domingo, 26 de febrero de 2017

UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA

Una de cal y otra de arena. Supongo que todos sabéis el significado de esta expresión. En estos últimos días, yo la utilizo bastante.

Como también la frase: Las malas noticias nunca vienen solas. Y es que es una verdad universal. Ya sabéis, los que me leéis, que a principios de año me dieron una noticia, que en un principio me dejó fría, después me asusté y al final lo acepté. Podéis leer el post en cuestión aquí

Ahora han pasado unas semanas y nuestra vida ha cambiado. Ese futuro incierto que me dejaba sin respiración, por no saber lo qué iba a pasar ha cambiado. Ahora, puedo decir que ya no tengo ese miedo. ¿Por qué? Es fácil, porque hoy empiezo en un nuevo trabajo. Ha sido un visto y no visto.

Empecé a mirar ofertas en Linkedin e Infojobs. Me apuntaba a todo aquello que pensaba que podría ser bueno para mi, con el curriculum que tengo soy bastante versátil. Cuando veía como mi candidatura era rechazada casi inmediatamente me enfadaba. Pensaba: pero si tengo todo lo que piden???? Por qué me descartan tan rápido??? No lo entendía, pero un día empezaron a llamarme para hacer algunas entrevistas. Me ponía de los nervios: les gustaré... me gustarán... y lo más importante, podré compaginar vida laboral con vida personal???

Y sí, encontré un nuevo trabajo. Todo fue muy rápido.  Tan rápido, que cuando quise darme cuenta, estaba firmando mi nuevo contrato mientras estaba dando los días de preaviso a la empresa donde llevaba ocho años de mi vida trabajando. 

¿Os imagináis lo que pasó cuando me llamaron? No me lo creía. Estaba en una nube. Por fin!! Lo había conseguido y lo mejor de todo es que me iba yo. No me reubicaban en el peor sitio del mundo. Había encontrado una salida y se me abría un sin fin de posibilidades.

Peeeeeero todo esto también tiene su parte negativa. Y no lo digo por el nuevo trabajo, donde empiezo hoy, mas que nada, porque todavía no he empezado y no sé los aspectos negativos, sigo flotando en esa nube de nuevas posibilidades. La parte negativa se la ha llevado mi medio limón. 

A finales del año pasado hablé sobre los deseos que quería para un nuevo año que podría llegar a ser uno de los buenos para nosotros. La única cosa que le pedía a este 2017 era que mi marido se quedara en la empresa donde está trabajando. A él le gusta el trabajo. Se lleva bien con los compañeros y es feliz, una de las cosas más importantes para mi, y con su horario podemos conciliar nuestros horarios con los de la peque. Todo son ventajas. Pero aún a día de hoy estamos viviendo en vilo. ¿Qué pasará? No lo sabemos, pero lo más seguro es que no pueda quedarse, otro compañero tiene más papeletas y eso nos hace vivir con la espada de Damocles en nuestras cabezas. 

Así que así estamos. Tenemos la buena noticia de un nuevo futuro, laboral, para mi, pero no para él. Ya sé que cuando una puerta se cierra, otra se abre, pero en este caso no nos gustaría que esa puerta se cerrara.

Pensándolo fríamente, yo tenía ganas de cambiar.  Había llegado el momento y todo los cambios que estaban ocurriendo eran para avisarme de que era el momento. 

Espero tener buenas noticias en estas semanas y decir, necesitaba desahogarme, pero todo ha pasado y podemos respirar tranquilos.

5 comentarios:

  1. Hola Pati

    Me alegro mucho que hayas encontrado un nuevo trabajo y que además hayas podido ser tú quien se vaya. Un plus de moral ;-) Quizás tu marido tenga la misma suerte que tú y dentro de muy poco encuentre un nuevo trabajo.

    Ànimos y suerte en tu nuevo trabajo.

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    1. Gracias Montse por tus palabras.
      Espero que así sea y tenga la misma suerte que yo.
      Saludos

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  2. Me alegro de empieces una nueva etapa. Muchas Felicidades!

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    1. Muchas muchas gracias. Una nueva etapa llena de ilusión.
      Muaaaas

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  3. Ey que no te había leído yo este post! Me alegro que hayas encontrado tan rápido un curro, que guay. Enhorabuena guapa!

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