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miércoles, 5 de junio de 2019

DEMOSTRAR NUESTROS SENTIMIENTOS. ¿ES TAN MALO?

Sentimientos. ¿son malos los sentimientos?


Sinceramente, yo soy una sentimental y no me cuesta sacar los sentimientos. Hablar de ello, demostrarlos y seguir hacia adelante. Hace un año, en el trabajo, nos hicieron un test de personalidad y a mi me salió que yo soy toda corazón. El 90% de mi ser es corazón y el otro 10% es cabeza, cerebro. 


Es verdad, para mi los sentimientos son parte importante de la vida y parte importante del aprendizaje de nuestro día a día de vivir en sociedad. Gracias a sentir, gracias a ser así, puedo ponerme en la piel de otra persona y saber cuáles son las necesidades que tiene en ese momento (y en mi trabajo lo necesito). 


Pero los sentimientos, en esta sociedad en la que vivimos, no es lo que se lleva. No puedes abrir tu corazón a cualquiera, porque hoy día, por cualquier cosa te apuñalan por la espalda. Y sí, lo he vivido.


Hoy día lo que importa es vender la buena vida que tenemos (sea o no cierto). Así que lo importante no es lo que sientas, si no lo que piensen los demás de ti. La hipocresía y la falsedad están a la orden del día. Y mostrarnos como somos, puede hacernos débiles ante el resto. Lo que entonces pasará, es que muchas personas se creerán con derecho a decir su verdad absoluta, a pisotearte, a contestarte como les dé la gana.



Desde que nacemos a las niñas nos enseñas que somos princesas, que deben ser salvadas por los hombres y a los niños, que son fuertes y deben "cuidar" de nosotras. A ellos no se les permite llorar, ni demostrar sus emociones. Eso les haría ser el centro de todas las burlas de los que le rodean. Porque aunque no nos guste, seguimos viviendo en una sociedad arcaica, arraigada en el puro machismo cañí. Y a las niñas, si lo hacen, son unas blandengues.

Hace unos meses escribí un post donde contaba que no es malo llorar. Al contrario, hay momentos en la vida en que necesitamos descargar, llorar y seguir hacia adelante. Nosotros en casa no pensamos así y por ello, enseñamos que los sentimientos son parte importante del día a día. Debemos sentir, debemos poder saber si hacemos daño, si la persona que está a tu lado es feliz, si necesita ayuda


Las chicas hoy día son guerreras y la mentalidad, poco a poco va cambiando, pero aún así, queda mucho por cambiar. Porque sí, demostrar nuestros sentimientos ante el resto, es malo. Educar a un niño en el cariño, el amor y el respeto, hará que un futuro sea mejor persona, con una educación que hoy día muchos carecen de ella. Demostrar y expresar libremente lo que siente y lo que piensa, sin miedo al que dirán les hace libres y llegará el momento en que nuestros hijos verán lo importante que fue para ellos pasar todo esto y que nosotros, estuviéramos a su lado, que les enseñáramos, que dejáramos que se expresaran como mejor les fuera.


La peque tiene un carácter fuerte. Tanto es así, que cuando se enfada, debemos ayudarla a gestionar la frustración y sus emociones, ya que se desborda. Yo dejo unos minutos para que se exprese, llore o simplemente se siente enfadada. Pasados unos minutos hablamos y esto hace que en casa las cosas fluyan mucho mejor. Eso no quita que tengamos días peores y nuestra paciencia tenga un límite, ya os hablé hace poco de la paciencia y de lo que debemos aprender y enseñar. 


Sinceramente, no hace falta decir Te Quiero, para que los que están a tu lado puedan sentirlo y puedan saber que es así. Demostrar día a día tu amor por lo que te rodean es tan fácil como preguntar qué tal estás, cómo te ha ido el día o un tengo ganas de verte.



Otra parte importante... Los abrazos. Sabéis cuanta energía positiva podéis traspasar con un abrazo. No hacen falta palabras. El abrazo es tan simple como necesario. Por eso, no lo dudes, enseña a los niños a que los sentimientos no tienen por qué estar escondidos. Que el sentir no es nada malo, nadie se tiene que burlar, ni hacerte sentir mal por ser una persona que siente y padece con los que le rodean. 


Piénsalo fríamente. Seguro que tienes a alguien a quien quieres, que te importa mucho, pero si no se lo demuestras, acabará cansándose, acabará pensando que no eres importante y que no es verdad. Porque las palabras se las lleva el viento, pero esto es diferente. Esto perdura. Y no hablo solo de tu pareja. Si no también de amigos, familiares,... 


Yo llegué un momento en mi vida en que estaba harta de dar y no recibir nada a cambio. Decidí alejarme de esas personas, de ver que eran importantes para mi y yo para ellas no. Pronto me buscaron, me preguntaron que había pasado y fui sincera. Yo no hago las cosas pensando en que después se hará lo mismo conmigo, pero yo no puedo estar siempre dispuesta para vosotros y vosotros nunca tener tiempo para mi. Si no me demostráis nunca lo importante que puedo ser, pues al final creeré que no lo soy.




Siempre le digo a la peque. No hagas a nadie lo que no quieres que te haga. Y haz aquello que sientas y veas que los demás quieren, necesitan y que tu también necesitarás algún día. 


