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miércoles, 10 de enero de 2018

EMPEZAMOS EL 2018 CON ACTITUD POSITIVA

Después de unos días de desconexión, y sinceramente, con poco que decir, vuelvo al blog con un propósito que ya dije por las RRSS, ser más constante, estar más presente y sobre todo estar con todos vosotros.

Ya estoy terminando de cuadrar el nuevo vídeo que empezará la temporada en YouTube. Tenía ganas de volver a hacer alguno y como ya los tengo grabados de hace un tiempo, solo me tocaba retocarlos y sobretodo, quitar las tomas falsas. Creo que un día os haré un video solo de eso para que os descojoneis de mi nos riamos todos juntos.

Estas Navidades necesitaba esta desconexión, estar más con mi familia 1.0. Además mi medio limón siempre me dice que estoy enganchada a las RRSS y siempre el digo... pero si estoy todo el día en el trabajo y solo puedo mirarlas un ratito al estar en casa, cómo puede ser que esté todo el día enganchada? Pero sí, muchas veces me puede y estas Navidades he querido estar más con los míos.

Además hemos estado en plena mudanza, la de mierda que se acumula en cinco años, todavía estamos desempaquetando, con eso lo digo todo. Pero pronto será plenamente nuestro hogar. Mientras tanto, lo acicalamos y dejamos las cositas lo mejor posible.

La que ha notado mucho este cambio ha sido la peque. Pasar de una casa a otra no es fácil, por los cambios, pero poco a poco se ha acostumbrado. Aunque con las fiestas y los cambios de horario ha sido un poco caos, menos mal que la bendita rutina ha llegado a nuestras vidas. Esta semana empezaba el cole, pero gracias a la gripe, tiene una semana más de fiesta y a su padre subiéndose por las paredes, por tener que estar encerrado con ella. Sí, él también se ha puesto malo. 
Ya veremos qué tal lleva el nuevo camino al cole. Ya que ahora no lo podrá hacer con sus amigos. Cada mañana los esperaba en el bar del barrio, para que cuando pasaran pudieran ir juntos. Y ahora... Ahora tendrá que ir con papi sola. Pero bueno, ya hemos decidido que los viernes se levantará un poquito antes, para ir hasta allí e ir al cole juntos, aunque haga el camino dos veces.

Estas Navidades me han servido para reflexionar. Disfrutar de lo que más quiero, MI FAMILIA y de entender algunas cosas, que a veces, me cuestan un poco. Hablo de la peque y cómo le ha afectado el cambio, pero a mi... me ha afectado el doble. Yo le cojo cariño a las cosas, a los sitios, ... Cuando por fin me siento en casa, en un barrio, segura, tranquila, con todo a la mano y sabiendo que puedo ir con los ojos cerrados, debo cambiar y amoldarme a todo lo nuevo. Y como a mucha gente, lo nuevo me da pánico. Supongo que me ha ayudado en esta transición el volver a mi barrio de la infancia, donde han vivido mis padres desde hace más de 20 años.

Justamente, el día antes de Navidad, el director general de la empresa en la que estoy, me invitó a desayunar (lleva un par de meses, invitando cada día a una persona a desayunar para poder hablar de nosotros y la empresa). No me imaginé que conmigo también, por la situación en la que estoy (soy externa), pero quería tener esa conversación conmigo y justamente, estuvimos hablando de los cambios y del miedo, atroz, que sentí al tirarme a la piscina, cambiar de trabajo a principio del año pasado y ver que todo me estaba saliendo genial en ese aspecto. 
Estoy tan contenta... Por eso, estas Navidades me he dado cuenta de que tengo que ser algo más atrevida y si siento que necesito un cambio o viene dado por factores externos, lo haré con una actitud más positiva. Sé que si en mi otro trabajo no me hubieran dicho que con el paso de los meses, me quedaría sin trabajo por reajustes en la empresa, yo no hubiera dado el paso y el problema está en que yo realmente ansiaba este cambio. Lo estaba pasando muy mal, una persona allí dentro no se comportaba bien conmigo, ni con nadie, pero se cebaba en mi por ser externa. Ahora en esta nueva empresa veo que también soy externa, pero me tratan como a una más. Mi opinión cuenta y eso es de agradecer, sobre todo después de ese par de años viviendo ese infierno. Pero si no me tiré a la piscina hasta ese momento era por el miedo de... y si lo que encuentro es peor? Y si me pagan menos? Y si en dos meses me echan y me quedo en el paro como mi medio limón? Todo esto era lo que hacía que no diera el paso. No voy a decir que me arrepiento de no haberlo dado antes, porque con la experiencia que obtuve allí conseguí este trabajo.

