miércoles, 22 de mayo de 2019

NOSOTROS PEDIMOS PACIENCIA. PERO ¿TENEMOS PACIENCIA?

Llevo unos días pensando en este tema. La paciencia y los niños


Sinceramente, yo no soy una persona muy paciente y soy de las de lo quiero ahora. Con el paso del tiempo, en muchos aspectos de mi vida, he aceptado que no todo es aquí y ahora y me aguanto mi propia impaciencia. Eso no quita que por dentro siga pensando, ¿cuándo llegará? ¿Será ahora? ¿No quiero esperar?


Desde que nació la peque, mi paciencia ha ido en aumento. Sinceramente, con su nacimiento, mi vida dio un gran giro y entre otras muchas cosas, tuve que decidir el ser más paciente, sobre todo con ella. 


Y ahora es cuando viene mi pregunta...
¿Si nosotros no somos del todo pacientes, por qué les exigimos paciencia a ellos sin ni siquiera darles herramientas para aprender?


Nosotros somos el ejemplo para ellos. Se ven reflejados en nosotros y nuestros actos. De ahí que siempre se diga, que se debe predicar con el ejemplo, porque ellos nos imitan. Así que si nosotros no somos pacientes, no puedes exigirle a un niño pequeño, que no entiende el paso del tiempo, que sea paciente.


La impaciencia y el querer todo ya, es propio de los más pequeños de la casa. Los niños pequeños viven en el ahora. Ellos no distinguen entre el hoy, mañana o pasado mañana. No saben que cuando les decimos, espera un momento, ese momento, pueden ser dos minutos, para ellos eso es un mundo.


Y si eso pasa es cuando aparece el temido berrinche. Para ellos, el esperar, es el "nunca va a llegar", por lo que se frustran y con la frustración llega el berrinche o exigir que les hagamos caso, que repitan mil veces quiero, ahora, necesito, ...






Por eso, nosotros debemos tener paciencia. Por eso, nosotros debemos enseñarles que no todo es aquí y ahora y en casa, es en lo que estamos ahora. En enseñar el paso del tiempo, la paciencia y la espera. 
 
 

Para ello, nos hemos armado de mucha paciencia e intentamos hacer entender este tipo de situaciones a la peque, de una forma gradual. Es muy fácil perder, momentáneamente, la paciencia con ellos, pero pensemos que les estamos ayudando para el futuro y por eso debemos ser cuidadosos con nuestras reacciones. Y con el aquí y ahora, que tenemos, muchas veces, los adultos en la boca.
 

No sé cuántas veces me habré encontrado con la misma situación:
Padres en corrillo, en una mesa, hablando, niños también en la mesa, nerviosos, queriendo moverse, hacer algo. Ellos pedirles paciencia y que jueguen, lean, pinten,... mientras esperan. Los niños se desesperan, los padres más y terminan todo enfadados y recriminando cosas que no son.



Nosotros estamos siguiendo pequeños trucos.


1. Enseñamos a entretenerse, en momentos puntuales. 

Cuando salimos, siempre llevamos una mochila con cosas para ella. Antes de salir de casa, se le pregunta siempre que desea llevar, que quepa en su mochila. Normalmente coje, coches, muñecos pequeños (los superzings últimamente van ganando la partida) y alguna cosa más suelta.


Cuando estamos en un sitio y parece que se aburre, reclama atención y sobre todo es el me quiero ir ahora o cuándo nos vamos, nosotros recurrimos a la mochila. Sacamos las cosas y le pedimos que juegue. Pero no lo hace sola. Mientras uno de nosotros está por la conversación de adultos, el otro, juega con ella. 

Nos vamos turnando y así, los dos también tenemos nuestro momento. 



2. Enseñarle a cuándo puede intervenir en una conversación. Es decir, no interrumpir cuando los demás están hablando.


En el cole te enseñan a levantar la mano para pedir permiso. Además levantas la mano para poder hablar. Mi hija lo tiene tan interiorizado que cuando quiere hablar con nosotros y ve que estamos hablando, levanta la mano y pide su vez para poder hablar.
Nosotros terminamos lo que estamos hablando y antes de que nadie diga nada, le damos pie a que pueda decir lo que ella desee. 


