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miércoles, 20 de septiembre de 2017

NUESTRA ENTRADA EN EL COLE DE LOS GRANDES

He querido esperar una semana para hablaros del principio en el cole de los grandes de la peque.

Han sido unos dias de cambios para la peque y no he podido estar con ella todo lo que me hubiera gustado. Más que nada, porque esta #malamadre no tiene un trabajo con horario conciliador. ¡Viva la no conciliación que vivimos much@s de nosotros!

Esta primera semana ha sido algo dura en los momentos de dejarla en el cole. Mi medio limón con una paciencia infinita se quedaba con ella el tiempo necesario, explicándole que en unas horas iríamos a buscarla. Porque una cosa buena que tiene y me tranquilizó es que los padres los dejamos y recogemos en clase. Digo que me deja más tranquila porque, por ejemplo Carlota con mucha gente se agobia muchísimo y eso hace que el cambio lo lleve peor. Tener a papá durante unos minutos con ella la tranquiliza y hace que sea más llevadero el momento de dejarla. Además la profe siempre va hasta donde se encuentren y le pregunta si quiere que papi se vaya para empezar a jugar y aunque el primer día preguntó si papá se podía quedar a jugar, a partir del siguiente ya decía que sí. Aunque algún puchero salía de su boquita. En el momento en que se iba, las profesoras se quedaban con ellas y aunque lloraba un poco, ellas con paciencia y sabiduría la calmaban. Después pasaba un buen día. Jugando con sus amigos (lo bueno de ir al mismo centro que en la guardería es que ya conoce a la mayoría de los niños de la clase), comiendo y durmiendo la siesta.

Cada día el mismo ritual y poco a poco ha ido viendo que no pasaba nada porque mami o papi no estuvieran con ella.
Sinceramente, conociendo a mi hija, sé que lo que peor ha llevado ha sido el cambio de las profesoras. Hemos tenido mucha suerte.
Recuerdo que el año pasado cuando conocí a la profesora de la escoleta, fue amor a primera vista. Tanto fue así, que siempre seguí sus consejos, ya no solo por ser la profesora de la peque, si no también como madre que ha pasado por algunos momentos como los nuestros.

Cuando conocí a las profesoras que iba a tener este año, me volvió a pasar. Conocerlas, hablar con ellas y saber que son grandes profesionales. ¡me encantaron! Y encima que me dijeran que tenemos a las mejores profes del curso, pues como que más. Pero como digo, Carlota no lo ha llevado del todo bien. Si yo estaba enamorada de su profe anterior, ella sentía verdadera devoción y es que días antes de empezar el cole me decía que tenía taaaantas ganas de volver a verla.
Su padre y yo le explicábamos la verdad. Que Olga estaría en el cole, pero no en su clase. Que estaría con los nenes más pequeños y que ella ya era grande y tendría otras profes que jugarían con ella. Pero nada, el primer día, al no verla fue un verdadero drama y no poder estar con ella en ese momento tan duro, me supo muy mal.

Como digo, después de unos días iba mucho mejor y el viernes, por la mañana, además le di la gran noticia. Yo iría al cole a buscarla. Ese día, su padre me dijo que no había llorado y lo primero que dijo al entrar en clase es que mami iría a buscarla. Menuda fiesta montamos al vernos.

Unos dias después de empezar las clases, una de las profes estuvo hablando con mi medio limón. Le contó, que ellas también se habían enamorado de la peque. Que era una niña sensible y tan amable y siempre pidiendo por favor, dando las gracias y si hacía algo mal, pedía perdón sin problema. Me sentí tan sumamente orgullosa con aquellas palabras...

