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miércoles, 29 de julio de 2020

VACACIONES SIN DESTINO

Este año 2020 pasará a la historia como el año más horrible, hasta el momento, del siglo XXI. 

El año del coronavirus, las mascarillas, los encierros, el echar de menos, los embarazos covid, los divorcios post confinamiento y mil cosas más. 

En mi casa, personalmente, será recordado como el año que la peque se quedó sin cole, a mitad de curso. El año en que se fue Batman al cielo. El año que llegaron Triki y Elmo. El año que no vimos a los yayos en meses. El año en que no pudimos celebrar nuestros cumpleaños como siempre. Y ahora que llegan las vacaciones, será recordado como el verano sin destino.




Este año hemos decidido no ir al pueblo, ni al de León, ni al de Galicia. Ya sabéis que adoro las vacaciones en nuestro pueblo, perdido en medio de la montaña. Un pueblo, que en realidad es una aldea. Donde, como mucho convives con 50 personas más. Y luego está nuestro otro pueblo, igual de pequeño, lleno de familiares, con sobremesas que se alargan hasta la hora de cenar.


Normalmente vamos en el tren-hotel. Pero RENFE ha decidido que este tren ya no volverá a salir de Barcelona, destino A Coruña, nunca más. Así que, en un momento dado, sopesamos la posibilidad de viajar en nuestro propio coche haciendo una ruta por las carreteras secundarias. Y montarnos una pequeña aventura. 



Quería ir fuera como fuese y es que este año, ya que dentro de mi familia paterna este año ha sido un año horrible. Después de una lucha incansable de varios años, contra el maldito cáncer, mi prima B perdió la guerra. Luchó como una verdadera amazonas hasta su último aliento, dejando un vacío enorme en todos nosotros. Después de varios meses, mis ojos se llenan de lágrimas al pensar en ella. Y es que en su mente no tenía cabida la palabra perder. Luchó con varios tratamientos. Nos escribía a todos y nos contaba cómo iba. Cuando íbamos a verla, nunca perdía la sonrisa. Una chica que de verdad, merecía la pena conocer. La peque siempre se acuerda de ella y el día que se nos fue y se lo explicamos, lo primero que me dijo es que ya no podría volver a jugar con ella.


Todo esto pasó durante el confinamiento. Mi tía y su otra hija, tuvieron que estar prácticamente solas y el no poder estar con ellas, el no poder abrazarlas, darles nuestro apoyo, en persona, el poder coger sus manos, el llorar con ellas hasta que nos piquen los ojos, todo esto ha hecho que sintamos un vacío enorme. Y tener unas ganas locas de cruzar medio país para estar con ellas unos pocos días.



Otra razón por la que ir es mi abuela. A la que veo 3 o 4 veces en todo el año. Porque está en el pueblo, en una residencia. Ha estado encerrada allí, con otras personas, intentando que el virus no llegara hasta ellos. 


Como digo han sido momentos duros y momentos en los que te hace que te plantees muchas cosas. Entre ellas, el ir o no este verano. 


Al tener esta incertidumbre de cómo irá todo, en el momento de las vacaciones, no quisimos pensar mucho en el futuro y pensar más en el presente. Pero llegó el momento de plantearse las vacaciones. Qué hacer y dónde ir. 

Un verdadero paraíso

No vamos. Y pensaréis, pero por qué no, después de todo lo que nos has contado??? Pues no vamos porque la mayoría de las personas a las que querríamos ver, abrazar y más, no podremos por ser fuera del núcleo familiar y personas de grupos de riesgo (mayores de 65 años, enfermedades crónicas,...). Porque en estas aldeas las personas con las que convives son muy mayores y tengo miedo. Tengo miedo de que el bicho esté ahí, lo llevemos, se lo peguemos a alguien y ese alguien sufra o muera.

Ya,... Que agorera soy, verdad???? Pero y si pasa?? No me lo perdonaría.
Ya... Pero hay más gente y no piensan estas cosas y se van a ir a sitios así.
Allá cada uno con su conciencia, mi pepito grillo me dice que es mejor quedarme aquí.


Así que este año, nuestras vacaciones son sin destino. Nos quedamos en casa. Cruzamos los dedos para que no terminemos confinados, después del último rebrote y podamos disfrutar del sol y la tranquilidad. Serán unas vacaciones muy diferentes a lo que teníamos en mente a principios de año, pero todos tenemos que poner nuestro granito de arena, para que esto no vaya a más.



En Barcelona y áreas colindantes, hemos vuelto hacia atrás, por los últimos rebrotes. No entiendo las noticias que dicen que hay gente que queda en makro fiestas donde van enfermos para ver si lo coges. ¿En serio? No puedo llegar a entender que no nos hayamos extinguido antes. No entiendo que se nos diga que las mascarillas son de uso obligatorio y siga habiendo personas que se las ponen en el codo, la barbilla, la frente o simplemente no se tapan la nariz porque les agobia. No llego a entender que después de tantas muertes, después de un sistema sanitario colapsado, haya gente que siga diciendo que todo es mentira y que somos borregos que nos lo creemos todo. 


Como cada año, el blog cierra sus puertas hasta septiembre. Igualmente, ya sabéis que me podéis encontrar en RRSS:






Y si vosotros también os quedáis estos días en casa y os apetece cocinar, no olvideis que en mi blog Mousse de Frituras, tienes recetas para toda la familia.



jueves, 2 de agosto de 2018

CERRADO POR VACACIONES

Bueno... ha llegado el momento de echar el cierre hasta septiembre.

Después de un año lleno de nuevos amigos, nuevo proyectos, mi gran tribu (madres sueltas), nuevas experiencias y seguir con el blog, ha llegado el momento en que me tengo que tomar un descanso. 

Quiero recargar pilas. Quiero estar con la familia. Vivir más la vida 1.0 e irme a sitios donde casi no tenga cobertura. 

Así que solo paso para deciros que esto es un hasta luego, supongo que mis 200 asiduos que me leen cada día, me echarán de menos. Así que no os preocupéis que septiembre está a la vuelta de la esquina y prometo traer nuevos temas de los que hablar.


jueves, 19 de julio de 2018

VIAJAR CON NIÑOS ¡QUE LOCURA!

Siempre he sido una persona muy organizada. Me gusta tenerlo todo bajo control y no dejar muchas cosas al azar, porque me hacen sentir insegura. 

Así que me encantan las listas. No sé si habéis visto las chicas Gilmore, pero en eso me parezco a Rory. 



Así que cuando me iba de viaje, siempre hacía mi lista mental de todo lo que tenía que llevar. Ahora hago dos listas, una con lo que necesito sí o sí para mi y otra con las cosas de la peque. Por supuesto hay una tercera lista, las cositas en general que todo necesitaremos. 

Organizarse cuando ya eres madre es más difícil y muchas veces me pilla el tren. Para irnos de vacaciones siempre intento ser mucho más previsora.

