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viernes, 29 de diciembre de 2017

DECIMOS ADIOS AL 2017

Pues sí. Estamos en la última semana del año y he pensado que es buen momento para hacer balance a este año que decimos adiós. 

Para nosotros, este 2017, ha sido por lo general malo. Justamente el otro día,  mi medio limón y yo lo hablábamos,  parece que este año nos ha mirado un tuerto.

Empezamos el año con la noticia, en mi antiguo trabajo de que mi puesto ya no era seguro que siguiera con la empresa con la que estaba. Habían hecho reestructuración y con esta unos cambios que me afectaban. Al ser externa, mi puesto iba a pasar a ser interno (y aunque estaban muy contentos con mi trabajo) y no se planteaban contratarme, pues había una persona que llevaba más de 20 años en la empresa y sería para ella. Lo encontré lógico, ella cuesta dinero  y yo no.

Mi empresa, de aquel momento me dijo que me mandaban a mi antiguo puesto. Pero no podía ser, el horario y sobre todo la bajada de sueldo no podía permitírmelo. Les pregunté por otra posibilidad y se negaron en rotundo. 
Fue un jarro de agua fría, pero eso hizo que me pusiera las pilas y desde aquel momento me puse a buscar en serio otro trabajo. Con la suerte, aquí sí, en que en menos de un mes ya tenía un trabajo para mi. Y es que creo que lo mejor de este 2017 ha sido mi cambio laboral. 

He pasado de estar amargada y sobre todo, de odiar mi trabajo, a estar encantada, no solo con mi trabajo, si no con todo lo que me rodea en el mundo laboral. Me siento útil, me han dado buenos feedbacks, me llevo genial con la gente y es que hay un buen rollo en el curro que me encanta. Y así podría seguir mucho rato.

Lo único malo. Que me quita tantas horas del día que no tengo el mismo tiempo para el blog. Pero como ya dije el otro día, este es mi propósito para el 2018, seguir con el blog, más y mejor. Y sobre todo, seguir con el nuevo proyecto. El blog en Youtube.

Seguimos con el año. En febrero llegó la mala noticia, a mi marido lo echaban de la empresa. Estaba por ETT y ya se sabe, llega un momento en el que te hacen de empresa o te echan y a él lo echaron. Cogieron a otro compañero. Una pena. Pero la verdad es que nos sentimos fatal por todo lo que estábamos pasando. Tanto es así que cuando encontré mi trabajo nuevo, me sentía culpable por ser feliz con el cambio.

Después llegaron las malas noticias de familiares. Murió mi abuela. La madre de mi padre. Un palo enorme para la familia, aunque todos sabíamos que tarde o temprano tenía que pasar. Ha sido el año en el que mi abuela consiguió reunir a todos sus hijos para el día de la madre y así poderle dar el último adiós.

Doy gracias a la empresa en la que trabajo porque cuando supieron lo que estaba pasando y sabiendo que no podía desplazarme hasta Galicia, el propio director general me ofreció la posibilidad de coger un vuelo y un coche de alquiler y que la propia empresa lo pagara. Aunque no acepté porque me parecía demasiado y la niña además estaba con bronquitis, nada bueno para viajar, se lo agradecí encarecidamente.

Después le tocó el turno a la abuela de mi marido. Estaba enferma y él unos días antes fue a verla para despedirse. Ese fin de semana nos fuimos a la boda del año. Mi primo Agustín se casaba con Judith, por fin!!!! Y yo encantada de la vida con esa unión. Ellos saben que los adoro, aunque nunca podemos vernos. Y justamente cuando estábamos en el aperitivo nos llamaban. Su abuela había fallecido. La boda, para él, ya no fue igual. Después de la cena, cuando comenzaba la fiesta decidimos marcharnos, pues al día siguiente teníamos que irnos hacia casa para despedirla.

