Sinceramente pienso que tener un hijo es una gran prueba de fuego para los padres y para lo que los une.
Tener un hijo no es un camino de rosas y tod@s lo sabemos y yo no vengo a descubrir América, pero sí vengo a contar lo que pienso, desde mi propia experiencia.
Un día te enamoras de esa persona. Dentro de ti sabes que es la persona que estará contigo para lo bueno y lo malo. Os vais a vivir juntos. Al cabo de un tiempo, os casáis y llega el momento de pensar en ser padres. Por supuesto, es una conversación que ya has tenido y sabes que el amor que sentiís es tan fuerte, que un niño vendrá solo para reafirmar ese amor.
¿Eso es correcto? A medias. Como he dicho al principio, tener un hijo es una gran prueba de fuego.
Yo siempre he querido ser madre. Tanto es así, que durante una relación anterior a mi marido, donde el chico me decía que no quería tener hijos, yo no perdía la esperanza, pensando que la madurez lo haría recapacitar. ¿De verdad llegué a pensar eso? Pues sí, lo hice. Llegué a pensar que él cambiaría de parecer, cuando ninguno debíamos hacerlo. Esos cinco años con esa persona, me hicieron ver muchos fallos en mi persona.
Pero a lo que iba... como digo, mi planteamiento no era correcto. Él no quería ser padre y yo no quería renunciar a ser madre. Así que no sé qué hicimos durante cinco años juntos, mas que hacernos daño.
Cuando esa relación se rompió, algo dentro de mi explotó. No podía dejar pasar mi vida ante mis ojos. Debía cambiar algunas cosas, pero lo importante seguía ahí dentro. Y sí, mis ganas de ser madre allí siguieron y me planteé el ser madre soltera, incluso me informé de los pasos a seguir.
Pero un día apareció él. El que se supone que es mi alma gemela. Pronto nos compenetramos y nos pasábamos largas horas hablando y sí, surgió el tema del compromiso como pareja y el ser padres.
Nuestro amor salía por nuestros poros y aunque queríamos haber sido padres antes, siendo muy ilusos, quisimos esperar al mejor momento. Momento que nunca llegó así que decidimos tirarnos a la piscina y ser padres.
El nacimiento de nuestra pequeña fue de lo más rápido y yo me sentía eufórica, que una madre primeriza tenga a su bebé en tres horas era todo un récord. Pero entonces empezó nuestra prueba de verdad. Mi medio limón, después de unos días en el hospital tenía que volver al trabajo, por problemas laborales no se quiso pedir sus 15 días de permiso, y al final para qué?? Para nada.
Me pasé esos 15 días sola (esos 15 y los siguientes meses de baja). Sola todo el día. Menos mal que mis padres venían a casa y me hacían la comida. Cuando él llegaba de trabajar estaba cansado y yo estaba cansada. La falta de horas de sueño, un bebé muy demandante y mil cosas más se nos acumularon. Pasamos malos momentos. Peleas absurdas que no venían a cuento, pero que cuando estás cansada no te das ni cuenta de lo que está pasando.
Por eso digo. Tener un hijo no une, tampoco es que desuna, si no que simplemente es una gran prueba para la pareja. Todas aquellas parejas que piensen que su relación va a mejorar por tener un hijo, acaban separadas y el bebé ha venido a este mundo sin tener la culpa de ello.
Sí, conozco parejas que decidieron tener un hijo o segundo hijo, porque su matrimonio hacía aguas, hoy día, están separados. Sé de parejas que uno de ellos no quería tener hijos y el otro sí, uno cedía y cómo acabaron estas parejas: separados.
Traer un niño al mundo no es una tontería, no es como un juguete que cuando te cansas lo dejas aparcado. Un hijo es para toda la vida y debemos medir las consecuencias de lo que realmente queremos.
Como he dicho antes, yo siempre he querido ser madre y aunque los primeros meses como madre fueron muy duros para mi. Realmente duros. Sigo pensando que es la mejor decisión de mi vida. Adoro a mi hija y mi matrimonio ha salido fortalecido. Incluso puedo decir que en esos momentos nos conocimos, todavía, más profundamente. Lo que hizo que también cada uno nos pusiéramos en la piel del otro.
¿Y vosotros qué pensáis? ¿Los hijos unen o desunen?
El nacimiento de nuestra pequeña fue de lo más rápido y yo me sentía eufórica, que una madre primeriza tenga a su bebé en tres horas era todo un récord. Pero entonces empezó nuestra prueba de verdad. Mi medio limón, después de unos días en el hospital tenía que volver al trabajo, por problemas laborales no se quiso pedir sus 15 días de permiso, y al final para qué?? Para nada.
Me pasé esos 15 días sola (esos 15 y los siguientes meses de baja). Sola todo el día. Menos mal que mis padres venían a casa y me hacían la comida. Cuando él llegaba de trabajar estaba cansado y yo estaba cansada. La falta de horas de sueño, un bebé muy demandante y mil cosas más se nos acumularon. Pasamos malos momentos. Peleas absurdas que no venían a cuento, pero que cuando estás cansada no te das ni cuenta de lo que está pasando.
Por eso digo. Tener un hijo no une, tampoco es que desuna, si no que simplemente es una gran prueba para la pareja. Todas aquellas parejas que piensen que su relación va a mejorar por tener un hijo, acaban separadas y el bebé ha venido a este mundo sin tener la culpa de ello.
Sí, conozco parejas que decidieron tener un hijo o segundo hijo, porque su matrimonio hacía aguas, hoy día, están separados. Sé de parejas que uno de ellos no quería tener hijos y el otro sí, uno cedía y cómo acabaron estas parejas: separados.
Traer un niño al mundo no es una tontería, no es como un juguete que cuando te cansas lo dejas aparcado. Un hijo es para toda la vida y debemos medir las consecuencias de lo que realmente queremos.
Como he dicho antes, yo siempre he querido ser madre y aunque los primeros meses como madre fueron muy duros para mi. Realmente duros. Sigo pensando que es la mejor decisión de mi vida. Adoro a mi hija y mi matrimonio ha salido fortalecido. Incluso puedo decir que en esos momentos nos conocimos, todavía, más profundamente. Lo que hizo que también cada uno nos pusiéramos en la piel del otro.
¿Y vosotros qué pensáis? ¿Los hijos unen o desunen?