Con ello, reafirmamos su autoestima y ayuda a ver que esperar para hablar no es un problema. Cada uno tiene su turno.



3. Explicar el por qué debemos esperar.


Esta, para nosotros, es difícil. Imaginaos la situación: Estar en la consulta del doctor para entrar. Que haya tres o cuatro personas delante de nosotros. 


Ellos pueden desesperarse porque quieren entrar ya, para poder marcharse a jugar, al parque, a casa o con los amigos. 




Debemos, calmadamente, explicarle que tenemos un turno y que nos toca esperar. Que está genial cuando llegas a un sitio y puedes entrar, pero que otras veces, debemos aguardar a que nos toque y para ello, debemos ser pacientes.


Al principio no lo entienden y por ello, debemos explicárselo todas las veces que haga falta. 


Nosotros hemos recurrido al... mientras espero me doy un paseo. Pasearte por la planta y distraerte, es la mejor opción.



4. Las cosas no se exigen, se piden educadamente.


Esto es algo que trabajamos día a día con la peque. Muchas veces está sentada en el sofá, viendo la tele, o está en su habitación jugando y te dice: Quiero agua ahora. 


Hemos tomado medidas ante esto. Primero no le hacemos caso cuando nos lo dice la primera vez. Si vemos que insiste y sigue exigiendo y no pidiendo, le decimos que no es la manera correcta. Si insiste, dejamos de contestar para que vea que esto no debe ser la tónica normal de la casa. 


Si finalmente, ella misma nos dice, por favor, me traes un vaso de agua, se lo damos y termina dando siempre las gracias.


Creo que la educación y la paciencia van de la mano y deben aprender de pequeños lo importante que es.



5. Cumplir siempre lo que le decimos.


En casa no se hacen promesas vacías y por ello, si la peque me dice: Mamá, quiero jugar contigo ahora al tragabolas, pero estoy haciendo la comida, yo misma le digo: Ahora no puedo cariño. Puedes jugar con papá, si quieres que esté mamá, podemos jugar después de comer. 


Muchas veces esto lleva a enfado. Pero intento explicarle el por qué no puedo en ese momento y si le prometo jugar después de comer. Significa que después de comer, jugaremos al tragabolas. 



Tenemos que ser conscientes que ellos aprenden día a día. Son esponjas y por ello, necesitamos que entiendan que la paciencia es parte importante. 

Por ello, nosotros hemos seguido estos tips y, por ahora, nos han ido funcionando. La peque poco a poco va aprendiendo lo que es la paciencia y a nosotros nos va bien, para también recordar que no podemos exigir a un niño ser paciente si nosotros mimos no lo somos.


jueves, 16 de mayo de 2019

RESEÑA: 100 BESOS ANTES DE IR A DORMIR

Creo que una de las cosas que más ganas tengo de que aprenda la peque es a leer.

Nuestras vidas son algo frenéticas y tenemos poco tiempo para leer tranquilamente, mientras la vida pasa a nuestro alrededor, pero soy de las que creen que un buen libro te puede transportar a mundos maravilloso, aventuras fantásticas y pasar un rato realmente divertido.

Recuerdo que los veranos, eran mi momento de lectura. Le pedí a mis padres comprar libros del Barco de Vapor para llevarme al pueblo y las tardes me las pasaba leyendo en la cama, viviendo mil aventuras.

Por ello, no faltan nunca libros en casa. La peque tiene su propia estantería y los libros los puede coger directamente y siempre ve que la estantería de mamá está repleta de libros. 

La peque pide cuento cualquier hora del día. Sabe que es para relajarse, pues se tumba en el sofá o la cama y su padre o yo le leemos el cuento (o cuentos) elegidos. 

Así que cuando vi este cuento, pensé que sería perfecto para ese momento relax, pre-ir a dormir, además de ser un libro que en un futuro, ella misma, cuando quiera empezar, pueda leer fácilmente.


