domingo, 25 de junio de 2017

MIS IMPRESCINDIBLES PARA EL VERANO

Desde que me convertí en madre, dejé mis imprescindibles y mis cositas a un lado.

Este verano no. No quiero hacerlo. Y es que después de haber hecho dos miniviajes, pensando también en mi y mis cositas, he visto que puedo hacerlo. Llevar cosas para la peque, cosas para mi medio limón y otras para mi. 

La peque necesita algunos juguetes, ropa y sobre todo que nunca me olvide de sus bambas. Se parece a su abuelo. Vaya donde vaya siempre lleva sus bambas azules de Superman o Rojas de Ferrary y no la saques de ahí, cuando le digo de ponerse sandalias me dice que le hacen pupa y que quiere bambas.

Por suerte, gracias a un super regalo que trajo Papá Noel a casa de los abuelos, hace un par de Navidades, los imprescindibles de mi peque nunca se quedan atrás. Tendré que comprarme yo también una maleta Trunki!! 😋😋😋
Ella tiene la mariquita y es todo amor. Aunque, seré sincera, me encanta la unicornio. 
A veces lleva su ropa y en la mochila de los Minions sus juguetes, otras veces los juguetes van en la Trunki y la ropa en la maleta grande con la de mami, que es lo que a ella le gusta.

Lo mismo pasa con su padre. No puede pasar el verano sin llevarse una consola. Supongo que este verano no se lo pensará dos veces y se llevará su nueva Nintendo Switch.  
Yo también lo espero, aunque no se lo contéis a él. A ver si así se la puedo robar y pegarme un pequeño vicio al Mario Kart.

Así que sí, este año os traigo MIS IMPRESCINDIBLES. Todo aquello que nunca puedo olvidarme en casa cuando nos vamos de viaje, sea cerca del mar o en la montaña, da lo mismo. Este verano, espero que podamos ir al pueblo. Tengo ganas de ver a mi abuela en la residencia y que pueda ver a la peque y que bailen un ratito juntas. También quisiera visitar la tumba de mi abuela paterna y darle mis respetos, al no haber podido ir al entierro. Después de unos días visitando las tierras gallegas y leonesas, volveremos al mediterráneo a disfrutar de la playa, los amigos,...

Reconozco que desde que soy mami he simplificado mis "por si..." y los que yo pensaba que eran mis imprescindibles. Pero eso sí, hay cosas que nunca cambiarán.

1. LIBRO / EBOOK: Normalmente me llevo uno de cada. Me encanta el papel y lo prefiero, pero para viajar, lo reconozco, el Ebook me cabe en casi cualquier parte, en un trocito de maleta, en el bolso o incluso en la bolsa de los juguetes de la niña. Este verano espero hacerme con una nueva novela de chick-lit, aunque ya le he echado el ojo a la nueva novela de Noelia Amarillo.

2. LIBRETA / BOLIGRAFO: Hay gente que le encanta las Moleskine (siempre me acuerdo de Papá Vader cuando las veo) pero yo soy de Paper Blank. La última que me he comprado es una edición especial preciosísima. Y por supuesto un bolígrafo y todo ello es porque siempre escribo para evadirme. Y me gusta contar historias. Tengo una novela a medio terminar, que a lo mejor, si todo va bien, podría acabarla este verano.


3. GAFAS DE SOL: Una de las pocas cosas que me encantan del verano es que cada día puedo ponerme mis gafas de sol y como soy poco coqueta, como dice mi marido, pues nada, tengo más de una y todas las que puedo comprarme en el veranito para combinar con ropa, complementos, etc.





4. VESTIDO LARGO: Las noches de verano siempre son para un vestido largo, vaporoso, que sea bonito y quede perfecto para nuestra figura. Dentro de lo que a ropa se refiere, yo nunca me olvido de ellos y de los vestidos para la playa. IMPORTANTÍSIMO. Porque siempre hay que estar mon
ísima de la muerte. ¿No creeis? Y es que los vestidos largos me apasionan y cuantos más colores y más llamativos más. Si tuviera la piel bronceada ya sería lo mejor de lo mejor.

