lunes, 2 de mayo de 2016

RABIETAS. MI GRAN MIEDO. COMO GESTIONARLAS

Llega un momento de todo padre que debe lidiar con los momentos malos de la relación con sus hijos. Uno de esos primeros momentos suelen ser las rabietas.

Yo reconozco que todavía no hemos pasado por una, en condiciones, aunque Carlota ya apunta a maneras, desde hace una pequeña temporada y me he dado cuenta de que teine un genio bastante fuerte y chocante con el mío, ya que yo también soy de carácter fuerte y voluble.

Con esto, lo que quiero decir es que tengo miedo de no saber gestionar, como madre, esos momentos. Ya que es una cosa que no me gusta de mi. Soy de esas personas que estallan enseguida, una palabra malsonante, una mirada de asesina o un grito, hace que se me vea como un ogro. Yo me veo como un ogro. Y es que lo peor está en que después, solo 5 segundos más tarde, me arrepiento de las maneras en las que digo las cosas. Intento no sacar esa vena, intento pensar en que a mi no me gusta que me traten así y que no quiero además, que Carlota me vea como una madre así.

Creo que no sé gestionar, del todo bien, la frustración, y ahora como madre me doy cuenta de esta asignatura pendiente y quiero que la peque no llegue a mi edad sintiéndose de esta manera. 

Todo esto me viene desde pequeña, ya que nadie me enseñó a canalizar ese micromomento de ira al no saber que estaba pasando. Siempre he sido una niña tirando a tranquila. Yo jugaba con mis juguetes sola, horas y horas y no me importaba prestar juguetes, si antes no me los "robaban" y sobre todo si sabía que me los cuidaban. Pero la realidad era otra y es que al final me pegaban, me los quitaban y yo lloraba. Cuando se lo contaba a mis padres, siempre me decían que me defendiese, que ellos no tenían dinero para comprarme más cosas y que tenía que cuidar de las mias. Y yo lo hacía, las cuidaba, pero los demás no. Aixxx, cuantas veces me sentí frustrada, cuantas veces sentí que todo esto se podría evitar si algún adulto lidiara con todo aquello entre nosotros. Al final aprendí que en el cole me tenía que sacar las castañas del fuego, así que pasé de ser la niña espléndida y buena a ser un ogro que no dejaba nada, que decía que no a todo y sobre todo que no dejaba que le pegaran, porque yo pegaba primero.

Pienso en esos momentos y me dan pavor con la enana. Porque yo quiero enseñarle que eso no es así, que no se debe pegar, que no se deben hacer ciertas cosas, quiero que no se sienta sola y frustrada como yo me sentía, porque creo que ahí está la clave.

Otra cosa que necesito mejorar son mis nervios. Sí, no soy una mamá 10. Tengo mi temperamento y encima los nervios a flor de piel y es que Carlota cuando tiene el día, tiene el día. Lo intento, empatizo con ella, le hablo, le susurro, le abrazo, le beso, aunque me empuje, aunque me pegue sigo diciéndole que la quiero pase lo que pase. Pero sí, hay momentos en que necesito estar por otra cosa y la enana me lo pone difícil, momentos en que necesito que el padre esté ahí conmigo y no hace nada con la premisa de: es que cuando estás tú no quiere saber nada de mi. Eso me frustra muchísimo, porque aunque sea cierto, no es manera de escurrir el bulto. Y al final entre la frustración de ver que no llego a nada, de la peque llorando mientras grita mamá y mi marido sin saber que hacer, pierdo los nervios y alguna vez le he gritado. Un microsegundo después (incluso mientras grito) es cuando me doy cuenta y me siento la peor madre del mundo, ya no hace falta que diga que no necesito que nadie me diga lo mal que lo he hecho, pero mi marido sí me lo dice, para que no me olvide. 

Y ahora llega ese momento, el temido momento en que Carlota aumentará en rabietas. Ese momento en que un día mi hija vendrá y me dirán que ha pegado a otro niño y yo me moriré de la vergüenza, pidiendo mil perdones y sabiendo que este momento llegará, no paro de leer cómo gestionar, los padres, ese momento con ellos. 

La teoría ya me la sé, y por ahora, un par de veces la he podido aplicar con ella, aunque me ha costado lo mío. En casa, en cuanto oye la palabra NO, se lía bien gorda, pero intento que esa palabra no esté en nuestro vocabulario y si hay que decirla siempre viene con una explicación. Explicación que la mayoría de veces, tengo que dar a una niña gritona, así que no le digo nada y espero, pacientemente a que se le pase. Me pongo en su lugar y creo que yo estaría igual, y es que se está convirtiendo en una niña autónoma, con muchas ganas de investigar y no quiero ser yo quien le corte las alas, simplemente enseñarle qué puede y qué no puede hacer. 

Espero que este verano nos lo pasemos bien, que podamos vivir mil y una experiencias con sus dos años y cuando tenga una rabieta, cuando se frustre, cuando algo no salga como ella quiere, espero poder estar a su lado, a su altura, para explicarle que no pasa nada y que seguro que otro día lo conseguirá.

mamá acabo de comer un plátano y ya no puede molestarme
nada. Así que no digas que no, porque no te escucharé

10 comentarios:

  1. Yo he pasado por la adoslescencia de dos niños que no han tenido nada que ver la una con la otra. Un niño que apenas ha tenido rabietas y otro que pese a ser tratado igual las ha tenido por los dos jiji. Lo mejor es saber llevarlos y dialogar mucho. Aunque como tu dices la teoria está muy bien, luego la practica es ptro cantar. Ire siguiendo ls evolucion de la peque.
    Un besazo

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    1. Claro. De teoría voy sobrada :P El problema es ese, la práctica. Me da miedo perder los papeles y ponerme a chillar como una posesa. Porque no quiero ser así.
      Normalmente cuando le ha dado un momento de rabieta de querer algo, de llorar y chillar (porque otra cosa no, pero tiene unos pulmones... que ya le gustaría a Pavarotti en sus mejores tiempos). Intento abrazarla, susurrarle que le quiero, que la entiendo pero que no puede ser. Pero a veces todo eso me supera un poco y me da miedo que cuando llegue esa verdadera fase, no pueda con ello.
      Sé que es una etapa, pero sinceramente, es la única que espero que pase no rápido, si no como un rayo.
      MUAS!

