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viernes, 11 de octubre de 2019

#VDI4: FIESTA

Ya sabéis que cada viernes participo en la iniciativa de Madres Sueltas #VDI 



Esta semana toca...

FIESTA


Sinceramente, en cuanto vi esta palabra solo pude pensar en una cosa:




¿Quién no ha bailado esta canción alguna vez?


Siempre pienso en las fiestas del pueblo a las que he ido desde que era pequeña. Las fiestas que esperas todo el año, porque son días en los que siempre estás en la calle con tus amigos y/o familia. 

Por la tarde todo el pueblo se reúne en la plaza para oír a la orquesta tocar. Orquestas que merecen, muchas de ella, mucho la pena y que animan a todo el mundo y que al terminar solo puedes gritar OTRA, OTRA, OTRA. Bailas pasodobles, rancheras, rumbas, bachatas, merengues, jotas, muñeiras y hasta el paquito el chocolatero, por que sí, la palabra FIESTA me recuerda a canciones como estas. A canciones que te invitan a bailar, reír, pasarlo bien


¿Y a vosotros cuando oís la palabra FIESTA en qué pensáis?



You are invited to the Inlinkz link party!
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lunes, 9 de enero de 2017

HOLA 2017

Pues sí. Las fiestas han pasado. Hemos dejado atrás el año 2016 y damos la bienvenida al 2017.

Yo entre mocos, fiebre y tos le dije Hola con mi mejor sonrisa,  o como mínimo con la que pude. 

Empiezan los buenos pensamientos, las promesas que no se cumplirán, los propósitos que se quedan por el camino y yo este año, no sé si por el chute de medicamentos, no sé si porque estaba con mi hija, mi marido y mis padres y eso me bastaba, no pensé en los típicos deseos, ni promesas ni propósitos. Simplemente disfruté y cuando me tomé la última uva (que tuvo que ser en el momento en que Canarias entraba en el nuevo año, porque solo me había podido comer 11 una hora antes gracias a que la enana se comió una y no podía robársela a nadie) pensé: ellos son mi familia. Los quiero, me quieren. Podemos con todo siempre unidos y así estaremos siempre.

lunes, 19 de diciembre de 2016

LAS FIESTAS LLEGAN A NUESTROS HOGARES

Pues sí, hace unas semanas os escribía un post preguntando si la Navidad ya había llegado. Las calles empezaban a estar engalanadas, la gente empezaba con sus compras navideñas, las compras de comida,.... Y es que me daba la sensación de que aún quedaba muchísimo tiempo.

Pero no. Ya está aquí. A la vuelta de la esquina. La Navidad llama a nuestra puerta y tenemos que ponernos las mejores galas.

En casa estamos divididos. A mi me encanta la Navidad (a mi marido le da una pereza enorme). Siempre he tenido muy buenos recuerdos. Días de fiesta, pasarlo con la familia, estar jugando todo el día y sobre todo, poder estar con mis padres, que por su trabajo, nunca pude disfrutar de ellos como me habría gustado.
Me encantan estos días. Claro que acabo saturada de tantas comilonas, tanta gente, los niños corriendo, regalos y más regalos, más comida, más gente, .... Pero para mi esto es Navidad. Estar con los míos, tener algo de tiempo libre, preparar cositas con ilusión y desde que está la peque más todavía.

Hace unos años tuve una Navidad horrorosa. De esas que es mejor olvidar y pensar que nunca ha pasado. Pero no, hoy la miro de frente y pienso que esa Navidad y todo lo que pasó me ayudó a querer más a los míos a ver que siempre estarán a mi lado. Un año más tarde, después de esa Navidad horrorosa llegó una de las mejores. Mi marido ya estaba en mi vida, desde hacía unos meses y aprovechó ese día rodeados de todos ellos para pedirme que me casara con él. Sí, fue especial y maravillosa.

Ahora tenemos a la peque en nuestras vidas. Y la Navidad para mi, ha recobrado un sentimiento que había dejado aparcado. El ver la cara de felicidad de los peques al ver el árbol lleno de regalos. Las ganas de querer jugar con sus nuevos amigos es especial.