5. CREMA SOLAR: Es un imprescindible que nunca me olvido y no solo para la playa, si no para el día a día. Una persona de piel tan blanquita como soy yo, si no me pongo protección en menos que canta un gallo me quemo y parezco una gamba. Además la pequeña alergia que le tengo a nuestro querido sol hace que me salgan ronchas y entonces, no podría ponerme esos vestiditos tan monos. 😉😉😉

6. LEGGINS / BAMBAS: Este verano, espero, poder ir a caminar/correr, con mi padre cuando esté en el pueblo. Los caminos por el campo son lo más. Además siempre nos acompaña un tiempo primaveral que nos hace disfrutar de las caminatas. Por eso, nunca puedo olvidarme de ir cómoda y preparada para esos caminos de montañas llenos de piedras y tierra. Y las bambas nunca se me olvidan.

7. MIS APARATOS ELECTRÓNICOS: Mientras mi marido se lleva su consola. Yo hay dos imprescindibles que si me los olvido soy mujer muerta. El primero es el móvil. Sí, soy una enganchada a él, pero es que mi teléfono es mi ordenador, y allí guardo lo imprescindible para tener momentos para mi. Desde juegos como el majong a algún vídeo o miniserie que me haya descargado. Y con ellos no puede faltar mi otro IMPRESCINDIBLE: Los cascos. Os parecerá una tontería, pero son sumamente importantes para mi. Antes de tener a la peque, los llevaba a todos lados, sobre todo a la playa. Para poder tener mi momento de paz y tranquilidad. Ahora los utilizo, sobre todo: Para hacer deporte. El salir a caminar o correr, me van de maravilla. Escucho mi música y voy pensando en mis cosas, me relaja y me dejan en un momento zen muy bueno. Por las noches, mientras estoy en la cama y la peque y medio limón duermen, no es la primera vez que me los pongo y me veo un capítulo de algo en el móvil. Estoy con ellos y puedo relajarme. Les he estado dando un vistazo a unos nuevos, pues los que tengo empiezan a fallar y he visto estos de auriculares bluetooth Panasonic, que no me vendrían nada mal, pues al no tener cable, qué quereis que os diga, para mi todo ventajas! :)



¿Y para vosotr@s? ¿Cuáles son vuestros imprescindibles para el verano?

martes, 13 de junio de 2017

#STOPNIÑOFOBIA: NUESTRA EXPERIENCIA

Hace unos días en Twitter se hizo eco el tweet de un padre que al llegar a un restaurante, el camarero les dijo que no les saldría a cuenta porque los niños no comen igual.
Simplemente me quedé a cuadros. Pero que coj**** Es esto??? A ver, en serio me dices que en un restaurante te vetan la entrada porque tus hijos van a comer menos??

En fin, vengo a explicaros nuestra experiencia. Yo no sé si es que hemos tenido suerte o es que antes de ir a un sitio con la peque nos lo pensamos mucho (el tema económico en casa no está muy bien). Pero no nos hemos encontrado con la guisa de que nos veten la entrada al ir con ella.

Como padres sabemos donde somos bienvenidos y, donde mi hija no lo es, a mi no me ven el pelo. Lo tengo clarísimo. Hace algún tiempo, escribí una carta a mi hija en este blog para explicarle que era la #niñofobia y que a nosotros en sitios donde a ella no la quieren nosotros tampoco vamos. No es justo que se discrimine a un niño por ser niño.

Entendedme. Yo como madre también quiero paz y tranquilidad en algunos momentos, pero no por ello le digo a mi hija: no eres bienvenida en casa porque quiero paz. Ellos son el futuro de nuestro planeta y nuestra existencia. Vetándoles el paso no ayudamos. Al contrario, si queremos que sean adultos responsables y empáticos con el resto y poder convivir en sociedad, debemos enseñarles modales, a ser correctos, a comportarse y eso, sólo se puede hacer saliendo de casa y viviendo aventuras donde podamos ver y enseñar todo esto.

Como digo, a nosotros no nos han vetado la entrada. Mirarnos mal, sí. Pero no por parte del personal del sitio donde hayamos ido, si no, muchas veces de los propios comensales. Gente que resopla, nos mira de reojo. Pero a mi plin. Nosotros también tenemos derecho de disfrutar de un buen día en familia. Y supongo que como estoy acostumbrada a que me miren raro cuando me saco la teta cuando la peque quiere un poquito, pues nada, lo que digo, sus miradas me resbalan.