En el cole de la enana podíamos hacer una entrada poco a poco. Llevarla una mañana, hasta la hora de comer, que se quedara a comer y recogerla o, como hicimos nosotros: a boca jarro. Desde el primer día, todo el horario completo y parece que es lo que ha imperado en el cole. Conozco lo suficiente a mi hija para saber que si lo hacemos escalonadamente sería peor al final. Porque con lo poco que tolera ciertos tipos de cambios, si encima de una semana a otra se encuentra otro cambio, como que no. Así que decidimos todo el día y no me arrepiento, porque al final, sabemos que ha sido mejor para ella, aunque me hubiera gustado estar allí con ella algún día. Aunque mi medio limón siempre me decía: Cari, tu te hubieras hecho polvo al entrar al ver a los niños con sus mamás, llorando. Algunos, verdaderos dramas.

Llegó el fin de semana y ella la mar de feliz, porque hemos estado 48 horas juntas sin separarnos en ningún momento. Pero el domingo por la tarde el drama llamó a nuestra puerta. Al levantarse de la siesta, nos dijo: mami, no quiero ir al cole.
Como digo, nosotros no le mentimos. Así que me senté con ella y le conté que igual que mami tenía que ir a trabajar, ella tenía que ir al cole. Al principio se quejaba, pero luego cambio de actitud. Y me dijo, vale, voy al cole, pero luego cuando llegues jugamos juntas???

Aixxx, pues claro!!! Le dije que podríamos ir a dar un paseo. Podríamos jugar en casa con sus muñecos y que le daría muchos abrazos y besitos. Eso nunca falta y es que de un tiempo a esta parte he notado muchos cambios en ella. Mi bebé se ha ido y tengo una pequeña mujercita de armas tomar, que no lleva bien los cambios, pero poco a poco los supera. Sin prisa, pero sin pausa, como siempre digo y es que es una niña constante.

El martes empezó con su primera extraescolar. No sé si estaba más nerviosa yo o la peque y es que otra cosa que me enamora del cole donde va es la oferta musical. No es un cole con las típicas extraescolares, solo de deporte, que las tiene. Si no que también tienen una gran oferta de música, danza, teatro musical. Como digo: IN LOVE TOTAL!!! 

Este año son juegos musicales, por supuesto no la vamos a apuntar si a ella no le gusta, pero como ya tiene instrumentos en casa y siempre trastea con ellos, pensamos que sería una buena extraescolar, hacer algo diferente en el cole, con algunos de sus amiguitos y a final de curso, enseñarnos lo que ha aprendido. 

Los comienzos son difíciles y ella los cambios, dependiendo de cuáles, no los lleva del todo bien. Por suerte, se ha ido adaptando y estos días, aunque solloza cuando el papi se va, se queda algo más tranquila. Incluso el lunes tuvo un gran día, porque había lentejas y pollo para comer. En el cole se quedaron a cuadros, pues la primera semana comió algo mal. No me gusta esto, esto tampoco y ellas, siendo el principio no querían obligar y les dejaban un poco. Pero cuando vio que había lentejas saltó de la alegría, incluso pidió más. jajajaja. Se cree que es como en casa.

Y como lo hizo tan bien y estaba tan contenta, papi y mami le prepararon la cena sorpresa. Su plato favorito: SOPA!!!! con caldo casero 100%, que un día traeré, porque estas cosas de siempre no tenemos que perderlas.

¿Os explico algo genial? Ayer martes hizo su primera extraescolar y salió encantada. Tanto es así  que cuando el papi fue a buscarla no quería marcharse. Parece que hemos dado en el clavo con la clase de juegos musicales y es que la conocemos lo suficiente como para saber que iba a ser todo un acierto apuntarla.

¿Cómo les ha ido a vuestros peques? ¿Hacen adaptación o a bocajarro como nosotros?

viernes, 16 de septiembre de 2016

NUESTRA ADAPTACIÓN A LA GUARDERÍA

Una semana y un día. Eso es lo que nos separa del primer día de guardería de la peque de la casa a hoy.

