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martes, 17 de marzo de 2020

Y AQUÍ SEGUIMOS AL PIE DEL CAÑON

Será por el encierro. Será porque necesito escribir. Será porque echaba de menos estar aquí con vosotros.

Pero aquí estoy, vuelvo al blog, después de un tiempo de inactividad e inapetencia. Inapetencia, porque hemos pasado por momentos algo durillos en la familia y necesitaba evadirme de otra manera.

También vengo porque me gustaría explicaros algo, a los que todavía no lo sepáis. Otra de las razones de esta inactividad es por culpa de Mousse de Frituras, mi pequeño blog de cocina.



¿Qué no lo conoces? Pues pásate!! Hay recetas de todo tipo. Bueno, ahora hay poquitas porque solo llevo 6 meses.

Sabéis lo más increíble? En estos 6 meses me he sentido muy arropada por muchas blogueras cocineras y ellas, gracias a ellas, mi blog ha sido nominado a los premios Madresfera en la categoría Saboresfera.




¿Os lo podéis creer? Yo no, de verdad que me quedé alucinada con todo eso,porque era lo último que me esperaba. Mi pequeño rinconcito nominado. 

Ya sabéis que hace un par de años estuve nominada con este blog a los premios y fui una de las sancionadas con todo el problema de los votos, me sentí tan mal que me borré de Madresfera. Estaba sumamente enfadada porque mucha gente me tachó de tramposa sin conocerme y muchos de ellos fueron personas muy cercanas a Madresfera. Pero bueno, ese es otro tema que prefiero olvidar.

Cuando abrí el blog de cocina me dijeron, apúntate a Saboresfera. Sinceramente, después de lo pasado me lo pensé mucho, pero finalmente me dije, no tiene que pasar nada, además me gusta tener a varios blogs de cocina con los que poder interactuar. Pequeños blogs como el mío y grandes blogs que llevan muchos años en el candelero.

Y ahora, volviendo a este blog. He vuelto, como digo, quiero intentar volver a ser constante y por ello, tendréis una entrada semanal, como antes. 

Volveré a hablar de mi maternidad con mi pequeña Carlota. Pero también de mi como persona, mujer, madre, esposa y mil cosas más. Si queréis que hable de cualquier tema que os interese, no lo dudéis, decídmelo!! 

Así que espero que me sigáis leyendo, dejando mensajes y estando siempre apoyando entre todos nosotros.

martes, 6 de noviembre de 2018

EN LA MATERNIDAD TAMBIÉN: DONDE DIJE DIGO, DIGO DIEGO

Después de un mes de parón en el blog... Disculpadme, necesitaba un descanso. Octubre ha sido un mes negro en mi casa y la verdad, necesitaba desconexión total. He desconectado casi de las RRSS y del blog, porque aunque lo echaba de menos, necesitaba recargar mis pilas, empezar el mes de noviembre con más energía y sobre todo volviendo a ser yo.

Hace unas semanas EmocionArte colgó en su blog un post con una colaboración que había hecho con ella, lo podéis leer aquí. Ha sido todo un placer poder colaborar con ella y espero que esto se vuelva a repetir en el futuro.

Así que os dejo con el tema escogido: Donde dije digo, digo Diego. ¿Verdad que os suena? Yo soy la primera que en su día dije, tengo que comerme mis palabras, porque juré y perjuré no hacer ciertas cosas en mi maternidad y he caído en TODAS. 

Propuse en mi TL colaboraciones mutuas, y Patri, de Mami Reciente Cuenta, no se lo pensó dos veces. En seguida nos pusimos en contacto por privado, y los temas surgieron desde la espontaneidad y los intereses propios de cada una. Hoy os vengo a hablar de mis teorías previas a la maternidad, a día de hoy echadas por tierra. Gracias Patri, por darme la oportunidad de expresarme en tu espacio y poder dar a conocer a toda tu comunidad mis ideales, borrados por la realidad del día a día en torno a la maternidad y a la educación de nuestros hijos.