100 BESOS ANTES DE IR A DORMIR




Autor: Mack

Ilustrador: Mack

Traducción: Teresa Tellechea

Editorial: SM

Edad recomendada: A partir de los 12 meses

Páginas: 64

Encuadernación: Tapa blanda





SINOPSIS

Antes de irse a dormir, el pollito quiere dar a cada anumal un beso de buenas noches. 
Caudno termina de dar las buenas noches a todos, está muy cansado y va a buscar a mamá gallina.

Un libro tierno y tranquilizador para leer a niños a partir de 12 mees antes de que se vayan a dormir.


MI OPINIÓN:

Estoy encantada de colaborar con SM y poder acceder a tener libros así en nuestra estantería. 

Carlota desde el primer día se enamoró del libro. 

Las ilustraciones son sencillas, con colores naturales y el libro tiene un tamaño muy manejable para manos pequeñas.

Como podéis ver en la foto. Nunca se separa de su libro y muchas noches, antes de dormir le da besitos a todos los animales.



Cada página está destinada a un animal. El pollito visita a cada uno de ellos y repite siempre la misma historia, él les anima a dejar lo que están haciendo, para poder relajarse ya que es la hora de ir a dormir. Les da las buenas noches y un beso. 

Al final el pollito está tan cansado que busca a mamá para que le pueda dar el beso de buenas noches y él también poder dormir.

En casa somos muy besucones. Por la mañana al levantarnos, por la noche al ir a dormir. Cuando uno llega de trabajar después de no vernos todo el día. Cuando nos despedimos y así mil veces al día. Nos encanta besuquearnos y decirnos cuanto nos queremos. Así que este libro nos va como anillo al dedo.

Recuerdo que la primera noche que leímos el libro, cada vez que el Pollito le daba un besito a otro animal, nosotras aprovechábamos y nos dábamos un besito también.

El libro está pensado para niños más pequeños. Así podemos ayudarles con su rutina a la hora de dormir. Tumbarnos en la cama, relajarnos, leer un poco, dar las buenas noches, besito, apagar la luz y a dormir.

Además el hecho de que en cada página aparezcan distintos animales, puede ayudar a los peques a identificarlos y reconocerlos. Carlota ya es mayor y se los conoce al dedillo, pero me encanta jugar con ella a identificar animales, me dice cuál es y el ruido que le acompaña. Su preferido el loro, que siempre repite todo. Pero también tenemos a la tortuga, al gato, al oso y un sinfin de animales más.

También pienso, como he dicho antes, que es un buen libro para empezar con la lectura. Al ser frases cortas y a veces repetitivas, ayudan a identificar las palabras e ir aprendiendo poco a poco. 

En definitiva, es un cuento tierno y divertido donde nos enseñan a tener respeto por los animales. Sinceramente, si tenéis niños pequeños ¡OS ENCANTARÁ!

martes, 14 de mayo de 2019

AMIGA NO SILENCIOSA

Mes a mes viene. Llega, aunque no tengas ganas de verla. Aunque no quieras sentirla, ella se hará notar. No es una amiga, precisamente silenciosa. Ella debe hacerse notar. Hay meses que más y otros que menos.


Te miras al espejo y no te gustas. No te reconoces. Ese reflejo que ves no es el tuyo. Esa cara no es la tuya. La tuya antes brillaba, vibraba, sonreía. Pero ahora todo ha desaparecido. 


Vuelve a pasar. Te miras y sabes que este mes tampoco ha podido ser. Por mucho esfuerzo y esperanza que le pongas, sabes que sigue sin ser vuestro mes. 


¡MALDITA SEA! No quiero que vengas. Llevo días notándote con miedo. 


Ilusiones rotas. Sueños incumplidos y lágrimas que caen por la mejilla. Nada más que decir. 


Ella llega y yo vuelvo a romperme por dentro.





Odio a la gente que dice eso de... ¡Va! no te costará nada, si ya lo has sido, el segundo es un momento. 

Pues no. 
¿Estoy rota? ¿Me pasa algo? Mil millones de preguntas se agolpan en mi mente y no me dejan ver nada más. 


Intento dormir, pero no puedo. Intento leer, pero mi mente está en otro lado. Solo tengo ganas de estar tumbada en la cama, mirando por la ventana, ver la vida pasar. Otras veces tengo ganas de llorar. Gritar. Pegar. 