Como habréis visto por las RRSS (sobre todo por ig de Mami Reciente Cuenta), hace un par de findes nos fuimos a pasar unos días a un hotel que nos encanta a todos. También podéis leer el post de dicho hotel que os escribí la semana pasada. Es un hotel familiar, donde la gente es amable y donde tiene cabida todo el mundo. Nos gusta por eso, porque nadie es discriminado, ni por ser un niño, ni por ser anciano, ni por requerir un trato especial.

Cada día más se van haciendo eco de esta #niñofobia que está saliendo. Primero algunos restaurantes. Después los transportes, como los trenes y también, ahora, los aviones. Los hoteles. Al final, tendremos que dejar a nuestros hijos para poder ir a tomar una simple cerveza al bar de la plaza y yo me niego a pensar que estamos llegando a ser una sociedad tan puramente egoísta y egocentrista que nos olvidamos de que nosotros, en un momento de nuestras vidas, también fuimos niños.

Los niños son niños. Precisamente por eso, nunca llevaré a mi hija a un sitio de alto postín en el que el protocolo te dicte estar en la mesa hasta finalizar. Eso está claro y por ello, en un sitio que creo que puede ir acorde a nosotros, como familia, sí que iremos. 
También os digo, que me digan en un restaurante o bar que no me dan mesa porque mi hija no les sale a cuenta, mi respuesta sería rápida: SE NOTA QUE NO LA HA VISTO COMER 😂😂😂. Primero, no todos los niños son iguales, esto lo hemos dicho mil millones de veces, igual que no se comportan igual, no comen tampoco igual. Mi hija con casi tres años come como una lima. La gente se queda anonadada con ella. Sin ir más lejos, el fin de semana,en casa de mis suegros se metió entre pecho y espalda 3 platos de sopa, un yogurt, un trozo de pizza con queso y medio helado. Casi nada. 

Lo mismo pasa con los hoteles. Vetan la entrada a mi hija porque tiene tres años, seguramente tendrá alguna rabieta, la liará o lo que sea... Ni que decir tiene que mi hija, el finde de hotel, de hace un par de semanas, solo nos la lió una vez  y fue en la calle, por no comprarle el peluche de la Lady Bug. En el hotel estaba encantada. Jugaba, saltaba, reía, bailaba, comía y mil cosas más. Se portó genial. No como muchos adultos con los que tuvimos "la desgracia" de coincidir en esos días. 
Si vetan a los niños por ser niños, quiero hoteles donde se veten a los grupos de amigos que van a liarla. O a los estudiantes, o los jubilados, que cuando ven un buffet, se tiran a por todo empujándote, aunque lleves a una niña en brazos (sí, también nos ha pasado y no solo en el hotel). ¿Vetan su entrada? ¿Por qué ellos son válidos y mi hija no lo es?

Vuelvo a repetir. Sé donde debo y no debo llevar a mi hija. Pero no por eso, me gusta que le veten la entrada a ciertos sitios, que para mi son de lo más normal acudir. Al final se montarán guetos. Los bares y restaurantes para padres y los que no son padres. Sinceramente, entiendo que una pareja no quieran ser padres, cada uno hace con su vida lo que quiere y lo que le apetece, nadie es mejor ni peor que nadie por querer o no querer tener hijos. Pero pienso en un mundo sin niños, solo de gente adulta. Sinceramente, me pone triste, lo veo todo en blanco y negro, o mejor dicho, en gris, un gris apagado, feo. Yo soy de las que les gusta vivir la vida llena de colores, ojalá las cosas nos fueran mejor para que mi marido me dijera: Veeeeeenga, vamos a por otro, porque por falta de ganas no son, ya os lo digo. Y si pudiera... madre mía, mi marido se le caen los pocos pelos que le quedan en la cabeza si le digo que ahora que tenemos a Carlota querría tres o cuatro más como ella. Porque sí, me saca de quicio, a veces necesito mi espacio porque en cuanto llego es mami, mami, maaaaaaamiiiiii. El: tú no, papá. Lo tiene más que aprendido. Pero la miro y se me llena el corazón de calor y de amor. La miro y sonrío, mis penas, con ella, con el corazón en la mano: son menos penas. 

