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jueves, 19 de julio de 2018

VIAJAR CON NIÑOS ¡QUE LOCURA!

Siempre he sido una persona muy organizada. Me gusta tenerlo todo bajo control y no dejar muchas cosas al azar, porque me hacen sentir insegura. 

Así que me encantan las listas. No sé si habéis visto las chicas Gilmore, pero en eso me parezco a Rory. 



Así que cuando me iba de viaje, siempre hacía mi lista mental de todo lo que tenía que llevar. Ahora hago dos listas, una con lo que necesito sí o sí para mi y otra con las cosas de la peque. Por supuesto hay una tercera lista, las cositas en general que todo necesitaremos. 

Organizarse cuando ya eres madre es más difícil y muchas veces me pilla el tren. Para irnos de vacaciones siempre intento ser mucho más previsora.

Ya vistéis en su día mi post de imprescindibles para el verano, aquí. Uno de esos imprescindibles, por supuesto, es la maleta de la peque. Nosotros, en su día, apostamos por la maleta TRUNKI y sinceramente ¡QUE GRAN ACIERTO!. Al ser verano, casi toda su ropita me cabe en la maleta. Los zapatos los metemos junto con los nuestros en nuestra maleta y así ella puede llevar su propia maleta. 

Pero teníamos una asignatura pendiente, una buena mochila donde pudiese llevarse todos aquellos muñecos o juguetes que se quisiera llevar en sus vacaciones y esta vez hemos vuelto a apostar por la misma marca y aprovechando su cumpleaños, mami le regaló una preciosa mochila en forma de tortuga, que no le falta detalle y encima es grande para que pueda llevar todo aquello que quiera.

Nosotros, cada año, para nuestras vacaciones, nos escapamos unos días al pueblo. Los que me leéis lo sabéis bien, porque siempre os hablo de estos sitios y hace poco os escribí el post de imprescindibles para unas vacaciones en el pueblo

Mi familia suele viajar en coche, pero mi medio limón y yo, nos resistimos a hacer 10 horas de coche seguidas, para llegar a la otra punta del país. Sobre todo teniendo la suerte de tener un tren con el que puedes viajar mientras duermes y amaneces en tu destino descansada. 

Pero para viajar con niños a cualquier sitio siempre tenemos que ir preparados y si además lo haces con un  transporte ajeno al tuyo, debes pensar en todo lo que debes llevar como por ejemplo:

CARRO O PORTEADOR

Sinceramente, yo abogo por el porteador por varias razones. Una de ellas es que ocupa poco. Tienes diferentes posibilidades de porteador: mochila, fular elástico, fular tejido, fular con anillas, bandolera, mei-thai,... Y es que todas son perfectas, siempre que nos hagan la vida más fácil. 

Soy de porteador, porque te deja las manos libres y si tienes que ir al aeropuerto o a la estación de tren, con un niño pequeño, con una o dos maletas, con un bolso, los billetes,... Es mejor tenerlo todo bien cogido y si el peque lo llevas encima, eso que te ahorras.


Hace un par de años, la peque y yo nos fuimos solas en el tren. Mi medio limón tenía que quedarse a trabajar, pero yo quería desconexión para recargar pilas, y sentía que necesitaba viajar al pueblo y quedarme unos días sin cobertura. Con toda la pena de nuestro corazón nos separamos esa semana (la primera vez, desde que nos conocemos). Así que nos acompañó hasta la estación pero allí, adiós y me encontré yo sola con: una maleta mediana, para mi, una maleta trunki para la peque, un bolso, una bolsa donde iba la cena para las dos y la peque. Así que sin pensarlo, la peque a la mochila, me puse a hacer cola, con las maletas, el bolso y la bolsa y super bien. No tan bien subir al tren con todo, porque no tuve ningún alma caritativa que me ayudara, mas bien se quedaban mirando para ver cómo me las apañaba. En fin....