Por ello, vuelvo a repetirlo. Demostrar lo sentimientos no es malo. Que nuestros hijos (sean niños o niñas) quieran demostrarlos, es estupendo y no debemos acabar con ello. Si no alentarles, acompañarles y enseñarles.


¿Y vosotros qué pensáis? ¿Qué tal lleváis el día? Todos los que me conocéis ya sabéis donde estoy.



miércoles, 22 de mayo de 2019

NOSOTROS PEDIMOS PACIENCIA. PERO ¿TENEMOS PACIENCIA?

Llevo unos días pensando en este tema. La paciencia y los niños


Sinceramente, yo no soy una persona muy paciente y soy de las de lo quiero ahora. Con el paso del tiempo, en muchos aspectos de mi vida, he aceptado que no todo es aquí y ahora y me aguanto mi propia impaciencia. Eso no quita que por dentro siga pensando, ¿cuándo llegará? ¿Será ahora? ¿No quiero esperar?


Desde que nació la peque, mi paciencia ha ido en aumento. Sinceramente, con su nacimiento, mi vida dio un gran giro y entre otras muchas cosas, tuve que decidir el ser más paciente, sobre todo con ella. 


Y ahora es cuando viene mi pregunta...
¿Si nosotros no somos del todo pacientes, por qué les exigimos paciencia a ellos sin ni siquiera darles herramientas para aprender?


Nosotros somos el ejemplo para ellos. Se ven reflejados en nosotros y nuestros actos. De ahí que siempre se diga, que se debe predicar con el ejemplo, porque ellos nos imitan. Así que si nosotros no somos pacientes, no puedes exigirle a un niño pequeño, que no entiende el paso del tiempo, que sea paciente.


La impaciencia y el querer todo ya, es propio de los más pequeños de la casa. Los niños pequeños viven en el ahora. Ellos no distinguen entre el hoy, mañana o pasado mañana. No saben que cuando les decimos, espera un momento, ese momento, pueden ser dos minutos, para ellos eso es un mundo.


Y si eso pasa es cuando aparece el temido berrinche. Para ellos, el esperar, es el "nunca va a llegar", por lo que se frustran y con la frustración llega el berrinche o exigir que les hagamos caso, que repitan mil veces quiero, ahora, necesito, ...






Por eso, nosotros debemos tener paciencia. Por eso, nosotros debemos enseñarles que no todo es aquí y ahora y en casa, es en lo que estamos ahora. En enseñar el paso del tiempo, la paciencia y la espera. 
 
 

Para ello, nos hemos armado de mucha paciencia e intentamos hacer entender este tipo de situaciones a la peque, de una forma gradual. Es muy fácil perder, momentáneamente, la paciencia con ellos, pero pensemos que les estamos ayudando para el futuro y por eso debemos ser cuidadosos con nuestras reacciones. Y con el aquí y ahora, que tenemos, muchas veces, los adultos en la boca.
 

No sé cuántas veces me habré encontrado con la misma situación:
Padres en corrillo, en una mesa, hablando, niños también en la mesa, nerviosos, queriendo moverse, hacer algo. Ellos pedirles paciencia y que jueguen, lean, pinten,... mientras esperan. Los niños se desesperan, los padres más y terminan todo enfadados y recriminando cosas que no son.



Nosotros estamos siguiendo pequeños trucos.


1. Enseñamos a entretenerse, en momentos puntuales. 

Cuando salimos, siempre llevamos una mochila con cosas para ella. Antes de salir de casa, se le pregunta siempre que desea llevar, que quepa en su mochila. Normalmente coje, coches, muñecos pequeños (los superzings últimamente van ganando la partida) y alguna cosa más suelta.


Cuando estamos en un sitio y parece que se aburre, reclama atención y sobre todo es el me quiero ir ahora o cuándo nos vamos, nosotros recurrimos a la mochila. Sacamos las cosas y le pedimos que juegue. Pero no lo hace sola. Mientras uno de nosotros está por la conversación de adultos, el otro, juega con ella. 

Nos vamos turnando y así, los dos también tenemos nuestro momento. 



2. Enseñarle a cuándo puede intervenir en una conversación. Es decir, no interrumpir cuando los demás están hablando.


En el cole te enseñan a levantar la mano para pedir permiso. Además levantas la mano para poder hablar. Mi hija lo tiene tan interiorizado que cuando quiere hablar con nosotros y ve que estamos hablando, levanta la mano y pide su vez para poder hablar.
Nosotros terminamos lo que estamos hablando y antes de que nadie diga nada, le damos pie a que pueda decir lo que ella desee. 


Con ello, reafirmamos su autoestima y ayuda a ver que esperar para hablar no es un problema. Cada uno tiene su turno.



3. Explicar el por qué debemos esperar.


Esta, para nosotros, es difícil. Imaginaos la situación: Estar en la consulta del doctor para entrar. Que haya tres o cuatro personas delante de nosotros. 


Ellos pueden desesperarse porque quieren entrar ya, para poder marcharse a jugar, al parque, a casa o con los amigos. 




Debemos, calmadamente, explicarle que tenemos un turno y que nos toca esperar. Que está genial cuando llegas a un sitio y puedes entrar, pero que otras veces, debemos aguardar a que nos toque y para ello, debemos ser pacientes.


Al principio no lo entienden y por ello, debemos explicárselo todas las veces que haga falta. 


Nosotros hemos recurrido al... mientras espero me doy un paseo. Pasearte por la planta y distraerte, es la mejor opción.



