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martes, 23 de febrero de 2016

RECETA: BATIDO NATURAL DE FRESAS Y AVENA

¡Hola mis friends!

¿Qué tal habéis amanecido? Yo la verdad es que no me puedo quejar. Parece que el esfuerzo está dando sus frutos y estoy consiguiendo bajar, por mí misma, un poco de peso cogido durante las Navidades. Aunque aún me queda camino por recorrer , no ceso en mi empeño y por eso he pensado que como os gustó tanto la receta del batido natural de plátano y manzana verde (receta aquí), hoy os traigo una variante que me encanta y es la que suelo tomar el fin de semana, en casa, mientras veo los dibus con la peque de la casa.

Ya sabéis que aparte de tomar batidos naturales, toda la fruta y verdura que puedo, pescado y algo de carne, también camino cada día. Es algo que me propuse y parece que lo voy cumpliendo y es que parece una tontería, pero cuando me levanto estoy algo desganada y cuando pienso en: venga! tienes que prepararte que debes irte caminando. Es cuando la fatiga desparece, veo un nuevo amanecer y me enfundo mis bambas del regalo de sus Majestades los Reyes Magos (a los únicos a los que venero y no soy republicana).

martes, 2 de febrero de 2016

RECETA: BATIDO NATURAL DE PLÁTANO Y MANZANA VERDE

Hola gente,

Ya es martes. Hagamos la ola y sintámonos más felices, queda menos para el fin de semana :) Y para Carnaval!!!! Os vais a disfrazar?? De qué??? Y los peques de la casa??? Nosotros no creo, no tenemos disfraces y con el constipado que tenemos todos creo que pocas ganas, o ninguna, tenemos de disfrazarnos. Otro año será....

Y ahora vamos al tema de hoy:

Como sabéis he adelgazado casi 40 kilos y es que antes estaba de muy buen ver, como dicen en mi pueblo, y poniéndome a dieta y comiendo más sano he adelgazado. Pero llega un momento en que tu cuerpo y la dieta no están conformes el uno con el otro y es el momento de tomar una decisión. Tiras todo por la borda comes de todo y engordas en un tiempo récord?? O tomas las riendas de tu vida y de tu persona con la alimentación e intentas que todo lo que comas sea lo más saludable posible? Pues eso es lo que he hecho yo, o estoy intentando.

Adelgacé 40 kilos gracias a una dieta rica en proteínas, y también gracias a un leve hipertiroidismo que me salió durante el embarazo. Ahora estoy bien, no tengo hipertiroidismo, las últimas pruebas han salido correctas y como normal, intentando no pasarme, peeeeeero las Navidades han hecho estragos en mi y he notado, en la ropa que ya no estoy tan delgada como en verano. Y eso no me gusta. Me lo he currado mucho para estar aquí, para adelgazar, y sobre todo para sentirme bien, no solo mentalmente, si no físicamente (es genial subir una cuesta y no morir en el intento).

viernes, 5 de junio de 2015

MI TRANSFORMACIÓN. CAMBIO DE FASE

Pues sí. Uno de los mejores regalos que me podrían haber dado ayer fue: Que ya he llegado a los 65 kilos!!!!!!

4a Fase del proceso de cambio. 
Esto ya es un paseo. Pero ojo, no se puede bajar la guardia (el médico no paraba de repetírmelo. No la bajes, mira lo que has conseguido. Sigue cuidándote).

Lo primero es que la semana que viene iré a que me hagan un análisis de sangre. Quiere ver que todo, por ahí dentro funciona correctamente.

El cambio con las otras frases no es que sea muy grande, o sí. Depende como lo mires. Para mí es un cambio para mejor. Porque puedo comer fruta!!!!!

No es que sea una gran amante de la fruta, lo reconozco. Pero ahora con el buen tiempo, siempre te apetece comer una rodaja de melón o sandía y claro, como que no podía. Eso sí, la fruta para merendar. 