¿Qué ha pasado en estos días? Pues sencillo. Que nos ha dado una lección a todos los adultos.
Una semana antes de empezar la guardería todos estábamos bastante nerviosos. El curso pasado no lo llevó nada bien (post aquí) y es que eso de separarse de sus abuelos no le gustó mucho. Solo iba tres horas por la tarde y tampoco interactuaba mucho con sus compañeros. Pero este año es diferente. Ahora va por las mañanas y se queda casi todo el día lectivo en la guardería. Unos días antes de empezar las clases tuve reunión con la que es su maestra. Y si os digo la verdad, ya todas las que conocía me gustaban y adoraba, pero conocí a este ángel que me dio paz y tranquilidad. De verdad, mil gracias por la paciencia, por el amor y la comprensión que todas tenéis hacia los más peques.

Ahora, al ir por la mañana papi la lleva cada día. Se levantan, juegan, desayunan, se visten y a la guardería. Dan un pequeño paseo de camino y cuando llega a la clase ni mu. El primer día lloró un poquito, nada, según su padre dos lágrimas cayeron por su carita, pero al rato se le había pasado. El problema es que se contagia de los otros niños que sí lloran más y es que la peque es muy solidaria. Al día siguiente, simplemente se cogió de la pierna de su padre, no quería que se fuera, pero en un despiste, cuando estaba jugando con la profe, él que ya se había despedido se marchó. Muchos padres, los primeros días se quedaban mucho más rato con ellos, pero nosotros decidimos que si ella estaba bien, no teníamos que ir alargando la agonia.

El viernes fuimos a buscarla el papi y yo y es que es el único día que puedo ir. Hablé con la profesora y me dijo que todo estaba estupendamente, que la peque se portaba fenomenal. Normalmente, cuando el papi se va, se queda 5 minutos al lado de la profe, donde va ella, la peque le sigue (ella y otros tres más), pero pronto ve algún juguete o algún amigo (sí, ya ha hecho algún amiguito con el que interactuar) y se va a jugar sin problema.
La comida le va a días. Sé que ayer había lentejas estofadas de primero y tortilla de patata y cebolla de segundo. Sabía que con el primero no habría problema y sí, la peque, según me contaron en 3 minutos se zampó el plato. En cambio con el segundo hubo más problema.
Lo que nos explicó la maestra es que Carlota come bien, pero va lenta. Ella se toma su tiempo y si os digo la verdad no es nada preocupante, mas que nada porque yo era así antes de que naciera ella (ahora como deprisa y corriendo, pero porque si no, no puedo estar con ella y comiendo ya que a mi me gusta la comida que esté caliente, no fría). También tengo una amiga que cuando quedamos el grupo a comer. Podemos estar veinte minutos esperando que acabe y es que ella se toma su tiempo :)

Interactua más con sus compañeros. Según me ha explicado mi medio limón, cada día al llegar a clase, hay un niño que pregunta por ella al entrar. Se sienta junto a ella y se ponen a jugar. Cuando me lo contó me emocioné y es que me gusta saber que se relaciona con los otros nenes de la clase, ya que el curso pasado no tenía mucho tiempo de interactuar con ellos y estaba algo más apartada. 

Así que así estamos. Una semana y un día y puedo decir que esta adaptación ha sido un visto y no visto. Es verdad que cuando sabe que papi se tiene que marchar, se coge a su pierna y no quiere soltarse, pero le explican que luego vendrán los abuelos o mami a buscarle y entonces ya se queda tranquila y correteando por la clase. 

Así que sí, nos ha dado una lección. Todos preocupados por si le pasaba lo mismo del año anterior, por si no soportaba el tener que ir por las mañanas y no estar con el papi o los abuelos, pero no, reconozco que lo está llevando genial y los informes que nos llegan del cole son realmente buenos. Estoy feliz de saber que es así. Estoy tranquila porque la gente que allí trabaja son unas auténticas maravillas y como he dicho antes, les agradezco su paciencia.

¿Y vosotros qué tal? ¿Cómo lleváis el periodo de adaptación al cole?