Por eso, como digo y no me cansaré de repetir: No entiendo a la gente que vetan a los niños, que vetan a los padres por ser padres. Nos ponen todos en el mismo saco y no somos todos iguales. Igual que a mi no me gustan que me molesten, os aseguro que mi hija no molesta a nadie, ni en un restaurante ni en un tren, ni en cualquier sitio que esté conmigo. 

miércoles, 7 de junio de 2017

HOTEL MARINADA EN SALOU. HOTEL FAMILIAR Y AGRADABLE

Hola gente. Hoy vengo para hablaros de un hotel que la familia utiliza varias veces al año. HOTEL MARINADA.

Hace unos años, casi 8, una pareja de amigos nos invitaron  a pasar un finde de compis en un hotel que habían conocido y les había encantado, además de irnos un día al Spa, que eso nunca le va mal a nadie.

Mi medio limón y yo, por aquel entonces novios empalagosos, nos fuimos a Salou. No es de mis pueblos favoritos, por la afluencia de extranjeros. Te sientes guiri en tu propia casa. Pero siempre me gusta dar oportunidad a sitios y comprobar si realmente se ajustan a nosotros. La experiencia fue estupenda. Tanto es así, que unos meses más tarde pudimos volver a repetir la experiencia en las bodas de plata de los padres de dicha amiga. Un finde con todo pagado donde lo pasamos genial. 

Después de casi 8 años seguimos yendo allí siempre que tenemos ocasión y dinerito. Y este año hacemos el triplete. Pues hemos ido en Semana Santa con mis padres, este fin de semana los tres solos, en mi #findecumpleañero, y dentro de 18 días para irnos de boda, en un sitio cercano y poder dormir en este hotel. 

Sinceramente, lo primero que nos gustó y nos sorprendió fue el precio tan competitivo pues por los dos pagamos muy poco y no terminábamos de creerlo. Recuerdo que la primera vez que fuimos con mi madre, la recepcionista le dijo el precio de la estancia por los 5, dos días y mi madre le dijo, ¿estás segura que es sólo eso, tenemos pensión completa? Y sí, era así.

El hotel es de 3* y como tal no se pueden pedir peras al olmo. Pero es un sitio agradable donde repetimos por el buen trato, sentirnos bien y sobre todo, después de esta #niñofobia que existe en algunos sitio, saber que adoran a los niños nos empuja, si cabe todavía más.

Con los años, nos las hemos visto de todas las maneras. Y aunque es un sitio donde siempre pensamos en ir, reconozco que esta última vez, hemos tenido un par de detalles que nos ha dejado sabor agridulce. Pero no por eso dejaremos de ir. 

Primero os cuento lo bueno del hotel. Lo bueno son los trabajadores. Muchos de ellos, te tratan como a uno más y te sientes querido. Las animadoras, la gente del comedor (en especial aquella que siempre se acuerda de tener unas bonitas palabras con los peques, pese al trabajo que tienen), los camareros,...
Como he dicho es un hotel familiar, así que tienen a unas animadoras, para los peques y mientras ellos lo pasan bien jugando y haciendo amigos, los padres pueden tomar algo y tener conversaciones sin interrupciones, que tampoco viene mal. 
Nosotros todavía no hemos dejado a la peque. Con casi 3años no lo aconsejan. Son demasiado pequeños. Pero para poder estar con ella y que se divierta también hay otras posibilidades, como un pequeño parque, que hicieron hace unos pocos años, un minigolf. Unas máquinas recreativas pensadas para ellos, la piscina (Tanto fuera como dentro) y juegos de mesa que siempre se pueden pedir para jugar toda la familia.
Que pena que estos días elegidos haya llovido

Para los adultos también hay cositas. Las mismas animadoras, hacen juegos para los más grandes. Además de poder jugar al minigolf, ping-pong, futbolín, billar,... por la noche, después de cenar te puedes bajar al bar del hotel, pedir una copa y disfrutar, primero de la minidisco para los peques  (con lo bailarina que es, Carlota todavía no se ha arrancado a salir, pero la vergüenza puede más) y luego el espectáculo de los mayores: magia, música, bailarines, ....

