domingo, 8 de enero de 2017

HOLA 2017

Pues sí. Las fiestas han pasado. Hemos dejado atrás el año 2016 y damos la bienvenida al 2017.

Yo entre mocos, fiebre y tos le dije Hola con mi mejor sonrisa,  o como mínimo con la que pude. 

Empiezan los buenos pensamientos, las promesas que no se cumplirán, los propósitos que se quedan por el camino y yo este año, no sé si por el chute de medicamentos, no sé si porque estaba con mi hija, mi marido y mis padres y eso me bastaba, no pensé en los típicos deseos, ni promesas ni propósitos. Simplemente disfruté y cuando me tomé la última uva (que tuvo que ser en el momento en que Canarias entraba en el nuevo año, porque solo me había podido comer 11 una hora antes gracias a que la enana se comió una y no podía robársela a nadie) pensé: ellos son mi familia. Los quiero, me quieren. Podemos con todo siempre unidos y así estaremos siempre.

El ser madre me ha enseñado muchas cosas. Una de ellas el valor que mis padres le han dado siempre a la familia. Solo que mi concepto de familia (no sé si por ser hija única, no sé si porque soy más independiente, o por qué) es distinto al de ellos. Para mi, mi familia son: mis padres, mi marido y mi hija. Los demás, claro que son familia, tíos, tías, primos, primas... pero no son ni mis padres, ni mi marido, ni mi hija y por tanto para mi, ellos no serán NUNCA, tan importantes como estas cuatro personas. Tienes tu familia, donde naces, tus padres, si tienes hermanos y tu. Luego la familia que formas con los amigos. Una familia que puede ser para toda la vida, porque la eliges tu. Y luego está esa persona, que os elegís mutuamente, decidís hacer vida juntos y entonces formáis esa familia que día a día estará unida por un cordón invisible, pero fuerte y férreo.

Estas navidades me han servido para darme cuenta de más cosas, no solo como madre, ni como hija. Si no también como persona. Lo primero es que tengo 35 años. Ni más ni menos. Creo que he llegado a una edad, en que nadie me tiene que decir qué tengo que hacer ni con mi tiempo, ni con mi vida. Y me da rabia que alguien se crea con derecho a hacerlo. Solo se lo permito a mis padres y a veces ni a ellos. Con eso lo digo todo. No aguanto que una persona sea la que ordene y mande y los demás tengamos que decir amén a todo lo que dice, no contestar por no liarla, porque siempre se ha hecho así. Mas que nada porque no está en ninguno de esos grupos de familia que antes he mencionado. Las personas que me hacen daño a mi o a mi familia, están VETADAS en mi vida. Esto lo decidí hace mucho tiempo y aunque no soy de ultimatums, si me picas, verás como me encuentras. 

No todos en esta vida estamos destinados a llevarnos bien. Tenemos nuestras rarezas y nadie se salva, porque nadie es perfecto. Y cuantos más años cumplo más me doy cuenta que muchas veces estas fiestas no son las fiestas de navidad. Son las fiestas del POSTUREO y señoras, señores... a mi el postureo y la FALSEDAD no me gustan.
Pienso que las Navidades son para disfrutarlas. Que los peques de la casa están como locos de contentos porque viene Papá Noel, porque vienen los Reyes y encima, no tienen cole y con suerte Papá y Mamá no tienen que ir a trabajar tampoco. Todo esto junto, para ellos es una fiesta y una libertad que desean. ¿Por qué no disfrutarla con ellos como nosotros queremos? 
Hay gente que no le gusta la Navidad. Uno de ellos es mi marido. La odia. Dice que saca lo peor de la gente, que el postureo y la falsedad está en todas las casas y que no entiende como personas que no se hablan en todo el año, en Navidad son la familia más unida del mundo. Yo siempre le digo que es un GRINCH. Porque a mi la Navidad me gusta, siempre me recuerda a cuando era pequeña. Tenía vacaciones y me traían juguetes nuevos, pocos, pero muy valiosos para mi.