4. Las cosas no se exigen, se piden educadamente.


Esto es algo que trabajamos día a día con la peque. Muchas veces está sentada en el sofá, viendo la tele, o está en su habitación jugando y te dice: Quiero agua ahora. 


Hemos tomado medidas ante esto. Primero no le hacemos caso cuando nos lo dice la primera vez. Si vemos que insiste y sigue exigiendo y no pidiendo, le decimos que no es la manera correcta. Si insiste, dejamos de contestar para que vea que esto no debe ser la tónica normal de la casa. 


Si finalmente, ella misma nos dice, por favor, me traes un vaso de agua, se lo damos y termina dando siempre las gracias.


Creo que la educación y la paciencia van de la mano y deben aprender de pequeños lo importante que es.



5. Cumplir siempre lo que le decimos.


En casa no se hacen promesas vacías y por ello, si la peque me dice: Mamá, quiero jugar contigo ahora al tragabolas, pero estoy haciendo la comida, yo misma le digo: Ahora no puedo cariño. Puedes jugar con papá, si quieres que esté mamá, podemos jugar después de comer. 


Muchas veces esto lleva a enfado. Pero intento explicarle el por qué no puedo en ese momento y si le prometo jugar después de comer. Significa que después de comer, jugaremos al tragabolas. 



Tenemos que ser conscientes que ellos aprenden día a día. Son esponjas y por ello, necesitamos que entiendan que la paciencia es parte importante. 

Por ello, nosotros hemos seguido estos tips y, por ahora, nos han ido funcionando. La peque poco a poco va aprendiendo lo que es la paciencia y a nosotros nos va bien, para también recordar que no podemos exigir a un niño ser paciente si nosotros mimos no lo somos.


martes, 20 de noviembre de 2018

¿PARA CUANDO BRAGUITAS DE SUPERHEROES?


Este post tenía la finalidad de explicar el problema que tengo cuando voy con la peque a las tiendas. Era una llamada, a ciertas marcas, para pedir que por favor, ciertos productos estén en las dos secciones o que haya una sección unisex, ¿Por qué las camisetas con superheroes son para los niños y las que están llenas de purpurina y princesas en la de niñas? ¿Por qué los mensajes en las camisetas de los niños es de superheroe, de campeón... y de las niñas de princesas, guapas y que el aspecto es lo más importante?

Seguimos midiendo a una mujer por su aspecto y no por lo que la persona (sea hombre o mujer) pueda darnos y muchas veces estos prejuicios hacen que nosotras partamos con desventaja.

En fin, iba a hablar de esto e iba a desahogarme, pero pasó algo, algo que me tuvo, durante unos días algo tocada.

Como sabéis, la peque es una niña que tiene su propio carácter y nosotros, como padres, pensamos que lo que debemos hacer es ayudar a la peque. Enseñarle que su carácter, su forma de ser es suyo y que nadie puede cambiar esto. Porque hay gente muy cruel que se siente superior haciendo que los demás se sientan inferiores y deseo enseñar a mi hija a defenderse siempre.

Nos gusta enseñar a nuestra hija a ser independiente, a tener su propio pensamiento a defender todo aquello en lo que cree. Por eso, desde bien pequeña, viendo esta personalidad tan marcada empezamos a dejar ciertas cuestiones a su alcance. 

No somos padres que imponemos algo porque sí o porque la sociedad así lo marca. Vemos lo que realmente puede ser coherente y le enseñamos a tomar sus propias decisiones, pero como digo, no a imponer

Entre estas cosas está su forma de vestir. Cuando era un bebé, la vestíamos a nuestro gusto, pero pronto empezó a sentir que habían prendas que no eran de su agrado, ni colores que le gustaran. Así que pronto empezó a decir que no a los vestidos. 


Sinceramente, yo al principio se los ponía y le decía que debía hacerlo. Pero un día me planté y me dije... ¿por qué ponerle algo que no quiere, con lo que no se siente a gusto, para que todo el mundo la vea y diga lo guapa que está? Como madre yo la veo guapa de todas las maneras, pero me dio rabia pensar en como tenemos tan arraigado el hecho de que nos vean bien, de la aprobación del resto. 

Yo he sido una niña que le ha dado mucha importancia a lo que los demás decían o pensaban de mi. Nunca estuve bien conmigo misma, porque siempre me miraba con los ojos de los demás. Y cuando nació Carlota todo eso cambió.

Empecé a ver que lo que los demás dijeran de mi me importaba muy poco. Desde el momento en que te conviertes en madre, los opinólogos y las personas que desean decir la suya para sentirse superiores crece, con lo que decidí que no podía estar supeditada a todos los comentarios. Hemos tomado ciertas decisiones que no han sido bien vistas, tanto por familiares directos como por gente que no tenían nada que ver. El hecho de portear, dar el pecho más de 6 meses o de hacer colecho fueron temas que se tocaba casi siempre y tenía que oír lo mal que lo estaba haciendo como madre por tomar ese tipo de decisiones, si en ese momento hubiera dejado que los comentarios me afectasen, hubiera cambiado mi forma de criar, para hacer todo por complacencia de gente que casi ni nos conoce.

Así que decidí que quería enseñarle, desde bien pequeña, que tomara la decisión que tomara, siempre tendría a alguien que le diría lo contrario y que intentaría que se sintiera mal, pero lo que ella tiene que tener claro es:


- Cada decisión que se toma, te lleva a una consecuencia y debes asumir esa consecuencia.

