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lunes, 26 de septiembre de 2016

CRISIS DE LACTANCIA A LOS DOS AÑOS

Y un día, sin más te das cuenta de que tu peque ya tiene dos años. Come de todo y duerme (casi siempre) sus horas. Empiezas a plantearte temas que habías dejado aparcados.

Por ejemplo: Dejar la lactancia. He seguido mi instinto y lo que dicta la OMS. Le he dado a mi peque 6 meses de LME y luego hasta los dos años combinándola con la AC. Podemos dejar el pecho. Pero...¿nos sentimos preparadas? Y sí hablo en plural.

Justo antes de cumplir los dos años, la peque entró en una crisis demandando la atención de mamá, la teti y sobre todo los mimos y cuidados. Era tal su obsesión que los días que estábamos juntas, no podía ni siquiera ir a hacer pipí sin que me siguiera cual perrito faldero. Y es que ya habíamos pasado una fase parecida. Al principio me lo tomé como un pequeño cambio, pensé que como se estaba haciendo más independiente en otros aspectos, demandaba más a mamá, para que yo viera que tampoco era tan independiente.

Entonces llegó el momento tetil. No me planteaba quitarle la teta hasta pasado el verano, pues ella cumple justo antes de las vacaciones. Pensé que era mejor pasar las vacaciones con la teti, aunque ir quitando alguna que otra toma. Problema : mi hija no tiene las tomas predefinidas. Ella mama cuando quiere y lo necesita. Le podía quitar la toma de la noche. Pero me parecía que esa toma era de relax y para domir, quitársela era dar un paso atrás en nuestro ritmo de sueño. Le podía quitar la de levantarse, pero con lo demandante que se encontraba era casi imposible. 

lunes, 18 de enero de 2016

BRONQUITIS EN BEBÉ 18 MESES. NUESTRA EXPERIENCIA

Pues sí. Este fin de semana nos hemos quedado encerrados. La peque tenía bronquitis y aunque ya lleva varios días de medicación y tratamiento pensamos que lo mejor era quedarse en casa, para recuperarse, no coger frío innecesariamente y poder estar lista para la semana.

Llevamos una semana, 7 días, de medicamentos, tos, mocos, algún que otro vómito de mocos,... La verdad es que empezó como un resfriado más y su padre y yo decidimos hacer lo de siempre. Reposo, lavados de nariz con agua de mar, aspiraciones solo en caso necesario y mucho amor y comprensión. El problema es que la peque no terminaba de curarse y empezó a toser. ¿Toser? Nunca había tosido de esa manera. Ahí empezamos a preocuparnos, pero al verla tan activa y dicharachera como siempre, no le dimos mucha importancia. Su padre había estado con tos, su abuela estaba con tos. Tendríamos que estar más atentos, cuidarnos más pero sería un simple catarro.

El lunes pasado empezaba la guardería. Todos estábamos contentos y ansiosos porque llegara el día: ¿Cómo lo llevará? ¿Echará de menos? ¿Se adaptará rápidamente?
El papi la llevó a que le pusieran la vacuna de los 18 meses. Pero allí le tomaron la temperatura (algo que ya había hecho el papi y había comentado) y vieron que estaba a 37.5. No la vacunaban. No podían, porque las vacunas, algunas veces, como sabéis, produce fiebre y si ella ya tiene décimas, no se sabe si es por la vacuna o es por el catarro. Así que para casa, pero con la recomendación de pasar a ver a la pediatra de la pequeñaja para que le hicieran un chequeo rápido.