Lo mismo ha pasado con el cambio de piso. Pensar en cambiar me aterraba. Por no encontrar nada que nos fuera bien, por el precio que tenemos que pagar, por no encontrar nada cerca de la zona del cole y tener que sacar a la peque de éste, para llevarlo a otro que no conocemos... Y al final, gracias a la ayuda de mis padres, lo conseguimos y ahí estamos, felices, porque además los tenemos cerquita, que eso es un plus.

Por todo ello, quiero estar más presente en las RRSS, en el blog, en los vídeos. Además con el regalo que me hizo Papá Noel, como para no estarlo. Estoy como loca por estrenarlo!!! Seguro que hago un vídeo para que veáis sus funciones, ya os lo digo, es un juguetito muy chulo!!!!

viernes, 29 de diciembre de 2017

DECIMOS ADIOS AL 2017

Pues sí. Estamos en la última semana del año y he pensado que es buen momento para hacer balance a este año que decimos adiós. 

Para nosotros, este 2017, ha sido por lo general malo. Justamente el otro día,  mi medio limón y yo lo hablábamos,  parece que este año nos ha mirado un tuerto.

Empezamos el año con la noticia, en mi antiguo trabajo de que mi puesto ya no era seguro que siguiera con la empresa con la que estaba. Habían hecho reestructuración y con esta unos cambios que me afectaban. Al ser externa, mi puesto iba a pasar a ser interno (y aunque estaban muy contentos con mi trabajo) y no se planteaban contratarme, pues había una persona que llevaba más de 20 años en la empresa y sería para ella. Lo encontré lógico, ella cuesta dinero  y yo no.

Mi empresa, de aquel momento me dijo que me mandaban a mi antiguo puesto. Pero no podía ser, el horario y sobre todo la bajada de sueldo no podía permitírmelo. Les pregunté por otra posibilidad y se negaron en rotundo. 
Fue un jarro de agua fría, pero eso hizo que me pusiera las pilas y desde aquel momento me puse a buscar en serio otro trabajo. Con la suerte, aquí sí, en que en menos de un mes ya tenía un trabajo para mi. Y es que creo que lo mejor de este 2017 ha sido mi cambio laboral. 

He pasado de estar amargada y sobre todo, de odiar mi trabajo, a estar encantada, no solo con mi trabajo, si no con todo lo que me rodea en el mundo laboral. Me siento útil, me han dado buenos feedbacks, me llevo genial con la gente y es que hay un buen rollo en el curro que me encanta. Y así podría seguir mucho rato.

Lo único malo. Que me quita tantas horas del día que no tengo el mismo tiempo para el blog. Pero como ya dije el otro día, este es mi propósito para el 2018, seguir con el blog, más y mejor. Y sobre todo, seguir con el nuevo proyecto. El blog en Youtube.

Seguimos con el año. En febrero llegó la mala noticia, a mi marido lo echaban de la empresa. Estaba por ETT y ya se sabe, llega un momento en el que te hacen de empresa o te echan y a él lo echaron. Cogieron a otro compañero. Una pena. Pero la verdad es que nos sentimos fatal por todo lo que estábamos pasando. Tanto es así que cuando encontré mi trabajo nuevo, me sentía culpable por ser feliz con el cambio.

Después llegaron las malas noticias de familiares. Murió mi abuela. La madre de mi padre. Un palo enorme para la familia, aunque todos sabíamos que tarde o temprano tenía que pasar. Ha sido el año en el que mi abuela consiguió reunir a todos sus hijos para el día de la madre y así poderle dar el último adiós.

Doy gracias a la empresa en la que trabajo porque cuando supieron lo que estaba pasando y sabiendo que no podía desplazarme hasta Galicia, el propio director general me ofreció la posibilidad de coger un vuelo y un coche de alquiler y que la propia empresa lo pagara. Aunque no acepté porque me parecía demasiado y la niña además estaba con bronquitis, nada bueno para viajar, se lo agradecí encarecidamente.

Después le tocó el turno a la abuela de mi marido. Estaba enferma y él unos días antes fue a verla para despedirse. Ese fin de semana nos fuimos a la boda del año. Mi primo Agustín se casaba con Judith, por fin!!!! Y yo encantada de la vida con esa unión. Ellos saben que los adoro, aunque nunca podemos vernos. Y justamente cuando estábamos en el aperitivo nos llamaban. Su abuela había fallecido. La boda, para él, ya no fue igual. Después de la cena, cuando comenzaba la fiesta decidimos marcharnos, pues al día siguiente teníamos que irnos hacia casa para despedirla.

El verano pasó rápido. Las vacaciones fueron bien, aunque mi padre se pegó el tajo de su vida y casi se corta la mano entera. Menos mal que solo rozó el tendón y aunque tuvo que pasarse el verano con la mano vendada, tuvo la suerte de tener a la mejor chófer del mundo. Yo misma :)

Y gracias a poder conducir, y no poder dormir en casa de los abuelos, por culpa de un muro que amenazaba a la casa, este verano hemos podido ver todo tipo de flora y fauna de aquellas tierras. 