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  2. Yo también soy muy nerviosa, y aunque tardo en estallar... cuando salto ¡que se quiten de enmedio que muerdo! Uf... también tengo que leer mucho sobre rabietas. Muchas veces pienso que no sé si sabre hacerlo bien. Me da miedo equivocarme.
    Espero que cuando llegue el momento del temido No y las rabietas lo llevemos lo mejor posible. De momento ya te digo que la mia ya apunta maneras en su carácter.
    Mucho animo!!

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    1. Ese es mi miedo. Equivocarme. Me dicen que me deje llevar, que yo podré con ello, pero tengo miedo a que si a veces mi propia frustración no sé gestionarla bien, cómo lo haré con ella. Además es una niña con carácter. Ya os iré contando!! :) Gracias por tu mensaje
      Saludos

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  3. Pues sí, la teoría es fácil, pero la realidad es que son episodios muy complejos. Yo con el mayor apenas pasé por ello, pero lo del mediano fue terrible, un día estuvo hora y medio de reloj llorando... Al principio, intentas distraeles, con comida, juegos, lo que sea...pero cuando no puedes, te pones nerviosa, yo una vez hasta me encerré en el baño, porque además ya estaba en el tercer trimestre dle tercer embarazo y sabía que si no me distanciaba de esa situación, acabaría gritando como una loca... Lo bueno es que sabes que las rabietas, las injustificadas, son sólo durante una etapa!

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    1. Uffffff. Hora y media llorando. Yo me corto las venas. Ves... eso es lo que no sabría qué hacer. Porque llega un momento en que me supera. La peque ha estado llorando durante unos 10 largos minutos y se me ha hecho eterno y es que si encima no saben decirte qué les pasa, pues me siento más frustrada por no poder hacer nada por ellos.
      Sé que son una etapa. Pero que dura!!! Espero que no sea muy larga!!
      Gracias por tu comentario.
      Saludos

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  4. Ánimo, que todo pasa. Esa es mi máxima que procuro aplicar en momentos de jorror. Ja,ja,ja. Seguro que lo superamos. Por aquí una también que se calienta rápido pero creo que con los peques tenemos una oportunidad para aprender a controlarnos, aunque solo sea con ellos. En el blog dejé un post sobre una clave para mí en la prevención de rabietas: la anticipación. Igual te ayuda. Un besote, campeona, que verás como luego no es para tanto (visto en global, claro, porque esos momentos son aaaarrrrggggg jajajaja)

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    1. Pues me pasaré a mirar. La verdad es que quiero intentar tener una paciencia con ella como con nadie. Porque estas rabietas ella tampoco las entiende y la pobre debe pasarlo mal.
      Estoy intentando quitar el no de la boca antes de decirlo. Porque sé que ella lo escucha y pam!! rabieta asegurada, pero hay veces que es algo difícil.
      Pero seguiré intentándolo.
      Saludos

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  5. Yo estoy segura que vas a salir airosa de la situación...Aunque ya te digo lidiar con un niño enrabietado no es fácil, sin embargo cada niño va como va. Mi hija mayor solo cogió como unas tres pero impresionantes, en medio de la calle una porque no quría irse del parque, otra en una tienda y otra en un viaje imaginaté yo con la camara de fotos, la de video el carro y la niña que no quería bajar de un coche de bomberos de estos de euro...Mira! con la niña colgada de una mano, el carro de la otra todo el mundo me miraba...Ay.. En cambio la segunda no me hizo prácticamente ningura y el peque tenía muchas pero más flojas...Así que vete a saber...Tu marido que gracioso no? Ay!! Y por pegar no tiene que ver, los mios han hecho rabietas pero no han sido de pegar...Piensa que es una etapa que pasa!! Besos

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    1. Gracias! La verdad es que hemos tenido minirabietas y digo mini porque no han durado mucho y cuando se pone a llorar, ella va rapidamente a la teti para consolarse y yo le voy dando besitos y le digo que esté tranquila, que está con mamá y en ese momento intento que entienda el porque de las cosas.
      Lo de mi marido, a veces es de juzgado de guardia y es que cuando me dice esas cosas, me dan ganas de matarlo. Entiendo que él también se enrabieta porque la peque no quiere ni verle, y le dice no y le chilla para que se vaya, pero tampoco es para decirme eso cuando le digo que me ayude. Ayer, sin ir más lejos, la peque no quería que me fuese a cambiar. Así que me la llevé a la habitación, quise sentarla en la cama para que estuviese a mi lado, pero nada, ni con esas, tenía que estar cogida a mi. Le pedí ayuda a mi marido y cuando se acercó y ella chilló él se fue. En fin.... así muchas.
      Y lo del pegar... es que no sé de quién lo ha aprendido o es que está en los genes de la familia. Recuerdo a mi primo igual. Y cuando se frustra se pega a ella misma. El otro día se pegaba con el puño en la cabeza.
      En fin, a ver como lo sobrellevamos.
      Gracias por tu mensaje!! :)

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