Como todos sabéis participo en uno de los grupos de #Bloguerasxlalactancia para así poder recaudar todo lo que podamos en estos días y poder ayudar a difundir la lactancia materna en países realmente necesitados y es que ya sabéis que la lactancia no es nada fácil y si, además, le añades la desinformación y la desesperación es, seguramente, el peor cóctel para que la lactancia materna llegue a buen puerto.
Yo tuve suerte. Carlota tiene suerte. Las dos luchamos por esa lactancia. Ella quería mamar y yo quería darle mi leche. Porque no me digais que no hay nada más bonito, nada más querido y sobre todo nada más auténtico que la lactancia materna. Es verdad que hay casos de personas que lo intentan y por alguna razón no pueden, pero gracias a estar en un país como el nuestro, tienen la posibilidad de utilizar leche de fórmula y biberones para que sus pequeños crezcan sanos y fuertes. Esto, por desgracia, no ocurre en estos países subdesarrollados en que la madre, si no puede dar de mamar a su bebé, este al final puede acabar muriendo.