El verano pasó rápido. Las vacaciones fueron bien, aunque mi padre se pegó el tajo de su vida y casi se corta la mano entera. Menos mal que solo rozó el tendón y aunque tuvo que pasarse el verano con la mano vendada, tuvo la suerte de tener a la mejor chófer del mundo. Yo misma :)

Y gracias a poder conducir, y no poder dormir en casa de los abuelos, por culpa de un muro que amenazaba a la casa, este verano hemos podido ver todo tipo de flora y fauna de aquellas tierras. 

Justamente cuando nos fuimos del pueblo, para volver a la vida diaria. Yo a trabajar y mi medio limón a seguir buscando. A mis padres los desalojaron de nuestra casa en León. El monte se quemaba. Sé que muchos habréis oído hablar de los fuegos que asolaron a Galicia y parte de Portugal. Pero unas semanas antes se quemó el precioso valle de la Cabrera. Mis padres tuvieron que dormir varias noches en camastros en un polideportivo de un pueblo cercano. Angustiados por lo que podía pasar. Los bomberos apagaron las llamas a la entrada del pueblo. Nuestra casa está en el pico del pueblo, en el pico de la montaña y sí, el fuego llegó hasta la misma puerta. Quemó una de nuestras huertas, pero por suerte, la casa está intacta, como las demás de la aldea. Sentí una impotencia enorme. Lloré cuando vi fotos y vídeos del lugar. Este verano cuando vaya veré la desolación y sé que se me vendrá el mundo encima.

Poco después, como he dicho antes, llegaron los fuegos de Galicia y pasamos otros días de angustia por nuestros familiares. Gracias al cielo que no les pasó nada, pero saber todo lo que pasó y que podría evitarse es lo que me realmente me mata. 

Y llega el momento de la bomba para acabar el año. Justamente, antes de vacaciones decidí enviar un mail a las fincas de nuestro piso para preguntar por el alquiler. Justamente en enero del 2018 se acababa nuestro contrato y con la peque y teniendo ya ese piso como nuestro, con todas las mejoras, con esos cinco años vividos allí, con historias que nunca podremos olvidar (como el nacimiento de la peque) sinceramente, no queríamos irnos y pregunté por la renovación.

No me dijeron nada. Ni mail, ni llamadas. Pero hace un mes y medio me llegó el burofax. Nos teníamos que ir, sí o sí. No daban opción ni a seguir con el alquiler con un incremento ni a poder comprarlo, ni nada por el estilo. Simplemente avisaban de que teníamos que marcharnos.
Fue una de las peores noticias que hemos tenido. Con nuestra situación no podemos optar a muchas cosas y una de ellas es a un alquiler alto. Barcelona vuelve a tener los alquileres por las nubes y no podemos pagar las barbaridades que piden. Mi medio limón, como podréis imaginar, sigue en el paro, pero con la mala suerte de que el paro se le ha acabado. Tuvo que pedir la ayuda familiar y si yo hubiera cobrado, 60 míseros euros más no se la conceden. 

Terminamos el mes como podemos, cenando todos los días yogures, tortillas, o simplemente una pieza de fruta. Gracias que tenemos la ayuda de mis padres, porque sin ellos... no sé que hubiera sido de nosotros. 

Así que imaginaros. El día que nos dieron la noticia de que teníamos que dejarlo no pude si no que llorar, llorar y llorar. No encontraba solución. Me ofusqué y pensé que terminaríamos debajo de un puente sin otra opción.

Pero ahí están nuestros salvadores. Mis padres, que movieron cielo y tierra. Tiraron de los contactos que tenemos para poder así llegar al piso que hemos podido alquilar. Solo pagamos un poquito más. Totalmente asumible. Y con la ventaja de estar cerquita de ellos. A tan solo 5 minutos del cole de la peque. Y es que sí, son todo ventajas. 
El piso estaba para tirarlo, pero llegando a un acuerdo con la dueña, todo se puede arreglar y hacer correctamente.