Así que sí, soy de porteador. Porque si se pone nerviosa, al porteador para estar cerca de mami o papi. Porque si tenemos que viajar, vamos más rápidos si ella está encima nuestro. Porque si se cansa por el camino, te la pones en la mochila y sigues el camino. Y así mil cosas más.

Mis padres no son de portear, así que ellos sí que se llevaron un carro, que dejaron en el pueblo para cuando fuéramos. Creo que la peque lo ha utilizado una sola vez.

TRONA PORTÁTIL ¿SI O NO?

Para mi, un rotundo, SÍ. A nosotros nos regalaron una trona portátil que se convierte en bolso, con lo que es muy fácil de llevar. Además, tiene un compartimento, debajo del asiento del peque, donde puedes guardar ciertas cosas como cubiertos, bebida, incluso algún potito cuando es pequeño. 

A nosotros la trona portátil nos ha sacado de mil apuros, sobre todo, el de tener que elegir comer por tandas, primero uno y luego el otro, mientras que el que no come está con la peque. O comer juntos, pero ella sentada en el regazo de uno de nosotros, que termino siendo siempre yo, y por consiguiente termino casi sin comer.

En algunos restaurantes tienen la típica trona de IKEA, fácil de manejar y no hay muchos problemas. Pero hay otros que no tienen. Y cuando hablo de restaurantes, también hablo de hoteles. O solo tienen una y está cogida. Por lo que nosotros, siempre que hemos viajado, la hemos llevado con nosotros y perfecto.

Hoy día que la peque ya come en la silla, como mucho si necesita un alzador se lo ponemos, pero ella misma se sienta de manera que pueda llegar perfectamente a la mesa.

¿CUNA DE VIAJE O COLECHO?

Bueno, los que me leéis, sabéis que nosotros hemos sido de colecho. Un trasto menos con el que viajar y siempre hemos podido apañarnos bien.

Ya lo he dicho anteriormente, supongo que si fuésemos en coche sería diferente, pero al ir en tren o avión, prefiero llevar menos trastos y la cuna de viaje, para mi, es un graaaaaan trasto inútil pudiendo compartir la cama. 

Nos regalaron una, que nunca ha salido de casa. Cuando la peque era un bebé, la utilizábamos, a veces, a modo de parque, pero terminamos por desmontarla y dejarla preparada para otras ocasiones. Finalmente, como digo, algo que se ha quedado ahí pero que nunca hemos tenido que utilizar. 

Este año,que ya duerme en su habitación y en su propia cama, tenemos el problema de qué hacer con la cama donde dormirá en el pueblo. Es una cama grande, pero no tiene barrera y al final nos tocará a uno de los dos dormir con ella, para hacer de barrera y el otro dormir en otra habitación.

Aunque se me ha ocurrido la idea de... ¿por qué no coger el colchón de una cama que no se utiliza y ponerlo en el suelo de nuestra habitación para estar los tres juntos? Al fin y al cabo es lo que siempre se ha hecho.

¿Y vosotros? ¿Os vais con la casa a cuestas o preferís ir más a la aventura?

lunes, 5 de octubre de 2015

NUESTRAS PRIMERAS VACACIONES EN FAMILIA (PARTE I)

Pues sí. Voy a empezar mi vuelta contando que tal nos han ido las primeras vacaciones en familia.


El año pasado la enana ya estaba en nuestras vidas, pero era tan pequeña que no hicimos ni el intento de viajar. Nos quedamos en casita, dando largos paseos por el parque y yendo a ver a mis suegros. Creo que el viaje más largo que nos atrevimos fue a ir a pasar el día a Sitges, y porque celebrábamos nuestro aniversario y el cumpleaños de mi maridín. Y lo hicimos en tren, no osé a coger el coche y dejar a la niña en su silla llorando a moco tendido.

Este año, con la retoña con 13 meses dijimos, no tenemos perdón. Hay que salir, hay que hacer algo más. Y aunque la economía no está para gastar, decidimos irnos al pueblo. 