¡Qué mundo tan apasionante el del cuidado y la educación de nuestros peques! Los que me conocéis, sabéis que trabajo en el aula, disfrutando de los críos, su sabiduría, naturalidad, y de la música a la vez, desde hace ya doce años. Seguro que conocéis el dicho “en casa del herrero, cuchillo de palo”. Pues bien, es totalmente aplicable al momento que estoy viviendo con mi hija, en varios aspectos. Ahora me explico con ejemplos, y seguro me entendéis ipso facto. Antes os explicaré con pocos adjetivos cómo es mi hija, para que os hagáis una idea del “bicho” que tenemos en casa. es: curiosa, inquieta, cariñosa, torbellino, graciosa y con sentido del humor, pilla, desafiante, pícara, noble, nerviosa, … Esta antesala no es en vano. Igual pensáis que lo hago para justificar mis actos o la explicación que viene a continuación. Puede ser. No digo que no.

Antes de que naciera la peque tenía pensado llevar una disciplina en casa similar a la que llevo en el aula, bueno, más que pensado, creí que yo sería la misma en un ámbito y en otro. Voy a cambiar la palabra disciplina no sea que alguien se me moleste, me refiero a poner límites. Pues bien, la Silvia profe no tiene nada que ver con la Silvia madre, ¡qué cosas! O tal vez soy igual, lo que pasa que al centrarme en un solo individuo, mi hija, la cosa cambia. Os voy a poner ejemplos de mi día a día con E, que los pensaba de una manera y han resultado ser todo lo contrario, a ver si también os sentís reflejad@s. Os escribo en negrita lo que pensé a priori.

Ella dormirá en su cama y yo en la mía
Más o menos. Aunque hemos mejorado, todavía hay noches que pueden pasar dos cosas: le leo cuentos y nos quedamos las dos fritas, o bien me llama a media noche, voy y me quedo frita otra vez. 
 Fue una niña que no soportaba la cuna, se sentía algo así como enjaulada y, al año, casi la pusimos ya en su cama. Lo que tenía muy claro y eso se ha mantenido es que, cada uno tenemos nuestras camas y no había motivo para que ella viniera a nuestra cama (ahora se me tirará mucha gente encima, lo sé, es mi manera de verlo, respetadla como yo respeto la vuestra, gracias). 



No habrá chupete, porque deforma el paladar, y si al final lo hay, se le quitará pronto


Menos mal que papá tomó la iniciativa, y un perrito de juguete de esos que van a cuerda se lo llevó cuando la peque estaba a punto de cumplir los 2 años, porque si fuera por mí, aún lo llevaría, incapaz de sacarle oye, cogía unas rabietas alucinantes.




Mientras coma, no habrá TV ni juguetes que valgan en la mesa
Me río cuando lo escribo. Hasta los videos del Youtube en mi móvil le he llegado a poner para que coma. Un desastre, oye. Pero es que la niña los tiene muy bien puestos y cuando dice que no quiere comer, sin ni siquiera probar lo del plato, tendría que dejarla sin comer como dice su pediatra, pero mira, que una no puede hacer siempre todo lo que le dicen. Que conste que, a día de hoy hemos mejorado un poquito este punto.


En cuanto aprenda a caminar, no querrá cochecito y podré irme con ella a muchos sitios
¡Las narices! Que no querría el coche sí, pero la palabra “aúpa” la ha gastado tanto, que voy a tener que ir al fisio directa un día de estos (casi 15Kg ya). 
Me montaba cada pollo en la calle si no la cogía, que acababa cogiéndola, sí, como una mala madre que lo consiente todo, pero de cosas de mala madre ya os hablo al final. 
Y también, os voy a decir la verdad, (porque analizo todo lo que hago y dejo de hacer), pienso que en el hecho de cogerla hay un componente mío de, ¿cómo explicarlo?, un sentimiento de proteccionismo, de no querer que crezca, de que siga siendo mi bebé, de tenerla muy cerca, casi abrazada a mí, porque si anda, apenas tengo un contacto con su manita. Madre mía, estoy chocha perdida, lo reconozco. Pero, ¿quién no está enamorad@ de sus hij@s?