Las habitaciones son completas. Nosotros esta vez nos tocó una con tres camas pequeñas, qeu juntamos e hicimos una gigante. Terraza con una mesa y un par de sillas. Televisión, armario, mesa y silla para poder leer o escribir y un baño totalmente completo. 
Así era nuestra habitación esta última vez
En el edificio de enfrente, solo cruzando la calle, nos podemos encontrar los apartamentos del mismo hotel. Estos han sido remodelados hace poco. Nosotros estuvimos alojados en ellos la primera vez que fuimos al hotel y me encantaron. Grandes, espaciosos, con una mini-cocina, mesa para 4, cama grande, cama aparte, baño completo. Para mi todo un lujo.
Y encima ahora estamos de suerte, porque nos dijeron que para alojarnos para la Verbena que también vamos, estaremos allí. Todo un lujo y con muchas ganas de probar!!

Esta es la vista de toda la habitación del apartamento

En cuanto a la comida es tipo Buffet. Siempre puedes escoger una sopa, hacerte una ensalada o escoger  una de las ya preparadas. Pasta, carne, pescado, patatas y verduras. El domingo es el día especial: marisco y paella. 
Nosotros nos ponemos como el quico. Yo por la mañana, eso de poder escoger entre dulce y salado, no lo llevo bien, así que dulce y salado... jajaja.
A mediodía, mi marido repite hasta tres veces. Y la peque esta última vez nos ha sorprendido de los lindo. Repitiendo sopa, pavo al horno, pan, ....
 
Aquí la teneis comiendo

Después de unos cuantos años puedo decir que el día que menos me gusta es el domingo y no es por culpa del hotel si no de la gente en general. Parece que eso de que pongan marisco es la jungla. Nosotros no comemos nunca marisco ni tampoco paella. Preferimos otras cosas del Buffet, pero la gente está como nerviosa. A lo mejor se piensan que se acabará. 

Te puedes levantar tantas veces como quieras. Lo único que no entra es la bebida que al finalizar la comida pasas por caja y pagas lo que hayas bebido. Si pides una botella de vino y no la acabas no hay problema. Le ponen el número de habitación y te la vuelven a poner en la cena, si es lo que quieres.
Foto extraída de la página web del hotel.

Como he dicho es un hotel familiar y como tal muchas familias enteras acuden. Pero también grupos de amigos con niños pequeños y grupos de gente más mayor en un viaje programado. 

Hay ciertas normas, como en todos los hoteles que debes cumplir, como por ejemplo:
- En el comedor, para entrar y que te den mesa, deben estar todos los que vayan a comer juntos. Sean 3 o sean 10. Todos si no, te harán esperar en la puerta. 
- En la piscina también hay ciertas normas, lógicas, como no correr alrededor de esta. Tampoco se permite recipientes de cristal o porcelana durante las horas de la piscina y si tomas algo en la terraza siempre lo servirán con un vaso de plástico. 

Como os digo llevamos 8 años yendo intermitentemente. Nos gusta. Nos sentimos a gusto y la gente de allí siempre es amable con nosotros. 

Peeeeero, Sí hay alguno, como en todos lados. 
Creo que hay cosas mejorables. Un ejemplo está en el comedor con los grupos.
Como os he dicho más arriba, si no están todos los comensales no se puede entrar al comedor. Problema, si el grupo es muy grande  (como los que nos hemos visto esta última vez) hacen un tapón en la entrada. Porque unos llegan, otros faltan. Deben montar las mesas y la gente que no va en el grupo se pone detrás de este pensando que es la cola. Y esta vez, el domingo precisamente vimos que la cola llegaba casi hasta la zona de recepción. Pero no era porque hubiera mucha gente suelta esperando. Si no que había un grupo grande (llegué a contar 15personas) En la puerta esperando. Haciendo un tremendo tapón. 
Creo que cuando un grupo supera X número de comensales se les debe advertir que suban a la zona de comedor cuando estén todos juntos para que así, las familias que van por libre hagan la cola y entren cuando haya mesa libre puedan entrar sin problema.