Ya vistéis en su día mi post de imprescindibles para el verano, aquí. Uno de esos imprescindibles, por supuesto, es la maleta de la peque. Nosotros, en su día, apostamos por la maleta TRUNKI y sinceramente ¡QUE GRAN ACIERTO!. Al ser verano, casi toda su ropita me cabe en la maleta. Los zapatos los metemos junto con los nuestros en nuestra maleta y así ella puede llevar su propia maleta. 

Pero teníamos una asignatura pendiente, una buena mochila donde pudiese llevarse todos aquellos muñecos o juguetes que se quisiera llevar en sus vacaciones y esta vez hemos vuelto a apostar por la misma marca y aprovechando su cumpleaños, mami le regaló una preciosa mochila en forma de tortuga, que no le falta detalle y encima es grande para que pueda llevar todo aquello que quiera.

Nosotros, cada año, para nuestras vacaciones, nos escapamos unos días al pueblo. Los que me leéis lo sabéis bien, porque siempre os hablo de estos sitios y hace poco os escribí el post de imprescindibles para unas vacaciones en el pueblo

Mi familia suele viajar en coche, pero mi medio limón y yo, nos resistimos a hacer 10 horas de coche seguidas, para llegar a la otra punta del país. Sobre todo teniendo la suerte de tener un tren con el que puedes viajar mientras duermes y amaneces en tu destino descansada. 

Pero para viajar con niños a cualquier sitio siempre tenemos que ir preparados y si además lo haces con un  transporte ajeno al tuyo, debes pensar en todo lo que debes llevar como por ejemplo:

CARRO O PORTEADOR

Sinceramente, yo abogo por el porteador por varias razones. Una de ellas es que ocupa poco. Tienes diferentes posibilidades de porteador: mochila, fular elástico, fular tejido, fular con anillas, bandolera, mei-thai,... Y es que todas son perfectas, siempre que nos hagan la vida más fácil. 

Soy de porteador, porque te deja las manos libres y si tienes que ir al aeropuerto o a la estación de tren, con un niño pequeño, con una o dos maletas, con un bolso, los billetes,... Es mejor tenerlo todo bien cogido y si el peque lo llevas encima, eso que te ahorras.


Hace un par de años, la peque y yo nos fuimos solas en el tren. Mi medio limón tenía que quedarse a trabajar, pero yo quería desconexión para recargar pilas, y sentía que necesitaba viajar al pueblo y quedarme unos días sin cobertura. Con toda la pena de nuestro corazón nos separamos esa semana (la primera vez, desde que nos conocemos). Así que nos acompañó hasta la estación pero allí, adiós y me encontré yo sola con: una maleta mediana, para mi, una maleta trunki para la peque, un bolso, una bolsa donde iba la cena para las dos y la peque. Así que sin pensarlo, la peque a la mochila, me puse a hacer cola, con las maletas, el bolso y la bolsa y super bien. No tan bien subir al tren con todo, porque no tuve ningún alma caritativa que me ayudara, mas bien se quedaban mirando para ver cómo me las apañaba. En fin....

Así que sí, soy de porteador. Porque si se pone nerviosa, al porteador para estar cerca de mami o papi. Porque si tenemos que viajar, vamos más rápidos si ella está encima nuestro. Porque si se cansa por el camino, te la pones en la mochila y sigues el camino. Y así mil cosas más.

Mis padres no son de portear, así que ellos sí que se llevaron un carro, que dejaron en el pueblo para cuando fuéramos. Creo que la peque lo ha utilizado una sola vez.

TRONA PORTÁTIL ¿SI O NO?

Para mi, un rotundo, SÍ. A nosotros nos regalaron una trona portátil que se convierte en bolso, con lo que es muy fácil de llevar. Además, tiene un compartimento, debajo del asiento del peque, donde puedes guardar ciertas cosas como cubiertos, bebida, incluso algún potito cuando es pequeño. 

A nosotros la trona portátil nos ha sacado de mil apuros, sobre todo, el de tener que elegir comer por tandas, primero uno y luego el otro, mientras que el que no come está con la peque. O comer juntos, pero ella sentada en el regazo de uno de nosotros, que termino siendo siempre yo, y por consiguiente termino casi sin comer.

En algunos restaurantes tienen la típica trona de IKEA, fácil de manejar y no hay muchos problemas. Pero hay otros que no tienen. Y cuando hablo de restaurantes, también hablo de hoteles. O solo tienen una y está cogida. Por lo que nosotros, siempre que hemos viajado, la hemos llevado con nosotros y perfecto.

Hoy día que la peque ya come en la silla, como mucho si necesita un alzador se lo ponemos, pero ella misma se sienta de manera que pueda llegar perfectamente a la mesa.

¿CUNA DE VIAJE O COLECHO?

Bueno, los que me leéis, sabéis que nosotros hemos sido de colecho. Un trasto menos con el que viajar y siempre hemos podido apañarnos bien.

Ya lo he dicho anteriormente, supongo que si fuésemos en coche sería diferente, pero al ir en tren o avión, prefiero llevar menos trastos y la cuna de viaje, para mi, es un graaaaaan trasto inútil pudiendo compartir la cama. 

Nos regalaron una, que nunca ha salido de casa. Cuando la peque era un bebé, la utilizábamos, a veces, a modo de parque, pero terminamos por desmontarla y dejarla preparada para otras ocasiones. Finalmente, como digo, algo que se ha quedado ahí pero que nunca hemos tenido que utilizar. 

Este año,que ya duerme en su habitación y en su propia cama, tenemos el problema de qué hacer con la cama donde dormirá en el pueblo. Es una cama grande, pero no tiene barrera y al final nos tocará a uno de los dos dormir con ella, para hacer de barrera y el otro dormir en otra habitación.

Aunque se me ha ocurrido la idea de... ¿por qué no coger el colchón de una cama que no se utiliza y ponerlo en el suelo de nuestra habitación para estar los tres juntos? Al fin y al cabo es lo que siempre se ha hecho.

¿Y vosotros? ¿Os vais con la casa a cuestas o preferís ir más a la aventura?

martes, 10 de julio de 2018

LISTA DE IMPRESCINDIBLES PARA UNAS VACACIONES EN EL PUEBLO

El año pasado, más o menos, por estas fechas, os escribí un post sobre los imprescindibles, en mi casa, para el verano, pero me he dado cuenta que es muy genérico y nuestras vacaciones se dividen en dos fases.

Fase uno: viajar todos juntos a las aldeas de mis padres. Tanto mi padre, como mi madre, nacieron en pequeñas aldeas del norte de España, por lo que tenemos la suerte de poder contar con un sitio, siempre que queremos, para escaparnos y relajarnos. 
El problema es que al tenerlos a 1000 kilómetros, no es una escapada que te puedas dar algún fin de semana. Así que, normalmente, solo los podemos disfrutar en verano. 
Ya os he hablado de ellos en alguna ocasión. Aquí, por ejemplo.