Sí, señoras y señores, tengo la grandísima suerte de tener un sitio donde ir en vacaciones. El pueblo (y para no daros envidia, no os diré que son dos pueblos en realidad). La aldea, más bien, porque de pueblo no tiene mucho. Así que compramos billetes con parada en O Barco de Valdeorras (pueblo bonito donde los haya, aunque todos los pueblos de la zona son para quitar el hipo), ya que eso de viajar 10 horas con la peque en el coche, que no soporta dos seguidas, fue como que descartado desde el minuto menos uno. 

Nos fuimos en tren y de noche, que sería más llevadero. Llevadero para la enana, porque el papi y yo dormimos a trompicones. Él en la litera de arriba y yo en la litera de abajo con una lapa pegada a su teti, más feliz que una perdíz. La verdad es que yo prefiero viajar de noche, porque amaneces en el destino y no has perdido todo el día, pero mi maridín es otro cantar. Él lo pasa realmente mal y al día siguiente está echo polvo. Cuando la peque todavía no era ni un proyecto, hacíamos el mismo trayecto, pero de día, viendo las películas que nos ponía la señora RENFE. 

Tengo que decir que esta parte del viaje fue estupenda. Solo hay que ver nuestras caras. 



Llegamos sobre las 7.30 de la mañana y los abuelos de la criatura, mis padres, ya nos estaban esperando, junto algunos miembros de mi extensa familia. Supongo que eso de estar 4 días sin ver a la peque se les hizo muy duro :). 
Fuimos a desayunar. No sé qué tiene las tierras gallegas, pero como la comida está tan buena, te da igual qué hora sea, lo importante es comer. Menos mal que ya iba mentalizada en portarme todo lo bien que pudiese, sin pasarme, pero tampoco sin llevarlo todo a raja tabla (ah!! que no lo sabéis, que aún no os lo he dicho.... la dieta. Viento en popa y estoy en la fase 5!!!! eso os lo contaré en otra entrada)

Bueno, pues lo dicho, nos fuimos a desayunar a reponer fuerzas, porque nos esperaba un buen día. Un día de no parar, pues cuando acabamos nos fuimos a comprar, teníamos que hacer la compra para aquellos días. Lo bueno es tener pueblo, lo malo es que no vas a un hotel y tienes que hacerte tú tus cosillas como la comida, preparar las camas, la casa,...
No me quejo, este año estábamos como marajás, ya que mis padres se habían encargado de acicalar todas las cosas para que la peque (no nosotros. No os penséis! jejeje) estuviera a gusto y no hubiera bicho viviente indeseado en la casa.

Después de hacer la compra, pasar un rato por el pueblo, ver a algunos miembros más de la familia (somos demasiados, ya os lo contaré algún día), con muchos besos y piropos a las dos. 
A la niña y a mi, por supuesto, a mi marido un hola y apretón de manos y como mucho algún comentario como:
Vaya como se ha puesto tu mujer, ten cuidado que no sea que te la roben. 
A lo que mi marido contestaba: 
sí, yo ya digo que tengo que volver a casarme con ella, que esta no es la mujer con la que me casé. 
Jejejeje. Nos vamos de boda??? Me encantaría poder casarme otra vez. Cambiaría solo un par de detalles insignificantes, el resto, totalmente igual. 

Nos fuimos a comer. Teníamos que seguir reponiendo fuerzas. Como no. Comimos en el bar-restaurante-hostal de la familia. Que por cierto recomiendo encarecidamente si algún día pasáis por el pueblo. Porque a parte de bonito, barato y con comida que está buenísima, te tratan como a uno más de la familia y sí, a mi me tratan así porque soy de la familia, pero es ver como tratan a los clientes y se ve que es un negocio familiar, de los de toda la vida. (RESTAURANTE ASADOR VILOIRA)

Después decidimos que era hora de irnos. Llegaba la prueba de fuego, ir de un pueblo a otro en el coche con la carretera de curvas y una niña anti coches. Que Dios nos coja confesados, como dice mi abuela. 
Esto da para un solo post, así que os escribiré de ello otro día (ya tengo el post medio preparado y no tiene desperdicio).