- Si tomas decisiones que los demás no vean del todo bien, tendrás que ser fuerte y siempre tener claro que la decisión tomada es la que quieres.

- No dejarte influenciar, nunca, por lo que los demás digan o piensen, para agradar o simplemente para encajar.


Como digo, el vestirse como se sienta más cómoda, es una de las primeras cosas que ella es la que toma la última decisión. Así que los vestidos siempre han quedado relegados a la última posición, siempre ganando las camisetas y los pantalones. Ganando los colores, azul, rojo o verde, mucho antes que el amarillo o naranja y por supuesto, mucho antes que el rosa, color que no le gusta nada. (Si se pone vestido, este debe llevar bolsillos y debe poder ponerse las bambas).

Otra decisión que ha tomado ella y que nosotros hemos acompañado es la del corte de pelo. Hasta que no lo pidió, ella ha ido con el pelo largo o media melena, pero un día me miró y me dijo: mami, quiero el pelo como tu.


De todo es bien sabido que las niñas quieren parecerse a sus madres y ella no iba a ser menos, pero antes de que se cortara el pelo quería que tuviera claro que es lo que iba a pasar. Así que le pregunté si realmente quería cortarlo, porque aunque el pelo crece, si se veía rara o no le gustaba íbamos a tener un dramón. Así que después de sentarnos, hablar con ella, hacerle entender que era un cambio y sentir que ella estaba segura de sí misma, fuimos a la pelu y corte al canto. La verdad es que a mi me da igual que lleve el pelo largo, medio o corto. La veré preciosa SIEMPRE.

Entonces aquí llega el problema. No lleva vestidos, no le gusta el color rosa, no le gustan las princesas (esto ya lo he explicado mil veces), a ella le encantan los superheroes. No se pone zapatos, porque prefiere las bambas y lleva el pelo corto. 

Así que no es la primera, ni la última vez, que yendo por la calle se oye el comentario: mira que niño tan guapo, o que gracioso, o algo por el estilo. Si mi hija lo oye no se corta un pelo y les dice que es una niña y tampoco es la primera vez, que ella misma coge sus braguitas y las saca por encima del pantalón para constatarles que es una niña.

Así es ella.

Nunca le ha importado que la gente le dijera eso. Y por ello les contesta y sigue adelante. Pero hace unas semanas sí le molestó y le dolió. Fue precisamente, porque esa persona, la llamó niño, por reírse un rato, sabiendo que se enfadaría. La llamó niño, para seguir con la broma de otro niño que la había llamado bebé. La llamó niño porque quería hacer daño y lo consiguió. 

Cuando la madre de dicho niño se enteró, lo primero que le dijo a su hijo fue que pidiera perdón y después estuvo hablando con él. El niño, mucho más mayor que la peque, se justificó con que lleva el pelo corto y viste con vaqueros. La madre, que también lleva el pelo corto y llevaba vaqueros, le preguntó si él pensaba que ella era un niño, por lo mismo. A lo que el niño le contestó: no mamá, se sabe que tu eres una niña, porque tienes tetas (oye, y tan ancho se quedó el chaval).

Si lo piensas friamente, es una chiquillada. ¿O no?. Todos pensamos que esto es una trastada y que el niño no volverá a hacerlo, o simplemente se dejó llevar. Pero así empiezan los niños a meterse unos con otros. Así empiezan los acosos y al final, los padres nos tiramos las manos a la cabeza por pensar que eso no nos pasará y nos está pasando, cada vez, más pronto.

Somos una sociedad que para algunas cosas estamos muy avanzada, pero para otras, parece que todavía vivamos en la edad media o incluso en la edad de piedra. Cuando se habla de cosas guays como ser progres, somos los primeros que nos levantamos y decimos, Eh!!! que yo soy progre, porque no me importa X cosa. Pero, ¿eso realmente es verdad?

Porque sí, queda genial decir estas cosas, pero en realidad, cuando vemos algo diferente, una persona que se sale de norma preestablecida tenemos (o creamos) un problema. No nos gusta ver esa diferencia, no nos interesa ver esa diferencia y por ello, hacemos comentarios hirientes o jocosos para hacer sentir mal a esa persona que es diferente, que le gusta ser diferente y que no se ha metido con nadie, simplemente le gusta su individualidad


Lo peor de todo es que como padres, debemos educar a nuestros hijos basándonos en el respeto y haciéndoles ver que las diferencias no son malas. Al contrario, le dan ese toque especial que nos hace abrir la mente. Pero aún seguimos con los prejuicios tanto en la ropa, como en el pelo, como en separar a los niños y las niñas de todos los ámbitos.

No será la primera vez que oigamos que un padre no deja que su hijo juegue con muñecas o a las cocinas. O que una madre no deja que su hija se tire en el suelo con otros niños para jugar con coches o juegue a fútbol.

Tenemos que dejar que ellos empiecen a tomar decisiones. Debemos acompañarlos, apoyarlos y enseñarles que cada decisión tomada te llevará a una consecuencia. Y que si ellos son felices siendo como son, sin hacer daño a nadie, que sean así, que luchen por lo que crean.