Fase dos: ir a la playa. Lo bueno de estar en la costa es que siempre te puedes escapar a la playa y pasar un día en familia, cerca del agua. Los días de playa, son para estar los tres solos. Nos quedamos en casa, pero cada día decidimos ir un rato a la playa y pasarlo bien. No somos de los que se pasan el día entero. Entre que yo tengo una piel muy sensible y a la mínima, por el sol, me salen ronchas y que mi marido no soporta las aglomeraciones que se forman en las playas. Somos de los que llegan a primera hora (08.30 más o menos) y nos vamos sobre las 11.30, cuando todos los locos por el sol están llegando con sus bártulos a la playa.
Y lo bueno de irnos a esa hora es que aprovechamos para dar un paseo, tomarnos algo fresquito, como un granizado o un batido y pasamos a ver a mis suegros por casa, ya que la peque siempre quiere ir con ellos.

Como veis, son unas semanas en las que sobre todo pensamos en el relax, el no tener horario, pero por encima de todo, queremos desconectar de la ciudad. Y por ello la primera fase siempre es desaparecer unos días en la montaña, en lugares mágicos que todavía existen y que da miedo que algún día desaparezcan. Pero siempre hay que ir preparados a estos sitios y por ello os dejo mis imprescindibles para irnos al pueblo:

1. Botiquín

Al ir a una aldea donde no hay médico, pasa una vez por semana. Y el sitio más cercano para ir a la consulta de un médico está a treinta minutos en coche. Necesitamos llevarnos todo lo que podamos necesitar en un botiquín. 

Por ello, nunca falta: 
vistas desde mi ventana en la casa familiar materna
Ibuprofeno 
Paracetamol (tanto para los adultos, como para la peque). 
Crema de camomila para quemaduras o roces. 
Crema solar factor alto, porque aunque os penséis que estando entre montañas no te quemas y el sol no hace el mismo daño a la piel, estáis equivocados.
Repelente de mosquitos (en spray, en roll-on, en pulseras y en todos los formatos que conozcamos). La peque y yo somos verdaderos imanes para los mosquitos y bichos varios y si no nos ponemos repelente, estamos perdidas.
Tiritas (tanto para las heridas, como rozaduras de zapatos).



2. Zapatos cómodos para ir por el pueblo.
Esto se traduce rápido. Bambas. Lo más cómodo que hay. Por supuesto que llevo zapatos con cuña, chanclas,... Pero son para ocasiones especiales, como bajar al pueblo, donde sí, hay carretera, aceras, tiendas, farmacias y hasta un pequeño hospital de provincia.

O cuando estamos en la fiesta, donde debes ponerte tus mejores galas, por la mañana para lucirlo por el pueblo y que todo el mundo te vea en la procesión. (Sí, se hace. Es lo más común. Todos con sus mejores galas, el día de la fiesta más importante del pueblo, donde se celebra una misa y una procesión, donde la gente saca a los santos de paseo para que les toque el sol, mientras se cantan canciones y la gente, en plena montaña va con zapatos de tacón, vestidos largos, cortos,... Y es que ese día, la gente se luce y mucho).

3. Ropa para cualquier ocasión.

La mayoría de la ropa que llevamos son, pantalones, vaqueros, camisetas y alguna chaquetilla de entretiempo. Esto es lo más cómodo y sobre todo, lo mejor para estar por allí. Pero eso no quita que te lleves algún vestido o alguna camisa.
alrededor de este santuario sacan a los santos y hacen la procesión

Realmente, esto de ropa para cualquier ocasión, tendría que ser, ropa para cualquier imprevisto. 

Tanto en León, como en Ourense, hace un sol de justicia y un calor bastante fuerte (lo bueno es que es un calor seco y puede ser más soportable, como mínimo para mi). Entonces, durante el día, los tirantes, pantalones cortos y bambas, son lo mejor que hay, pero cuando oscurece...

Eso ya es otra historia. Estamos en plena naturaleza, en el pico de una montaña. ¿Creéis que hace calor por la noche? Pues muchas veces no e incluso dormimos con una manta fina para poder taparnos. Así que para ir prevenidos y sabiendo que lo utilizaremos, siempre llevamos en nuestra maleta, alguna camiseta de manga larga, chaqueta más gruesa, incluso abrigos finos, pantalones largos, medias y pijama de manga larga.

4. Ropa de baño
Sí, también es un imprescindible en nuestra maleta. Porque estar en la montaña no significa que no puedas disfrutar de un día en remojo. 

Por supuesto que hay alguna que otra piscina. Pero no es lo único. Tenemos la suerte que cerca del pueblo de mi familia paterna tengamos un embalse. En este embalse, hay ciertas zonas que están preparadas y pensadas para disfrutar como si estuviéramos en una pequeña playa.

Así que siempre vienen con nosotros los bañadores. Al tener casa, las toallas ya las dejamos allí, año tras año.

5. juegos para pasar el rato 

Estamos en sitios donde la cobertura es casi nula. Algo que ayuda a esa desconexión que tanto hablamos, pero en la era digital, donde siempre estamos conectados y que siempre tenemos a mano el móvil o la tablet para pasar el rato. Cuando llegas allí, es un trasto inútil que casi no puedes utilozar, por lo que la imaginación y los juegos de toda la vida cobran vida para pasarlo bien.

Así que siempre tenemos alguna pelota para jugar. Un juego de cartas (en nuestra casa tenemos, una baraja española, una baraja francesa y un juego de cartas del UNO). Juegos de mesa. 

Recuerdo que el año pasado quedamos en el bar del pueblo con mis primas. Tenían un juego superdivertido para adivinar quién soy. Ahora mismo no me acuerdo del nombre, pero me lo pasé genial y me recordó a esos momentos de mi niñez cuando pasábamos allí el verano y nos las ingeniábamos para sacar juegos de cualquier cosa.


Como véis son cosas básicas, pero imprescindibles para tener unas vacaciones tranquilas.
Ah! por cierto, os he nombrado el bar del pueblo. En la aldea de mi familia materna, la antigua escuela se ha convertido en un bar. Bar que abre desde las 06.30 de la tarde hasta las 09.30-10.00 de la noche. 
Así que lo dicho, para pasar el rato... IMAGINACIÓN MÁXIMA.

martes, 19 de junio de 2018

Y AHORA QUE LLEGAN LAS VACACIONES DE LOS NIÑOS... ¿QUÉ HACEMOS?

Llega un momento temido por todos los padres y madres del mundo y sin ánimo de ofender, sobre todo para aquellos padres que trabajamos fuera de casa.

¿Qué hacemos con nuestros peques ahora que llegan las vacaciones de verano del cole? Desde la semana que viene hasta el 15 de septiembre, nuestros hijos no tendrán cole, pero nosotros, los currantes tendremos que seguir con nuestros horarios y nuestro trabajo.

¿Cómo lo hacéis vosotros?