Pero los años pasan señores. Los años de cuando nosotros éramos pequeños han quedado atrás. La vida sigue su curso, el ciclo de la vida como dirían en el Rey León, se tiene que cumplir. Y el ciclo de la vida, en las Navidades en casa de mi familia, creo que ha llegado a un punto de inflexión. Y para explicar el porqué, diré unas palabras que dijo una persona de la familia estas Navidades: TODO TIENE UN PRINCIPIO, TODO TIENE UN FINAL. Y es así, nos pese a quien nos pese. Nos duela o nos cabree. La gente evoluciona, la vida cambia, las circunstancias no son las mismas y las necesidades menos. Así que... ¿por qué seguir haciendo lo mismo cuando ya no quieres o no te sientes con alma de seguir haciéndolo de esa manera? ¿Por qué no se puede cambiar? Claro que se puede y es necesario, tanto para nuestras mentes, como para nuestros corazones. 
Adoro pasar las Navidades con mi marido, mi hija, mis padres, los padres de mi marido y algunos familiares, pero si un día tengo la posibilidad, porque tengo el dinero, de irme de viaje las Navidades, a un país del norte de Europa, o de crucero para fin de año, o algo por el estilo, no diré que no. Abrazaré esa nueva aventura y me tiraré a ella de cabeza. Porque sí, porque también nos lo merecemos. ¿No creéis?
Las tradiciones existen, porque se empezaron un día y año tras año se siguió haciendo de esa manera. Pero como he dicho antes, si las cosas cambian, la gente evoluciona, las tradiciones también deben cambiar y pienso que ha llegado la de esta casa.

Como he dicho al principio, al tomar las uvas no pedí ningún deseo. Ahora, días más tarde, solo le pido: que mi hija siga siendo la niña tan feliz y risueña que es ahora, creciendo día a día y haciendo las delicias de sus padres y sus abuelos (tanto maternos como paternos). Le he pedido a este 2017 que mi marido se quede en la empresa donde está con un trabajo estable. Que creo que un poco de estabilidad, por su parte, nos la merecemos. Le he pedido también por mis padres, que se quieran, que se apoyen, que no se peleen tanto y sobre todo, que su empresa les vaya fabulosamente bien, porque los dos son de esas personas que curran de lo lindo, que les gusta el trabajo bien hecho y me siento orgullosa de decir TODO LO QUE SÉ, LO HE APRENDIDO DE ELLOS y en el trabajo pueden pasar muchas cosas, pero nunca nadie me ha recriminado que no sea buena en lo que hago, al contrario. Para mi he pedido algo de salud, estabilidad, pero también he pedido un cambio laboral. Necesito más, ansío más y me lo merezco. Espero que este 2017 nos traiga buenas noticias. Espero que este 2017 mi familia, mi pequeña familia, pueda estar tranquila, que podamos disfrutar de unas merecidas vacaciones, en semana santa, en ese sitio que tanto nos gusta  y nos hace estar taaan bien. Y hasta aquí, estas Navidades. El año que viene, para nosotros, MÁS Y MEJOR. 

6 comentarios:

  1. Tienes toda la razón las navidades son para disfrutarlas en familia y con aquellos seres que más queremos...Yo tampoco me he hecho propósinos porque al igual que tú sisfruté de esos momentos en familia!!Espero que ya estes bien con los virus bien lejos y que se cumplan todos esos propósitos pos uvas en el 2017!!! Besos y feliz año!!

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    1. Es lo mejor... cuanto más mayor me hago y más desde que soy madre, esos momentos que pasamos juntos es lo mejor y es que hay que disfrutarlos al máximo que el tiempo pasa volando.
      Cuando escribí esta entrada, sinceramente, pensé que estaba recuperada, pero he vuelto a recaer!!! :(((
      Gracias!!! Los deseos que pedí post-uvas parece que algunos se cumplen, como mínimo lo de mi cambio laboral, parece ser que no viene como pensaba pero cambio habrá y pensando en positivo, creo que puede ser de lo mejor que me pueda pasar.
      MUAS!

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  2. Yo este año paso de propósitos. Me quedo con lo mejor de las navidades que ha sido estar con los peques aunque no todo ha sido color de rosa ni mucho menos jejeje. Feliz 2017 familia.

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    1. Sinceramente es lo mejor... Yo antes hacía lista de propósito y pensaba, hasta las últimas consecuencias y luego... se quedaban ahí. La verdad es que el único propósito que me puse el año pasado, por suerte lo cumplí y fue el ir caminando al trabajo cada día para hacer algo de deporte. Una hora caminando, no está mal, no?? jejeje.
      Pero este año, no sé, más que propósitos he tenido deseos, deseos por aquellas personas que siempre están a mi lado, deseos de que les vaya bien, deseos de que todo se vaya formando para llegar a un presente mejor que el de ahora. Esperemos que esos deseos se vayan cumpliendo.
      MUAS!!!

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  3. Yo también estoy resfriada, jeje espero que estés mejor!! Un abrazo y feliz año nuevo

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    1. Pues pensé que estaba mejor, pero nada, parece que el resfriado no se quiere marchar y vuelvo a estar con la nariz taponada y tosiendo como el perro pulgoso :)
      MUAS!

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