Me siento frustrada y estos sentimientos, este malestar, este "no quererme" no ayuda nada.  


Necesito tomarme las cosas con más filosofía. Eso me dicen. Pero yo soy así, pasional, sentimental. Y ahora siento más que nadie. 


Quiero centrarme en otras cosas. No pensar tanto en ello. Pero me puede. Y al final, termino siendo la más perjudicada. 


Hoy has vuelto a venir. Te odio. Me odio. Lloro y grito. Mañana será otro día. Pero hoy, no quiero ni mirarme. 

martes, 7 de mayo de 2019

LAS MENTIRAS DEL SEXO DÉBIL

He querido escribir este post mil veces y las mil veces lo he dejado aparcado. 

Me ha pasado que no tenía inspiración, por lo que quería contar, se quedaba en agua de borrajas. Luego no he tenido tiempo para concentrarme y poder escribir como a mi me gusta (el trabajo, la familia, la casa, las obligaciones,.... se me hacían cuesta arriba).


Pero aquí me tenéis en el intento mil y una veces, intentando acabar un post donde me desahogo de las mentiras del sexo débil.


Nosotras, la mujeres, nos tildan de sexo débil. Siempre se dice de forma despectiva. Las mujeres somos el sexo débil, ellos son los que llevan el peso del mundo. Me río yo de esto. 


Antes de empezar a escribir este post, quise indagar un poco sobre la expresión. ¡¿Cuántas veces lo habremos oído en nuestra vida!? Así que me puse a buscar y sabéis lo que más me llamó la atención... La RAE.



Si se busca sexo débil en la RAE no te saldrá de buenas a primeras. Pero busca la palabra débil. De ahí, te pondrá una lista con varias expresiones, una es sexo débil.


Y aquí tenéis lo que es sexo débil para la RAE:




Según la RAE, conjunto de las mujeres. Desde hace poco está remarcado lo de "con intención desepct o discriminatoria", ya que recibieron muchas quejas y "necesitaron" matizarlo. 
Para mi la expresión, igualmente está mal definida. Conjunto de mujeres. ¿De verdad seguimos luchando contra esto?



¿Nosotras sexo débil? ¿en serio...?


A todos aquellos que les encanta decir esto: Llevo una semana enferma. Tengo un constipado horrible. La cabeza me va a estallar y la nariz la tengo taponada. Encima me he quedado sin voz. De mi cuerpo salen unos mocos que mejor... mejor no os digo ni de qué color son y la textura que tiene. Sí, me pongo escatológica, pero es que en pleno siglo XXI estamos teniendo que aguantar verdaderas sandeces.


Pero aquí estoy. Cada mañana me levanto, como buenamente puedo, me tomo la medicación (un paracetamol), me destapono un poco la nariz. Y salgo para ir a trabajar. Estoy todo el día en la oficina, como una más, sin que esto me frene, porque como te pongas mala en el trabajo y faltes, lo primero que se oye es: no puedes con todo.


Las mujeres siempre tenemos que demostrar nuestra valía. No podemos flaquear, ni tener un mal día. Debemos estar preparadas y listas, al pie del cañón, pase lo que pase. 



Cuando termino mi jornada laboral estoy hecha un ñapo. Solo quiero meterme en la cama y dormir hasta el día siguiente. ¿Pero creéis que es eso lo que hago? 


Pues no señores. No es eso. Tengo que seguir con la rutina. Lo primero es llegar a casa y estar con mi hija, que lleva todo el día sin ver a su madre y demanda el poder tener un ratito. Hay cosas que hacer en casa (barrer, fregar, limpiar,...) o tener que ir a la compra.


Hablando con unas amigas, una de ellas me dijo:

A mi un día, un hombre me dijo. Parir no debe doler tanto como una patada en los huevos, porque vosotras repetís y nosotros nunca lo haríamos.



A ver, señores del mundo, a los que me dirijo y los que estoy verdaderamente harta. Sí, nosotras parimos, una, dos, tres y las veces que haga falta. Mi abuela lo hizo hasta 13 veces. Duele lo que no está escrito y por eso, muchas madres, hoy día, dan gracias por tener medicamentos que nos ayuden a pasar ese mal trago. 