Nosotros es el primer año que nos encontramos en esta tesitura. Lo bueno de la guardería, cuando iba el año pasado, es que duraba hasta finales de julio, justo una semana antes de que yo cogiera vacaciones, con lo que no teníamos estos problemas que ahora se podrían presentar.

No hay fórmula perfecta. Todos tenemos que adaptarnos a estas situaciones y cada uno buscamos la que mejor se adapta a nosotros.

Recuerdo que cuando yo era pequeña, mis padres ya se encontraban con este problema. Al tener su propio negocio, en restauranción y no poder estar conmigo todo el tiempo que ellos hubieran querido, me mandaban al pueblo con mis abuelos durante el verano. El mes de julio lo pasaba allí con ellos y en agosto ellos llegaban para pasar unas semanas y poder disfrutar todos juntos. 

Como digo, este año nos hemos encontrado nosotros con el problema. ¿Qué hacemos? Pues no nos queda otra, para poder ir a trabajar, la peque tendrá que estar apuntada a alguna actividad durante el mes de julio.

En el cole de la peque ya están preparados para esto y tienen un "Casal d'Estiu" pensado para la diversión de los niños. Así que ni nos lo pensamos. Además, así aprovecha y está unas semanas más con sus amigos. Aunque me he llevado una mala sorpresa cuando he visto las tarifas por dejar a la peque las cinco semanas. Madre Mia!!!! Es como pagar dos mensualidades de colegio. 
Sí, hacen salidas. Sí, no están en clase. El miércoles van a la piscina. Cada jueves una excursión, pero de verdad los precios son tan prohibitivos??? 

Tuvimos que replantearnos qué hacer. Aunque tampoco teníamos muchas posibilidades. No podemos dejarla con nadie, porque todo el mundo trabaja y este año, finalmente va al "Casal d'Estiu" del cole. Aunque creo que será el último y el próximo año, si tenemos que hacer algo así, miraremos la oferta de otros sitios, a ver si nos sale más económica.

"La suerte" que nosotros tenemos es que en mi empresa, piensan un poco en el trabajador y no te dan las mismas vacaciones que a los peques, pero tenemos jornada intensiva, por lo que la peque no tendrá que quedarse todo el día en el cole. Solo hasta después de comer y eso hace que la tarifa ya no sea tan alta. Es una mensualidad más. 

Y con todo esto me pregunto... ¿Cómo lo harán esas familias que están todo el día fuera de casa? He leído que muchas veces los padres se dividen las vacaciones, uno durante el mes de julio y otro durante el mes de agosto. Sin poder disfrutar, todos juntos de unos días para poder salir y descansar. 

Me da mucha pena, mucha, pensar en este sentido. Y es cuando veo que nosotros, no lo tenemos tan mal, ya que al final, podremos estar con la peque y tener vacaciones juntos.

¿Y vosotros? ¿Qué hacéis en estos meses de vacaciones escolares? ¿Os dividís? ¿Tirais de familiares? ¿Actividades de verano para los peques?

miércoles, 6 de septiembre de 2017

LO BUENO DE TENER UN PUEBLO. NUESTRAS VACACIONES 2017

Este año las necesitaba, era algo que llevaba soñando desde hace tiempo y es que con todo lo que nos ha estado ocurriendo estos meses, sinceramente, necesitaba desconectar un poco de todo y relajarme, con mi medio limón y con mi peque, que los echo de menos cuando no estoy con ellos.

Por suerte, en la nueva empresa, empezamos horario intensivo a finales de junio y como era la primera vez que tenía un horario así, os podréis imaginar que estaba (y estoy) loca de contenta, porque eso de salir cada día a las 15.00 es todo un lujo. Tener toda la tarde para mi y la peque. Otra cosa buena de este sitio es que por primera vez, no tienen que sustituirme, no he tenido que dejar a nadie en mi sitio durante mi ausencia, no he tenido que enseñar a nadie y he podido irme tranquila porque todos los temas pendientes los había cerrado, aunque el último día fue de locura.

El mismo día que acabé en la oficina, tuve que salir corriendo, a lo correcaminos para llegar a casa, terminar de empaquetar, comer algo y marcharnos al tren, porque sí, ese mismo día nos marchamos de la ciudad para poner rumbo a nuestro destino. Dejábamos el bochorno, el calor que te deja chafado, el asfalto y los edifcios altos, para irnos a donde todo lo que te rodea es verde. La temperatura perfecta de verano, pero durante la noche hay que taparse a veces y es que estas pequeñas cosas se agradecen.

Os diré que siempre vamos en tren. Nos gusta ir en tren, porque lo cogemos a las 20.20 y llegamos allí a las 07.30 del día siguiente. Cogemos camarote para los tres. La peque y yo compartimos litera. Tenemos nuestro baño propio y digo baño, no aseo, pues tienes hasta ducha. Toda una gozada. Una pequeña tele donde suelen tener siempre película de dibujos (para ir teníamos Trolls) y luego pelis para los papis. Nos llevamos la cena desde casa, porque aunque hay restaurante, nosotros viajamos muy low cost. Vamos en camarote por la peque, si no, hacíamos el viaje en butaca gran confort, durmiendo con otras 20 personas más. Pero ahí sí que no meto a la peque, que por cierto durmió como un tronco y sin problema. Parece que el dormir en cualquier lado, siempre que sea con mami o papi ha salido a mi, porque yo también eché alguna cabezadita, lo que no se puede decir de medio limón.

Pero daba igual!! Estábamos de vacaciones. Los tres juntos. Lo echaba de menos. Y es que necesitábamos salir de la ciudad. Sabíamos que al volver tendríamos los problemas esperando, pero nos prometimos dejarlos a un lado y disfrutar las dos semanas que nos íbamos al norte a ver a la familia. Y es que no hay nada como tener un pueblo.

Sinceramente, si no fuera porque tengo la suerte de tener dos pueblos (el de mi madre y el de mi padre) para poder veranear, este año nos tendríamos que haber quedado en casa, literalmente, porque ya sabéis cual es nuestra situación y no podíamos gastar ni un euro. 

Llegar allí y sentirte como en casa no tiene precio. Mis padres nos esperaban ansiosos en la estación, pues llevaban una semana sin ver a su nieta. Sí, no nos esperaban a nosotros, eso lo tenemos claro desde que la peque llegó al mundo. Nos fuimos a desayunar y la peque ya cogió a su abuelo por banda y le dijo: vamos a jugar, vamos a correr, vamos a saltar, vamos a ver los patos, vamos, vamos, vamos. Y es que a la hora de juego y diversión no hay nadie mejor que el abuelo.