En nuestra casa siempre hemos sido más de Papá Noel que de Reyes, aunque siempre sus majestades han traído alguna cosilla de última hora. Mis padres siempre pensaron que era mejor dar el regalo para Navidad, porque así tenía todas las fiestas para jugar y aburrirme con el nuevo juguete, así no lo querría llevar al colegio y no acabaría ni roto ni en manos de otro niño, que sí, que muchas veces pasa y luego se pierden los juguetes y se monta un cirio.

En Reyes siempre caía aquello que no querías pero que sí necesitabas: una colonia, ropa, zapatos,... Y así es como lo hacemos con nuestra enana. Para Navidad el regalo principal, aquel juguete que quiere (este año aún hemos tenido la suerte de elegir nosotros ese juguete, pues ella no ha pedido nada) y para Reyes, seguramente vendrán a traerle ropa que tal y como crece es totalmente necesaria.

Para los mayores también caen algunos regalitos, aunque este año nosotros hemos pedido menos cosas materiales y más deseos, porque queremos que este 2017 esté llenos de cambios, queremos que las cosas vayan mejorando en nuestra economía familiar, que nuestros seres queridos estén bien, sean felices y tengan salud. Porque, sinceramente ¿Qué le regalas a alguien que tiene de todo?

lunes, 6 de junio de 2016

35 AÑOS Y LOS QUE ME QUEDAN

Pues sí! Ya llegó y ya se marchó y es que es el problema de los cumpleaños, que solo duran un día. Pero... ¡Que día!

Hace 35 años que llegué a este mundo. Hace 35 años que dejé de estar en un sitio seguro y confortable, como es la barriga de mamá, para salir y comerme el mundo. 

Este año, por suerte, el gran día, ha caído en sábado. Así que fue un día para hacer un montón de cosas, entre ellas, celebrarlo con los que más quiero.

Lo primero fue despertarme con un beso y un abrazo de la peque y es que aunque ella no sabía que era mi cumpleaños, porque decírselo, se lo dije, pero que no tiene ni dos años! pues que me hizo especial ilusión. Después mi medio limón, mis padres y ya empezaron con el aluvión de mensajes y es que desde que existen las RRSS quien no te felicite es porque no quiere, porque te avisan todas ellas (este año me he enterado de que twitter te pone globitos en tu timeline cuando es la fecha señalada).

Después de un despertar tan bonito, me pasé media mañana jugando con la peque y viendo los minions. ¡Ah! que no os lo he contado... Su nueva fase con los minions. Los imita, en cuanto a sonidos. Le brillan los ojos siempre que los ve y por la mañana no te dice hola o buenos días, si no que te habla a lo minion. Creo que mi marido y yo ya nos sabemos hasta los diálogos y es que a ella lo que le gusta son las canciones y el principio de la película. Pero te la pide cada día y sus abuelos, en su afán por darle todo aquello que quiere (y es que es normal que es la primera nieta y encima se pasa con ellos la mitad del día) le han comprado un cojín, un muñeco y hasta un paraguas, todo de los Minions. Imaginaos. 

viernes, 29 de enero de 2016

VIERNES Y CONSTIPADO A LA VISTA

Pues sí. Así estamos, después de unos días en que la peque ha tenido mocos y mucha tos seca, de esa que te dan ataques e incluso vomitas, (no me quedaban pijamas ni para ella ni para mi)

Ahora el constipado ha hecho acto de presencia en mi y es que no puedo con mi alma!!!! 

La noche del miércoles al jueves fue criminal. Un ataque de tos, que le duró casi una hora. Paraba y volvía, paraba y volvía. Así desde las 3 de la madrugada hasta casi las 4. A las 4.30 otra vez. Nariz tapada y mucha tos. Levantándonos para hacerle lavados nasales. Dándole todos los mimos del mundo, lloros, mocos y más tos. Al final se quedó dormida boca-abajo encima de mi barriga y colgando su cabecita, una escena algo extraña.

