miércoles, 21 de octubre de 2015

CRUZANDO DEDOS DE MANOS Y PIES. ¿LA VIDA VUELVE A SONREIRNOS?

No sé si gritar de la emoción. No sé si estar contenta, nerviosa, o miedosa.

Os cuento la historia: Mi marido y yo estábamos como locos de contentos cuando nos enteramos que estaba embarazada. No podemos decir que nademos en la abundancia, pero en ese momento no podíamos quejarnos, los dos teníamos un trabajo y nos lo podíamos combinar de tal manera que no tendríamos que dejar al bebé en la guardería cuando a mi se me acabara la baja por maternidad (sí, esa baja que da risa que tenemos en España). 


Cuando estaba a la mitad del segundo trimestre, llega un día mi marido y me dice: La empresa ha perdido la concesión. Viene una nueva, pero no te preocupes, nos han dicho que han pedido que nos subroguen (aquí debo decir que tanto mi marido como yo estábamos en una empresa externa que da ciertos servicios a otras empresas más grandes. Yo sigo en ella). Pero mi cabeza empezó a dar vueltas y a temerme lo peor. Del dicho al hecho hay un trecho, y si al final se quedaba en la calle. Ahora ya no éramos dos, íbamos a ser tres bocas que alimentar, vestir, y todo, y mi sueldo, al estar solo 6 horas y siendo externa, no es que dé para mucho, gracias que pagáramos las facturas. Necesitábamos su sueldo (el paro para nosotros no llegaba, pero es que tampoco queríamos que se gastara).


Mi marido es más positivo que yo, e intenta no perder la esperanza antes de tiempo. Así que intenté ser como él y pensar que si la empresa había pedido que los subrogaran, la nueva empresa no tendría porque decir que no, además así ya estaban bien enseñados y no perderían el tiempo.

Mi gozo en un pozo. Cuando llegó la nueva empresa, poco más o menos le dijeron a mi marido y a sus compañeros: Chao Pescao (una frase que lo resume perfectamente, de verdad).Imaginaos nuestras caras. Eran de desconcierto. ¿Y ahora qué? ¿No habían dicho que subrogarían? La nueva empresa no quería a nadie de la antigua. Los de la empresa que contratan se lavaron las manos y mi marido tenía fecha de caducidad. 


Aquí empezó todo el infierno. Unos meses de marear la perdiz de mala manera, mientras los trabajadores no tenían un futuro asegurado en ningún lado y tampoco sabían cuándo se irían. Ahora os vais el 1 de julio. Ahora no, porque no tenemos gente. Ahora debeis enseñar a la gente que vendrá por vosotros (a lo que los trabajadores, entre ellos mi marido, se negaron). Os vais a final de año. Ah! no. Os vais el 20 de octubre, porque ya no se puede esperar más. Y así,sin más, sin trabajo, y la peque con tan solo 3 meses de vida. 


Ha sido un año duro. Muy duro. Principalmente, porque buscas con todas las ganas, pero nada surge como esperas. Porque te llaman para hacer entrevistas, que luego son un timo. Porque saben que estás desesperado e intentan que cojas lo que sea y aún pagando tu, debes dar gracias a tener trabajo. 


Era un sin vivir y el paro se acababa. Pronto empezamos a hablar de la ayuda. Y veíamos que no queríamos llegar a ello.Y de pronto salió. Salió un trabajo. No un gran trabajo. Pero uno mínimamente bueno y decente con el que ganarse la vida. Podríamos seguir combinando el cuidado de la peque entre nosotros y mis padres y no tendría que ir a una guardería. Podríamos ir tirando con ese nuevo empleo de mi marido y por supuesto, con el mío, ya que a mi me habían cambiado de puesto y cobraba algo más (pero tuve que renunciar a la conciliación. Sí, eso que se supone que puedes tener cuando tienes un hijo, pero que cuando estás en una situación así ni te lo puedes plantear. Trabajar 8 horas, por un sueldo mileurista es para levantarte por la mañana y bailar una sardana o jota, muñeira o sevillanas. Da igual, solo hay que celebrarlo, que hay gente peor).