Otro cambio y este sí que me parece un gran paso es: El desayuno. 
Se acabó tomar un batido de cacao. Ahora toca pan integral con aceite o mantequilla (nada y menos, no os penséis) y acompañando, un huevo, un trozo de queso bajo en grasa o un trozo de jamón. 
Pensaréis que jamón es jamón york. Claro, que es el que siempre te dicen que para hacer dieta es mejor, igual que el jamón de pavo. Pero debo deciros que NO. Que el médico decía, nada de jamón dulce. Noooo, jamón del bueno, del serrano y si puede ser jabugo, mejor que mejor.

No soy especialmente jamonera. Porque es una cosa que como siempre estaba ahí, pues decía, mira jamón, pues no me apetece. Pero la verdad es que ahora, como que un trocito, no me amargaría. :) :)

Así que ahí estamos. Solo quedan 5 kilos para llegar a la meta. Solo 5. Eso es un paseo. Y entonces llegará el trabajo duro.
Justo ayer lo comentaba con él. Le decía: doctor, para mí lo que he hecho hasta ahora es duro, tienes que ser fuerte. No lo niego. Pero el verdadero reto. Lo que de verdad importa es cuando llegue a la meta. Esa fase de mantenimiento. Esa fase donde tengo que aprender a comer. Esa fase donde no puedo engordar, porque no debo pasarme. ¿Lo conseguiré?

Pues sinceramente, no lo sé. Pero intentar, por supuesto que lo intentaré, con lo mona que estoy ahora, no pienso renunciar a esta bonita figura.

viernes, 22 de mayo de 2015

MI TRANSFORMACIÓN. PERDER 30 KILOS Y SIGUIENDO. 3ª PARTE

La verdad es que saber que sirvo de inspiración para algunas personas, me ayudan no solo a escribir parte de mi historia, si no también a seguir luchando por mi objetivo.

Ayer lo dejé en el principio de la fase 3. Esta es la fase donde sigo actualmente, aunque creo y espero, que el día de mi cumpleaños, de aquí dos semanas, el médico me dé la gran noticia de que paso a la 4a y última fase.

Llevo casi dos meses con esta fase. El médico ya me advirtió. Esta fase es más lenta. Ya como más y mi organismo va más lento. Pero lo importante ahora es ir perdiendo.
Embarazada de Carlota. Con cara de pan de kilo. Muchos diréis, bueno estás embarazada.
Lo sé, lo estaba. Pero aquí yo estaba perdiendo kilos por mi cuenta. Y aún se me veía así.

Fui hace unas semanas a pesarme. Ya había pasado un mes. Me peso y he perdido menos de lo esperado. No pasa nada. Es lógico. ¿Me hundo? Pues no, aunque fastidia que el ritmo empiece a bajar. Igualmente he perdido dos y medio. Eso hace que esté en 67 kilos. Solo me quedan dos kilos y llegaré a la fase 4. Solo dos kilos. Dos kilos que creo, hoy día que he perdido. 

La báscula y yo, hasta hace más o menos un par de meses, no éramos nada amigas. No tengo báscula en casa. No tenía antes de adelgazar, porque sabía que estaba gorda. No. Gorda no. OBESA. De tal manera que cuando veía una báscula ni quería pisarla. Tenía miedo de pesar tanto de que gritara: ¡Gente. Aquí tenemos a una zampabollos!. Y que la gente me mirara y me juzgara. Odio que me juzguen. Aunque después de que naciera la enana, el que me juzguen de cualquier cosa me da igual. Porque nunca gustamos a nadie. Y gracias al tipo de crianza al que hemos optado, siempre nos están juzgando como padres. 