Cuando tuve que levantarme para ir a trabajar os juro que me vino a la mente esta canción:

jueves, 7 de enero de 2016

Y LOS REYES PASARON Y LAS NAVIDADES SE ACABARON

Pues sí. Ya se han acabado. Un año esperando, un mes de quejas y unas semanas de comilonas y ya está, ya han pasado. Las Navidades se han acabado y la rutina en el trabajo y en casa vuelven poco a poco a nuestras vidas.
Ayer fue la última fiesta. Los Reyes Magos se hacen esperar pero por fin llegaron y con regalitos debajo del brazo. Algo que no me esperaba, sinceramente, pero que me han encantado! :) :) :) :)

Y es que siempre nos gusta que piensen en nosotros  y nos hagan algún regalito. Este año han sido muy generosos. Juguetes para la peque, una gorro para mi marido y para mi:

viernes, 18 de diciembre de 2015

VIERNESSSSSSSSS

¡Que sí! ¡Que sí! Que hoy es viernes!!!!

¿Y queréis saber más?
Que la semana que viene es Navidad. Solo se trabaja hasta el jueves!!! (Todos aquellos que no tenemos vacaciones navideñas nos consolamos buscando la parte positiva).

Yo esta noche tengo cena de Navidad. Mi primera cena con esta empresa. Aixxx, quins nervis!
Tengo que portarme bien, pero eso no quita que me divierta.

Esta noche, la peque se queda con los abuelos hasta que mami llegue de su juerga. El papi trabaja hasta tarde, así que los abuelos encantados de la vida. O no... A ver que tal esta separación media noche. ¿Dormirá sin la teta? ¿Echará de menos a mami?

Yo por si acaso tengo pensado, cenita, una copita y para casa. También es la primera vez que salgo desde que nació Carlota y un rato vale, pero no creo que aguante toda la noche. Sobre todo contando que llevo desde las 6 despierta  y hoy tengo un día de locos.

Ah! que no os lo he contado. Que ya tenemos cole para la enana!!!!!!!!
La semana pasada, por fin pude ir a ver el cole. Me encantó, me enamoré: del cole, de la directora, de la secretaria, de los niños, de su forma de pensar, de su forma de enseñar. Era justo lo que andaba buscando y es que tengo ganas de que empiece a ir.

Ya os lo contaré más extensamente. Lo prometo. La semana que viene ya tengo todo pensado para contaros unas cosillas antes de que llegue la Navidad a nuestras casas.
Pero os adelanto que hoy llevo los papeles de la preinscripción y además vamos a conocer a la tutora y  que ella conozca a Carlota. A ver que tal.

Y es que la peque se hace mayor. Solo irá tres horitas por la tarde, por la mañana seguirá con el papi, pero creemos que le irá bien de cara al año que viene.

En fin, que esta entrada es para desearos a todos feliz fin de semana.

Os dejo un video para alegraros el día



Mira que me encanta Bruno Mars y encima esta canción te invita a pasarlo bien y BAILAAAAR!!!!

viernes, 9 de octubre de 2015

NUESTRAS PRIMERAS VACACIONES EN FAMILIA (PARTE II)

Y hoy sigo con nuestras vacaciones. Esta vez en el pueblo de mi padre. Una aldea en la provincia de Ourense, cerca del pueblo O Barco de Valdeorras. Un sitio que mi padre y algunos de sus hermanos (o todos) lo llaman: EL PARAÍSO.

Foto extraída de la web de Prada: www.pradaveiga.es

El paraíso es una aldea, como Trabazos, solo que es más plana. No hay tantas cuestas y la casa de allí es verde. Sí. Verde. La pintó mi padre junto a mi tío Eduardo (siempre en nuestros pensamientos). La casa llama bastante la atención. Pero no hay problema si vienes a vernos. Solo con decir a la entrada del pueblo a cualquier vecino, vengo a ver a los Pérez, rápidamente te dirán cuál es la casa. Primero porque lo bueno, o malo, de los pueblos tan pequeños, es que  todo el mundo se conoce. Todos saben quienes son todos. Además somos una familia enorme. Medio pueblo lo llenamos solo nosotros. Jajajajaja. Es broma (es en serio, pero que no se entere nadie).

El problema allí es el espacio vital y el espacio para dormir. En Trabazos tenemos la suerte de no tener que compartir con nadie la casa. Solo estamos mis padres y nosotros. En cambio, lo malo de ser una familia grande y algunos estar fuera todo el año, es que cuando vas en verano hay "overbooking", y no sabes dónde dormir, te toca cada noche en una habitación, duermes separada de tu marido. Todos juntos en una habitación minúscula o simplemente, te buscas la vida y te vas de hotel (algo que este año nos hemos planteado seriamente que haremos el año que viene si podemos, pero bueno este tema, ahondaré otro día, porque es un tema que me tiene quemada de otros años y necesito desahogarme como Dios manda).