Justamente cuando nos fuimos del pueblo, para volver a la vida diaria. Yo a trabajar y mi medio limón a seguir buscando. A mis padres los desalojaron de nuestra casa en León. El monte se quemaba. Sé que muchos habréis oído hablar de los fuegos que asolaron a Galicia y parte de Portugal. Pero unas semanas antes se quemó el precioso valle de la Cabrera. Mis padres tuvieron que dormir varias noches en camastros en un polideportivo de un pueblo cercano. Angustiados por lo que podía pasar. Los bomberos apagaron las llamas a la entrada del pueblo. Nuestra casa está en el pico del pueblo, en el pico de la montaña y sí, el fuego llegó hasta la misma puerta. Quemó una de nuestras huertas, pero por suerte, la casa está intacta, como las demás de la aldea. Sentí una impotencia enorme. Lloré cuando vi fotos y vídeos del lugar. Este verano cuando vaya veré la desolación y sé que se me vendrá el mundo encima.

Poco después, como he dicho antes, llegaron los fuegos de Galicia y pasamos otros días de angustia por nuestros familiares. Gracias al cielo que no les pasó nada, pero saber todo lo que pasó y que podría evitarse es lo que me realmente me mata. 

Y llega el momento de la bomba para acabar el año. Justamente, antes de vacaciones decidí enviar un mail a las fincas de nuestro piso para preguntar por el alquiler. Justamente en enero del 2018 se acababa nuestro contrato y con la peque y teniendo ya ese piso como nuestro, con todas las mejoras, con esos cinco años vividos allí, con historias que nunca podremos olvidar (como el nacimiento de la peque) sinceramente, no queríamos irnos y pregunté por la renovación.

No me dijeron nada. Ni mail, ni llamadas. Pero hace un mes y medio me llegó el burofax. Nos teníamos que ir, sí o sí. No daban opción ni a seguir con el alquiler con un incremento ni a poder comprarlo, ni nada por el estilo. Simplemente avisaban de que teníamos que marcharnos.
Fue una de las peores noticias que hemos tenido. Con nuestra situación no podemos optar a muchas cosas y una de ellas es a un alquiler alto. Barcelona vuelve a tener los alquileres por las nubes y no podemos pagar las barbaridades que piden. Mi medio limón, como podréis imaginar, sigue en el paro, pero con la mala suerte de que el paro se le ha acabado. Tuvo que pedir la ayuda familiar y si yo hubiera cobrado, 60 míseros euros más no se la conceden. 

Terminamos el mes como podemos, cenando todos los días yogures, tortillas, o simplemente una pieza de fruta. Gracias que tenemos la ayuda de mis padres, porque sin ellos... no sé que hubiera sido de nosotros. 

Así que imaginaros. El día que nos dieron la noticia de que teníamos que dejarlo no pude si no que llorar, llorar y llorar. No encontraba solución. Me ofusqué y pensé que terminaríamos debajo de un puente sin otra opción.

Pero ahí están nuestros salvadores. Mis padres, que movieron cielo y tierra. Tiraron de los contactos que tenemos para poder así llegar al piso que hemos podido alquilar. Solo pagamos un poquito más. Totalmente asumible. Y con la ventaja de estar cerquita de ellos. A tan solo 5 minutos del cole de la peque. Y es que sí, son todo ventajas. 
El piso estaba para tirarlo, pero llegando a un acuerdo con la dueña, todo se puede arreglar y hacer correctamente.

Así que sí. Se nos cerró una puerta y lo veíamos todo negro, pero se abrió un ventanal que hizo que creyéramos que las cosas podrán mejorar.

Pero no todo va a ser malo. Un día sin más me llamó una gran amiga. Había luchado con uñas y dientes y había vencido a la enfermedad. Podíamos respirar tranquilos y sinceramente, saber eso, cuando te pasan cosas malas, hace que veas el mundo un poquito mejor. 

De la peque poco os voy a hablar porque sabéis mucho de ella. De salud está estupenda. En el cole la adoran y nosotros adoramos a la gente que está con ella cada día. Sin ir más lejos, ayer lloraba porque todavía tiene días de fiesta y ella quiere ir al cole. No me digáis que esto no es signo de que hacen las cosas bien.

Así que decidme. Haciendo balance, ¿cómo me veis? No soy de pedir mucho para los nuevos años. Así que a este 2018 solo le pido, mejorar, solo un poquito nuestra calidad de vida. Me conformo con que mi medio limón encuentre un trabajo, aunque solo sea a media jornada y que podamos seguir donde estamos. 

Así que 2018, por favor, no me falles, que creo que esta vez nos merecemos algo bueno.