Debemos callarnos y pensar antes de hablar. 
Es verdad que muchas veces, por despiste o porque no nos fijamos lo suficiente, podemos equivocarnos y a una niña llamarla niño o a un niño llamarlo niña (porque un niño lleve el pelo más largo de lo normal), pero si ese niño o niña os contestan diciendo que estáis equivocados, POR FAVOR!!!! Detrás de ese comentario, que no venga uno vuestro diciendo:
Es que con el pelo largo estarías más guapa. Es que con vestido sabría que eres una niña. Es que si llevas el pelo largo como una niña pues es lo que pareces, a ver si te lo cortas. Es que ese color es de niña. Es que esa camiseta es para niños,... 

Todas estas frases las he oído. Todas estas frases me han reconcomido. Todas estas frases me han dado ganas de decir: Oye! que calladit@ estás más guap@, porque ahí está el prejuicio de que lo diferente nos da miedo y todos debemos ser iguales y que nadie destaque. 

Si no estás seguro de si es niño o niña, ¿por qué no te presentas y le preguntas su nombre? El niño o la niña, te lo agradecerá.

Enseñemos a nuestros hijos a no tener prejuicios ante lo desconocido o lo diferente. Enseñemos a nuestros hijos a ser fuertes, valientes, independientes. A saber tomar decisiones, a poder defenderse en todo momento con la fuerza de la palabra, sin llegar a pelearse, sin llegar al insulto, simplemente, defendiendo aquello en lo que creen o con lo que se sienten a gusto.

¿LO HACEMOS?

miércoles, 12 de septiembre de 2018

¿LAS NORMAS ESTÁN PARA CUMPLIRLAS?

¡Hola mi gente!

Y llegó el momento de la rutina. De los horarios. De la vuelta al cole. 

Después de unas vacaciones, mas que merecidas, los peques deben volver a su vida diaria, como sus padres y sinceramente, la mía ya lo reclamaba desde hace tiempo. 

La semana pasada, por motivo de la vuelta al cole, tuvimos la reunión con las nuevas profesoras del curso, la coordinadora y la directora. Estuvimos más de hora y media con ellas, donde nos hablaron del nuevo proyecto del cole, nos dijeron a la clase que iría cada niño, con qué profe, qué teníamos que llevar,...


En medio de esta reunión hubo un momento donde las profesoras nos hicieron especial hincapié en una cuestión. La ropa.
La ropa, menos el día de sonido y movimiento (que es como la clase de gimnasia), es totalmente libre, por lo que los padres y los niños pueden hacer y deshacer a su antojo, pero hasta cierto límite. Las profesoras nos pidieron que los niños llevaran ropa cómoda y pidieron EXPRESAMENTE, a los papás y mamás de las niñas que eso lo hiciéramos correctamente.

Una de las profesoras nos dijo que los petos vaqueros son muy bonitos, pero este año, los niños van a ir solos al baño, por lo que los petos molestan y las niñas, muchas veces no saben cómo quitárselos. También nos dijeron, nada de diademas con orejas o purpurina. Por supuesto pueden ir con vestidos o faldas, pero que sean cómodas. 

Otra de las profesoras también nos comentó: Por favor, sabemos que hay una clase que tiene dos días seguidos sonido y movimiento y deben traer el chándal del cole, no vale ponerles una falda de tutú por encima a las niñas, porque así entorpecen las actividades del día.
Todos los padres y madres empezamos a reír. Yo sinceramente, por dentro pensé... Una cosa buena que tiene mi peque. Odia las faldas, los vestidos y se ha cortado el pelo. No tengo ningún problema en que se ponga camisetas y pantalones. Además siempre va con bambas, porque así está más cómoda, según ella. Los padres y madres de las niñas que se quieren poner estos accesorios, o vestidos, tienen una ardua tarea. Pero las profes lo dejaron claro, NADA DE ROPA INCÓMODA, solo porque las niñas vayan como princesitas.

Después estuvimos hablando de otros temas. Uno de ellos, sale cada año. Los piojos. Hablaron sobre cómo tratar el tema. Si un niño tiene piojos, deben hacer el tratamiento y quedarse 24 horas en casa. Es una recomendación desde Sanitat y en el colegio se pide que se cumpla esta norma. Igual que esta, está la de que si un niño amanece con gripe, fiebre,... debe quedarse en casa el tiempo que dicte el pediatra.

En ese momento, las caras sonrientes de muchos padres se volvieron serias. Uno de los padres se levantó y preguntó (tema piojos) qué dónde salía que el niño tenía que quedarse 24 horas en casa después del tratamiento. Una profesora le dijo que era una recomendación de Sanidad y él mismo respondió: es una recomendación. No es la ley. Y se sentó. La profesora  (supongo que cansada de estas situaciones) dijo: Es verdad, no es la ley. Pero debería serlo. Muchos padres siguen las normas establecidas en el colegio. Sabemos que para los padres que trabajáis fuera de casa es un problema, pero nosotras, las profesoras y los niños que no están enfermos o no han cogido piojos, no tenemos la culpa de ello. Sabemos que muchos de vosotros, cuando vuestro hijo tiene fiebre, le enchufáis el apiretal, los dejáis con nosotras y rezais para que no os llamemos de que se ha puesto peor. Pero las normas están para cumplirlas y por RESPETO a esos padres que sí las cumplen, tendríamos que cumplirlas todos y cada uno de nosotros. Os guste o no y por ello, este año, nos hemos planteado el ser más duras en este aspecto.

Estuve a punto de levantarme y ponerme a aplaudir.