Llegamos el día antes de la fiesta y ya para cenar fuimos más de 20 personas. Eso es lo normal allí. Al día siguiente, arreglarse, ponerse mona e ir a la Ascensión para la misa. Yo me quedé fuera, como para meter a la peque ahí dentro con lo nerviosa que estaba, además no quería que alguien se escandalizara, si en medio de la misa me sacaba la teti. Pensé que era mejor hacerlo fuera, sentada en el campo, es como.... más natural. 


Por cierto, para ir del pueblo a la Ascensión, fuimos andando. No queríamos meter a la peque en el coche, no fuera que ese pequeño trayecto la pusiera nerviosa. Así que imaginaos a mi madre y a mi de punta en blanco, por el medio del monte. A ver yo iba plana, pero con chanclas, terminé con los pies pinchados y mojados. Para el año que viene haré caso a mi familia y me pondré las bambas y en la iglesia me cambio. Íbamos super monos!!! :) :)

El sitio no es bonito, es lo siguiente. Hay que reconocer que todo aquello está en un paraje inigualable que te transporta, como en los libros de Outlander, a momentos pasados. Después de ver a más familia, saludar yo, porque algunos no me conocían (lo malo de perder 40 kilos), nos volvimos por otro camino (la carretera con asfalto y sin piedras mejor) a casa. Allí, ese día éramos unas 50 o 60 personas, y pocos porque faltó mucha gente. Y aunque sea difícil de creer, no me pasé un gramo la dieta. La seguí a rajatabla. Allí se come muy bien y la verdad es que te dan ganas de picar aquí o allá, pero cuando llevas 3 días comiendo lo mismo, como que la dieta no suena del todo mal, que en Galicia son de buen comer! :) :) :)
Foto del Santuario del Cristo de la Ascensión. Gracias San Google :) No me digáis que no es bonita?

La peque desde que llegamos cambió el chip. En el pueblo de mi madre aún dejaba que mi marido y mi madre la cogieran y pudiéramos jugar. Pero fue llegar a Prada y todo cambió. Supongo que no está acostumbrada a tanta gente y entre que solo quería la teti y no quería ver a su padre, se pasó todos los días en brazos de mami y el abuelo (que se hinchaba como un pavo real siempre que la niña quería estar con él).



Mi medio limón estaba frustrado. Recuerdo una noche que me dijo... Cari, y si la niña no me quiere? Aixx, me dio penita. Tiene que ser duro que quieras coger a tu hija, jugar con ella o simplemente llevarla en brazos o la mochila para pasear (llevamos el carro, pero fue un inútil trasto que podíamos haber ahorrado si se me hubiese hecho caso).
Yo, seguro, hubiera reaccionado de la misma manera. Incluso en un momento dado que tuvimos internet, tanto él como yo buscamos información y parece que se quedó algo más tranquilo cuando vimos que podría ser del todo normal que pasaran esas cosas y que cuando volviera a su sitio habitual, a casa, y todo volviera más a la "normalidad", ella volvería a hacer lo mismo de siempre. Así que no le quedó otra que tener paciencia.

La fiesta... La fiesta fue genial!! Inmensa, divertida! y eso que no tocó una gran orquesta, pero no hay que tenerla para pasarlo bien. Eso sí, si te vas a pueblos vecinos con más habitantes, ten claro que no hay buenas orquestas, hay orquestas fabulosas. Desde las que te arrancas a bailar y no puedes parar, porque te sabes las canciones, porque los musicos y los cantantes son la pera y siempre te pican para que bailes más con esos bailes y canciones de simpre (sí, desde paquito el chocolatero a vivir así es morir de amor de Camilo Sesto, pasando por canciones de Paulina Rubio o Pimpinela), hasta las que son un juego de luz y colores con espectáculo en vivo con grandes coreografías y que no puedes parar de mirarlas. Yo personalmente prefiero de las primeras, porque me hacen pasar un rato divertido y encima quemo calorías, que como he dicho antes, por ahí lo del comer está muy bien y no veas como tienes que quemar luego! :) :)


Por la noche, mi padre fue el "maestro" de la Queimada, ya que mi tío no pudo estar y es entra muy bien. Te calienta el cuerpiki, que allí en las montañas de noche hace fresquito (dormía en pijama de verano y manta, ¡UNA GOZADA!) y para acompañar un poco de bizcocho o castañas asadas. Todo un lujo. En la foto de arriba mi padre, en la de abajo mi marido que tenía ganas de ponerse y calentarse un ratito al fuego.