Pensar en que por ese agujero tiene que salir un bebé. Es que, ¿de verdad no os han enseñado anatomía básica en el colegio? 


Vosotros, que cogéis una gastroenteritis y se acaba el mundo. Vosotros, que cuando tenéis un pico de fiebre no os movéis de la cama, solo agonizais pensando que os estáis muriendo. Vosotros de verdad nos llamáis SEXO DÉBIL.


Esta expresión es una invención, como muchas otras, arragiada en el machismo. Y esto debe cambiar. No somos el sexo débil y estoy cansada de tener que lidiar día a día con esto. No tenemos que demostrarlo, no tenemos que ir explicando y enseñando que estáis equivocados






Así que dejemos de utilizar estas expresiones despectivas hacia las mujeres, simplemente para sentiros vosotros superiores. 



Si os da miedo que una mujer sea: Más fuerte, más inteligente o más de lo que tu carezcas, no es nuestro problema. Es el tuyo.

viernes, 3 de mayo de 2019

DIA DE LA BUENA MADRE PARA EL CORTE INGLES

Llega el día de la madre y todas nos ponemos "nerviosas" con lo que nuestros hijos nos tendrán preparados.

Muchos padres se afanan, junto a los peques para hacerles un regalo a las madres y demostrarles lo mucho que las quieren. Da igual que te lo digan todos los días, es un día especial y muchas madres nos dejamos querer, el doble, por ellos. 

Durante varias semanas recibimos publicidad de qué podemos comprar para el día de la madre. Ideas que muchas veces dejo caer en casa para que algo que me guste me caiga ese día. 

Y aquí es donde muchas madres hemos encontrado el problema. La publicidad, en concreto, la publicidad de El Corte Ingles.





Como podéis ver en la foto, para El Corte Inglés debemos ser entregadas y un mínimo de egoístas, pero eso sí, no te quejes de tu maternidad. Tienes que ser PERFECTA. La buena madre, la madre abnegada que lo hace todo por y para su familia. La que no tiene vida más allá de sus hijos y su marido. 

Señores de El Corte Inglés (y pongo señores, porque me niego a pensar que mujeres, madres, están metidas en esta publicidad) NO SOMOS PERFECTAS. No nos carguen con la responsabilidad, como se ha hecho toda la vida de que la mujer siempre debe estar al pie del cañón.

Las mujeres estamos hartas. Hartas de que nos digan qué debemos pensar, cómo debemos actuar, qué debemos ponernos y sobre todo CÓMO SER MADRES.

Yo, Patricia Pérez, soy una MALA MADRE y voy con la cabeza bien alta. Sí, señores. Lo sé, NO SOY PERFECTA, pero soy la mejor madre para mi hija. Soy la mejor esposa para mi marido. Ellos saben mis defectos y mis virtudes y me quieren incondicionalmente. Igual que yo a ellos. 

Yo me siento 100% madre, pero no soy un 97% entregada. Porque no me da la gana dejar mi vida aparcada por ser madre. Porque eso es de mentalidad de cromañón, totalmente machista y que debería desaparecer. 

Somos madres, pero también somos mujeres, también somos personas. Y como cualquier persona, cualquier hombre, nosotras, las madres, las mujeres, tenemos derecho a no tener un buen día, a QUEJARNOS, poner el grito en el cielo, perder los papeles, ser 90% egoísta, para poder ser más felices.

Porque lo que se merece nuestra familia es que nosotras seamos felices. Si nosotras somos felices, ellos son felices. Si nosotras somos felices, tendremos más paciencia. Si nosotras somos felices, podemos disfrutar al MÁXIMO DE NUESTRA MATERNIDAD.

Si para ser feliz, quedo con una amiga para tomar unas cervezas y en la conversación me quejo de que mi maternidad no es perfecta, porque mi hija se despierta mil veces, porque mi marido y yo nos peleamos algunas veces o lo que sea, eso señores de El Corte Inglés, NO ME HACE SER MENOS MADRE.

Así que si sacan publicidad como esta, pueden estar seguros que esta MALA MADRE no irá a sus instalaciones a comprar nada. Sea para mi, para mi hija o mi familia.