Os seré totalmente sincera. Nosotros trabajamos, los dos, fuera de casa. Nuestros horarios no son del todo compatibles con el colegio, pero hacemos malabarismos y no es la primera vez que mi marido se pide un día personal por quedarse con la niña. Y sí, también nos ha tocado quedarnos una semana en casa con ella, porque está con bronquitis y no la dejan salir en 5 o 6 días. Sé que en muchos trabajos, el pedir salir antes, el pedir llegar tarde o el pedir un día porque tu hijo no se encuentra bien está mal visto. Gracias a la NO CONCILIACIÓN que tenemos en este país. Pero la profesora tenía razon. RESPETO A LOS PADRES QUE SÍ CUMPLEN LAS NORMAS. 

Todo esto me hizo pensar... Nosotros ponemos normas a nuestros hijos. Nuestros hijos aprenden con el ejemplo. El ejemplo que les damos si nosotros no cumplimos estas simples normas es la siguiente: No tengo porque seguir las normas, si no quiero. 
En el colegio donde va mi hija hay muchos padres trabajadores. Conocemos un caso, en el que el niño hace permanencia por la mañana (es decir, entra a las 8) y sale a las 6 cada día (porque lo apuntan a extraescolares) porque no les queda otra por los horarios. Pero también tenemos padres y madres que trabajan desde casa. Y algunos padres y/o madres que no trabajan. Pues la mayoría de los padres que no cumplen estas normas, no son los que tienen trabajo fuera de casa (que algunos los hay) son los que trabajan desde casa o no tienen trabajo. Lo sabemos gracias a los grupos de whatsapp, lo sabemos porque en el cole todo se sabe (que los cotilleos están a la orden del día). 

No sé qué pensáis vosotr@s de todo este tema. Me gustaría saberlo. ¿Sois de los que cumplen las normas del cole? ¿O no?

 

martes, 26 de junio de 2018

GRACIAS POR ESTE GRAN CURSO

Llevo días pensando en ello. Desde la merienda de despedida.

Tuvimos la gran suerte de encontrar un colegio que se adapta a nuestras necesidades, como padres y a las necesidades de nuestra hija. Desde el primer momento que busqué la información vi que el cole nos iba a gustar y lo mejor era que podía empezar desde la guardería. Así que nos venía que ni pintado. 

Unas semanas más tarde conocí a una chica que me habló de ese cole y es que ella trabaja allí. Casualidades del destino. Fue conocerla, saber que estaba allí y freírla a preguntas!! jajaja. Pero fue super amable y ella fue la que me ayudó a dar el paso. Iba a ser el cole elegido.

Empezó, como he dicho, en la guardería, unas pocas horas, solo tres, para empezar a estar bien y conocer el ambiente. Pasó así 6 meses, pues empezó en enero. Al año siguiente pensamos que ya era hora de apuntarla mediodía. Pensamos que no necesitaba todo el día, pero que le iba bien estar allí por la mañana, con sus compañeros e incluso comer en el cole. Lo bueno de la guardería es que puedes llevarla unas pocas horas, todo el día o mediodía. Tu eliges.

Ese año, en la guardería fue... MARAVILLOSO y fue el momento de conocer al equipo humano que trabaja allí. Porque sí, está genial conocer la metodología del colegio y saber que siguen algo que te gusta y que compartes, pero conocer a las personas que pasan más horas con tu hija, cuidándola, enseñándola,... no tiene precio y encima LA GRAN SUERTE, no es que las demás no sean fantásticas, que me constan que sí, pero sí, hemos tenido la gran suerte de tener, durante dos años a dos profesoras que nos han robado el corazón y que la peque ha adorado desde el primer momento.

O, su maestra de la guardería, tenía una paciencia infinita y siempre que podía me quedaba un ratito para preguntarle cómo le había ido el día a la peque. Y ese año de guardería tuvimos la sorpresa de que otra persona, la chica que conocí se reincorporó después de un breve tiempo, por su también maternidad y un día, PAM! recibo un mensaje, mira con quien estoy. ¿Sabéis cómo me sentí? Aliviada. Porque la conocía, porque confiaba (y confío) en ella. Porque me parece una chica maravillosa, porque estoy deseando que vuelva al cole, porque hará a los más peques muy felices.


Este año, la peque ha empezado lo que todos conocemos como Parvulario. En el colegio de la peque es MOPI3, una iniciativa educativa que a mi me encantaba y que este año ha enamorado al padre (creo que os expliqué por aquí el día que vino de la reunión de los papis donde explicaron todo los que se hacía).

Y este año no quiero dejar de despedirme de la profe que ha tenido la peque y del curso en general.

Cuando estuvimos en la presentación del curso, conocimos a las que serían las profesoras de las clases de P3. Allí vi a B, la que sería la maestra de la peque. Fue verla y pensar... me gusta...

Querida B, quiero darte las gracias. Sé que es tu trabajo estar con los peques día a día. Sé que lo haces con gusto y que sabes que todos te adoran. 
Tenía miedo al cambio, pasar de la guardería al cole siempre es un paso. Pero tu has hecho que tanto nosotros como la peque ni nos demos cuenta.

Sabes que la peque te adora. Solo hay que escuchar como habla de ti. Siempre con una sonrisa de oreja a oreja. Le brillan los ojos. 

Eres una persona maravillosa que piensa en ellos y que los cuida como la que más. Junto a ti R ha sido otra persona a la que la peque tiene en sus pensamientos. Que sepáis que quiere invitaros a su cumpleaños para que vengáis a ver los animales con nosotros. 