Unos días más tarde, hicimos un día en familia. Solos los tres. Aprovechamos que la peque se había "reconciliado" con el coche (ya os lo explicaré otro día) y nos fuimos a pasar el día a O Barco de Valdeorras. Aproveché y le compré a mi marido su regalo de cumple. Aixx, que contento que está con su regalo y después nos fuimos a comer a O Pazo do Castro. Aixx, que bien se come allí. Y que bien nos tratan!!! La verdad es que desde que nos casamos allí e hicimos este bonito descubrimiento, siempre que vamos al pueblo, no podemos dejar de ir a pasar un día allí y si podemos (que este año no pudo ser) nos quedamos también a dormir y lo pasamos realmente genial. El año que viene que la enana será más grande, podríamos probar de quedarnos a dormir y pasar el día. Entre la piscina  y el parque de juegos, creo que se lo pasaría genial. 
(En la foto podéis ver que bien se lo pasaba chillando y siendo el centro de atención :D )

Los días pasaron rapidísimo y cuando quisimos darnos cuenta ya tocaba marcharse. Lo bueno fue el poder descansar, que mis abuelas, las bisabuelas, pudieran tener la ocasión de conocer a su bisnieta (para una la segunda que tiene. Para la otra, la peque es la decimosexta (casi ná!!!!)).

miércoles, 8 de julio de 2015

LA FIESTA DE CUMPLEAÑOS

Bueno, después de unas semanas algo desaparecida, vuelvo a retomar el blog y lo hago con una de las cosas que me ha tenido sumergida en mi mundo. 

LA CELEBRACIÓN DEL PRIMER CUMPLE DE LA ENANA.

Por fin llegó el día, la peque cumplía un año. Su primer año, aixxx, como pasa el tiempo, verdad???? Es que no me puedo creer que ya haya pasado un año desde esa madrugada tan llena de emociones.

Estuve planenado todo lo referente a la fiesta meses. Y digo meses, aunque parezca una exageración, porque eran muchas cosas las que pensar y a mucha gente a la que invitar.
Normalmente, a una fiesta de cumple, invitas a los amigos con hijos, amiguitos del cole de tu hijo y como mucho a los abuelos de la criatura. Pero como a mi hija no la hemos bautizado y no hemos hecho una gran fiesta, pensamos que por ser su primer cumpleaños podríamos invitar a todo el mundo, familia y amigos y hacer una gran fiesta para ella.

El sitio escogido fue el parque que tenemos cerca de casa. El parc de les Aigües, un sitio grande, espacioso, con columpios y mesas de picnic. Mesas que cada año, por estas fechas, se llenan de celebraciones de cumpleaños.
Pensé que en pleno mes de julio podríamos hacer un desayuno, el domingo por la mañana, así la gente venía, desayunaba, pasaba un rato entre amigos y familia y luego, cada mochuelo a su olivo. ¿No os parece buena idea? Además los niños pueden correr y divertirse y no molestar a nadie.




¿La comida? Pues aquí una que le gusta cocinar, decidió que en vez de pedir comida o preparar los típicos bocadillos de pan de molde con nocilla y paté, haría unas pastitas ricas y un pastel casero.







La fiesta pasó rápida. La verdad es que el día anterior me pasé el día cocinando. Primero el pastel y luego todas las pastitas, porque al ser tanta gente no hacía solo 10 de cada. Iba haciendo tranquilamente, el horno encendido y yo sudando.
El domingo por la mañana, junto con mi madre, preparamos algunos bocadillos con panecillos pequeños, con jamón y chorizo, obviamente, algo salado tenía que haber, que no a todos les gusta el dulce. Después cortamos melón y limpiamos las cerezas, porque creo que la fruta nunca está de más cuando el calor aprieta.