Así que sí. Se nos cerró una puerta y lo veíamos todo negro, pero se abrió un ventanal que hizo que creyéramos que las cosas podrán mejorar.

Pero no todo va a ser malo. Un día sin más me llamó una gran amiga. Había luchado con uñas y dientes y había vencido a la enfermedad. Podíamos respirar tranquilos y sinceramente, saber eso, cuando te pasan cosas malas, hace que veas el mundo un poquito mejor. 

De la peque poco os voy a hablar porque sabéis mucho de ella. De salud está estupenda. En el cole la adoran y nosotros adoramos a la gente que está con ella cada día. Sin ir más lejos, ayer lloraba porque todavía tiene días de fiesta y ella quiere ir al cole. No me digáis que esto no es signo de que hacen las cosas bien.

Así que decidme. Haciendo balance, ¿cómo me veis? No soy de pedir mucho para los nuevos años. Así que a este 2018 solo le pido, mejorar, solo un poquito nuestra calidad de vida. Me conformo con que mi medio limón encuentre un trabajo, aunque solo sea a media jornada y que podamos seguir donde estamos. 

Así que 2018, por favor, no me falles, que creo que esta vez nos merecemos algo bueno.

lunes, 19 de diciembre de 2016

LAS FIESTAS LLEGAN A NUESTROS HOGARES

Pues sí, hace unas semanas os escribía un post preguntando si la Navidad ya había llegado. Las calles empezaban a estar engalanadas, la gente empezaba con sus compras navideñas, las compras de comida,.... Y es que me daba la sensación de que aún quedaba muchísimo tiempo.

Pero no. Ya está aquí. A la vuelta de la esquina. La Navidad llama a nuestra puerta y tenemos que ponernos las mejores galas.

En casa estamos divididos. A mi me encanta la Navidad (a mi marido le da una pereza enorme). Siempre he tenido muy buenos recuerdos. Días de fiesta, pasarlo con la familia, estar jugando todo el día y sobre todo, poder estar con mis padres, que por su trabajo, nunca pude disfrutar de ellos como me habría gustado.
Me encantan estos días. Claro que acabo saturada de tantas comilonas, tanta gente, los niños corriendo, regalos y más regalos, más comida, más gente, .... Pero para mi esto es Navidad. Estar con los míos, tener algo de tiempo libre, preparar cositas con ilusión y desde que está la peque más todavía.

Hace unos años tuve una Navidad horrorosa. De esas que es mejor olvidar y pensar que nunca ha pasado. Pero no, hoy la miro de frente y pienso que esa Navidad y todo lo que pasó me ayudó a querer más a los míos a ver que siempre estarán a mi lado. Un año más tarde, después de esa Navidad horrorosa llegó una de las mejores. Mi marido ya estaba en mi vida, desde hacía unos meses y aprovechó ese día rodeados de todos ellos para pedirme que me casara con él. Sí, fue especial y maravillosa.

Ahora tenemos a la peque en nuestras vidas. Y la Navidad para mi, ha recobrado un sentimiento que había dejado aparcado. El ver la cara de felicidad de los peques al ver el árbol lleno de regalos. Las ganas de querer jugar con sus nuevos amigos es especial.

En nuestra casa siempre hemos sido más de Papá Noel que de Reyes, aunque siempre sus majestades han traído alguna cosilla de última hora. Mis padres siempre pensaron que era mejor dar el regalo para Navidad, porque así tenía todas las fiestas para jugar y aburrirme con el nuevo juguete, así no lo querría llevar al colegio y no acabaría ni roto ni en manos de otro niño, que sí, que muchas veces pasa y luego se pierden los juguetes y se monta un cirio.

En Reyes siempre caía aquello que no querías pero que sí necesitabas: una colonia, ropa, zapatos,... Y así es como lo hacemos con nuestra enana. Para Navidad el regalo principal, aquel juguete que quiere (este año aún hemos tenido la suerte de elegir nosotros ese juguete, pues ella no ha pedido nada) y para Reyes, seguramente vendrán a traerle ropa que tal y como crece es totalmente necesaria.