Otro problema de los grupos es que son ruidosos. Durante el día me aguanto. Sinceramente, si yo fuera en grupo sé que haríamos el mismo ruido. Además he estado en un par de bodas, así que sí, son algo molestos cuando te cruzas con ellos, pero no mucho más. La boda de mis grandes amigos se saldó con un tirón de orejas por parte del hotel al novio y a unos amigos, por dedicarse, al finalizar la fiesta a bajarse los pantalones y hacer calvetes en el ascensor, que es de cristal y se puede ver desde la calle. Nosotros ni nos enteramos, porque con una niña de dos meses, estábamos en el quinto sueño cuando eso pasó. 
Esta vez tuvimos un grupo algo grande, ruidoso, parecía que tenían ganas de juerga todo el día. Sobre todo los hombres. En la piscina, en el bar, en el comedor. Pero bueno, no quita de que estén de fiesta y se lo quieran pasar bien. A mi, personalmente, en ninguno de esos momentos me molestaron y cuando mi medio limón se quejó le recordé el ruido y la fiesta que montamos cuando estuvimos para la boda y también le dije: estabas durmiendo conmigo y la niña, pero si te llaman para hacer un calvo en el ascensor lo hubieras hecho, así que no te tiene que molestar que ellos también estén de fiesta y contentos.
Peeero, otro más, una cosa es divertirse, pasarlo bien, chillar alguna vez (que todos nos ponemos eufóricos en plena celebración) y otra cosa es que a la 1.00 de la madrugada, en un hotel abarrotado de niños se pongan a gritar y vitorear en la terraza del bar, y no nos dejen dormir. En fin.. un toque de atención no les iría mal. 

Luego hay algunas cosas que he visto y no han terminado de gustarme. Especialmente los tratos de favor a esos clientes que son conocidos por el personal. Pienso que las reglas están por algo y no por ser más guapa, alta o simplemente llevar mucho tiempo tienes que saltártelas. Y os contaré el porque os digo esto. Cuando fuimos en semana santa, mis padres quisieron ir con la peque un rato a la piscina. Como a nosotros no nos apetecía, decidimos irnos a tomar algo a la terraza y así vigilaba a la peque con el abuelo, que siempre están ideando trastadas. Como he dicho antes, cuando la piscina está abierta no se permite cristal ni nada que se pueda romper. Así que las bebidas: frías o calientes, te las sirven en vasos de plásticos. En esto que estamos tomando algo, la piscina llena de gente, porque hacía un sol de justicia y vemos como un camarero trae una copa de vino, de cristal, hasta una mujer que estaba tomando el sol en una de las hamacas, supongo que le dijo que tuviese cuidado o que no la pillaran, porque ella cogió la copa, sonrió al chico y la guardó debajo de su hamaca. Me quedé a cuadros. Al cabo del rato, la chica, que ya se había bebido su copa de vino, se marchó de la piscina, dejando allí la copa. Aquello es lo que realmente me cabreó. Porque mi hija estaba cerca jugando y si le da por acercarse, la copa se cae y se corta con algún cristal???? 

Como podéis comprobar no me gustó nada y además eso me hizo recordar unas de las primeras veces que fuimos al hotel. Ajenos a saber las normas, porque tampoco nos paramos a leerlas, nos pedimos una copa en el bar y luego salimos fuera. No se nos ocurrió que no podíamos tenerlo,pero rápidamente vino un camarero para cambiar nuestros recipientes. 

Este trato de favor.... no es bonito para los demás que también estamos en el hotel. ¿No creeis?

Otra de las cosas que no me gustaron: el vigilante de la piscina. Está ahí para vigilar que todo esté correctamente. Una de las normas que se pueden leer es: No tirarse a la piscina con ropa de calle y no ir con zapatos de la calle cerca de la piscina. Uno de los niños de ese numeroso grupo terminó en la piscina, con ropa, saliendo de ella, gritando y riendo y mofándose de haberlo hecho.¿Creeis que este vigilante que está ahí, para vigilar a la gente de la piscina y que se sigan las normas hizo algo? Pues no, y no puede decir que no lo vio, que el niño hizo un pase de Victoria por media terraza.

Por todo lo demás, aunque hay algunas cosas mejorables (ya que están poniendo bonitas las habitaciones podrían también cambiar ciertas cosas del baño como la grifería, que se ve vieja, y en muchos casos descuidada) recomiendo este hotel. Por el trato al cliente, en general, por las instalaciones, para los niños es una gozada y los padres podemos descansar o hacer actividades con ellos.

Por supuesto nosotros seguiremos yendo. Y además dentro de poco que aprovechando una boda, pasaremos el fin de semana de la verbena de San Juan, otra vez con ellos.