En teoría el parque abre a las 10 de la mañana, o eso pone en el cartel. Pero cuando salimos, unos veinte minutos antes, pensando en sentarnos en un banco cercano y esperar, vimos que ya había gente. Tuvimos que correr y aunque os parezca que podíamos estar locos, no es así, porque en cinco minutos las mesas estaban llenas de fiestas cumpleañeras. Al ser bastantes, pensé en coger dos y como había un par que estaban algo más alejadas, pensé que era la mejor opción. Colgamos unas guirnaldas en los árboles, colocamos los mantelitos, platos y bandejas con comida, dejamos la bebida en las neveras portátiles resguardadas del sol y a esperar.

La gente fue llegando poco a poco y, creo, a todos les encantó toda la comida que había por allí. Además se nos ocurrió llevar un termo con café para los adultos que seguro que alguno querría, y menos mal que hice tres cafeteras, porque quedó solo un culo de café.

En total estuvimos un par de horas desde que llegó la gente, allí a las 12.30 caía tal calor que mejor nos resguardábamos. Además, estaba pensado para que todos pudiesen venir por la mañana, picar algo y después cada uno podía seguir con su domingo, sin alterar planes del día.
Los regalos fueron todo lo esperado y la verdad es que a todo le haremos un buen uso. Desde el tambor, hasta la ropa o el carro de paseo.

Después del pastel, repartí los regalitos para los invitados y cada mochuelo se fue a su olivo. Eso sí, el año que viene, para todos aquellos a los que invitemos, si lo volvemos a hacer en el parque, seguro, seguro que llevaremos pistolas de agua o globos, porque una de las fiestas, llena de niños, tuvieron esa genial idea y así pudieron refrescarse sin problema. Las Vanessas (mi cuñada y la única amiga que vino) de la fiesta me pidieron que el año que viene me lo pensara y lo hiciera. Y no me lo pensé, dije: SEGURO QUE LO HACEMOS!!!! :)

Y hasta aquí la celebración. Y la parte bonita.


Ahora explicaré algo no tan bonito, pero que como este es mi espacio, me voy a desahogar un poco.

Primero. GRACIAS VANESSA POR VENIR CON TUS HIJOS. :) :)

En principio habían 50 personas invitadas. Vinieron 30.
Sobró comida y sobraron regalos de invitados.
¿Por qué? Pues no lo sé porque, pero así fue. Yo, la tonta que se lía y que le gusta ver a la gente que quiere y con la que se siente a gusto, invitó a la familia y a los amigos y de los amigos solo vino una amiga que es mami con sus dos hijos. Los otros 18 amigos no vinieron. 
¿Podría haber comprado menos comida y regalitos? Podría, pero si me avisan la misma semana de la fiesta, cuando está todo comprado, pues como que no puedes hacer muchas devoluciones. Además los regalos de los invitados están hechos a mano por una chica, super amable y simpática y no iba a llamarla, cuando lo tenía todo preparado, y le decía que le hacía una devolución. Yo no soy así.

Así que la semana de la fiesta empecé a recibir mensajes de invitados que no podían venir por diferentes motivos y como puse en el facebook. Entiendo que la gente tenga que ir a trabajar, entiendo que te surgan otros compromisos y debas elegir, pero nadie escogió una fiesta en la que los papis de la criatura (sobre todo la mami) había puesto tanto empeño y amor. Ah!!! Y de trabajo solo iba una persona de la pareja, la otra persona, podría haber venido, si hubiese querido, pero supongo que no somos tan amigos para que hagan estas cosas. Mi marido tiene razón cuando dice que amigos, lo que se dice amigos, solo tenemos uno o dos, entre los dos.

Dos de las cosas que más me cabrearon fueron, que aún estoy esperando que algunos me manden ese mensaje para decirme que no vienen, porque hay que ser maleducado para no decir nada, o simplemente es que yo pienso que somos amigos y de amigos cero patatero.
Y la otra cosa que también me molestó fueron comentarios del tipo: Pues lo celebramos otro día. Pues no oye, la fiesta era el día 5, si no puedes o no quieres venir mala suerte, pero yo no voy a estar de aquí para allá para que todos estén contentos, porque no tengo porqué hacerlo y porque no queremos. Ah!!! y los regalos de invitados que sobraron. Ningún problema, porque quedan estupendamente en mi casa.

