martes, 13 de enero de 2015

LA AVENTURA DEL EMBARAZO (Iª PARTE)

Creo que uno de los días más memorables en mi vida fue el día 1 de noviembre (día de todos los santos) de 2013. Fue el día en que mi vida cambió. Pasé de ser una persona, a ser una y otra creciente. Fue el momento de saber que Carlota (en aquel momento, mi bebé "mongeta") estaba dentro de mi, creciendo fuerte. Me había convertido en una incubadora para los siguiente meses.

Salí del baño, temblando de la emoción. No le había dicho a mi marido que iba a hacerme la prueba. Él sabía que llevaba unos días rara. Con dolores como si fuera a venir mi amiga la roja, pero además con mucho ardor en el estómago. Me dirigí hasta su despacho-habitación de juegos. Cuando entré, decididamente le di la prueba de embarazo. Recuerdo que al verla la vio y saltó de la silla. No nos dijimos nada. Simplemente nos miramos y nos abrazamos. Los dos rompimos a llorar por la emoción. Los dos siempre habíamos soñado con que ese día llegara. En tan solo unos meses una nueva personita llegaría a nuestras vidas y nos robaría el corazón.

Nos vestimos rápidamente y fuimos a dar la gran noticia a los futuros abuelos. ¡Que fiesta se montó en las dos casas!

Pasé unos días de dicha y júbilo. Se lo contamos solo a los más allegados. A nuestros padres, a mi cuñada y a unos pocos amigos. No queríamos contarlo a nadie más. No hasta que pasaran los temidos primeros meses. Todo estaba yendo bien durante esos días. Hasta que de pronto apareció algo que no quería. Sangre. Poquita. Pero ahí estaba.

No podía dejar de pensar: ¿por qué?¿Qué he hecho para que esto se convierta en una pesadilla?¿Qué está pasando?¿Estará bien mi pequeño bebé "mongeta"?
Rápidamente llamé a mi madre (¿a quién si no?). Siempre acudimos a las madres cuando no nos sentimos bien. Ellas nos protegen y ayudan. Y con este susto no podía estar sola. La necesitaba.
Vino rápidamente a buscarme y me acompañó hasta la consulta de mi ginecólogo. Mientras esperaba (el rato más duro y largo de mi vida), solo pensaba... ¡No te vayas! ¡Sé fuerte! ¡Mamá y papá están deseando que crezcas, que nazcas y estés con nosotros!¡Tienes que luchar. Por ti y por nosotros! 

A mi lado había una pareja que entró antes que yo. Ella también tenía mala cara (según me dijo mi madre, pues yo no veía a nadie, todo estaba nublado). Mientras esperaba aguantaba las lágrimas. No quería que nadie me viera.
A los pocos minutos esa misma pareja salió. Mientras él recogía unos papeles, ella me miró y se acercó. Me cogió de la mano y me dijo:
 - Tranquila. Todo estará bien. Yo he venido por lo mismo y ahí sigue. Luchando. Seguro que tu estarás igual y seguro que tu pequeño también estará bien. Estoy segura.
Después se marchó y rompí a llorar desconsoladamente. Deseaba que así fuera, que mi pequeño estuviera ahí. Que solo fuera un pequeño susto que el destino me tenía preparado para ver mi reacción, para saber que estaba preparado. Para saber que yo ya era madre.

Entré con mi madre en la consulta. Temblando. Mi médico. Un hombre muy amable, me miró y me dijo que me tranquilizara. Que los nervios no eran buenos. Que me fuera con la enfermera que ella iba a prepararme. Me tumbé en la camilla que tiene en la consulta y entró para ver si todo iba bien. Aguanté la respiración. Tenía miedo de lo que me fuera a decir. Y justo cuando abrí los ojos y le miré, el me miró y me sonrió. Giró la pantalla y me dijo: 
 - Mira. Ahí está. Ahí está la casita de tu bebé. Y tu bebé está ahí dentro creciendo fuerte y sano. No te preocupes. 