Cuando la peque se ponía mala era un drama de los grandes. El no poder ir al cole, para ella era una de las peores cosas que le podía pasar. No podía estar con sus amigos y no podía estar contigo. Sinceramente, nunca había visto a nadie que lo pasara tan mal por poderse quedar en casa jugando y eso hace que nosotros pensemos en lo bien que están y lo genial que lo hacéis.

Confío plenamente en vosotras. Confío plenamente en el cole y tanto es así, que aunque el casal es algo caro para mi gusto, no hemos dudado en apuntarla para que siga ahí y con unos monitores, que según me han contado, han hecho maravillas el primer día.

Así que solo me queda decir GRACIAS. GRACIAS A TODOS LOS QUE ESTÁIS EN EL COLE. GRACIAS POR HACER POSIBLE UNA INICIATIVA EDUCATIVA TAN BUENA QUE A LOS CHICOS LES GUSTA Y APRENDEN DÍA A DÍA.

martes, 12 de junio de 2018

ACTOS VS CONSECUENCIAS. NUESTRA MANERA DE ENSEÑAR

Hoy vengo a tratar un tema que lleva tiempo rondándome la cabeza. 

Desde que nació la peque me prometí a mi misma que una cosa que nunca haría sería pegarle "para enseñar". Porque a mi me lo han hecho y de enseñar, no enseña nada. Simplemente temes a la persona que lo ha hecho.

Y con esto dejo claro una cosa. NO ME PEGABAN A MENUDO, NO ME PEGABAN PALIZAS. Pero un cachete me he llevado, en cara y boca, alguna que otra vez cuando era pequeña.

También me castigaban. Sobre todo de cara a la pared. Ahora nos reímos. Pero me ponían de cara a la pared, con la tele detrás y con los dibujos puestos, una crueldad para una niña pequeña.

¿Qué aprendí con esto? Nada. Aprendí a tener miedo a uno de mis progenitores cuando era pequeña. Aprendí a no hacer o decir, delante del otro ciertas cosas para que no hubiera castigo, pero nunca aprendí que un acto lleva a una consecuencia, eso, simplemente lo aprendí de mayor y me di con unas cuantas piedras al crecer.

Por eso, mi medio limón y yo hemos hablado largo y tendido del tema. No creemos en la bofetada, no creemos en el castigo de cara a la pared o el rincón de pensar. Somos más lógicos, somos de los que nos gusta hablar, razonar, pero sobre todo enseñar que el acto puede llevarle a una consecuencia que no le gusta.

Y también dejo claro una cosa. En nuestra casa existen normas y reglas que todos debemos cumplir. La peque tiene unos límites puestos y aunque intente sobre pasarlos nosotros nunca hemos dejado que haga lo que le venga en gana.

Sí, para mi lo importante es que tenga una crianza positiva, pero no una crianza happy flower donde todo vale. No es lo mismo y la persona que lo crea está muy equivocada.



La peque está a unas pocas semanas de cumplir cuatro años. Lo que esto significa es que estamos en "constante batalla" en ciertos momentos. Está desarrollando su personalidad (que desde ahora os digo que será fuerte y batallera), lo que muchas veces nos toma un pulso para saber hasta donde llegamos. Aquí es donde mi medio limón y yo no estamos del todo de acuerdo. 

Él deja que la peque se le suba un poco a la parra, deja pasar ciertas cosas y ciertos actos que yo no le dejo. No me parecen bien y pienso que si le dejamos en unas cosas ella pensará, y en esto por qué no? Así que mejor tener unos límites ya marcados. Y parece ser que el papi se ha dado cuenta que no todo puede ser bueno y que nuestra responsabilidad también es marcar unos límites y enseñar a nuestra hija qué es lo que puede pasar.

Así que como digo, le enseñamos que cada acto tiene una consecuencia. Por ejemplo: La peque tiene mil millones de juguetes, así que no le da valor a lo que tiene. Algo que no quiero que pase y por lo que estoy empezando a hacer el uso de la rueda de los jueguetes. Es decir, los juguetes, cada X tiempo van rotando, unos se van a la caja y otros salen. 
¿Qué pasa con la peque y sus juguetes? Que no los cuida. Y ya le ha pasado y ha aprendido. Si un juguete se rompe, se tira y si se tira no se volverá a comprar. Una cosa es que se rompa de viejo, como le pasó con la jirafa sophie. Pero otra muy distinta es que ella misma no cuide de ellos y por ello se rompan.

Otro ejemplo. Estas navidades, los Reyes Magos le trajeron 25 botes de plastilina, en una caja en forma de camión. Plastilina de todos los colores. Ella puede jugar en su mesa de juegos. Y siempre le avisé que si no hacía uso adecuado de la plastilina tendría que quitársela. 
Un día decidió que la plastilina (después de avisarle que esas cosas no se podían hacer) la podía pegar en la pared. Y sin más, vino a nuestra habitación y pegó la plastilina allí. La pared quedó sucia y tal y como yo le advertí la plastilina se ha guardado. Ahora la pide y ya le he dicho que cuando vea que es responsable con sus cosas y con lo que hay en la casa, podrá volver a tener su plastilina.