Para los mayores también caen algunos regalitos, aunque este año nosotros hemos pedido menos cosas materiales y más deseos, porque queremos que este 2017 esté llenos de cambios, queremos que las cosas vayan mejorando en nuestra economía familiar, que nuestros seres queridos estén bien, sean felices y tengan salud. Porque, sinceramente ¿Qué le regalas a alguien que tiene de todo?

lunes, 12 de diciembre de 2016

JUGUETES PARA TODOS SIN IMPORTAR NADA MAS QUE LOS NIÑOS

Llevo unos días viendo circular una foto por diferentes RRSS y con ella se ha abierto el debate de los juguetes y de cómo nuestra sociedad está llena de prejuicios.


La foto en cuestión es esta:


Supongo que muchos estáis de acuerdo con ella. Es fácil saber si un juguete es para niño o para niña. Solo hay que saber si a ese niño le gusta el juguete. ¿Por qué un niño solo puede jugar con camiones y no con muñecas? Y viceversa, ¿las niñas solo pueden jugar con cocinitas, con muñecas y nunca con nada mecánico o de herramientas?

Nosotros, que nos jactamos de ser una sociedad progre, estamos llenos de prejuicios de la era de cromañón, que me hacen pensar que no estamos tan avanzados como pensamos. Nuestros pensamientos suelen ser de la era de la Inquisición.

lunes, 5 de diciembre de 2016

ME GUSTARÍA...

Hace semanas que una idea me ronda la cabeza...

La gente ya ha empezado con las compras navideñas y con ello la temible pregunta: ¿Qué le compro a tu peque?

Uffff, ¿qué regalar cuando tienes de todo? ¿Qué es lo que desea una niña de dos años que es feliz, tiene a sus padres, comida, ropa, juguetes para dar y vender, un techo sobre su cabeza?

En fin.. durante estas fiestas tengo sentimientos encontrados. Me gusta la Navidad. ¡Me encanta! Y más ahora con la enana, porque disfrutar con ella de estos días mágicos, para mí son momentos únicos e irrepetibles. Pero que me pregunten qué regalarle me trae de cabeza. 
Sinceramente, no lo sé. Al final siempre les digo: Lo que quieras, tiene de todo. Ellos contestan: ufff, es que si no os gusta... A lo que al final les digo: Pues ropa, eso siempre nos hace falta. 
Sí, pido ropa siempre que llega la Navidad o su cumpleaños, porque oye, que la peque crecce a pasos agigantados y una ayudita en ese tema no va mal. Pero la gente es más reacia a regalar ropa y más en Navidad, que tienen que ser juguetes. ¿De verdad? Pero si tiene mil.

viernes, 25 de noviembre de 2016

¿QUE YA ES NAVIDAD?

Un mes. Solo queda un mes. Para algunos será demasiado. Para otros estará a la vuelta de la esquina y para mi... Pues estoy en la mitad sé que queda un mes, pero no quiero que me pille el toro.

Ayer al salir del metro, volviendo del trabajo miré al cielo, pocas veces lo hago, porque estando en la ciudad es imposible ver las estrellas y entonces lo vi...

Las luces que ponen para anunciar la Navidad no solo están puestas (que ya me había percatado) si no que además, estaban encendidas.

¿Ya? ¿Pero si ni siquiera estamos en diciembre? ¿Soy yo o cada año las encienden antes? Un día las pondremos al volver de las vacaciones.

Me gusta. Me gusta mucho ver los escaparates luciendo sus mejores galas porque llega la Navidad. Me gustan las luces, son muy bonitas y hacen que el barrio quede más bonito y resultón. Pero por otra parte, mis sentimientos están divididos, porque ha llegado el momento del CONSUMISMO.