Después de un rato de juego y diversión tocaba coger el coche. Esta es la parte negativa. No estamos acostumbrados a tener que coger mucho el coche y allí lo necesitas para moverte casi a cualquier lado. 
Como he dicho antes, este año aprovechamos dos semanas. La peque, el año pasado, se lo pasó tan bien, que pensamos que una semana era muy poco. Así que dos semanas con todas sus consecuencias. Y digo esto, porque sí, son dos semanas de desconexión, de naturaleza, de paseos, de ir al bar a ver a la gente y tomarte una cerveza, el ver divertirse a la peque, el ver su cara cuando ve animales que no ve en todo el año, si no es por la tele, y mil cosas más. Pero también es estar 24 horas al día con la familia. Y sí, son mis padres y los quiero mucho. Son los abuelos de la peque y la adoran como si no hubiese nada más en el mundo. Pero todos tenemos nuestra rutina, nuestro día a día, nuestras costumbres y porque no decirlo, NUESTRAS MANÍAS. Y yo la que más, claro que sí. 

Así que pasar, 7 días, codo con codo con mis padres, nos llevó a momentos de tensión, a momentos de risa, a momentos de dramas y es que mi madre y yo somos muy dramáticas cuando nos enfadamos y quien diga lo contrario miente. 

Para mi, este es el único contra de las vacaciones. Este y que parece que nos miró un tuerto. Porque yo no llevo el coche, así que me toca ir detrás a cual sardina enlatada con la silla de la peque y mi madre, en un viaje de una hora y media aproximadamente, para ir de pueblo a pueblo, pero este año no. Este año mi padre decidió que no quería conducir y que ya era hora de que me quitara ese "miedo" a conducir por carreteras comarcales, con curvas, camiones, subidas, bajadas, locos al volante,... Así que se cortó la mano. Madre mía, que susto al verlo. Y es que eso le pasa por trabajar en vacaciones, como le dijo el traumatólogo al verlo. Y lo peor es cortarse de esa manera limpiando una huerta que ni siquiera es suya, porque la gente no viene a limpiarlas, y tocan las casas ajenas (en otro post os diré porqué es importante que estas cosas se hagan. Este verano hemos tenido una dosis de realidad muy dura). 

La parte positiva. El resto. Sobre todo, como he dicho antes, poder ver a la peque disfrutar las 24 horas del día. Ver a esos familiares que nos ves en todo el año. Como por ejemplo mi abuela materna, la única que me queda. Disfrutar viendo como le cantaba la cucaracha y mi abuela se reía y rejuvenecía por momentos. Os digo que siempre que iba la peque a verla, se le pasaban todos los males de golpe!! jajaja.

Tengo un video medio preparado con fotos para que veais lo bonito que es, pero mientras tanto os pondré alguna. Y es que es un lugar mágico. De verdad. También estoy preparando otro donde os hablo de las ventajas y desventajas de viajar con la familia y es que este tiene mucha miga!!! jajajaja.

Ah!! y se me olvidaba hablar de una parte importante. Otra cosa buena que tiene el pueblo: LA COMIDA!!! Madre mía, allí no hay mesura. Todo es a lo grande. Los grandes chefs con mini platos no tienen cabida en este mundo. Os lo digo yo. Me puse las botas (lo negativo son los dos kilos que me engordé y menos mal que solo fueron dos. Uno por semana). Y es que todo está tremendamente bueno. Lo bueno de tener lechugas, tomates, cebollas, ... recogido del huerto en el momento antes de preparar la comida. Con sabor, textura, olor a verdura. Aixxx, luego pasa lo que pasa. Que llego a Barcelona y no hay tu tía que coma verdura y menos ensalada.
Otra cosa buena, el pan. El dichoso pan. Pan recién hecho que vas a buscar a la casa del panadero. Pan con miga, miga densa, miga buena, miga que tienes que pasar por el plato de la ensalada para rebañar lo que queda. Y es que... que rico todo.
Y la empanada? La carne? El caldo? Esto último por lo que me dicen, que yo no lo como. No es que me guste especialmente el caldo, pero oye. El resto me lo zampo sin pensar. El jamón de casa, los chorizos, el pollo de corral hecho con salsita. Madre mía. Las costillas. Y es que podría seguir así horas. Así que mejor os dejo una foto del pulpo. Porque sí, ir a Galicia y no comer pulpo a feira es un delito y más cuando nosotros fuimos expreso a la feria del pueblo para eso. Comer pulpo, mi padre y yo y mi medio limón darle al pan con aceite.

 

Después de una semana en Trabazos, el pueblo de mi madre. Donde tenemos una casa para nosotros 5 y donde medio pueblo es familia de otro medio, pusimos rumbo a Prada. El pueblo de mi padre y es que es como vivir en dos mundos diferentes.

Trabazos es el lugar idóneo si necesitas desconectar, descansar, tanto del mundo 2.0 como de tu realidad. Vives en una burbuja. Te traen casi todo. El panadero viene cada día con su furgoneta. El pescadero, incluso recuerdo que de pequeña, una vez al mes venía el del menaje de cocina y varios. Ese día las mujeres del pueblo se ponían todas a hacer cola incluso antes de que llegara. Sí, sí, a lo modo rebajas del Corte Inglés, el primer día en la puerta.

En cambio Prada, tiene lo mismo, pero son dos pueblos diferentes. Y los llamo pueblos, pero en realidad son aldeas, porque no solo están las casas. En Trabazos tenemos un bar que abre de 7 de la tarde a 9 o 9.30 y lo tenemos en la antigua escuela. En Prada, la cantina, está cerrada desde hace años. Si quieres tomarte una cerveza, coge el coche o camina unos cuantos kilómetros. Así que sí, para desconectar es el paraíso. La vida ahí es de otra manera. Tiene un ritmo completamente diferente. Es mucho más slow. Con deciros que una tarde pedimos la cena en un bar de un pueblo cercano, nos trajeron la bebida y entre pinto y valdemoro pasaron 45 minutos cuando nos trajeron la cena y eran bocadillos, hamburguesas, patatas y poco más. Sí éramos 12 con los críos, pero eso no quita que si hubiese ocurrido en Barcelona hubiésemos puesto el grito en el cielo. En cambio mis primas me dijeron, pues han tardado poco. Y mi cara de WTF???!!! no me la quitaron en toda la noche.


Lo único malo de este año ha sido no poder dormir en casa de los abuelos. Somos muchos, no sé si alguna vez os lo he dicho, pero mi padre son 11 hermanos y en verano, aunque sería precioso poder reunirnos TODOS, es casi imposible, pero los que vivimos fuera, siempre tienen su casa abierta y su habitación preparada. Los jóvenes, en cambio no tenemos esa suerte, y no es la primera vez que me toca ser una peonza y pasar de habitación en habitación. Porque aunque mi padre se canse de decir, que el primero que llega escoge la habitación que quiere, es mentira. Ahí las habitaciones tienen nombre, os lo digo yo. Y este año teníamos menos habitaciones por no poder entrar en una de las casas, por miedo que la pared de la casa colindante se viniera abajo. Así que, este año, sí o sí, nos tocó dormir fuera. Por suerte siempre existe la opción de los hostales en O Barco y fue nuestra opción. Bueno, bonito, barato. Lo que podíamos pagar y nos sentó de maravilla poder desconectar, también, de la familia, aunque fuera para la hora de dormir y el desayuno. Poder estar los tres solos de vez en cuando también era algo que necesitábamos. 