Así que lo dicho, no tengo báscula. No quiero tenerla. Por ahora no. Porque sé que si ahora tuviera una en casa, estaría pesándome, por la mañana, recién levantada (que es como se tiene que hacer) y por la noche cuando llegara a casa (que no se debe hacer). Me obsesionaría y mi estado de ánimo estaría ligado a perder o no perder kilos. 
Me conozco desde hace casi 34 años. Así que sé como soy. Desgraciadamente he sacado la vena psicótica de mi abuela materna. Y cuando hay algo que nos preocupa o que nos obsesiona, nos obsesiona al máximo y no podemos remediarlo. La gente, mucha, no lo entiende. Así que cuando el médico me preguntó si podía pesarme en casa le dije: No. En casa no puedo, porque no tengo, ni quiero, tener báscula. Iré a la farmacia. 
Eso mismo hice el lunes. Me pesé en la farmacia. ¿Cuánto he perdido? Según la báscula, igual que la del médico, algo que me gusta. Un kilo y medio.
Diferencias: En el médico me peso desnuda. Solo llevo una bata. En la farmacia, obviamente, iba vestida, con zapatos, joyas, ... Así que pienso que ese medio de más era todo esto. ¿No creéis?
El día que cumplía 33 años. Era el mismo día que cumplía 35 semanas. Aquí estaba a punto de caramelo. Carlota se hacía 
notar constantemente. No me quedaba nada.

En teoría debería ir al médico. Pero pensé y si me espero una semana más? A ver, no pasa nada y si llego a 64 y medio, pues mejor. Porqué así paso a la siguiente fase y no estoy yendo al médico para que me pese y me diga: No has perdido suficiente, son 50 euros y sigues en la misma. A ver, que la dieta es cara. Efectiva, pero cara.Así que no puedo desperdiciar ningún euro.

Me he propuesto, el domingo, llegar a casa de mis suegros, coger su báscula y pesarme. Tienen la típica báscula de suelo, que tiene casi todo hijo de vecino. No esa nueva digital. Noooo. La de toda la vida. ¿Sabéis cuál, verdad?
Pues me pesaré en esa. Porque esa siempre marca un kilo más de lo que voy perdiendo. Si me gusta lo que veo. El lunes, sin falta, llamo a la consulta y pido que esa semana me visite. Y que me cambien la fecha. 
Si, en cambio, peso 65 justos, me esperaré. Me pesaré el mismo lunes, en la farmacia, y veré si realmente, puedo ir al médico. Si es así, llamaré y rezaré para que me coja. Supongo que cuando diga, no voy por seguro, si no por libre, me buscarán un hueco ;P

¿Por qué quiero llegar a la 4a fase?
Es fácil. La última vez que fui al médico, hace 3 semanas, le dije: Echo de menos una cosa. El médico me echó la bronca, diciendo que no podía pensar en comida, mientras estaba con eso. Le dije que no era lo que él pensaba, que no era chocolate, o galletas o pasta con una salsa deliciosa. Noooo. Lo que echaba de menos es la fruta. 
Sí, como lo leéis. La fruta. Ha llegado el momento del año en que me gusta la fruta. Llega el melón dulce, lleno de agua y sabroso. La sandía, roja y viva. Con ese sabor que tanto me gusta. Las cerezas, las fresas, .... Todo esto es ahora, luego lo encuentras, pero no tiene el mismo sabor. Quiero comer fruta, pero la fase 3 no me lo permite.

No te preocupes. En la fase 4 merendarás fruta. Eso me dijo el médico y a eso me agarré. Tengo que llegar a la fase 4. Quiero llegar, porque por fin podré comer fruta. Según él, hasta podré comer una tostada de pan, con aceite y jamón. Aixxx, paaaaan, aceite, jamóóón!!!! 

Así que a por la fase 4. De cabeza. Es lo que quiero y es lo que mi cuerpo me pide ahora mismo. Así que espero que la semana que viene, pueda deciros. Fase 4. Ya he empezado!!!!
Celebrando mi cumpleaños en Sitges. Aquí están mi marido y mi padre. Por supuesto la enana, dentro, que estaba muy agustito.
Ese día recuerdo desayunar en el Mont Roig y comer en los Vikingos. Gran día. Gran compañía. De esta foto a hoy, solo nos separa un año.