No acabaría con los mil y un ejemplos diarios de “mala educación” que dirían algunos, así que para rematar, os listo unas cosillas que aún me hacen ser más mala madre:

  • Cuando ya no puedo más, le doy mi móvil para ver videos. 
  • Todavía le dejo comer con las manos.
  • Va al parque, pero no todo lo que ella y yo quisiéramos, me aburre un montón estar en el parque vigilándola, confieso, y no me entusiasma hablar con otras madres o padres. 
  •  Antes de nacer E, me guardé del Pinterest mil y una actividades para hacerle, pero no he llevado a cabo ni siquiera una cuarta parte de ellas.

Como veis, no por ser maestra está todo controlado. Y las cosas que teníamos clarísimas como pareja antes de que naciera, algunas de ellas ya se han ido al traste, cuando uno le tacha a una servidora de permisiva por ejemplo, o yo misma a él de intransigente. Problemillas de la vida diaria con hijos que muchos de vosotros supongo también tendréis, y si no es así, felicidades, pero deberíais probar un poquito de adrenalina, que de vez en cuando no va nada mal.

martes, 18 de septiembre de 2018

SER MADRE. SER MUJER. ¿SON INCOMPATIBLES?

Ya vuelvo a estar una semana más aquí y hoy vengo con un tema del que muchas mujeres y madres han hablado largo y tendido. 

He pensado que quería decir la mía y no dejarme una espinita clavada, pues hay momentos en lo que parece que remamos contracorriente.

Hace cuatro años y pocos meses me convertí en madre. Una noche rompí aguas y tres horas más tarde, tenía a mi pequeña en brazos. Una noche mágica. Una noche única. Estuvimos en el hospital tres días y nos fuimos a casa. Los primeros días, las dos solas, fueron horribles.

HORRIBLES. No podía dormir más de hora y media seguida. No podía ducharme. No podía casi comer, con lo que comía cualquier porquería. Mi marido no había podido cogerse los 15 días por nacimiento y estaba sola. Sola ante el peligro. Sola con un bebé. Tardé unos cuatro días en salir de casa. Necesitaba aire y sobre todo, necesitaba pasear, ver gente adulta, mantener una conversación.

En el momento en que salí a la calle (iba con los pantalones de un chandal y una camiseta. La primera que pillé que no estaba sucia), me encontré con una vecina del barrio. Obviamente, no perdió ni medio segundo en querer ver a la niña. Se asomó al carro y le dijo hola. Después me miró y me dijo... chica, cuídate un poco. Parece una tontería, pero con las hormonas revolucionadas, no me sentó nada bien ese comentario.

Cuando por fin cogí una rutina buena con la peque, empezó con las crisis de crecimiento, hasta 4 horas enganchada en la teta y sin querer soltarla. Era como una extensión del sofá y no podía con mi alma. Necesitaba escapar de ahí, necesitaba volver a ser yo. Necesitaba salir con amigas o con mi marido, necesitaba desahogarme.

Ser madre no significa dejar de ser mujer. Es más, es cuando más mujer podemos sentirnos. 

Pero nosotras mismas, si somos muy críticas, nuestras hormonas y algunos comentarios externos, nos hacen sentir que ya no hay nada más. Que solo somos madres, que no tenemos tiempo para nada más, porque ahora solo podemos estar solo por y para el bebé.  Si quedas con amigas y dejas al bebé no es la primera vez que te dicen.... oye! que tienes una familia! que ya no puedes hacer estas cosas. ¿Donde está escrito? Te pueden incluso llamar malamadre (a mi me lo dijeron, porque un día, después del trabajo me fui a tomar unas cervezas con los compis y mi medio limón fue a buscar a la peque).

Pero no señores. No es así. No dejo de ser mujer. No dejo de tener sueños. No dejo de ser como era, porque haya tenido un hijo. Y no, nosotras no podemos hundirnos, pensando que no hay nada más en el mundo. ¿Qué es eso de que solo puedes vivir por y para tu familia? ¿Y qué pasa con nuestros sueños? ¿Qué pasa con nosotras? Si necesitamos ayuda la pedimos y si podemos con lo que tenemos tiramos. Pero como toda la gente que nos rodea, también necesitamos tener tiempo para nosotras, para ir a la peluquería, ir a tomar un café o simplemente leer un buen libro. 