Este año ha sido un verano extraño, porque además, sufrimos la pérdida, pocos meses antes, de la matriarca de la familia. Mi abuela paterna nos decía adiós el primer fin de semana de mayo. Y allí estuvieron sus 11 hijos, reunidos. 

En fin... el verano, otra cosa buena que tiene son las fiestas de los pueblos y las orquestas. Bailar, beber un copita, pasarlo bien con la gente que te rodea. Pero este año no pudimos hacerlo. El luto se lleva muy adentro y por eso decidimos que lo mejor era seguir los pasos de los mayores y este año, nada de fiestas. Y cuando digo nada, es nada de nada. Mis padres les encanta bailar, han ido a clases de bailes de salón y ellos son los que me metieron el gusanito del baile dentro. Pero este año no fuimos a la plaza a darle al pasodoble, no salimos en la verbena para preparar la queimada. Es extraño, pero era lo que se tenía que hacer, porque sinceramente. ¿Cómo le explicas a una niña de 3 años que oye la música y quiere bailar con sus abuelos, que los abuelos no pueden bailar porque están de luto? Ella sabe que la bisabuela se fue a las estrellas, donde nos protege y nos cuida. Pero de ahí a que los abuelos no puedan divertirse con ella hay un abismo. Así que este verano, los jóvenes, para que esto no nos pasara decidimos hacer mutis por el fondo y los que estábamos allí marcharnos a cenar a algún otro pueblo cercano, donde los niños pudieran estar juntos y jugaran.

Lo bueno de tener un pueblo es eso. Poder ver a tus amigos y/o familiares, que no has visto en todo el verano. Poder disfrutar del campo, de los animales, de todo lo que te rodea. De poder tomar un respiro de la ciudad. De poder gritar al viento. Salir a pasear a cualquier hora. Dejar a la peque campar a sus anchas y mil millones de cosas más.

lunes, 26 de junio de 2017

MIS IMPRESCINDIBLES PARA EL VERANO

Desde que me convertí en madre, dejé mis imprescindibles y mis cositas a un lado.

Este verano no. No quiero hacerlo. Y es que después de haber hecho dos miniviajes, pensando también en mi y mis cositas, he visto que puedo hacerlo. Llevar cosas para la peque, cosas para mi medio limón y otras para mi. 

La peque necesita algunos juguetes, ropa y sobre todo que nunca me olvide de sus bambas. Se parece a su abuelo. Vaya donde vaya siempre lleva sus bambas azules de Superman o Rojas de Ferrary y no la saques de ahí, cuando le digo de ponerse sandalias me dice que le hacen pupa y que quiere bambas.

Por suerte, gracias a un super regalo que trajo Papá Noel a casa de los abuelos, hace un par de Navidades, los imprescindibles de mi peque nunca se quedan atrás. Tendré que comprarme yo también una maleta Trunki!! 😋😋😋
Ella tiene la mariquita y es todo amor. Aunque, seré sincera, me encanta la unicornio. 
A veces lleva su ropa y en la mochila de los Minions sus juguetes, otras veces los juguetes van en la Trunki y la ropa en la maleta grande con la de mami, que es lo que a ella le gusta.

Lo mismo pasa con su padre. No puede pasar el verano sin llevarse una consola. Supongo que este verano no se lo pensará dos veces y se llevará su nueva Nintendo Switch.  
Yo también lo espero, aunque no se lo contéis a él. A ver si así se la puedo robar y pegarme un pequeño vicio al Mario Kart.

Así que sí, este año os traigo MIS IMPRESCINDIBLES. Todo aquello que nunca puedo olvidarme en casa cuando nos vamos de viaje, sea cerca del mar o en la montaña, da lo mismo. Este verano, espero que podamos ir al pueblo. Tengo ganas de ver a mi abuela en la residencia y que pueda ver a la peque y que bailen un ratito juntas. También quisiera visitar la tumba de mi abuela paterna y darle mis respetos, al no haber podido ir al entierro. Después de unos días visitando las tierras gallegas y leonesas, volveremos al mediterráneo a disfrutar de la playa, los amigos,...

Reconozco que desde que soy mami he simplificado mis "por si..." y los que yo pensaba que eran mis imprescindibles. Pero eso sí, hay cosas que nunca cambiarán.

1. LIBRO / EBOOK: Normalmente me llevo uno de cada. Me encanta el papel y lo prefiero, pero para viajar, lo reconozco, el Ebook me cabe en casi cualquier parte, en un trocito de maleta, en el bolso o incluso en la bolsa de los juguetes de la niña. Este verano espero hacerme con una nueva novela de chick-lit, aunque ya le he echado el ojo a la nueva novela de Noelia Amarillo.

2. LIBRETA / BOLIGRAFO: Hay gente que le encanta las Moleskine (siempre me acuerdo de Papá Vader cuando las veo) pero yo soy de Paper Blank. La última que me he comprado es una edición especial preciosísima. Y por supuesto un bolígrafo y todo ello es porque siempre escribo para evadirme. Y me gusta contar historias. Tengo una novela a medio terminar, que a lo mejor, si todo va bien, podría acabarla este verano.


3. GAFAS DE SOL: Una de las pocas cosas que me encantan del verano es que cada día puedo ponerme mis gafas de sol y como soy poco coqueta, como dice mi marido, pues nada, tengo más de una y todas las que puedo comprarme en el veranito para combinar con ropa, complementos, etc.





4. VESTIDO LARGO: Las noches de verano siempre son para un vestido largo, vaporoso, que sea bonito y quede perfecto para nuestra figura. Dentro de lo que a ropa se refiere, yo nunca me olvido de ellos y de los vestidos para la playa. IMPORTANTÍSIMO. Porque siempre hay que estar mon
ísima de la muerte. ¿No creeis? Y es que los vestidos largos me apasionan y cuantos más colores y más llamativos más. Si tuviera la piel bronceada ya sería lo mejor de lo mejor.

5. CREMA SOLAR: Es un imprescindible que nunca me olvido y no solo para la playa, si no para el día a día. Una persona de piel tan blanquita como soy yo, si no me pongo protección en menos que canta un gallo me quemo y parezco una gamba. Además la pequeña alergia que le tengo a nuestro querido sol hace que me salgan ronchas y entonces, no podría ponerme esos vestiditos tan monos. 😉😉😉

6. LEGGINS / BAMBAS: Este verano, espero, poder ir a caminar/correr, con mi padre cuando esté en el pueblo. Los caminos por el campo son lo más. Además siempre nos acompaña un tiempo primaveral que nos hace disfrutar de las caminatas. Por eso, nunca puedo olvidarme de ir cómoda y preparada para esos caminos de montañas llenos de piedras y tierra. Y las bambas nunca se me olvidan.