Por fin llegamos!!! Trabazos tierra cabreiresa, que vio nacer a mi madre y parte de mi familia. Allí está la casa de mis abuelos. 
Imaginaos una aldea, porque no llega a pueblo, por mucho que me lo digan. Un puñado de casas, muchas ellas, por desgracia, medio caídas por el tiempo y por el abandono. La aldea está en el casi pico de una montaña, por en medio del pueblo pasa el reguero ("rigueiro" para los amigos) y en el pico del pueblo está la casa de mis abuelos. Sí, la última casa si subes, la primera si bajas. No vivíamos en la zona llana, o donde se concentan más casas, vivimos algo más apartados, más tranquilos. 
Allí los bichos campan a sus anchas, y los niños también porque tienes la suerte de poder tener una inmensa tierra que recorrer, conocer y disfrutar. 

Allí pasamos unos días. Pudimos ver a la abuela, que está en una residencia, en un pueblo cercano. Ella por fin pudo conocer a su bisnieta. La segunda que tiene. La había visto en un sin fín de fotos, pero ahora, por fin, podía verla en persona. No pasaron mucho tiempo juntas, mi abuela no quiere acercarse mucho a los niños pequeño, no sea que les pegue algo y bueno, yo no quiero discutir con ella por un día que iba a estar con su bisnieta y claro, su nieta (sí, yo también cuento). Ese mismo día también vi a mi padrino, el hermano de mi madre, a mi ahijado, que en realidad también es mi primo, hijo de mi tío y padrino (es un lío??? allí es muy importante la figura de los padrinos) y a mi tía, la mujer de mi tío y padrino. Comimos y nos pusimos al día. Aunque reconozco que yo estuve más por la peque que por otra cosa. Por ella y porque mis padres dejaran de preocuparse y disfrutaran.

Llenamos una mini piscina que los abuelos le compraron a la nieta. La metimos en el agua desnuda, como no, para que todos vieran que es perfecta :D :D y jugó y jugó en el agua hasta que empezó a temblar y aunque lloró una milésima de segundo al sacarla, era el momento, si no vuelvo a casa con un témpano de hielo.

Los días pasaron rápido. Casi como un meteorito. Cuando quisimos darnos cuenta, tocaba recoger y despedirse de la aldea de mi madre. De la familia que allí tenemos y de todo lo que nos rodeaba. 

Tocaba nuestro segundo destino. Ir al pueblo, no también es una aldea, de mi padre. Prada. No está en León, si no en Ourense. Tierras gallegas, llenas de luz y color. Lo bueno del norte, sea León o sea Galicia es que los paisajes, siempre que los ves, te quitan el sentido. Será que son bonitos o yo soy sentimental porque la tierra y la familia me tiran. 
Soy de esas personas con mi corazón dividido. Soy catalana y española (o española y catalana, para mí el orden de los factores no altera el producto) tengo mi corazón al 50% entre la tierra que me ha visto nacer y crecer y la tierra de mis padres, de mi familia. Una tierra que me encanta, que tiene unas costumbres diferentes a las de mi otra tierra, pero no por ello mejores o peores. Pero bueno, dejemos este tema que si no me tiro hacia lo político y prefiero hablar de cosas más bonitas como unas vacaciones simples, bonitas y casi perfectas.

Sí, he dicho casi, porque ya os he dicho que os lo explicaré en otro post. Pero no sabeis el calvario que tuvimos en el coche de ida a Trabazos y de ida a Prada. NUNCA MAS!

Mañana sigo contando estas bonitas vacaciones con más fotos :)