Ella tiene que aprender que no siempre se saldrá con la suya. Que la vida no es justa muchas veces. Y debe responsabilizarse de sus actos. Por ello, su padre y yo le aconsejamos, le advertimos y dejamos que ella tome su decisión y por su puesto, ella entiende que sus actos lleva a consecuencias que a veces no le gustan. ¿Se frustra? Por supuesto, pero también aprende.

Otro día os hablaré de la importancia, en nuestra casa de tomar decisiones por uno mismo. 

Pero por ahora os dejo con esta pregunta: ¿Cómo lo hacéis en vuestra casa? me gusta saber diferentes puntos de vista para poder comparar y ver cuál es la mejor opción para nuestra familia.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

REUNIÓN PEDAGOGICA EN EL COLE

Hace unas semanas me aventuraba a hablar sobre la clase de la peque y lo contenta que estaba por el cole que habíamos escogido. Mi medio limón fue a la reunión trimestral que la profe tiene con cada uno de los padres y salió contento.
Una semana más tarde tocaba el momento de una nueva reunión. Esta vez era una reunión pedagógica con todos los padres que quisieran ir y ser informados de lo que hacen nuestros peques en clase día a día. 
Como la reunión era a las 17.30, volvió a ir él, ya que a mi me tocaba trabajar, pero después de todo lo que me contó, a la siguiente pido salir antes y poder asistir.

Os diré que si de la reunión trimestral salió contento de esta, salió encantado. Tanto es así que lo primero que me dijo fue: no quiero que por nada del mundo nuestra hija vaya a otro colegio. Estoy enamorado y sí tenías razón al insistir en este cole. Me encanta que me dé la razón. 

Vamos al lío. Las profesoras estuvieron contando todo aquello que los peques hacen cada día y nosotros pensando que se pasaban el día jugando y pintando, pues no, hacen mucho más y sobre todo, les enseñan unos valores que en casa reforzamos día a día. 

Cada día al llegar a clase, los niños se sientan delante de una pantalla donde les ponen un vídeo de una ranita. Este vídeo tiene la función de relajarlos y tenerlos atentos durante unos pocos minutos. Después del vídeo, las profesoras les explican qué es lo que van a hacer ese día, pues cada día tienen un planning diferente. 
Por ejemplo, un día es el día de las matemáticas. Cuando mi medio limón me dijo que les enseñaban con solo tres años pensé, en serio?? Pero la manera de enseñar, con juegos, acertijos,... les ayuda a aprender y que les guste. Saben contar hasta 100. Les dan plantillas de números y la maestra dice uno de los números que sale y ellos deben saber cuál es. También hacen pequeñas cuentas, como por ejemplo, si Juanito tiene dos zapatos, pero su perro se come uno, cuántos le quedan? Entonces deben hacer el: piensa (se tocan la cabeza como si pensaran), esconde (ponen la mano detrás de la espalda con el número correcto de dedos) y enseña (todos sacan su respuesta). 
Otro día lo tienen para las ciencias naturales. Y ese día la profesora les habla de diversos temas. Ahora están con el otoño. Donde aprenden sobre los árboles, los cambios de temperatura, hablan del sol, la lluvia,... La peque está en la clase arco iris, así que un día fue sobre el arco iris, cuando sale, el porque de los colores,...
Inglés. Les enseñan los colores, los dias de la semana, ahora están aprendiendo las estaciones.
Otro día, uno que me gusta mucho, es el día de los besos y abrazos. Ese día, los peques deben mostrar siempre sus sentimientos. Decir como se sienten, abrazarse y darse besos (yo sé que la peque le encanta porque siempre me da abrazos y me da las gracias y besos cuando es feliz) y si está enfadada te lo dice y te cuenta el porqué, algo que nos ayuda a saber porque se comporta de cierta manera en algunos momentos.
Otro día hacen psicomotricidad y para ello, tienen un gimnasio enorme donde tienen piedras para pasar por encima, tipo trekking, unos arcos para sortearlos y muchas cosas más. Además de un patio donde tienen un arenero, un tobogán, ....
También tienen un huerto y ahí les enseñan a plantar y cuidar de la naturaleza. En el huerto tienen plantados, tomates, lechugas, ....
Y un teatro, donde se reunen todos y allí hacen diferentes obras, por ejemplo esta última vez hicieron los tres cerditos. Aunque cuando le tocó a la peque no estaba contenta porque quería ser el lobo feroz y le tocó ser uno de los cerditos.
Están aprendiendo a escribir su nombre y desde hace algunos días, la peque sabe decirnos si está escrito su nombre. Les dan plantillas para seguir las letras, pintar, o poner pegatinas.
Nos entregarán, a los padres una maletita de plástico donde tenemos que poner cositas desde que nació y todo junto con ella, porque luego tendrá que explicar lo que es cada cosa.
Y el rincón de los oficios. Donde les enseñan lo que hace un profesor, un médico, policía, bombero, y muchos más. 
También les enseñan religión pero desde un punto de vista de valor humano. Como ayudar a alguien que lo necesite, a aprender a compartir lo que tienen,...
Y cada día al marcharse les ponen otro vídeo y en él enseñan que cuando una persona se cae, tiene que levantarse y seguir su camino.
Aparte, la peque hace música como extraescolar, donde hacen juegos musicales, les enseñan canciones y a veces tocan instrumentos de percusión. 

Y todo esto nos hace ver, junto con que ella va muy feliz al cole, que hemos elegido correctamente. Nos hace estar tranquilos y contentos. 

¿Qué os a parecido?