7. MIS APARATOS ELECTRÓNICOS: Mientras mi marido se lleva su consola. Yo hay dos imprescindibles que si me los olvido soy mujer muerta. El primero es el móvil. Sí, soy una enganchada a él, pero es que mi teléfono es mi ordenador, y allí guardo lo imprescindible para tener momentos para mi. Desde juegos como el majong a algún vídeo o miniserie que me haya descargado. Y con ellos no puede faltar mi otro IMPRESCINDIBLE: Los cascos. Os parecerá una tontería, pero son sumamente importantes para mi. Antes de tener a la peque, los llevaba a todos lados, sobre todo a la playa. Para poder tener mi momento de paz y tranquilidad. Ahora los utilizo, sobre todo: Para hacer deporte. El salir a caminar o correr, me van de maravilla. Escucho mi música y voy pensando en mis cosas, me relaja y me dejan en un momento zen muy bueno. Por las noches, mientras estoy en la cama y la peque y medio limón duermen, no es la primera vez que me los pongo y me veo un capítulo de algo en el móvil. Estoy con ellos y puedo relajarme. Les he estado dando un vistazo a unos nuevos, pues los que tengo empiezan a fallar y he visto estos de auriculares bluetooth Panasonic, que no me vendrían nada mal, pues al no tener cable, qué quereis que os diga, para mi todo ventajas! :)



¿Y para vosotr@s? ¿Cuáles son vuestros imprescindibles para el verano?

miércoles, 7 de junio de 2017

HOTEL MARINADA EN SALOU. HOTEL FAMILIAR Y AGRADABLE

Hola gente. Hoy vengo para hablaros de un hotel que la familia utiliza varias veces al año. HOTEL MARINADA.

Hace unos años, casi 8, una pareja de amigos nos invitaron  a pasar un finde de compis en un hotel que habían conocido y les había encantado, además de irnos un día al Spa, que eso nunca le va mal a nadie.

Mi medio limón y yo, por aquel entonces novios empalagosos, nos fuimos a Salou. No es de mis pueblos favoritos, por la afluencia de extranjeros. Te sientes guiri en tu propia casa. Pero siempre me gusta dar oportunidad a sitios y comprobar si realmente se ajustan a nosotros. La experiencia fue estupenda. Tanto es así, que unos meses más tarde pudimos volver a repetir la experiencia en las bodas de plata de los padres de dicha amiga. Un finde con todo pagado donde lo pasamos genial. 

Después de casi 8 años seguimos yendo allí siempre que tenemos ocasión y dinerito. Y este año hacemos el triplete. Pues hemos ido en Semana Santa con mis padres, este fin de semana los tres solos, en mi #findecumpleañero, y dentro de 18 días para irnos de boda, en un sitio cercano y poder dormir en este hotel. 

Sinceramente, lo primero que nos gustó y nos sorprendió fue el precio tan competitivo pues por los dos pagamos muy poco y no terminábamos de creerlo. Recuerdo que la primera vez que fuimos con mi madre, la recepcionista le dijo el precio de la estancia por los 5, dos días y mi madre le dijo, ¿estás segura que es sólo eso, tenemos pensión completa? Y sí, era así.

El hotel es de 3* y como tal no se pueden pedir peras al olmo. Pero es un sitio agradable donde repetimos por el buen trato, sentirnos bien y sobre todo, después de esta #niñofobia que existe en algunos sitio, saber que adoran a los niños nos empuja, si cabe todavía más.

Con los años, nos las hemos visto de todas las maneras. Y aunque es un sitio donde siempre pensamos en ir, reconozco que esta última vez, hemos tenido un par de detalles que nos ha dejado sabor agridulce. Pero no por eso dejaremos de ir. 

Primero os cuento lo bueno del hotel. Lo bueno son los trabajadores. Muchos de ellos, te tratan como a uno más y te sientes querido. Las animadoras, la gente del comedor (en especial aquella que siempre se acuerda de tener unas bonitas palabras con los peques, pese al trabajo que tienen), los camareros,...
Como he dicho es un hotel familiar, así que tienen a unas animadoras, para los peques y mientras ellos lo pasan bien jugando y haciendo amigos, los padres pueden tomar algo y tener conversaciones sin interrupciones, que tampoco viene mal. 
Nosotros todavía no hemos dejado a la peque. Con casi 3años no lo aconsejan. Son demasiado pequeños. Pero para poder estar con ella y que se divierta también hay otras posibilidades, como un pequeño parque, que hicieron hace unos pocos años, un minigolf. Unas máquinas recreativas pensadas para ellos, la piscina (Tanto fuera como dentro) y juegos de mesa que siempre se pueden pedir para jugar toda la familia.
Que pena que estos días elegidos haya llovido

Para los adultos también hay cositas. Las mismas animadoras, hacen juegos para los más grandes. Además de poder jugar al minigolf, ping-pong, futbolín, billar,... por la noche, después de cenar te puedes bajar al bar del hotel, pedir una copa y disfrutar, primero de la minidisco para los peques  (con lo bailarina que es, Carlota todavía no se ha arrancado a salir, pero la vergüenza puede más) y luego el espectáculo de los mayores: magia, música, bailarines, ....

Las habitaciones son completas. Nosotros esta vez nos tocó una con tres camas pequeñas, qeu juntamos e hicimos una gigante. Terraza con una mesa y un par de sillas. Televisión, armario, mesa y silla para poder leer o escribir y un baño totalmente completo. 
Así era nuestra habitación esta última vez
En el edificio de enfrente, solo cruzando la calle, nos podemos encontrar los apartamentos del mismo hotel. Estos han sido remodelados hace poco. Nosotros estuvimos alojados en ellos la primera vez que fuimos al hotel y me encantaron. Grandes, espaciosos, con una mini-cocina, mesa para 4, cama grande, cama aparte, baño completo. Para mi todo un lujo.
Y encima ahora estamos de suerte, porque nos dijeron que para alojarnos para la Verbena que también vamos, estaremos allí. Todo un lujo y con muchas ganas de probar!!

Esta es la vista de toda la habitación del apartamento

En cuanto a la comida es tipo Buffet. Siempre puedes escoger una sopa, hacerte una ensalada o escoger  una de las ya preparadas. Pasta, carne, pescado, patatas y verduras. El domingo es el día especial: marisco y paella. 
Nosotros nos ponemos como el quico. Yo por la mañana, eso de poder escoger entre dulce y salado, no lo llevo bien, así que dulce y salado... jajaja.
A mediodía, mi marido repite hasta tres veces. Y la peque esta última vez nos ha sorprendido de los lindo. Repitiendo sopa, pavo al horno, pan, ....
 
Aquí la teneis comiendo

Después de unos cuantos años puedo decir que el día que menos me gusta es el domingo y no es por culpa del hotel si no de la gente en general. Parece que eso de que pongan marisco es la jungla. Nosotros no comemos nunca marisco ni tampoco paella. Preferimos otras cosas del Buffet, pero la gente está como nerviosa. A lo mejor se piensan que se acabará. 