Pero nuestro sueño y nuestras esperanzas se vieron, otra vez, tocadas y casi hundidas con la noticia. Solo 15 días, no más. En 15 días le dijeron a mi marido y a los nuevos compañeros que entraron con él: No valéis. No hay trabajo. Otra vez el: Chao Pescao. Y todo por no saber hacer cuadrantes, porque la gente se había ido de vacaciones y con solo 15 días se habían quedado sin los fijos. Deprisa y corriendo empezar a trabajar, para que luego volvieran y no hubiera sitio, físico, en la oficina para todos.


Recuerdo haber escrito por ello: vuelta a empezar, dejar tu vida en stand byMe sentía frustrada. No podía hacer nada. Veía como mi marido se iba hundiendo poco a poco. Solo el que está ahí, día a día sabe de lo que hablo. Cuando salíamos con la familia o amigos, para intentar salir de ese círculo vicioso, siempre se terminaba hablando del tema, y lo peor es que veía como él ponía su mejor cara y decía que no pasaba nada, que todo saldría bien. Pero yo sabía que no era así. Por la noche. Cuando todo estaba en silencio y a oscuras, sus pensamientos se apoderaban de su cabeza y mientras la niña y yo dormíamos, él no paraba de dar vueltas, levantándose cada dos por tres. Me despertaba y veía su lado de la cama vacío. 


Encima él es de esos que les cuesta pedir ayuda o favores. Y aunque supiera que alguien podría hablar con otra persona porque podría tener algo, su orgullo o su manera de ser, la verdad es que no lo sé, no le dejaban pedir esa ayuda.Alguien de su familia se dio cuenta y habló con una persona que podría tener esa oportunidad. Solo le pidió que le entrevistaran, que a lo mejor servía para un trabajo en una fábrica.


Hoy digo con el corazón en un puño, que está en esa fábrica. Lleva tres semanas y está encantado. Llega roto del trabajo, pues es muy físico. Pero con una sonrisa de oreja a oreja. Y eso no se puede pagar con nada. Por fin se siente útil, por fin siente que está haciendo algo por su familia, aunque cuando estuvo en casa, hacía algo también muy importante: Cuidar de nuestra hija. Y ahora, qué? 


Pues ahora sigue cuidando de ella, porque tiene la suerte de trabajar de tarde. Horario que le encanta. Tiene la suerte de poder estar con ella y solo tenemos que dejarla unas horas con sus abuelos. Porque mami llega a media tarde para recogerla y pasar nuestro momento de chicas en casa. 


Así que así estoy, cruzando los dedos de las manos y los pies para que esto dure. Sé que solo es un año, con una mínima posibilidad de quedarse. Mínima, pero existe. No quiero pensar en esa posibilidad. Solo pienso, es un año de trabajo y ahora es lo que necesitamos. 


Ahora solo nos queda sanear cuentas, ahorrar un poquito y rezar lo que sepamos para que siga estando a gusto él y a gusto ellos. 

7 comentarios:

  1. Deseo que le dure, ya veréis como es así, sois positivos y la suerte seguro que os sonríe, familia. Besitos! Sonia, de Animalitostuyyo

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  2. No pierdas la esperanza...la crisis parece que toca ya fondo y en unos mesecitos, quizás el contrato se convierta en indefinido...Positivismo ante todo !
    Besitos !

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    1. Aixxx, intento no hacerlo y espero que así sea. Esta maldita crisis ha hecho mucho daño y no me refiero a nosotros, precisamente, que dentro de lo malo, no hemos estado en lo peor de los casos. Espero que lo hagan indefinido. Parece que él está a gusto y es lo que quiere y necesita y la verdad es que yo respiraría tranquila, no solo por él, si no por tener un sueldo fijo en casa, que nunca va mal para pensar en el futuro :)
      MUAS!

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  3. Me alegro muchísimo de que haya conseguido trabajo!! Por desgracia, conseguir trabajo hoy día es motivo casi de hacer un fiestón de celebración tal y como están las cosas.
    Seguro que va para largo. Un beso enorme y mucha fuerza!!!!

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    1. Sí, la verdad es que estamos muy contentos y casi no nos lo creemos, este último año ha sido duro, porque no sabíamos cómo íbamos a seguir, después de todo lo pasado. Espero que vaya para largo, pues como he dicho, él está encantado con el curro :)
      Saludos y mil gracias por pasar y comentar :)

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  4. Enhorabuena guapa, me alegro que haya encontrado un trabajo, aunque llegue a las tantas el pobre! Un besazo!

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