Solo me quedan 5 kilos para cumplir mi objetivo (eso pensando en que esté en 65). Mi primer objetivo. Y recalco primero. Porque para mi, lo más duro, será cuando ya haya llegado a los 60 y tenga que mantenerme en ese peso.

Sé que para ese momento falta un poco, pero no tanto como creía. Ya me estoy mentalizando, tengo que conseguirlo. Debo hacerlo. Sé que tengo profesionales a mi lado que cuidarán de que así sea. Y por supuesto, tengo a mi "pepito grillo" y a la familia apoyándome. 

El otro día mi madre me decía que ya estaba bien. Que se me veía estupenda. Que no lo hiciera tan duro ni estricto. 
Mi tía, por teléfono, me dio la enhorabuena por todo lo que estaba consiguiendo. Cuando le dije que me quedaban 5 más. Me decía que no hacía falta, que estaba bien así. 

A las dos les dije que no era así. Que debía perderlos. Por una sola razón. Porqué sé que me tengo que mantener, pero siempre ganas un par de kilillos cuando dejas la dieta. Porque tu cuerpo, ya vuelve a las andadas. Cuento con esos dos kilos de más, por si acaso, cuento con ellos y sé que no pasará nada por tenerlos. Pero si el médico y la dieta dicen que debo estar a base de proteínas y a base de fibra, así estaré, porque para eso estoy haciendo todo este esfuerzo.
Que te sabe mal que salgamos a comer y me coma 5 chirlas. Pues otro día, recordemos decir que no le pongan el mejunge de ajo, perejil y aceite y en vez de eso le pongan limón. Entonces, podré comerme 20 si quiero. 

Ahora, después de toda la historia, os dejo dos fotos. El antes y el después. 

El antes. Ya la conocéis. La puse el otro día. Hace 2 años. De vacaciones.

Los que me seguís en Instagram la habréis visto. El después. Aquí tengo 67 kilos. Foto hecha hará unas 3 semanas.

Look nuevo. Tomando un agua en una terracita, el fin de semana pasado, 
mientras los demás se bebían unas cañas y unas tapas. No pasa nada.
No me he muerto porque ellos estuvieran comiendo. Porque yo estoy bien.


jueves, 21 de mayo de 2015

MI TRANSFORMACIÓN. PERDER 30 KILOS Y SIGUIENDO. 2ª PARTE

Gracias a todos por vuestros mensajes. Quise seguir ayer con la historia, pero siendo sincera no fue un buen día y hoy no es que haya empezado bien, pero espero que sea tranquilo, como mínimo.

Sigo con mi historia:
Empiezo la fase 2. En teoría pienso que puede que sea más barata, y aunque lo es, no es tanto como me pienso, pues sigo comprando muchas cajas de pastillas.
Ahora, en esta nueva fase, sigo tomando una ristra de pastillas por la mañana y por la noche, como antes, eso no cambia. Sigo con el batido por la mañana, el almuerzo de un natilla a media mañana. Como una ensalada y un postre o galleta. Meriendo una galleta o un batido y ceno, normalmente, un tomate abierto con un poco de aceite y una pechuga de pollo, acompañada por un poco de mostaza Dijon.
En el cumpleaños de un amigo. Hace cuatro o cinco años. 

La primera noche, cuando el pollo toca mi boca, es como tocar el cielo. Aunque solo sea un insípida pechuga a la plancha. Pero sabe a gloria, pues no es la verdura. Un mes de verdura, un mes solo con eso. Es duro. Efectivo. Pero duro.

Así paso los 15 días que tocan de esta primera parte de la segunda fase. La energía es máxima. No tengo los mismos mareos que al principio. A lo mejor, algún día estoy algo más cansada, pero no me preocupa, porque después de desayunar y descansar un poco cambia la cosa.