Todo esto me ha hecho reflexionar, y me ha hecho pensar en las veces que a mi me han dejado plantada y que no he dado la mayor importancia pero que en el fondo sí me dolía. El problema es que esta vez no fue a mi directamente, si no que fue para la fiesta de mi hija. Es verdad que solo cumple un año y no se entera, pero nosotros, como padres sí, y a mi eso me duele en el alma.
Estábamos acompañados de las personas que realmente quisieron venir y les estaré agradecida siempre, pero los que no vinieron, que no esperen de mi, ni mensajes estupendos y divinos, o que les ponga buena cara, porque no soy así. Ah!! Y que no me inviten a los cumpleaños de sus hijos, cuando los tengan, que tampoco iré. Ya desde aquí os digo, si me leéis, que os lo podéis ahorrar, porque soy capaz de haceros lo mismo solo para que sepais como duele, aunque a lo mejor, esto no os pasa, porque pasáis de todo.

Así que así estoy. Ahora mismo tomando la decisión de seguir con amistades que veo que no lo son al final. Porque que me vean como un paño de lágrimas también me está cansando. Que solo se acuerden de mi para darme malas noticias o escribirme cuando no tienen nada mejor que hacer... Pues oye, que también estoy cansada. Supongo que lo que ha pasado esta vez ha sido la gota que colma el vaso.
Y justo en este momento, mientras escribo la entrada, pienso en el domingo por la tarde, cuando mi marido y yo hablábamos del tema y me decía que esto me lo han hecho a mi, más de una vez. Que aún recuerda el año que él quiso preparar una fiesta, que yo le pedí que invitara a mis amigos y nos fuéramos de cena y terminamos casi solos, porque entre viajes, trabajo y otros compromisos nadie podía venir. Le dolió tanto que me hicieran aquello, que aún no les ha perdonado y supongo que lo que han hecho ahora, pues acrecenta este sentimiento.

Supongo que poco a poco te vas dando cuenta de quien es bueno para ti y quien no. La gente puede ser tóxica hacia otras personas. Pueden absorverte la energía, o simplemente mirar por su propio interés, mientras que tú darías la vida por ellos, porque al fin y al cabo los consideras como de la familia.
Imaginaros. Pensáis que esas personas son muy importantes para ti, que las consideras casi hermanas y que quieres pasar un día tan feliz y bonito con ellas, y al final te quedas sola. Pues duele, duele mucho y no me valen mensajes ese día con: espero que lo paséis bien. Espero que estés mejor. Siento mucho lo que ha pasado.... Porque no me sirve.
A lo mejor es una pataleta de niña pequeña. Pero esto me ha hecho darme cuenta de muchas cosas. Así que ahora es momento de tomar decisiones y ser consecuente con ellas.

Lo mejor de todo. Sé a lo que atenerme a partir de ahora y que el año que viene, mi niña seguirá teniendo su fiesta de cumpleaños y será la mejor del mundo, porque sus padres la prepararán con todo el amor del mundo, y seguramente serán los únicos invitados a la fiesta (aparte de los abuelos, claro está). Porque no pienso invitaros a nada más. 

jueves, 25 de junio de 2015

CÓMO PASAR LA VERBENA DE SAN JUAN Y NO MORIR EN EL INTENTO

Yo pensaba, ilusa de mi, que cuando naciera nuestra enana, yo ya no sería la única a la que no le gustaría los petardos y podría decirle a los que están a mi alrededor que se fueran algo más lejos para que la niña no llorase.

También pensé que no podría celebrar esta verbena como siempre lo hemos hecho. Cenando con la familia a la luz de los farolillos y las antorchas, fresquitos con el viento pasando de vez en cuando, mientras los petardos se escuchan en la lejanía.

Este año mps tpcaba celebrarlo en casa de mis suegros. A veces estamos solos con ellos, a veces también están mis cuñados y a veces están solo ellos, porque nosotros lo celebramos en otro sitio.

Este año nos pudimos juntar todos. Esto iba a ser estupendo, pero yo no las tenía todas conmigo. La peque siempre llora cuando mis cuñados y el hombrecito de la casa están allí con nosotros. Supongo que no se acueda de ellos, porque los ve de uvas a peras y no le gusta la gente desconocida. Así que recé para que tuviéramos la fiesta en paz y la peque estuviera tranquila.