Te puedes levantar tantas veces como quieras. Lo único que no entra es la bebida que al finalizar la comida pasas por caja y pagas lo que hayas bebido. Si pides una botella de vino y no la acabas no hay problema. Le ponen el número de habitación y te la vuelven a poner en la cena, si es lo que quieres.
Foto extraída de la página web del hotel.

Como he dicho es un hotel familiar y como tal muchas familias enteras acuden. Pero también grupos de amigos con niños pequeños y grupos de gente más mayor en un viaje programado. 

Hay ciertas normas, como en todos los hoteles que debes cumplir, como por ejemplo:
- En el comedor, para entrar y que te den mesa, deben estar todos los que vayan a comer juntos. Sean 3 o sean 10. Todos si no, te harán esperar en la puerta. 
- En la piscina también hay ciertas normas, lógicas, como no correr alrededor de esta. Tampoco se permite recipientes de cristal o porcelana durante las horas de la piscina y si tomas algo en la terraza siempre lo servirán con un vaso de plástico. 

Como os digo llevamos 8 años yendo intermitentemente. Nos gusta. Nos sentimos a gusto y la gente de allí siempre es amable con nosotros. 

Peeeeero, Sí hay alguno, como en todos lados. 
Creo que hay cosas mejorables. Un ejemplo está en el comedor con los grupos.
Como os he dicho más arriba, si no están todos los comensales no se puede entrar al comedor. Problema, si el grupo es muy grande  (como los que nos hemos visto esta última vez) hacen un tapón en la entrada. Porque unos llegan, otros faltan. Deben montar las mesas y la gente que no va en el grupo se pone detrás de este pensando que es la cola. Y esta vez, el domingo precisamente vimos que la cola llegaba casi hasta la zona de recepción. Pero no era porque hubiera mucha gente suelta esperando. Si no que había un grupo grande (llegué a contar 15personas) En la puerta esperando. Haciendo un tremendo tapón. 
Creo que cuando un grupo supera X número de comensales se les debe advertir que suban a la zona de comedor cuando estén todos juntos para que así, las familias que van por libre hagan la cola y entren cuando haya mesa libre puedan entrar sin problema.

Otro problema de los grupos es que son ruidosos. Durante el día me aguanto. Sinceramente, si yo fuera en grupo sé que haríamos el mismo ruido. Además he estado en un par de bodas, así que sí, son algo molestos cuando te cruzas con ellos, pero no mucho más. La boda de mis grandes amigos se saldó con un tirón de orejas por parte del hotel al novio y a unos amigos, por dedicarse, al finalizar la fiesta a bajarse los pantalones y hacer calvetes en el ascensor, que es de cristal y se puede ver desde la calle. Nosotros ni nos enteramos, porque con una niña de dos meses, estábamos en el quinto sueño cuando eso pasó. 
Esta vez tuvimos un grupo algo grande, ruidoso, parecía que tenían ganas de juerga todo el día. Sobre todo los hombres. En la piscina, en el bar, en el comedor. Pero bueno, no quita de que estén de fiesta y se lo quieran pasar bien. A mi, personalmente, en ninguno de esos momentos me molestaron y cuando mi medio limón se quejó le recordé el ruido y la fiesta que montamos cuando estuvimos para la boda y también le dije: estabas durmiendo conmigo y la niña, pero si te llaman para hacer un calvo en el ascensor lo hubieras hecho, así que no te tiene que molestar que ellos también estén de fiesta y contentos.
Peeero, otro más, una cosa es divertirse, pasarlo bien, chillar alguna vez (que todos nos ponemos eufóricos en plena celebración) y otra cosa es que a la 1.00 de la madrugada, en un hotel abarrotado de niños se pongan a gritar y vitorear en la terraza del bar, y no nos dejen dormir. En fin.. un toque de atención no les iría mal. 

Luego hay algunas cosas que he visto y no han terminado de gustarme. Especialmente los tratos de favor a esos clientes que son conocidos por el personal. Pienso que las reglas están por algo y no por ser más guapa, alta o simplemente llevar mucho tiempo tienes que saltártelas. Y os contaré el porque os digo esto. Cuando fuimos en semana santa, mis padres quisieron ir con la peque un rato a la piscina. Como a nosotros no nos apetecía, decidimos irnos a tomar algo a la terraza y así vigilaba a la peque con el abuelo, que siempre están ideando trastadas. Como he dicho antes, cuando la piscina está abierta no se permite cristal ni nada que se pueda romper. Así que las bebidas: frías o calientes, te las sirven en vasos de plásticos. En esto que estamos tomando algo, la piscina llena de gente, porque hacía un sol de justicia y vemos como un camarero trae una copa de vino, de cristal, hasta una mujer que estaba tomando el sol en una de las hamacas, supongo que le dijo que tuviese cuidado o que no la pillaran, porque ella cogió la copa, sonrió al chico y la guardó debajo de su hamaca. Me quedé a cuadros. Al cabo del rato, la chica, que ya se había bebido su copa de vino, se marchó de la piscina, dejando allí la copa. Aquello es lo que realmente me cabreó. Porque mi hija estaba cerca jugando y si le da por acercarse, la copa se cae y se corta con algún cristal???? 

Como podéis comprobar no me gustó nada y además eso me hizo recordar unas de las primeras veces que fuimos al hotel. Ajenos a saber las normas, porque tampoco nos paramos a leerlas, nos pedimos una copa en el bar y luego salimos fuera. No se nos ocurrió que no podíamos tenerlo,pero rápidamente vino un camarero para cambiar nuestros recipientes. 

Este trato de favor.... no es bonito para los demás que también estamos en el hotel. ¿No creeis?

Otra de las cosas que no me gustaron: el vigilante de la piscina. Está ahí para vigilar que todo esté correctamente. Una de las normas que se pueden leer es: No tirarse a la piscina con ropa de calle y no ir con zapatos de la calle cerca de la piscina. Uno de los niños de ese numeroso grupo terminó en la piscina, con ropa, saliendo de ella, gritando y riendo y mofándose de haberlo hecho.¿Creeis que este vigilante que está ahí, para vigilar a la gente de la piscina y que se sigan las normas hizo algo? Pues no, y no puede decir que no lo vio, que el niño hizo un pase de Victoria por media terraza.

Por todo lo demás, aunque hay algunas cosas mejorables (ya que están poniendo bonitas las habitaciones podrían también cambiar ciertas cosas del baño como la grifería, que se ve vieja, y en muchos casos descuidada) recomiendo este hotel. Por el trato al cliente, en general, por las instalaciones, para los niños es una gozada y los padres podemos descansar o hacer actividades con ellos.

Por supuesto nosotros seguiremos yendo. Y además dentro de poco que aprovechando una boda, pasaremos el fin de semana de la verbena de San Juan, otra vez con ellos.