.

Mi madre al ver el panorama se negó. Dijo que si no veía a su médico que a ella no le hicieran nada. La enfermera pidió que se la volvieran a llevar y llamaron a mi padre que no había ni terminado el café. Todo esto parecía una broma de muy mal gusto.

A las 12.30 viene una enfermera y le comenta a mi madre que no la podrán operar ese día. Pero que esperara al médico para que le explicara todo lo que había pasado.

A las 14.00 llegó el médico. Muy amablemente le dijo a mi madre que tuvo una complicación con la paciente anterior. Que todo había ido bien durante la operación, pero que en el momento de cerrarla, algo pasó y tuvieron que volver a abrirla, porque tenía una hemorragia. 

Mi madre lo entendió. ¿Quién no lo haría? No creéis. 
Pero el problema vino después. En ese momento el médico les comunicó a mis padres que la agenda de operaciones estaba llena hasta junio y que sería entonces cuando la operaran.
Mi padre, que casi nunca habla, le dijo que no al médico. Que su mujer iba antes que todas aquellas personas, que no había sido su culpa todo lo que había pasado y que debía operarla porque además le dolía.

El médico le pidió disculpas por todo lo ocurrido y les dijo, supongo que para salvarse y salir de allí con vida, que miraría de colarla antes de una primera operación. 
Como mis padres no se fiaron, volvieron a hablar con su amiga del hospital. La cual fue a ver a la persona que prepara la lista de las operaciones y ver si a mi madre la operarían antes de junio y por suerte, dicho y hecho.

El martes 21 llamaron a mi madre, que al día siguiente la operaban. Era la primera de la lista. Menos mal. Y por fin la operaron. 

Todo esto, me da que pensar. Pienso en que la seguridad social española fue, durante años, una envidia mundial. Pero ahora... Es bochornoso. 

Por suerte ya todo ha pasado. Pero si para una operación, casi rutinaria, tienen este problema, no me quiero imaginar qué pasará con otras operaciones mucho más importantes.