Pero no solo te dicen las cosas cuando decides tener vida y no ser solo madre. También es tu aspecto físico. Como he dicho antes, a mi me soltaron una buena perla, a los 8 días de parir. Sabemos que hay mujeres que recuperan su figura en pocas semanas, otras que les costará más y por supuesto, otras tantas que no volverán al cuerpo que tenían antes. Pero podremos volver a ser nosotras mismas, porque nuestro ser, el como somos, está dentro de nosotras, tengamos el cuerpo que tengamos.

Claro que me gusta arreglarme y verme guapa, pero lo hago por mi. Y para mi arreglarse, no es ir con el último modelito y con unos taconazos de vértigo (porque nunca me han gustado). Arreglarme es tener tiempo para mi, poderme peinar como me gusta, pintarme las uñas, de vez en cuando maquillarme,... Pero no todas las mujeres somos iguales. No todas lo vemos de la misma manera y eso debemos RESPETARLO.

No está nada bien que se nos juzgue solo por la apariencia y que acabadas de parir ya se nos exija seguir con los cánones de belleza preestablecidos por la sociedad. Porque no. No es lo más aconsejable. Nosotras somos las que nos conocemos, sabemos nuestros límites y conocemos nuestro cuerpo y nuestros gustos. No podemos dejar que gente, a la que no conocemos o gente tóxica que nos rodea, nos hagan sentir que ya no somos nada más que madres y que por ello tenemos que hacer y sentir de cierta manera.

Cuando nació la peque, yo había perdido 10 kilos. Había adelgazado, en vez de engordar, pero aún así, me sobraban muchos kilos. Por salud me puse a régimen y ya os hablé de mi proceso de cambio. Fue, como digo, sobre todo por salud, pero también por verme bien a mi misma. Ahora he vuelto a engordar, por supuesto no tanto como antes, tengo unos 15 kilos de más, con los que batallo día a día. Pero es mi batalla interna, porque yo quiero, porque me gusta estar más delgada, porque me gusto más y por ello pongo remedio. Sinceramente, hoy día si alguien me viene y me dice que me sobran unos kilos, siempre les contesto que a ellos les sobra el cerebro porque no lo utilizan. 

Lo que no puede ser es que porque una mujer tenga unos kilos de más le digan que se está dejando o que su marido le abandonará por otra más delgada. Y esto, está pasando.

Tenemos que pensar que lo que diga la sociedad, no siempre, será bueno para nosotras. Me da igual que el cánon de belleza sea un mujer escuálida. Siempre he sido mujer con curvas y siempre seré mujer con curvas. 

Volviendo al tema del tiempo libre... A mi me ha costado lo mío. Mi peque es una niña que reclama a su madre para todo y no le gusta que mami se vaya a trabajar, así que imagináos si me quiero ir de cena con mi medio limón o con amigas. Hasta hace poco ella eso no lo entendía y lo pasaba realmente mal. Pero soy de las que piensa que para que mi hija sea feliz, yo también tengo que ser feliz y si para ello necesito tiempo para mi, lo tendré, sea una tarde a la semana, una hora cada tarde o cuando pueda. Pero eso es cosa mía, como mujer y como madre sé lo que puedo o no puedo hacer. 


Sé que algunas personas no entenderán eso de que deje a mi hija una noche para marcharme de cena con mis amigas. Pero sinceramente, es la mejor terapia que tengo y es lo que necesita mi mente y mi cuerpo. Y no, no me estoy justificando. Estoy intentando haceros ver que ser madre, no quita que sea mujer.

Ya me siento, yo sola suficientemente culpable en el día a día, para que vengan otros a decirme cosas sin sentido. Sí, soy madre, pero también soy MUJER. Y las dos cosas son totalmente compatibles.