¿Recordáis que os dije en la primera fase, que mi madre me había pedido los pantalones para arreglar? Empezando la segunda fase mis pantalones me iban estupendamente. A los 15 días, esos pantalones volvían a quedarme como un saco. Aquello iba viento en popa y no paraba. ¿Contenta? Nooooo, lo siguiente. Eufórica.

Podría comprarme algo de ropa. Pero no quería. Quería ir al médico y que me dijera cuánto había perdido en 15 días más. 
Llegué a la consulta. Recuerdo la cara de la enfermera y de la auxiliar que hace análisis. Las dos me miraron, se miraron, me sonrieron y me dijo la auxiliar lo guapa que estaba. Casi ni me reconoce, me dijo que lo había hecho, porque venía mi marido con la niña y se acordaba de ella, si no, nada de nada, hubiera pasado desapercibida. 
Bueno, te dicen estas cosas y te creces. ¿No creéis? Pero esperando, me entró miedo. ¿Y si no he perdido tanto como creo? Pasé a su despacho. Me estrechó la mano y contento se puso a teclear. Me dijo que estaba consiguiendo cosas en muy poco tiempo y que nunca había visto un cambio tan radical, en tan poco tiempo. Me preguntó cómo me sentía, pues tenía miedo de que todo esto hiciera que estuviera cansada, o fatigada. Le dije que me sentía bien. Que los mareos del principio habían desaparecido y que me sentía con más energía. Después pasé al baño, me desvestí, me quité las joyas y me puse la bata.

Me subí a mi nueva amiga. Esperaba que no me fallara. Y por suerte, no lo hizo. 4 kilos y medio más. En 15 días había conseguido casi la primera fase. Estaba contenta, pero tanto el médico como yo decidimos dejarme otros 15 días en la segunda fase, aunque perdiera algo más de lo que debía, porque no era bueno, tampoco, cambiar tan rápidamente.

Salí de la consulta y mi marido ya me esperaba con una sonrisa de oreja a oreja. Otros 4 kilos. ¿Qué te parece? Increíble, pero cierto. Pagué, pedí hora para la siguiente consulta, 15 días más tarde y listo.

Seguí con el plan. Y pasaron otros 15 días. Me toca ir al médico a hacer la revisión. Esta vez, le digo que tengo cambios laborables. Ahora ya no trabajo de 2 a 8 de la tarde. He cambiado de centro de trabajo y ahora hago otro horario. De 8.30 de la mañana a 6 de la tarde. El médico me felicita por la nueva noticia y me dice que puedo ir a su consulta por la tarde. Él ya sabe que he pasado todo el día trabajando y comiendo y que no es como hasta ahora, que lo único que tenía en el estómago era el batido.

Paso a cambiarme. Salgo del baño, miro la báscula, me subo a ella. Espero que siga perdiendo kilos por doquier. Cierro los ojos, intento no mirar, estoy nerviosa. 69 y medio!!! uaaaau, has perdido 5 kilos más. ¡Que bien! ¡¿5 kilos?! Uooooo, esto sigue estando genial. 15 días, 5 kilos más. Estoy llegando a la meta y solo han pasado dos meses. Es increíble.

El día de nuestro bodorrio. Nos casamos un año antes. Pero ese día fue cuando lo celebramos con toda la
familia. Uno de los días más felices de mi vida. Con un vestido muy especial. Creo que si me lo pusiera ahora
bailaría dentro de él.

Me quedan esos 9 kilos y medio y llegaré a mi peso ideal. Por supuesto el médico me dice: Fase nueva. 3ª fase. Solo queda una más y habré acabado lo que se dice que es más duro.

Ahora en esta nueva fase puedo comer y cenar. Eso sí, proteínas. Está claro. Sigo con el mismo plan de dieta. Desayuno, almuerzo y merienda, con los productos de la marca Ysonut. La comida y la cena, verdura con carne y verdura con pescado.

