Desde siempre he sido de esas personas que piensan que a los peques no se les debe obligar a hacer ciertas cosas y otras, no se les obliga, pero se les debe enseñar que son necesarias.
Dentro de estas NO OBLIGACIONES, está la de dar besos.
Hace unos años, cuando mi sobrino tenía la edad de mi peque, llegó ese momento en que los padres le decían: Dale un beso a Patri. En el momento en que nos encontrábamos. A lo mejor no nos habíamos visto en un mes y para un nene tan pequeño es un mundo un mes, no debía ni acordarse de su tía. Así que él se escondía detrás de su padre o madre y decía que no quería dar besos.
Tienes que hacerlo... Si no, no te querrá.
A ver... eso no se le debe decir nunca, NUNCA, a un niño. ¿Cómo que no lo voy a querer por no darme un beso? Mi respuesta, cuando el niño no quería darme un beso y su madre o padre le "obligaban" a que lo hiciera era la misma: Dejarlo, ya me lo dará cuando él quiera. Os lo prometo, no había día que nos juntaramos que al irme, el peque no me diera un beso para despedirse y es que él se sentía a gusto conmigo y sentía que podía darme un beso. Algo tan íntimo y bonito que sale del corazón y no por una obligación.