Llevábamos unos días escuchando petardos y yo, como cada año, sobresaltándome y maldiciendo a todos los que tiraban petardos debajo de mi ventana. Miraba a la peque con miedo a que se asustara, pero ella me miraba con esos ojazos que tiene y sin immutarse. Algo que tanto al papi como a mi nos llamó la atención.

Cuando llegamos a casa de mis suegros, pensamos que era mejor dormirla, antes de empezar la cena para que estuviese algo descansada, pero la peque no estaba por la labor. Siempre que está fuera de casa, y oye las voces de los yayos o de los abus, no quiere dormirse, así que ella tenía ganas de juerga y a mi me preocupaba que durante la cena no pudiese cenar tranquila.

Cuando por fin se estaba quedando dormida sonó el timbre. Mis cuñados y el hombrecito habían llegado. Y como no, el hombrecito llegó gritando de la emoción. Obviamente, todo aquel jaleo hizo que la peque se emocionara y no quisiera dormir.
Cuando ve a otro niño, no existe nada más. Se pone muy nerviosa, quiere que le haga caso y le digan cosas. Y si no lo hacen se pone a llorar, supongo que por la desesperación.

La cosa es que el hombrecito de la casa, estaba emocionado, porque su madre le había regalado una bolsa donde había bombetas. Tenía tantas ganas de tirarlas, que cuando sacó una cajita, simplemente la bolcó contra el suelo, y sonaron todas a la vez. 
Ese era el momento perfecto para que la peque llorara y yo no tuviera que estar cerca de ese dichoso ruido. Pero la peque estaba demasiado absorta y como ya he dicho, los petardos ni le molestan ni le dan miedo. Así que simplemente pasó de todo y se centró en que le hicieran caso.

Llegó el momento de la cena. Pensamos que era mejor ponerla al pecho, mientras yo cenaba, pues era todo pica pica y solo tenía que utilizar el tenedor. Ella no quería, así que al final mi suegra sacó la trona y la pusimos allí. Se sentó, le dimos sus juguetes y durante casi toda la cena, allí no hubo niña.
De vez en cuando, un super petardo en la calle. Yo me sobresaltaba y la miraba. Ella seguía sin inmutarse. Cuando por fin estaba acabando de cenar, ella creo que lo olió, empezó a ponerse nerviosa. Mi marido la cogió en brazos y yo terminé de comer mis últimos boquerones en vinagre (para mi son un vicio).
La cogí en brazos y le di el pecho un rato. Pero ella quería tener la teti en la boca y estar por todos, así que tuvo que decidir, y decidió que yo me guardara la teti y estar en mis brazos tranquila, intentando coger mi comida.
Al final le di un trozo de pan de cereales con tomate. Ella iba chupando y yo podía seguir comiendo, aunque realmente picaba aquí o allá, terminando con algunas cosas.
Cogí un trozo de queso y la peque se tiró a él. Antes de que lo cogiera y lo tirara al suelo, cogí un trozo y se lo di. Para adentro, me quedé anonadada, era la primera vez que ella comía queso. Pero no cesó en su empeño y al final le di el trozo entero, que le encantó.

Después llegó el postre. La coca de SantJoan. De crema. Ummm, mi preferida. El yayo cogió a la peque y yo pude disfrutar del postre. De pronto la miro y la peque tenía una punta de la coca en la mano y toda la boca con azúcar.
No soy muy proclive a darle estas cosas, peeero, un día es un día y su mamá y su papá estaban allí para decidir si darle o no. Y al final resultó que prefirió más el queso y el pan que la propia coca. Parece que es más de salados, como su padre y no de dulces, como su madre.

Cafés y más bombetas por el suelo y ella seguía estando tan tranquila. Fuegos artificiales desde la montaña, fuegos artificiales desde la playa. Juegos de luces y colores y ella tan tranquila.

Al final, los demás nos moríamos de sueño y ella tan fresca como una lechuga. Eso sí, fue irse todo el mundo, sobre todo el hombrecito de la casa y la peque cayó rendida con la teti en la boca. 

Así que la verbena fue una noche tranquila, donde la peque me enseñó a que no por ser pequeña se tiene miedo. Que el miedo se lo infundamos los mayores y que los petardos son sonoros y molestos, pero si están lejos, no nos harán nada.