Voy a ser sincera. La verdura poco a poco desaparece. No es que no coma verdura.Si no que me tiro más por una ensalada, un pimiento rojo, un tomate abierto. No me apetece tanto como un contramuslo de pollo o un lenguado. 

Ahora cuando como me siento llena rápidamente. Entre que no tengo mucha hambre y mi estómago se ha hecho más pequeño, a veces, no puedo seguir comiendo lo que me han puesto. Y aunque no era de las que solían dejar comida, ahora sí que lo hago.

Empiezo la fase 3 y eso significa que debo ir mes a mes, no en 15 días. Mi médico ya me dice que ahora las cosas van a ir más lentas. Que debo tomármelo con calma. Y eso es lo que hago. Sigo la dieta. Debo hacerlo.

Tengo que decir que aquí lo explico de manera resumida. Pero tenéis que pensar, que aunque se notan y se ven los resultados, hay momentos de flaqueza, en los que dices.... bueno, por un día no pasa nada. Por un día no voy a engordar y tirar al traste lo que he hecho. 
Puede que esa única vez, si fuera única, no pasara nada. Pero se empieza con una vez y se sigue con otra y otra y otra. Y al final, si que tiras por tierra todo lo conseguido hasta entonces. 

Yo tengo un "Pepito Grillo" particular, que no me deja que me pase, que me da la charla en momentos de flaqueza y que está a mi lado en todo momento. Esa persona es: Mi marido. 
Él es el que siempre me dice. No debes pasarte. Debes conseguir tu objetivo. Ahora estás mejor. Ahora estás más guapa. Ahora estás más sana. Y por ella, por nuestra hija y por ti debes ser constante.
Después de estas palabras, debo hacerlo. ¿No lo creeis?

Es por mi, primero por mi salud y por sentirme guapa, que a nadie le amarga un dulce. Lo segundo, por mi pequeña, para que tenga una madre que pueda seguir su ritmo. Y de la que se sienta orgullosa. Y tercero, por todos los que han creído en mí, porque sin el apoyo de ellos, ya digo que esto no lo hubiera conseguido.

Los momentos más duros es cuando sales a comer por ahí con alguien. Mientras los demás miran la carta y no saben qué pedir, porque todo tiene una pinta maravillosa, yo me pido un bistec, sin patatas, con ensalada, por favor. O un pollo o pescado a la plancha. Ni más ni menos. Es lo que hay y aunque miro de reojo esos platos y pienso lo bueno de deben estar, sigo comiendo lo mío y pensando en el fondo de armario que voy a tener que preparar.

Tengo la suerte, de que mi madre, y creo que yo lo he heredado de ella, nunca tira nada. Y tiene en su casa, maletas con ropa que no nos ponemos, ni ella ni yo. Porque no nos vale, porque ha pasado de moda, o porque no nos apetece. 
Gracias a eso, no he tenido que comprarme nada de ropa durante el proceso. No quiero comprarme nada hasta que no acabe. No quiero, porque pienso que es tirar el dinero. después pierdo 5 o 6 kilos más y ya me queda grande y se me hacen bolsas muy feas. 

Me llevé una maleta entera de ropa. Pantalones blancos, vestidos, camisetas, pantalones pirata, pitillos, vaqueros, minifaldas,.... Entre la ropa que mi madre me prestó (es lo bueno de que mi madre y yo no nos llevemos muchos años. Ella es joven y yo mayor, así que podemos ponernos la misma ropa) y la ropa que tenía guardada de cuando estaba delgada, podría ir tirando.

Y así he hecho. Mañana os explico la fase 3. 
El día de año nuevo. 1 de enero de 2015. Con Carlota en los brazos, las dos preparadas para irnos a comer con la familia.
Ahora me veo y noto el gran cambio que he sufrido. Veo esta foto y también veo el cambio de Carlota. desde los 6 meses que tenía aquí 
a los 11 que va a hacer la semana que viene.