Pues sí! Ya llegó y ya se marchó y es que es el problema de los cumpleaños, que solo duran un día. Pero... ¡Que día!
Hace 35 años que llegué a este mundo. Hace 35 años que dejé de estar en un sitio seguro y confortable, como es la barriga de mamá, para salir y comerme el mundo.
Este año, por suerte, el gran día, ha caído en sábado. Así que fue un día para hacer un montón de cosas, entre ellas, celebrarlo con los que más quiero.
Lo primero fue despertarme con un beso y un abrazo de la peque y es que aunque ella no sabía que era mi cumpleaños, porque decírselo, se lo dije, pero que no tiene ni dos años! pues que me hizo especial ilusión. Después mi medio limón, mis padres y ya empezaron con el aluvión de mensajes y es que desde que existen las RRSS quien no te felicite es porque no quiere, porque te avisan todas ellas (este año me he enterado de que twitter te pone globitos en tu timeline cuando es la fecha señalada).
Después de un despertar tan bonito, me pasé media mañana jugando con la peque y viendo los minions. ¡Ah! que no os lo he contado... Su nueva fase con los minions. Los imita, en cuanto a sonidos. Le brillan los ojos siempre que los ve y por la mañana no te dice hola o buenos días, si no que te habla a lo minion. Creo que mi marido y yo ya nos sabemos hasta los diálogos y es que a ella lo que le gusta son las canciones y el principio de la película. Pero te la pide cada día y sus abuelos, en su afán por darle todo aquello que quiere (y es que es normal que es la primera nieta y encima se pasa con ellos la mitad del día) le han comprado un cojín, un muñeco y hasta un paraguas, todo de los Minions. Imaginaos.