Mi madre y yo nos miramos. Todo iba bien. Nos habíamos asustado. Pero por lo visto, según nos contó mi ginecólogo, es más normal de lo que nos creemos. Me explicó al color de la sangre que le tenía que tener más miedo. Me dijo qué era lo que probablemente me había pasado. Pero por si acaso. A casa a descansar. Una semana, como mínimo con el mínimo esfuerzo. De la cama, al sofá y del sofá al baño. Nada más.

Fue una semana larga. Tumbada en el sofá y solo levantándome para ir al baño. Pero me sentí querida y arropada por todos aquellos que sabían que estaba pasando. Llamé rápidamente a la empresa donde trabajo y conté lo que me había pasado. Ellos fueron los primeros en preocuparse por mi y por mi pequeño. Fueron los primeros en decirme que ahora solo éramos importantes nosotros dos. Mi marido, David y mis padres, estuvieron en todo momento pendientes de mi y mis necesidades.

Desde el momento que vi la sangre, algo dentro de mi se removió. Aquello era real y en lo único en lo que pensaba era: Soy madre. Tengo que cuidar de mi pequeño. Nadie mas que yo lo puede hacer. Ahora no soy solo yo. Ahora somos dos. Y dentro de unos meses seremos una familia de 5 miembros (tres humanos y dos gatos). Una familia feliz, una familia diferente. Mi familia.

12 comentarios:

  1. Los embarazos no son un camino de rosas en muchas ocasiones, pero en todo caso, vale mucho la pena, es precioso formar una familia. Un beso guapísima te vamos siguiendo!!

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    1. Gracias guapas!!! La verdad es que no, no lo son. Pero no lo cambiaría por nada del mundo. Después de la tempestad llega la calma y con este embarazo conseguí lo que más amo en el mundo que es la enana que me tiene enamorada!! jejejeje.
      BESOTES!

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  2. Menudo susto,lo tuviste que pasar muy mal!

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    1. Lo pasé mal. No pensé que me fuera a pasar eso. Solo pensaba que quería que estuviese bien, que siguiera ahí dentro, conmigo, luchando.
      También lo pasé bastante mal, porque cuando tenía 13 años mi madre tuvo un aborto, a los 5 meses de gestación. Yo lo viví de primera mano. Estábamos solas en casa. tuve que meterla en un taxi y llevármela al hospital y lo pasé mal porque cuando llegamos, mi madre sacaba espuma por la boca.
      Todo aquello me marcó de tal manera, que cuando vi la sangre me dio miedo tener que pasar por aquello.
      Besotes.

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  3. ¿En qué semana tuviste el sangrado? Yo en la semana 13 tuve un susto de esos y me mandaron reposo y me fue bien ya el resto del embarazo, ¿qué complicado y qué sustos, verdad? y más cuando somos primerizas...besitos!

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    1. Era al principio, justo la semana después de hacerme la prueba. Estaría de 5 semanas. Pero no fue el único que tuve. Si sigues leyendo la historia, verás que tuve otro mucho peor en el que realmente pensé que todo había acabado.
      Besitos y gracias por comentar! :)

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  4. Vaya historia Guapi, y menudos sustos más grandes... Suerte q todo acabó bien! Mi embarazo no fué tampoco un campo de rosas y amapolas... Xo valió la pena!!! Ahora estoy deseando repetir la experiencia jijiji

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    1. Yo también estoy deseando repetir!!! Y aunque este no fue el único susto, no lo cambio por nada del mundo!
      Gracias por comentar!😊
      Besotes

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  5. Me he emocionado y cada vez más a medida que iba leyendo...Me alegra mucho que todo fuera bien al final!! Besitos

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    1. Gracias guapa! La verdad es que todo el embarazo fue emocionante, en lo bueno y en lo malo.
      Besotes!!!

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  6. vaya susto! parece mentira el lazo de unión, como desde el primer momento nos sentimos madres y ya, desde ese momento todo nuestro mundo gira en torno de ellos, nuestros hijos. Un beso

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    1. Gracias por tu comentario!
      Pues sí. Desde que vi el positivo así me sentí. Madre. Ya lo era, ya lo soy, porque nuestro mundo se para y se amolda para ser uno más. Para que como dices, nuestro mundo gire en torno a ellos :)
      Besos!

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